La revisión de la economía en los tiempos de la posfactualidad y la posverdad (tercera parte)

Fatiga emocional 

Es un estado [1] que se hace presente cuando una desagradable sensación de agotamiento extremo se apodera de la persona, la postra y da lugar a un estado de parálisis para realizar hasta las tareas cotidianas con el sentimiento de que lo está haciendo razonablemente bien. La energía emocional es sensible ante lo cercano y muy poco ante lo lejano, antes ese comportamiento era de bajo impacto por ser esencialmente de origen local, pero ahora en un mundo globalizado es de gran transcendencia. Un relato para ser efectivo tiene que abarcar lo local, lo nacional y el mundo. Nuestras reacciones se encuentran bajo los impulsos de lo anecdótico y del sensacionalismo que se refuerzan mutuamente con unos medios de comunicación en cacería de rating.

Un contexto mediáticamente influyente, coloca a la gente en una condición reactiva frente al poder establecido que tiene un claro propósito estratégico orientado hacia su perpetuación en el poder. La capacidad respuesta con sentido de propósito se hace más difícil si añadimos la tentación mutua entre la gente y los medios, de escuchar, por un lado, lo que se desea y no las verdades amargas y, por otro lado, de ofrecer lo que se quiere escuchar y no la cruda realidad. El comportamiento humano es ingenuamente optimista en el caso de países con debilidad institucional, porque la superación de los males públicos que padecemos pasa por acuerdos difíciles de alcanzar que privilegien de manera transparente un proyecto de país y no la promoción de agendas particulares para el aprovechamiento futuro de un mundo supuestamente mejor.

Lidiar con el populismo o el “iliberalismo” es difícil, son sistemas complejos en los cuales confluyen variados intereses sin posibilidades de aislar relaciones causales, cuando se identifica alguna, fácilmente puede transformar la relación en otra totalmente diferente. La única regularidad que se puede encontrar bajo esos estilos de gobernabilidad es la extracción de rentas de los demás a través de la demagogia. El simplismo lógico excluye lo que se expresa de forma difusa, y dado que la verdad reside en la ambigüedad, su búsqueda se hace inútil para hallar contenidos de conclusión definitiva en las ciencias sociales. La estabilidad que pretende la asfixia regulatoria “per se” no es buena para la economía de un país: al igual que la gente, las empresas se debilitan pues la dependencia de prebendas y regulaciones, las hacen ineficientes. La incertidumbre recreada voluntariamente desde la gobernanza populista o “iliberal” es contraria a la posibilidad de que los errores y aciertos propios del emprendimiento agreguen valor social, es la explicación del cómo toda organización nacionalizada al término del tiempo desaparece o se transforma en un crematorio de recursos productivos.

Anti fragilidad y cisnes negros en el campo de la economía

En el caso de la economía la “anti fragilidad” y los «cisnes negros»[2] son categorías que sirven para definir aquello que mejora ante las situaciones que podrían destruirlo y que posee la propiedad de auto regulación social que permite asegurar los equilibrios económicos, políticos y sociales, en sistemas dinámicos e inestables. En un contexto en el cual la escasez es el signo de la existencia, la noción de la anti fragilidad puede servir como orientación estratégica para un país que necesita innovar de manera continua e intensa. Es el dispositivo conducente a un sistema auto regulador de sus equilibrios económicos, políticos y sociales, como imagen de un estado futuro deseable, retador y posible.

La anti fragilidad mejora la capacidad de respuesta ante eventos inesperados conocidos como de cisnes negros[3]. El término fue creado por Nassim Nicholas Taleb, economista y profesor de NYU. Según él, un riesgo de cisne negro tiene tres atributos: rareza, impacto extremo y predictibilidad retrospectiva. Es una rareza que reside fuera del dominio de las expectativas normales, porque no hay ningún evento remoto pretérito que respalde de forma concluyente a su posibilidad. Un evento de cisne negro produce un impacto extremo con consecuencias importantes para nuestra existencia. Está caracterizado por la predictibilidad retrospectiva. Es decir, no logramos predecirlo antes de que acontezca, pero una vez que sucede, pensamos que “lo habíamos visto venir”. Es un acontecimiento que puede adoptar diversas formas como resultado de la resistencia al cambio, de las regulaciones y del advenimiento de una tecnología de orden superior.

Los seres humanos, sufrimos de diversos sesgos mentales que nos hacen creer cosas que no son, hay una tendencia inmanente en buscar selectivamente evidencia que apoye una creencia aun cuando a conciencia se conozca su falsedad. Estos cuatro sesgos son:

Primero, la ilusión de entendimiento, cuando la gente cree que sabe lo que está sucediendo en un mundo que es más complejo de lo que creen. Verbi gratia, en relación con las “criptomonedas y criptoactivos”, la idea de que es una “burbuja” que pasará, que es un medio para la estafa, …, que no califica como dinero porque no tiene respaldo (sic). En el campo de la política asumir como verdad a priori algo que se debe probar aun cuando la probabilidad de ocurrencia sea elevada (sic), es el caso del núcleo duro del argumento del abstencionismo electoral en Venezuela, de esperar que estén dadas las condiciones ideales para votar, estricto sensu: nunca votaran, pues en dictadura esas condiciones jamás tendrán lugar, los espacios de la democracia bajo el totalitarismo se ganan con la defensa y la resistencia en unidad no con disidencias. Tanta validez puede tener abstenerse como no hacerlo, pero estratégicamente ir con decisión dividida a un proceso político irresponsablemente conduce al fracaso

Segundo, la distorsión retrospectiva, o la facilidad para evaluar e interpretar eventos sólo después que han ocurrido. Es la tendencia por explicar lo que pasó cuando ya se conocen las causas y a partir de allí recrear imágenes al futuro bajo la creencia de que esas reglas seguirán explicando lo que acontecerá. Es una forma de sesgo por inercia de defensa falaz de proyección lineal de algo que no puede ser sujeto de profecías y dar como hecho cumplido algo que corresponde a un evento futuro.

Tercero, la sobrevaloración selectiva interesada de la información fáctica y la displicencia hacia el conocimiento general de la gente y hacia la experiencia. Es la infoxicación que unida a la “neomanía” hace pensar que con leer el prólogo de manuales de autoayuda sobre la “BigData”, de la “neurociencia”, de la “inteligencia artificial” y con cuatro citas ya se poseen los criterios de validación o refutación de cualquier hipótesis. Las citas de autores no validan nada, simplemente constituyen un reconocimiento a quien pertenecen por haber sido sus creadores originarios.

Cuarto, el miedo a la libertad y por extensión a “la descapitalización intelectual”. Es la aversión a la pérdida, es un temor que motiva más que la posibilidad de agregar valor. Es recelo de sentir que todo el saber acumulado durante años se puede esfumar en un segundo. Es el rechazo en nuestro medio hacia la discusión de contenido y evidencia. Es la distorsión que sufren quienes se leen bien un solo libro o quienes pretenden que el conocimiento no cambia. Es desarreglo que acontece cuando la abstracción teórica deja de ser la aventura por validar o refutar y el sujeto se hace esclavo de una búsqueda incesante de evidencias para defender su dogma.

La historia permite constatar que luego de crisis terminales y de situaciones de desorden económico, el ecosistema social comienza a operar con nuevas reglas de funcionamiento, pues los condicionamientos son otros. El estado solo podrá cumplir con sus funciones si la economía prospera de manera que asegure los tributos necesarios para proveer los bienes y servicios públicos. De un gobierno patrimonial (Fukuyama) [4] fundado en el clientelismo y el enriquecimiento personal o grupal por la vía de la captura de poder político se pasa a un gobierno impersonal en el cual se trata a su gente como ciudadanos con igualdad, justicia y respeto, donde no se necesita ser pariente o amigo de quienes detentan el poder, ni militante del partido político de los gobernantes de turno. Es la transición hacia la eliminación de los males públicos. Es el momento, en todas las esferas del acontecer económico, de la innovación para el rescate del afecto, de la confianza mutua, de las normas efectivas y las redes sociales. Es la recreación y rescate del llamado capital social (Putnan y Bourdieu) [5] y del empoderamiento. No es una cuestión de elección, es que no existe alternativa en la vía hacia la prosperidad.

La prosperidad necesita de unas formas de organización y de relaciones productivas diferentes a las del pasado, es la única forma de crecer económicamente de manera equilibrada y sin desigualdades. Se requiere una aproximación al bien común y al interés público (Phelps) [6] si se quiere asegurar la cobertura del costo de oportunidad de capital para los emprendedores (expectativa de ganancias) y el valor creado para toda la sociedad (distribución equitativa de ingresos).


[1] Enlace para descarga de este artículo: Frente al populismo

[2]  “Cuantos más datos tengamos, más posibilidades tenemos de ahogarnos en ellos”

Antifragile: Things That Gain from Disorder, Nueva York, Random House, 2012. Nassim Taleb

[3] “es una rareza, pues habita fuera del reino de las expectativas normales, porque nada del pasado puede apuntar de forma convincente a su posibilidad. Segundo, produce un impacto tremendo (al contrario que la aparición del cisne negro). Tercero, pese a su condición de rareza, la naturaleza humana hace que inventemos explicaciones de su existencia después del hecho, con lo que se hace explicable y predecible”

The Black Swan: The Impact of the Highly Improbable, Nueva York, Random House, 2007. Nassim Taleb

[4] “All modern societies began with what Weber called patrimonial states, governments that were staffed with the friends and family of the ruler, or those of the elites who dominated the society. These states limited access to both political power and economic opportunity to individuals favored by the ruler; there was little effort to treat citizens impersonally, on the basis of universally applied rules.1 Modern government—that is, a state bureaucracy that is impersonal and universal—develops only over time, and in many cases, fails to develop at all.” Fragmento de: Francis Fukuyama. “Political Order and Political Decay”. iBooks. https://itun.es/us/d9iOX.l

http://prodavinci.com/2015/06/29/actualidad/habla-francis-fukuyama-por-jose-gonzales-grandesentrevistasprodavinci/

[5] El capital social debe entenderse como el que se origina de las relaciones de unos con otros y de la participación en redes sociales. Es una fuente de riqueza en la medida que reduce los costos de transacción (costos de legitimación de acuerdos) y genera externalidades positivas (beneficios sociales sin costos asociados). https://c.ymcdn.com/sites/www.istr.org/resource/resmgr/working_papers_dublin/siisiainen.pdf

[6] “Pero también sería un error no entender la relación entre la desigualdad y la innovación. Es menos innovación – no más – la que ha aumentado la desigualdad en los Estados Unidos en los últimos decenios.” http://opinionator.blogs.nytimes.com/2013/02/24/less-innovation-more-inequality/

http://www.ancmyp.org.ar/user/files/Phelps.pdf

Uno de los nuevos expertos del pensamiento estratégico que ha desarrollado exitosamente esos principios gerenciales es Navi Radjou.

http://naviradjou.com/wp-content/uploads/2014/07/Navi-Radjou-Revue-de-Presse-French.pdf

http://garage21.org/2014/05/09/jugaad-linnovation-version-frugale/

http://naviradjou.com/

La revisión de la economía en los tiempos de la posfactualidad y la posverdad (segunda parte)

Interpretaciones simplistas e imaginario local

Una estrategia de uso corriente para la manipulación es lo que denominamos “simplismo lógico” que consiste en la presentación de argumentos con aparente consistencia lógica sustentada en evidencias no pertinentes o de dudoso origen. Es una manera de ofrecer interpretaciones de los hechos fundamentados en supuestos informales equivocados, sin justificación, frecuentemente provocados por deseos, imaginación, creencias infundadas y hasta augurios. El “simplismo lógico” es un absurdo y cuando se presenta de manera interesada es una manipulación, en todo caso una tergiversación de la realidad. Es una forma de esquivar a la confrontación reflexiva profunda cuya complejidad puede parecer menos sencilla, pero más cercana de un resultado libre de los prejuicios sesgados del manipulador.

Las interpretaciones simplistas tienen hoy en día un impacto bien importante en la trama de los eventos bajo la influencia de la cultura de la posfactualidad y de la posverdad. Verbigracia, la idea corriente en la fuerza laboral de que es necesario y posible extraer de forma permanente el máximo de rentas de una empresa supuestamente explotadora por la vía de los acuerdos laborales, con independencia del valor creado. Muchos acuerdos laborales “igualitarios” dan lugar a incentivos perversos que penalizan a los trabajadores con valores de laboriosidad al tener que cargar con el trabajo que sus otros compañeros dejan de hacer, amparados en cláusulas contractuales. El día 26 de mayo de 2018, el otorgamiento de la libertad del Señor Joshua Hold, provocó un estallido de interpretaciones en las redes sociales de si el presidente Trump había cambiado su estrategia con el caso venezolano, pues para muchos el dialogo o el sostenimiento de conversaciones con el régimen son temas tabúes calificados entre la traición y el colaboracionismo con el régimen. Es un claro ejemplo de cómo la anti política, lo circunstancial y la anarquía prevalece sobre lo estratégico en el restablecimiento de la democracia.

Son los terrenos fértiles que permiten a los emprendedores de la ideología, de la política, de la economía y de lo social, jugar con las emociones, comprometiendo socialmente a un país. Todos estos eventos poco visibles de la experiencia cotidiana influyen mucho más de lo que uno puede imaginar. Una política pública o una interpretación bien intencionada, pueden dar lugar a incentivos perversos y transmutar un comportamiento cívico fundado en la moral por otro contaminado de los efectos nocivos de la mercantilización de la conducta humana.

Emociones y racionalidad

En economía convencional se parte de la idea de que las personas actúan racionalmente calculando las consecuencias de sus decisiones y corrigiéndolas según de su propio interés, suponiendo que poseen la información necesaria y verdadera para actuar. Pero en la cotidianidad, la gente además de hacer cálculos toma en consideración los afectos, las creencias y los valores. Por otra parte, más allá de lo puramente individual, la forma como inciden las emociones sobre las decisiones en el individuo le induce a hacer correcciones que pueden tener un sesgo errado sobre la sociedad y sobre sí mismo. Por último, se hace presente la dimensión moral de la utilización de las emociones para inducir comportamientos interesados por parte de quien las manipula. Cuando las actuaciones irracionales del ser humano pueden ser anticipadas se hace necesaria una evaluación previa moral antes de tomar decisiones críticas.

El aprovechamiento de lo emocional por parte de los emprendedores de la ideología, de la política, de la economía y del crimen organizado emergente, tiene hoy un impacto importante en la trama de los conflictos locales y mundiales. El impulso de las emociones se activa cuando la realidad que percibimos, imaginamos o reconocemos, deja de corresponder y coincidir con nuestras expectativas y preferencias actuales. Esa activación en un contexto de sufrimiento propende a una actuación fuera de la razón donde se desplaza el sentido de la responsabilidad, con o sin justificación, hacia búsqueda de un causante. Para el humillado, dominado, excluido, pobre o miserable, su referencia trasciende el ámbito de la visión local, pues su realidad abarca en términos de entorno sensible a todo el mundo, es una exposición a un dolor mayor entre su sufrimiento y la opulencia de los demás del extremo más rico del mundo. Como es propio de la conducta humana, hace falta una explicación: “¿Por qué me pasa a mí?”, la respuesta conduce a la búsqueda de un culpable, real o imaginario o de un complot que puede ser verdadero o falso. La red internet, las comunicaciones y los medios fortalecen ese imaginario e inducen, con la ayuda de simplismo lógico, que se transforme a la política, a la ideología, a la religión, en prósperos emprendimientos del crimen organizado o en medios para hacer dinero.

Sesgos de la racionalidad en situaciones de crisis

Las asimetrías de información y el poder mediático hacen de las mayorías presas fáciles para la manipulación de la conducta a través de las emociones. Nos encontramos ante el aprovechamiento tergiversado de las tradiciones, de las creencias, de la condición moral, de lo sagrado para las personas. Este aprovechamiento puede servir para perpetuar la ignorancia y subyugar a las gentes haciéndoles creer que no pueden decidir, ni valerse por sí mismos, haciéndoles tomar cursos de acción que les someten más a su estado de infortunio.

Populismo y socialismo del siglo XXI en Venezuela

El populismo se apoya en la demagogia para perpetuarse en el poder. Para ello necesita del uso intensivo, asfixiante y mediático de la propaganda política y de la retórica estridente. La demagogia, encuentra un terreno fértil en sociedades con escasa cultura cívica y sensibles a la manipulación de sus miedos, prejuicios y esperanzas; de este modo la manipulación, de las creencias y de los códigos morales de la gente, provocan reacciones, en momentos decisivos, para ganar elecciones, para desarticular las estrategias de sus adversarios y para desplazar sus responsabilidades en la mala gestión pública hacia los demás actores políticos. En Venezuela, el socialismo del siglo XXI ha podido, mediante el control de los poderes públicos, construir toda una infraestructura jurídica para asegurarse de un mecanismo auto regulador que le refuerza en el poder, independientemente de la buena o mala gestión pública. Ese mecanismo es la fortaleza que se recrea a sí misma y que debilita a los adversarios políticos.

En Venezuela un caso que valida esta hipótesis es el fenómeno de la inflación, el gobierno ha apelado a un discurso en el cual le atribuye su origen a una supuesta guerra económica; según ese discurso los acaparadores y las empresas productoras afectan la oferta de bienes y servicios provocando escasez e inflación; pero son la emisión inorgánica de dinero, los controles de precios, los aumentos improductivos de los costos laborales y la asfixia regulatoria los que simultáneamente obstaculizan la actividad productiva y promueven mercados negros. La economía conductual anticipa que cuando a un sujeto se le hace difícil identificar la causa de su malestar, lo desplaza hacia el objeto o sujeto más cercano, así no sea la causa. Por ejemplo, quien va a un expendio de medicinas y no encuentra o no puede comprar lo que busca, su ira refleja se concentra en quien le atiende, así sea un simple empleado de la farmacia o con el productor de fármacos, pero difícilmente lo asociará con la propia política económica del gobierno.

El populismo, como sistema anti frágil [1], aparte de fortalecerse a partir de los males públicos, posee otra ventaja, las fuerzas democráticas al responder en los mismos términos, entran en contradicción con sus propios postulados en relación con las causas de la mala gestión pública. El deseo de resultados inmediatos hace perder la oportunidad para desarrollar una estrategia propia, también anti frágil.

El populismo crea su dispositivo anti frágil con un costo muy alto para el país, pues lo que le permite la perpetuidad en el poder, es el reverso de la otra cara de la moneda para las mayorías: la involución y la ruina de un país por muy bien dotado de recursos que sea. El populismo, al mismo tiempo que se fortalece y perpetua en el poder, fragiliza al país porque privando aparentemente a la gente de presiones y peligros, la empobrece y la esclaviza. La adopción de una estrategia reactiva frente al populismo ha significado muchos retrocesos para la democracia venezolana, las fuerzas democráticas en Venezuela luego de los errores cometidos, ni se auto analizaron, ni los incorporaron de manera positiva. En lugar de enriquecer su dispositivo estratégico, a partir del error, de buscar una explicación sobre las causas, mostraron incomodidad y actitud defensiva, asumieron el rol clásico de víctima de una conspiración o de una fuerza mayor.


[1] Anti fragilidad es una categoría desarrollada por el profesor Nassim Taleb, en su libro, Anti fragilidad: las cosas que se benefician del desorden. Hace referencia a los sistemas que aumentan en capacidad, resistencia o robustez como consecuencia de errores, defectos, ataques, o fracasos. Como Taleb explica en su libro, la anti fragilidad es fundamentalmente diferente de los conceptos de resiliencia (es decir, la capacidad de recuperarse de errores) y la robustez (esto es, la capacidad de resistir el fracaso). El concepto se ha aplicado en el análisis de riesgos. Hay cosas que crecen especialmente cuando se exponen al azar, al riesgo y a la volatilidad (como los emprendedores) y en una sociedad donde creemos que, al eliminar el riesgo, también eliminamos esa capacidad de respuesta que es en realidad el núcleo de progreso de cualquier época. Nassim Nicholas Taleb (2012). Antifragile: Things That Gain from Disorder. Random House. ISBN 9781400067824.

La revisión de la economía en los tiempos de la posfactualidad y la posverdad (primera parte)

Este escrito constituye una reflexión sobre la necesidad de una revisión de la economía  entre lo normativo del comportamiento de los individuos, en términos de propósitos de justicia social, y lo positivo, en términos específicos de conducta humana sobre la racionalidad de la manera como los individuos forman sus juicios y toman decisiones.

El contexto del surgimiento de la cultura de la posfactualidad y la posverdad.

La disrupción tecnológica con el advenimiento de la inteligencia artificial, la BigData, la bioingeniería y la mundialización comunicacional ha permitido la saturación de información de toda naturaleza, el uso intensivo, extenso e intencional de falacias, mentiras provocaciones y el aprovechamiento de los sesgos del conocimiento. Vivimos un contexto de banalización de la verdad que privilegia a la fuerza y los impulsos de las emociones sobre la sensatez, y todo lo que privilegia esos eventos, propaga y perpetúa el populismo autoritario y su resurgimiento.

La mundialización de las comunicaciones ha ejercido un rol importante en el desenvolvimiento de los conflictos del mundo, los cuales guardan más relación con la crisis de la democracia liberal y con la descomposición social que con una lucha entre potencias, o con enfrentamientos ideológicos o religiosos. Lo que observamos es una crisis de la democracia que va desde la pérdida de confianza en las élites en países con fortaleza institucional, hasta la descomposición social en países con debilidad institucional.

El buen funcionamiento de la democracia se fundamenta en la confianza, sustentada en la información veraz, fiable y transparente. El ejercicio de la democracia requiere un marco regulatorio que le permita sobreponerse a la contaminación de las creencias erróneas y de la insuficiencia de información pertinente. El populismo utiliza como mecanismo anti frágil la manipulación mediática, y su éxito lo logra cuando las multitudes asumen que la verdad puede ser creada a imagen y semejanza de lo que le venga en gana al autoritario. Toda dictadura aplica, como recurso para la quiebra emocional de la gente, la banalización de los límites entre la verdad y la mentira, de esta forma hace frente al arma más poderosa de un demócrata: la palabra fundada en la consistencia y la evidencia, es decir, a la razón.

Por supuesto el razonamiento sobre la base de contenidos se constituye en una amenaza para quienes desean eludir la disciplina y rigurosidad necesarias para ofrecer una respuesta superior ante la presencia de “múltiples y parciales verdades”. En términos heurísticos la presencia de varias “verdades” igualmente válidas lejos de promover el simplismo lógico del razonamiento superficial y manipulador obliga a una mayor profundidad de análisis de lo que se afirma. Es el contexto que obliga a un replanteamiento de la economía.

¿Cómo trabaja el manipulador las emociones del incauto?

Primero: se ofrece “la verdad” que se adecúe a los intereses del manipulador, a partir de las creencias de la gente. Ejemplos: “eres pobre porque hay ricos, nosotros los socialistas te damos todo, todo aquel que esté mejor que tú es el enemigo”. Una doble manipulación: Telesur: “Nicolás Maduro aplaudió la decisión de algunos dirigentes de la oposición de tomar nuevamente la vía democrática” [1]. La Iguana Tv: “Con razón eras uno de los enviados al famoso diálogo”[2]. Una vez que el ingenuo asume como suya “la verdad” del manipulador, el populista podrá obtener algo fuera del consentimiento racional de la persona.

Segundo: se sobrecarga de información tendenciosa a la gente por medio del uso intensivo de los recursos mediáticos del estado para ejecutar una estrategia propagandística en conjunto con una limitación severa de información y de la libertad de expresión.

Tercero: se recrea un marco regulatorio confuso, contradictorio y masivo que admite discrecionalmente declarar fuera de ley cualquier actividad por inofensiva que sea, al mismo tiempo que atemoriza, postra y desesperanza a la gente.

Cuarto: se promueve el contagio de la cultura de la manipulación hacia todas las esferas de la vida social a través de la facilidad de difusión de mensajes atractivos “mediáticamente”. Es el tipo de mensajes saturado de afirmaciones provocadoras, de gran impacto emocional, cuya desarticulación es casi imposible pues se requiere tiempo y profundidad de pensamiento para revelar su engañosa naturaleza.

Es fácil multiplicar infundios uno tras otro, es difícil enfrentarlos en ese mismo escenario. De allí que los factores democráticos deben enfocarse en su propuesta, sin desviaciones de sus principios estratégicos fundamentales.  

¿Qué persigue el manipulador de las emociones?¿Cuál es su rol en esta realidad sujeta a la posverdad y a la posfactualidad?

Busca banalizar la mentira y privilegiar la ausencia de verosimilitud (discurso sin consistencia, ni evidencia); desplazar la argumentación hacia lo personal, mediante el lenguaje soez, la burla y la ofensa para descalificar a un oponente; y por último, darle primacía a la emoción sobre la razón, a partir de los impulsos y las creencias de la gente. El manipulador persigue asumir el control de la vida del ingenuo. Es un manipulador cuya actuación no es solitaria, ni individual, es parte de una trama en la cual el populismo deviene en una forma de crimen organizado con poder de estado.

Lo terrible de ese contexto es el riesgo de que la democracia sufra daños irreversibles. El mundo de hoy responde a una lógica compleja donde los estados aparecen con un poder disminuido frente a la autonomía y los recursos de actores bien organizados cada vez más activos con dinámica propia local e impacto mundial. Es un nuevo escenario en el cual la influencia sobre mundo guarda tanta relación con las realidades locales de las zonas conflictivas de estados fallidos como con los intereses de los gobiernos de países potencia.

Es un desafío para la gobernanza democracia enfrentar a la realidad compleja del resurgimiento del populismo que involucra como desenlace al autoritarismo, a la amenaza autoritaria y la descomposición social de los países donde se asienta.  Es urgente y necesario lograr acuerdos entre los actores con poder e influencia fundados en un nuevo relato de país con sentido de propósito.


[1] https://www.telesurtv.net/news/Maduro-saluda-participacion-de-oposicion-en-comicios-regionales-20170803-0077.html

[2] https://www.laiguana.tv/articulos/66918-las-criticas-a-ocariz

La asfixia regulatoria como dispositivo anti frágil de perpetuación del populismo

“Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador. ¡Todo es igual, nada es mejor, lo mismo un burro que un gran profesor…!No hay aplazaos ni escalafón, los inmorales nos han igualao… Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición, da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón.!”

Enrique Santos Discepolo

La asfixia regulatoria es un poderoso mecanismo anti frágil para perpetuarse en el poder, consiste en el establecimiento de una multitud de decretos, normas, providencias, leyes y regulaciones, todas de confusa, contradictoria y ambigua interpretación que permiten amordazar a la democracia. De esta manera un gobierno puede mostrar una imagen de aparente formalidad democrática cuando no lo es. Un eficiente sistema de asfixia regulatoria deja al ciudadano de manera inevitable al margen de la ley, prácticamente todo está sumido a normas contradictorias y de imposible cumplimiento. El estadio superior de un sistema de asfixia regulatoria se alcanza cuando los poderes públicos pierden su autonomía e independencia.

En países con debilidad institucional los gobiernos populistas-iliberales utilizan el marco regulatorio para que la gente bajo el impulso de las emociones pierda la perspectiva, descargue su ira en los demás, invente fantasías, y al caer en la trampa de la manipulación se distraiga y libere al gobierno de su responsabilidad en el desorden reinante. En su fase terminal la asfixia regulatoria concluye en desesperanza, postración y descomposición social, en tal magnitud que se quiebra la capacidad de soñar, de organizarse, de que fructifique un programa de reformas económicas e institucionales, cunde el pánico, la anarquía y el bochinche.

Esa fuente de males públicos deriva del incorrecto diseño de las políticas económicas que pretenden controlar los mercados a través de las variables resultado, como son los precios de bienes y servicios, tasa de cambio, salarios, costos e intereses. Este tipo de regulaciones son la que más trastornos causa en el desarrollo de un país, porque otorga a quien administra información privilegiada la capacidad para decidir en favor de sus intereses y en contra del bien común.

Mientras no comprendamos que la asfixia regulatoria hace un buen servicio al corrupto, cualquier acto -hasta el más honesto- es prácticamente imposible, a menos que pagues. Mientras esto no se comprenda, seremos unos tontos útiles, que celestinamente decimos: “no estamos en Suiza, cómete la luz”. De todas las corruptelas, la peor es la del poder, pues quien formula la norma lo hace para aprovecharse e imponer su pensamiento por vía no democrática.

La asfixia regulatoria recrea un contexto bajo el cual el sistema opera en las últimas, con un personal mal remunerado y con fallos recurrentes y masivos de todos los servicios. Es el espacio donde convergen las necesidades de quien requiere un servicio con urgencia y el funcionario arruinado. El poseedor de poder discrecional se vale de las mismas regulaciones para extraer rentas de quien desee, porque todo el mundo, para solventar sus problemas, tiene de manera obligada que situarse al margen de la ley. Cualquier actividad simple desde renovar un documento personal, hacer un pago de servicios públicos, solicitar un servicio de conexión telefónica, de electricidad, lo que sea, requiere una cantidad de trámites que obstaculiza hasta las cosas más sencillas de la vida: es el mundo de la asfixia regulatoria.

Bajo esta cultura de poder se asienta una masa crítica de adeptos con sentido de propósito y hoja de ruta, en la cual la vía cómoda para el abatido es “resolverse” anotándose en la cola de personas que se asocian con el gobernante de turno para extraer rentas de los demás, pues guardan la esperanza de que alguna suerte les permita transformarse en flamante administrador de una parcela en el ejercicio del nuevo oficio de gestor de la escasez de todo al margen de la ley, pero entre los privilegiados del sistema. Mientras tanto, el descontento masivo se alimenta en la autodestrucción.

Se recrea una subcultura de tolerancia indulgente hacia la extorsión social, de falta de conciencia cívica y de postración social para la observancia de las leyes, son las fuentes de la predisposición hacia el delito, esperando la oportunidad cuando el riesgo de ser descubierto y penalizado sea mínimo. Estos eventos hacen de Venezuela un país inmerso en la fragilidad institucional, entre 179 países estudiados, Venezuela se encuentra en un club nada envidiable de los 25 países con mayor asfixia regulatoria en el mundo.

El factor crucial para la reinstitucionalización del país lo constituye la restitución de la autonomía, la independencia, la legitimidad y la transitoriedad (no perpetuidad) de los otros poderes públicos. Estos son los contrapesos necesarios para contener en su mínima expresión a la corrupción en todas sus variantes. La debilidad institucional es el ambiente más propicio para la destrucción de la ciudadanía y la extorsión política de la sociedad.

El factor crucial para la reinstitucionalización del país lo constituye la restitución de la autonomía, la independencia, la legitimidad y la transitoriedad (no perpetuidad) de los otros poderes públicos. Estos con los contrapesos necesarios para contener en su mínima expresión a la corrupción en todas sus variantes. La debilidad institucional es el ambiente más propicio para la destrucción de la ciudadanía y la extorsión política de la sociedad.

La condición suficiente para el reforzamiento de la anti-fragilidad de la democracia venezolana se centra en la aprobación de una Ley de Evaluación de Impacto Regulatorio que lleve a su mínima expresión los vicios de los males públicos derivados de políticas públicas que promueven el uso de información privilegiada por parte de los funcionarios públicos, la propagación de incentivos perversos y la desviación de los recursos de la nación en favor de parcialidades políticas, ideológicas, grupales e incluso individuales.

Hay que constituir un marco descriptivo sobre las fuentes de las regulaciones gubernamentales, las atinentes al gasto público, las que afectan al mercado y a la vida económica.

@fjcontre35
Etiquetas: #asfixia regulatoria, #incentivos perversos, #asimetrías de información, #poder discrecional, #corrupción.