La revisión de la economía en los tiempos de la posfactualidad y la posverdad (cuarta parte)

Frugalidad [1]

La innovación frugal (Radjau) [2] es un enfoque surgido en economías frágiles con severas limitaciones de recursos como lo fueron China e India, esa orientación ahora constituye una  práctica estratégica en las organizaciones de mayor éxito en el presente. La superación de la pobreza en la India y en otros países asiáticos guarda relación con un enfoque llamado “Jugaad innovation” [3]. Es un enfoque centrado en la reducción de la complejidad y del costo de producción de un bien. Es la eliminación de características aparentemente esenciales de un producto, dados los cambios socioculturales de los consumidores, los nuevos desafíos ambientales y la calidad de vida. La frugalidad exige una conceptualización diferente de diseño y de ingeniería de los procesos. El nuevo paradigma tiene como atributos: el alargamiento de la durabilidad y de los bienes, la creación de canales de distribución no convencionales y la supresión de actividades que no crean valor. Estos servicios y productos no tienen que ser de calidad inferior, aunque una de sus metas la presentación de bienes con precios accesibles a la mayoría.

Lo que vendrá va a exigir bienes y servicios más pertinentes en términos de uso, más baratos, más durables, menos perecederos, cuyos procesos sean cuidadosos en su impacto ambiental y en el uso de los recursos naturales. Se requiere un permanente seguimiento de los procesos, pues ellos dependiendo de las circunstancias pueden crear o destruir valor. Las organizaciones lograrán mayor estabilidad económica en la medida que puedan auto generar su componente importado mediante exportación parcial.

Innovación social como mecanismo anti frágil de auto regulación

La vida en sociedad ha permitido a los seres humanos, desde el comienzo de la historia, irse sobreponiendo a las dificultades por la vía de normas consensuadas las cuales, a través del mercado, permiten la creación de mecanismos de autorregulación que, de manera pacífica y solidaria ofrecen oportunidades y capacidades a la gente para valerse por sí mismas.

El populismo se fundamenta en el voluntarismo del poder discrecional  y del control de las variables resultado (precios, costos, salarios, ganancias, tasa de interés, tipo de cambio), sin considerar la capacidad de respuesta de quienes toman decisiones, dando lugar a un ambiente que conduce a la pobreza y a la involución. Bajo este estilo de gobernanza, el ser humano deviene en un incapaz de valerse por sí mismo que medra en la miseria a la espera de los mendrugos que el gobernante les otorga a cambio de su sometimiento.

La democracia auténtica, fundada sucesivas aproximaciones de ensayo y error, es la que permite el establecimiento de un marco institucional a través del cual fluye información que permite cambiar el comportamiento social e individual, frente a la nueva información (regulación ex ante) o ante las consecuencias derivadas de la misma (regulación ex post), en favor de la prosperidad. Es la acción pública por la vía de la anticipación del impacto regulatorio sobre el mercado y no sobre el control de las variables resultado. Es una sociedad de gente que vive con dignidad en libertad, para recrear su propio destino creando valor social.

Hay que prepararse para una era de austeridad, el mundo ya lo hace desde hace tiempo, es una conceptualización de largo plazo, pues es necesario vencer una resistencia al cambio cuando se viene haciendo algo repetidamente desde hace mucho tiempo.

Lo que vendrá va a exigir bienes y servicios más pertinentes en términos de uso, más baratos, más durables, cuyos procesos sean cuidadosos en su impacto ambiental y en el uso de los recursos naturales.

Esta aproximación no es nueva tiene sus antecedentes en el pasado en los enfoques “ecodesarrollo”, “tecnologías apropiadas o alternativas”, “economía humanista”, “economía compartida” y otras tantas variantes heterodoxas de la economía.

Principios de la innovación frugal

  • Buscar oportunidades en la adversidad: buscar oportunidades en la adversidad, es el encuentro con sentido de un algo diferente y mejor frente al enfoque reactivo de la supervivencia o del sobrevivir
    • Trabajar con gente innovadora, son sentido de propósito que se fortalece con la adversidad.
    • Fomentar la confianza, renunciar al falso comportamiento estratégico de la agenda oculta, de ese actuar tramposo para extraer rentas económicas y políticas con el engaño.
    • Actuar con sentimiento y entusiasmo: ninguna recompensa pecuniaria compensará el valor de la vida que se nos va cuando el trabajo o tarea que hacemos lo ejecutamos sin el entusiasmo de lo que sabemos hacer.
    • Desplegar el espíritu de trabajo en equipo «team work». Solo se crea valor con la ayuda de los demás.
    • Pensar diferente y mejor.
  • Hacer más con menos.
    • Añadir más valor a todo lo largo de la cadena de creación de producción para los emprendedores, los consumidores y la empresa con menos recursos económicos, naturales y tiempo.
    • Acercar la demanda y la oferta (comunidad, proveedores y clientes).
    • Simplificar los procesos de creación: acortar las actividades centrándose en aquellas que generan valor.
    • Crear externalidades positivas (acercamientos entre consumidores, proveedores, comunidad y entorno que añaden valor sin costos adicionales).
    • Promover la ingeniosidad: imaginar soluciones sostenibles e incluir el excedente en el valor de la producción.
    • Hacer bienes de mayor duración.
  • Actuar con agilidad y pensar con flexibilidad mediante la interacción entre usuarios y diseñadores; es una cultura de exploración a través de la confianza para la generación de valor compartido con mínimo costo social:
    • Modelar el comportamiento en conjunto con los clientes: resolver problemas reales en lugar de crear una demanda inexistente, pensar las necesidades más que en deseos e impulsos.
    • Generar espacios para la co-creación de valor con «consumidores actores» (economía compartida).
    • Orientar las actividades hacia la inclusión: hacer que el producto o servicio, incluya los márgenes, sea accesible al consumidor y sostenible.
  • Pensar de manera inclusiva en el consumidor. Es la idea que conduce a una actuación en la cual se toma conciencia de que más valor individual se puede alcanzar con un comportamiento cooperativo que con uno “rivalizante”.

Una verdadera gobernanza democrática debe sustentarse en la existencia de contrapesos de poder y de la evaluación sistemática previa de impacto de las regulaciones, para determinar cuándo intervenir y cuándo dejar en manos del sistema la auto corrección de los fallos socioeconómicos. Hay que recrear mecanismos que faciliten mayor calidad de información, en lugar de su abundancia, la pertinencia del conocimiento es el factor clave de éxito.

El peor problema del populismo radica en el intercambio maligno de fragilidad y anti fragilidad desde la gente hacia los gobernantes, de manera que los gobernantes y sus aliados se quedan con el valor social creado y la gente con las pérdidas sociales causadas. Como el sistema es uno solo, con el tiempo la sociedad bajo el populismo se agota y queda en la mayor ruina social jamás vista.


[1] La innovación frugal es el proceso de reducción de la complejidad y del costo de un bien. Por lo general, esto se refiere a la eliminación de las características no sustanciales de un bien duradero, mediante el diseño de productos de mayor durabilidad (eliminación de la obsolescencia programada) y la utilización de canales de distribución no convencionales, que acercan la demanda y la oferta. http://www.frugal-innovation.com/research-summary/

[2] Uno de los nuevos expertos del pensamiento estratégico que ha desarrollado exitosamente esos principios gerenciales es Navi Radjou.

http://naviradjou.com/wp-content/uploads/2014/07/Navi-Radjou-Revue-de-Presse-French.pdf

http://garage21.org/2014/05/09/jugaad-linnovation-version-frugale/

http://naviradjou.com/

[3] Innovación frugal es el proceso de reducción de la complejidad y del costo de un bien. Por lo general, esto se refiere a la eliminación de las características no sustanciales de un bien duradero. Es el diseño de productos de mayor durabilidad (eliminación de la obsolescencia programada), en el cual se utilizan canales de distribución no convencionales que acercan la demanda y la oferta. http://www.frugal-innovation.com/research-summary/

La revisión de la economía en los tiempos de la posfactualidad y la posverdad (segunda parte)

Interpretaciones simplistas e imaginario local

Una estrategia de uso corriente para la manipulación es lo que denominamos “simplismo lógico” que consiste en la presentación de argumentos con aparente consistencia lógica sustentada en evidencias no pertinentes o de dudoso origen. Es una manera de ofrecer interpretaciones de los hechos fundamentados en supuestos informales equivocados, sin justificación, frecuentemente provocados por deseos, imaginación, creencias infundadas y hasta augurios. El “simplismo lógico” es un absurdo y cuando se presenta de manera interesada es una manipulación, en todo caso una tergiversación de la realidad. Es una forma de esquivar a la confrontación reflexiva profunda cuya complejidad puede parecer menos sencilla, pero más cercana de un resultado libre de los prejuicios sesgados del manipulador.

Las interpretaciones simplistas tienen hoy en día un impacto bien importante en la trama de los eventos bajo la influencia de la cultura de la posfactualidad y de la posverdad. Verbigracia, la idea corriente en la fuerza laboral de que es necesario y posible extraer de forma permanente el máximo de rentas de una empresa supuestamente explotadora por la vía de los acuerdos laborales, con independencia del valor creado. Muchos acuerdos laborales “igualitarios” dan lugar a incentivos perversos que penalizan a los trabajadores con valores de laboriosidad al tener que cargar con el trabajo que sus otros compañeros dejan de hacer, amparados en cláusulas contractuales. El día 26 de mayo de 2018, el otorgamiento de la libertad del Señor Joshua Hold, provocó un estallido de interpretaciones en las redes sociales de si el presidente Trump había cambiado su estrategia con el caso venezolano, pues para muchos el dialogo o el sostenimiento de conversaciones con el régimen son temas tabúes calificados entre la traición y el colaboracionismo con el régimen. Es un claro ejemplo de cómo la anti política, lo circunstancial y la anarquía prevalece sobre lo estratégico en el restablecimiento de la democracia.

Son los terrenos fértiles que permiten a los emprendedores de la ideología, de la política, de la economía y de lo social, jugar con las emociones, comprometiendo socialmente a un país. Todos estos eventos poco visibles de la experiencia cotidiana influyen mucho más de lo que uno puede imaginar. Una política pública o una interpretación bien intencionada, pueden dar lugar a incentivos perversos y transmutar un comportamiento cívico fundado en la moral por otro contaminado de los efectos nocivos de la mercantilización de la conducta humana.

Emociones y racionalidad

En economía convencional se parte de la idea de que las personas actúan racionalmente calculando las consecuencias de sus decisiones y corrigiéndolas según de su propio interés, suponiendo que poseen la información necesaria y verdadera para actuar. Pero en la cotidianidad, la gente además de hacer cálculos toma en consideración los afectos, las creencias y los valores. Por otra parte, más allá de lo puramente individual, la forma como inciden las emociones sobre las decisiones en el individuo le induce a hacer correcciones que pueden tener un sesgo errado sobre la sociedad y sobre sí mismo. Por último, se hace presente la dimensión moral de la utilización de las emociones para inducir comportamientos interesados por parte de quien las manipula. Cuando las actuaciones irracionales del ser humano pueden ser anticipadas se hace necesaria una evaluación previa moral antes de tomar decisiones críticas.

El aprovechamiento de lo emocional por parte de los emprendedores de la ideología, de la política, de la economía y del crimen organizado emergente, tiene hoy un impacto importante en la trama de los conflictos locales y mundiales. El impulso de las emociones se activa cuando la realidad que percibimos, imaginamos o reconocemos, deja de corresponder y coincidir con nuestras expectativas y preferencias actuales. Esa activación en un contexto de sufrimiento propende a una actuación fuera de la razón donde se desplaza el sentido de la responsabilidad, con o sin justificación, hacia búsqueda de un causante. Para el humillado, dominado, excluido, pobre o miserable, su referencia trasciende el ámbito de la visión local, pues su realidad abarca en términos de entorno sensible a todo el mundo, es una exposición a un dolor mayor entre su sufrimiento y la opulencia de los demás del extremo más rico del mundo. Como es propio de la conducta humana, hace falta una explicación: “¿Por qué me pasa a mí?”, la respuesta conduce a la búsqueda de un culpable, real o imaginario o de un complot que puede ser verdadero o falso. La red internet, las comunicaciones y los medios fortalecen ese imaginario e inducen, con la ayuda de simplismo lógico, que se transforme a la política, a la ideología, a la religión, en prósperos emprendimientos del crimen organizado o en medios para hacer dinero.

Sesgos de la racionalidad en situaciones de crisis

Las asimetrías de información y el poder mediático hacen de las mayorías presas fáciles para la manipulación de la conducta a través de las emociones. Nos encontramos ante el aprovechamiento tergiversado de las tradiciones, de las creencias, de la condición moral, de lo sagrado para las personas. Este aprovechamiento puede servir para perpetuar la ignorancia y subyugar a las gentes haciéndoles creer que no pueden decidir, ni valerse por sí mismos, haciéndoles tomar cursos de acción que les someten más a su estado de infortunio.

Populismo y socialismo del siglo XXI en Venezuela

El populismo se apoya en la demagogia para perpetuarse en el poder. Para ello necesita del uso intensivo, asfixiante y mediático de la propaganda política y de la retórica estridente. La demagogia, encuentra un terreno fértil en sociedades con escasa cultura cívica y sensibles a la manipulación de sus miedos, prejuicios y esperanzas; de este modo la manipulación, de las creencias y de los códigos morales de la gente, provocan reacciones, en momentos decisivos, para ganar elecciones, para desarticular las estrategias de sus adversarios y para desplazar sus responsabilidades en la mala gestión pública hacia los demás actores políticos. En Venezuela, el socialismo del siglo XXI ha podido, mediante el control de los poderes públicos, construir toda una infraestructura jurídica para asegurarse de un mecanismo auto regulador que le refuerza en el poder, independientemente de la buena o mala gestión pública. Ese mecanismo es la fortaleza que se recrea a sí misma y que debilita a los adversarios políticos.

En Venezuela un caso que valida esta hipótesis es el fenómeno de la inflación, el gobierno ha apelado a un discurso en el cual le atribuye su origen a una supuesta guerra económica; según ese discurso los acaparadores y las empresas productoras afectan la oferta de bienes y servicios provocando escasez e inflación; pero son la emisión inorgánica de dinero, los controles de precios, los aumentos improductivos de los costos laborales y la asfixia regulatoria los que simultáneamente obstaculizan la actividad productiva y promueven mercados negros. La economía conductual anticipa que cuando a un sujeto se le hace difícil identificar la causa de su malestar, lo desplaza hacia el objeto o sujeto más cercano, así no sea la causa. Por ejemplo, quien va a un expendio de medicinas y no encuentra o no puede comprar lo que busca, su ira refleja se concentra en quien le atiende, así sea un simple empleado de la farmacia o con el productor de fármacos, pero difícilmente lo asociará con la propia política económica del gobierno.

El populismo, como sistema anti frágil [1], aparte de fortalecerse a partir de los males públicos, posee otra ventaja, las fuerzas democráticas al responder en los mismos términos, entran en contradicción con sus propios postulados en relación con las causas de la mala gestión pública. El deseo de resultados inmediatos hace perder la oportunidad para desarrollar una estrategia propia, también anti frágil.

El populismo crea su dispositivo anti frágil con un costo muy alto para el país, pues lo que le permite la perpetuidad en el poder, es el reverso de la otra cara de la moneda para las mayorías: la involución y la ruina de un país por muy bien dotado de recursos que sea. El populismo, al mismo tiempo que se fortalece y perpetua en el poder, fragiliza al país porque privando aparentemente a la gente de presiones y peligros, la empobrece y la esclaviza. La adopción de una estrategia reactiva frente al populismo ha significado muchos retrocesos para la democracia venezolana, las fuerzas democráticas en Venezuela luego de los errores cometidos, ni se auto analizaron, ni los incorporaron de manera positiva. En lugar de enriquecer su dispositivo estratégico, a partir del error, de buscar una explicación sobre las causas, mostraron incomodidad y actitud defensiva, asumieron el rol clásico de víctima de una conspiración o de una fuerza mayor.


[1] Anti fragilidad es una categoría desarrollada por el profesor Nassim Taleb, en su libro, Anti fragilidad: las cosas que se benefician del desorden. Hace referencia a los sistemas que aumentan en capacidad, resistencia o robustez como consecuencia de errores, defectos, ataques, o fracasos. Como Taleb explica en su libro, la anti fragilidad es fundamentalmente diferente de los conceptos de resiliencia (es decir, la capacidad de recuperarse de errores) y la robustez (esto es, la capacidad de resistir el fracaso). El concepto se ha aplicado en el análisis de riesgos. Hay cosas que crecen especialmente cuando se exponen al azar, al riesgo y a la volatilidad (como los emprendedores) y en una sociedad donde creemos que, al eliminar el riesgo, también eliminamos esa capacidad de respuesta que es en realidad el núcleo de progreso de cualquier época. Nassim Nicholas Taleb (2012). Antifragile: Things That Gain from Disorder. Random House. ISBN 9781400067824.

El populismo: la ideología como coartada en el mecanismo de perpetuación (antifragilidad) del autoritarismo

Es un buen recurso retórico, calificar a los gobiernos populistas e “iliberales” como socialistas y comunistas, porque se supone un rechazo generalizado contra todo lo que tenga esas características. Pero, también es una buena estrategia para quienes usurpan el poder en el mundo, a quienes la ideología permite, ocultar las características ilegítimas de su ejercicio autoritario del poder. Es mejor ser tomado como gobernantes con una ideología anacrónica socialista que como lo que realmente son: unos trasgresores del estado de derecho, cuyo sistema de perpetuación en el poder se alimenta del desorden, tanto del país, como de las fuerzas democráticas. La fuerza del autoritarismo populista reside la fragilidad institucional del país.

Detrás del llamado “Socialismo del siglo XXI”, lo que existe es más bien una amalgama de grupos de interés que permea hasta entre supuestos adversarios políticos que se asocian para la extracción de rentas y de valor creado por la sociedad. Los miembros de ese “club”, según les convenga, pueden autodenominarse emprendedores, confesos de alguna teología, obreros, trabajadores, socialistas, profesionales, de oposición, del gobierno, santeros,…, campesinos con los cual dan una justificación mayor a sus actos de simple apropiación de lo producido por otros. Llamarlos socialistas equivale a otorgarles una premiación, un reconocimiento que no tienen. Son “populistas” o “iliberales”, gente sin ideología con intereses comunes que comparten en los negocios fuera de ley relacionados con lo informal, en los mercados negros, apoyados el ejercicio autoritario del poder.

La democracia se asienta sobre la confianza entre gente que decide con base en un lenguaje común, inclusivo y consensual que les permite la deliberación sobre la verdad y alcanzar acuerdos y administrar los desacuerdos.

Por ejemplo, un caso emblemático en el mundo, es el de ISIS, por debajo de las supuestos ideales islámicos, de emancipación, de liberación del imperialismo, florecen todo tipo de negocios obscuros de ventas de armas, de tráfico ilícito de todo, de servilismo. Darle una connotación religiosa, ideológica, política es un merecimiento gratuito para estos exitosos emprendedores de los negocios emergentes del crimen organizado.

¿Qué hay de común en las actuaciones de los actores mediáticos que refuerza al populismo? La banalización de la mentira, la primacía de la emoción sobre la razón y la falta de verosimilitud (percepción de que no hace falta ni la consistencia, ni la evidencia). En tres escritos nuestros hemos profundizado en el tema:

A partir del conjunto de ellos hemos modificado la infografía que elaboramos para esos artículos, presentando las secuencias que alimentan la perpetuidad de las dictaduras, en esta época de la posverdad y posfactualidad [1].

En tiempos de “posverdades” y “posfactualidades” el control del escenario mediático es decisivo, es una cultura bajo la cual el liderazgo político orienta sus actividades a la relativización de la “verdad” a través de las emociones, con un uso extenso e intenso de retórica en la cual se obvia la consistencia de los argumentos y la necesidad de pruebas de refutación o de validación, los hechos son ignorados deliberadamente.

De este modo es posible tener cualquier cosa como “verdad” sin el esfuerzo que significa tener en cuenta los hechos que las pudieran validar. Las “mentiras” pueden ser convertidas en “verdades” desde las emociones. En el común de la gente, las herramientas comunicacionales de hoy en día son más eficaces para decidir batallas políticas que para el encuentro con la verdad.

La supremacía de las emociones sobre la razón, ha colocado a los “populistas” e “iliberales” en gobierno en condiciones de ejercicio autoritario sin necesidad de la profundización del análisis de los problemas y mucho menos de búsqueda de hechos probatorios de lo que se afirma.

En el caso de los “iliberales o populistas” fuera del gobierno la quiebra de la razón les permite desarrollar la actividad política como un “business” o emprendimiento con la ilusión de ser gobernantes para hacer lo mismo con una fachada diferente, el riesgo de esta aproximación es que unos pocos descubren que también se puede llevar una existencia de fácil extracción de rentas y de confort bajo la simulación de búsqueda democrática.

Estamos en tiempos de desprofesionalización de la interpretación de los fenómenos sociales. Es una especie de callejón sin aparente salida, el “emocionar para convencer”, es un “convencer para cualquier cosa”, tenemos que precisar el alcance con un “emocionar para convivir en democracia”, la trama no es convencer a otro, es de como convivir con el otro [2].

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[1] Posverdad y posfactualidad, son neologismos empleados hoy en día para explicar ese nuevo fenómeno mediático relacionado con el fortalecimiento del populismo reaccionario, la perpetuación de las dictaduras en países con debilidad institucional democrática y con la conflictividad mundial. Es también el contexto donde el terrorismo y las bandas criminales emergentes han podido ocultar sus actividades dándole un cariz ideológico a sus negocios ilícitos.

[2] Referencias documentales sobre la post-verdad y la post-factualidad:

«Post-truth»: La palabra del año

The Post-Truth Era: Dishonesty and Deception in Contemporary Life

“No se trata de convencer, sino de convivir”.”l’ère post-persuasion”