Colombia y Venezuela: dos realidades diferentes

Colombia y Venezuela: dos realidades diferentes

¿Son democracias similares?

Poderes regulados vs economía regulada

La democracia en Venezuela a lo largo de los últimos cincuenta años ha sido presidencialista, pero desde hace varios lustros prácticamente todos los poderes públicos están bajo control del Gobierno e igualmente las variables resultado: precios, costos y tasa de cambio sufren los impactos de la tutela del Estado.

Por el contrario, en Colombia los últimos veintitrés años se han caracterizado por una profundización de la democracia, con poderes públicos independientes y autónomos, se puede afirmar que el modelo de Colombia es de poderes regulados y el de Venezuela es de economía regulada. Son países vecinos con una institucionalidad diferente.

Francisco José Contreras Márquez

Inestabilidad

Venezuela es un país con el mayor índice de inflación en el mundo, en América Latina es el indiscutible líder. Durante los últimos veintitrés años, el Gobierno ha manejado una cuantiosa renta derivada del negocio petrolero, equivalente a cinco veces y medio el costo de la reconstrucción de Europa luego de la segunda guerra mundial. En nuestro país desde hace unos setenta y siete años sus gobiernos no se han visto obligados a efectuar ningún esfuerzo de productividad fiscal, pues no requirieron una economía eficiente y pujante para extraer renta tributaria, incluso han podido promover un empresariado y una economía informal parasitarios que les sirvan como medio propagandístico. La casi totalidad de los países del mundo están obligados a incentivar la eficiencia y productividad del sector privado de modo que el gobierno pueda obtener por la vía tributaria los recursos necesarios para financiar el gasto público. La historia económica de Colombia y Venezuela van por distintos caminos.

Fuente: https://www.bcv.org.ve, https://www.banrep.gov.co/es

El populismo que se gestó en Venezuela privilegió un perfil esencialmente político en los funcionarios públicos venezolanos: desde las más altas esferas del poder hasta el más modesto funcionario conocen de maniobras políticas, pero prácticamente nada en lo técnico y profesional, de las competencias necesarias para el ejercicio de su cargo público. Mal gasto público, controles, escasez e inflación, en un país que lo importa casi todo, hacen que la imposibilidad del crédito internacional sea una realidad. Por lo tanto, prestarle a Venezuela requiere un mayor costo de deuda y de allí un mayor riesgo soberano (34.691 puntos). El riesgo soberano de Venezuela siempre ha estado por encima del de Colombia (394 puntos), es más durante los últimos años, la brecha entre ambos países se amplió. Definitivamente, Colombia no es Venezuela.

Incertidumbre

Es conveniente que precisar dos categorías económicas, ellas son riesgo e incertidumbre. Cuando una determinada acción puede conducir a varios resultados con una determinada probabilidad, estamos en presencia de un riesgo.

Cuando los posibles resultados de una determinada acción son completamente desconocidos, lo que existe es incertidumbre. Cuando una situación está bajo incertidumbre los valores históricos registrados muestran una variabilidad mayor, cuando estamos bajo incertidumbre un producto puede tener precios diferentes en una misma localidad, cuando hay mayor incertidumbre los precios son inestables, suben y bajan desordenadamente. Desde el punto de vista estadístico a mayor incertidumbre, mayor error de predicción. De modo que Venezuela, no solo, es un país de mayor riesgo, es también un país con mayor incertidumbre. La variación estándar del riesgo soberano de Venezuela es 6.372 veces mayor que el de Colombia. El emprendedor en Venezuela no solo enfrenta un mayor riesgo soberano y una mayor incertidumbre, también debe hacer frente a la erosión monetaria y a la asfixia regulatoria. Igualmente, el panorama inflacionario es lúgubre, la brecha es grande y se amplía en el tiempo. Hasta ahora Colombia solo enfrenta riesgos, Venezuela riesgo e incertidumbre.

Fuente: https://www.jpmorganchase.com/

El comercio binacional

Difícilmente una complementariedad económica, social, cultural y tecnológica pueda ser desplazada por cualquier otra relación, sea con el Caribe, Ecuador, Argentina o Brasil, quienes se suponen podrían llenar el vacío comercial de comercio entre Venezuela y Colombia. Sin embargo, el comercio internacional entre ambas naciones es volátil, es la muestra de la ausencia de coordinación entre sus gobiernos desde hace bastante tiempo.

Semejanzas y diferencias

El único patrón cultural en la gobernanza sudamericana, plena de retórica populista, ha sido el olvido de la pobreza y de la inamovilidad social de la clase media, problemas claves a resolver para el logro del buen emprendimiento y de la justicia social. El éxito económico de nuestros países, cuando se ha hecho presente, siguió abultando la iniquidad y la exclusión, esta es la explicación del arraigo e intensificación del populismo en nuestros pueblos.

No existe evidencia concluyente de que exista el riesgo de la repetición en Colombia de las historias de Cuba, Nicaragua o Venezuela, es más probable que la cultura cívica y política de los colombianos y la superioridad de sus instituciones favorezcan la alternabilidad y transitoriedad de la gobernanza como en el resto de los otros países latinoamericanos.

La regularización de las relaciones comerciales entre Venezuela y Colombia es una obligación moral de quienes poseen poder para restablecerlas. Bloqueos, sanciones y represalias solo han favorecido a traficantes, a lo escondido, a la falta de transparencia y a la perpetuación en el poder de quienes lo ejercen. Las reparaciones de guerra del Tratado de Versalles a Alemania, la asfixia energética de Japón de preguerra, bloqueos y sanciones a Cuba, invasiones, … han precipitado estados de mayor sufrimiento de los más vulnerables y quizás han impactado poco sobre la existencia de los autócratas, dictadores y tiranos.

Autor: Francisco J Contreras M

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La exploración del futuro: entropía, medio ambiente, individuo y sociedad

La entropía: biología, economía, física, política y la armonía con el medio ambiente

Nos encontramos bajo la amenaza del acoso masivo que se gesta en las redes sin el rigor de la razón desde el simplismo lógico de las ideologías, las creencias y las tesis conspirativas. América Latina y África pueden quedar a las orillas de la civilización.

La resistencia a la revisión y renovación de la relación entre las preferencias individuales y las colectivas ha dejado a mundo occidental en rezago frente China, Japón, Corea del Sur o Tailandia. Peor en Latinoamérica donde domina una cultura de masas exageradamente ideologizada y politizada a la cual no escapa ni siquiera el mundo académico.

Estamos en presencia de una bifurcación civilizatoria expresada con la emergencia de tres eventos interrelacionados entre sí: la disrupción tecnológica, la crisis de la democracia occidental y los riesgos ambientales. El entendimiento de ese nuevo contexto exige una aproximación explicativa en las fronteras de la biología ambiental, de la economía de la conducta humana y de la física termodinámica.

La noción de la economía que asume como ilimitados los recursos naturales y solo como objeto de atención lo que presenta escasez relativa entre deseos y capacidades de producción, hizo que se desatendiera la importancia de la economía como proceso civilizatorio y se olvidara que el humano es parte de la naturaleza y no alguien que se sirve de ella sin consecuencias.

Las cosas poseen un valor que trasciende a la rareza, a su utilidad y a las preferencias de cada uno. No viene bien esta cita “En los días que corren la gente sabe el precio de todo y el valor de nada” (Wilde, Oscar. “El Retrato de Dorian Gray”. Ediciones Gárgola. Editorial De los Cuatro Vientos: Buenos Aires, 2004.) El valor económico se recrea sobre la base de intercambios de energía, dinero, información y materia, se abundó mucho en los aspectos transaccionales, entre lo que se demanda y lo que se ofrece, y se dejaron de lado sus consecuencias, porque las señales del mercado se expresan en precios desde percepciones instantáneas, sin considerar los costos sociales, ambientales y políticos que solo se hacen visibles en el futuro. Todo acto humano da lugar a residuos, desperdicios y desechos cuyo reciclaje y reducción de impacto ambiental son imposibles de lograr de manera plena. Nada escapa a los principios de la termodinámica.

No es posible trasplantar la certeza del modo de hacer ciencia en otras disciplinas a la ciencia económica, las cosas no piensan, la gente sí. Menos, transferir las técnicas de la ingeniería a la economía por mucho que se desee. En lo social, igual que en la salud, rigen principios dinámicos de auto regulación, es falsa la noción de la robustez en las ciencias naturales y las sociales, cuando se cree que mejoran por la vía de predicciones, controles y fortalecimiento “resiliente”. Tanto en la naturaleza como en lo social, la superación de los males se hace desde la anti-fragilidad ante las desventuras o la adversidad.

La disrupción tecnológica ha dado lugar a un desajuste, por un lado, entre la celeridad, diversidad y precariedad con la cual se organiza la cotidianidad y, por otro lado, con la inmediatez que la gente espera se les resuelvan los problemas, es un contexto que facilita la relativización de la verdad y la distorsión deliberada de la realidad. La comprensión de los problemas requiere de tiempo y energía que hacen difícil la reflexión necesaria para el entendimiento y explicación de sucesos con impactos cruciales. Es el terreno fértil para la quiebra de la confianza entre todos y hacia todos, confianza que es a su vez la condición necesaria para el sostenimiento de la vida en sociedad, esta crisis política concede libertinaje a pocos y destruye la libertad de muchos, es la mayor amenaza para la civilización: el autoritarismo. Mientras más profundicemos la armonía con la naturaleza y con nuestra propia ecología humana mejor nos irá, es la fuerza inmanente de la democracia que vendrá desde la peor amenaza para la civilidad: el populismo-iliberal, sea de izquierda o de derecha.

Estamos en un mundo diferente al pasado más allá de la recreación voluntaria de incertidumbre. Pero, a pesar de las circunstancias, de la escasez de recursos materiales y financieros, es posible el fortalecimiento desde la misma contrariedad porque un relato con sentido de propósito constituye el factor clave de mayor valor por la rareza de su condición para llevar una vida digna desde sí mismo. Es la “esperanza objetiva”, es la espera activa, paciente y perseverante fundada en la acción y la consciencia de una actuación benevolente hacia lo que uno encuentra a su alrededor. Las acciones corresponden al momento y a la consciencia de una visión positiva, retadora y posible de un futuro con sentido de propósito.

¿Por qué retroceden los procesos supuestamente democratizadores en Argentina, Chile, Bolivia y Perú?

Por carecer de una propuesta real con sentido de propósito que atienda las demandas insatisfechas, primero, de los más vulnerables haciéndoles libres del sometimiento populista de las dádivas a través de su empoderamiento, y segundo, de los emprendedores que esperan un ambiente de política económica, libre de asfixia regulatoria y extracción de rentas, donde el éxito guarda relación con su capacidad frugal, anti frágil e innovadora de búsqueda de espacios donde la rivalidad pierde sentido. En definitiva, por continuar siendo populistas creyendo que no lo son.

Los regímenes autoritarios populistas-iliberales solo pueden perpetuarse mientras disfrutan de un aporte exógeno de recursos (petróleo como el caso Venezuela) o de una forma de financiamiento del déficit fiscal, mediante emisión irresponsable de dinero, de otra manera estarán forzados a la formulación y ejecución de una política económica que maximice las rentas tributarias. Solo una extrema incompetencia en materia económica puede explicar el desmantelamiento de un país como el ocurrido en Venezuela.

En Venezuela hace hecho mucho daño la ideologización del discurso -una somnolencia que atribuye todos los males a formas de gobierno que nunca han existido como el comunista o el socialista marxista fracasado en todas partes- y la falta de competencias en economía, la práctica de las políticas públicas ha sido una acumulación de errores, desde 1945 para hacerse inobjetables e implacablemente ruinosos a partir de 1999 con el Socialismo (estafa populista-iliberal) del siglo XXI. Siempre nos hemos remitido a los casos de Chile de Pinochet, de China de Deng Xiaoping y Vietnam del Doi Moi de Nguyen Tan Dung como países con gobernanza autoritaria, pero con política económica ajustada al saber económico. Para mayor claridad en nuestra tesis nos referiremos al caso de Bolivia que puede ser extensivo al ecuatoriano.

Bolivia desde el 2005 muestra un éxito económico incuestionable, ha sido el país latinoamericano con el mayor crecimiento del PIB, ha quintuplicado los salarios reales, las reservas pasaron de 700 millones de dólares a 20.000 millones de dólares, con lo cual ha compensado la caída de precios de las materias primas desde el 2014. Los bolivianos se ufanan de haber “desdolarizado” su economía, sin embargo, el férreo control sobre la emisión irresponsable de dinero, sobre la deuda externa y sobre el déficit fiscal constituyen en la práctica una “dolarización” pues es la moneda de reserva sobre la cual se sustenta todo el sistema. La gobernanza boliviana se ha caracterizado por poseer un dispositivo anti frágil macroeconómico que impide la extracción de rentas y facilita la acumulación de capital desde el uso de sus recursos naturales no renovables. Sus políticas microeconómicas han estado prácticamente libres de asfixia regulatoria económica.

Si el gasto sube cuando la actividad económica disminuye, la política fiscal es contra cíclica. En este escenario es posible que una política fiscal expansiva estimule la demanda agregada y suavice una caída de la actividad económica en una recesión. Por el contrario, si el gasto fiscal se mueve en la misma dirección de la actividad económica, la política fiscal es pro cíclica. En ese caso tiende a exacerbar las bonanzas y agravar las recesiones. Venezuela, Argentina y Nicaragua poseen atributos de lo peor de ambos mundos, Bolivia, Perú (aun en medio de un desorden político) y Vietnam son de manera correcta y dominante anti cíclicos.

La experiencia boliviana no permite concluir que la naturaleza pro cíclica o anti cíclica de la política económica haya sido la solución, pero los resultados son los propios de una estrategia anti cíclica, acumuló ahorros en reservas en sus épocas de bonanza que utilizó para aliviar sus momentos recesivos. Ecuador durante el gobierno de Correa, más o menos, hizo lo mismo con una «dolarización» que le impidió la práctica de la emisión irresponsable de dinero.

Sobre el declive de occidente y el ascenso de China: del resentimiento y la postración a la esperanza objetiva

Propósito

Arrojar luz al camino del silencio de quienes se crecen desde la adversidad con dignidad. Cada brisa que venga del norte, del sur, del este o del oeste, tibia o casi fría, del color de la vida que alivie la carga de los silentes, nosotros intentaremos extenderla como esperanza objetiva de quienes labran la tierra, aprietan tuercas, trasladan cosas para que hoy alguien acompañe su mañana con un bocado y no todos fenezcan en la postración.

Consideraciones previas

Esclarecemos para evitar equívocos en le interpretación de nuestra reseña:

Primero, La devastación de la economía venezolana tiene su origen en la carencia de un relato con sentido de propósito luego del año 1945 que pausadamente, en 1974, deriva en un populismo abierto para concluir durante los últimos 22 años en la demolición voluntaria del país como nación como pocas veces se ha visto en la historia.

Segundo, las sanciones no son el origen del problema, pero de la manera como se formularon han causado más dañ a la gente que a los responsables de un mal gobierno. Es conveniente reflexionar sobre los 60 años de sanciones a Cuba, han perjudicado más a quienes no tienen la opción de irse de su país, con un elevado costo social y sin haber reconstruido la democracia en ese país.

Tercero, la inmensa mayoría silenciosa de la gente de este país hace esfuerzos desde sus carencias y precariedad para sobrevivir hasta superarse con dignidad desde la adversidad.

Cuarto, este país, entre los de peor gobernanza en el mundo, no es irrecuperable y puede desde pequeños logros, en el quehacer de la mayoría, avizorar un mundo mejor desde si mismo, es una mala práctica cultural el resentimiento que recrea en la gente la idea de que si alguien vive algo mejor es por ser un colaborador, aliado circunstancial, un criminal, un ilegal o un informal destructivo de valor social.

2021: un año decisivo

Este es un año decisivo entre la superación de la pandemia y un nuevo estilo probable en el enfrentamiento EE. UU.-China por el liderazgo mundial. Al margen de las razones que sean, la brecha civilizatoria entre ellos se ha reducido y nuestra tesis es que esperan tiempos de coexistencia en rivalidad desde la inevitable complementariedad. Esa brecha tendrá como factor crucial la confianza, esa confianza que la misma China tiene en el dólar USD y que solo se alcanza cuando la emisión de dinero es responsable, libre y autónoma bajo control de la institución que la administra, es difícil, pero no imposible que China replique una especie de FED (reserva federal de EE. UU.) que solo se logra bajo la democracia deliberativa e integral -¿Un milagro?-.

Antecedentes

Son los referentes en relación con el tema que hemos creado desde el 2015 hasta el presente sobre el viraje de la gobernanza en China hacia su objetivo de constituirse el país con un liderazgo equivalente a EE. UU. en el año 2049.

Para el mes de agosto 2015 escribimos 2015 un año de cambios de estratégicos de la economía en China” (https://wp.me/pulKM-2VY). Las autoridades chinas declararon que la etapa del crecimiento acelerado había llegado a su fin, que habría un viraje hacia adentro y hacia la mejoría del bienestar de su pueblo. Ya estaban presentes los signos que emulan el estándar de vida del primer mundo occidental, de manera implícita es inequívoco que había surgido una poderosa clase media urbana con libertades políticas restringidas, pero con poder económico influyente.

En enero 2016, pensamos en el extravío populista-iliberal país de 75 años sin relato de propósito y de 22 años de demolición económica, política y degradación moral voluntaria, relacionado con ello y con las aspiraciones de China, esta vez el editorial fue “El capitalismo (economía de mercado) de China erosiona al socialismo radical de Venezuela” (https://wp.me/pulKM-3fd). En ese año 2016 el cambio de enfoque de la economía china significó por su volumen de comercio un mayor descenso del precio del petróleo. Peor para Venezuela un país con una pesada hipoteca de su petróleo en favor del gigante asiático. Se consolida la relación con China que hoy alcanza un total de 65.000 millones de $USD, como excepción a la regla se hizo sin condiciones, en cambio para la mayoría de los convenios financieros China-América del Sur la suscripción se efectuó apegada a la capacidad de generación de excedentes que permitan su pago, la adquisición de productos manufacturados de China y el suministro de materias primas hacia ese país. Mientras en esos países rige el principio de mínimo retorno, en Venezuela se dejó quedó sujeto a la discrecionalidad del gobierno, todos conocemos el destino de los fondos.

El mes de enero 2017, editorializamos con:Venezuela decadente: ¿Un satélite bajo la tutela de China?” (https://wp.me/pulKM-4b1). Venezuela sin condiciones ha otorgado todo tipo preferencias sin obligación de un uso de los recursos recibidos de forma que amplifique la acumulación productiva de capital. El caso es que esos fondos no se han utilizado de manera correcta y ni siquiera han servido para los mismos propósitos de China pues su aplicación en el país no ha recreado valor que asegure su pago posterior. 

Un año después en enero 2017 volvemos sobre el caso con: “La estrategia del gobierno del presidente Trump podría reforzar el estancamiento e inestabilidad mundial y el ascenso de China” (https://wp.me/pulKM-4be). En el mediano plazo podría ocurrir que la estrategia del presidente Trump termine haciendo la economía china más eficiente y en mejores condiciones para disputarle el liderazgo mundial. Es posible que una China empeñada en lograr legitimidad ante la OMC y en búsqueda de la consagración del Yuan como medio de pago internacional utilice su “soft power” como contrabalance de poder frente a la estrategia del presidente Trump con base en alianzas, incluido con factores propios de poder en EE. UU. con relaciones de comercio global con China

Con el advenimiento del proceso electoral de EE. UU. que consolida en enero de 2021 como presidente a Joe Biden redactamos:  “Una pausa en el ascenso del populismo-iliberal global y otra oportunidad para rehacer la democracia en el mundo” (https://wp.me/pulKM-4SS ). Hay signos de un crecimiento vulnerable de la economía mundial con una mayor desigualdad entre la gente, un impulso precario del entendimiento deliberativo global sobre la base de acuerdos. Los contenidos de mayor impacto son el retorno al multilateralismo y la refundación del BM, la OMS, la OMC, La UNESCO, la UNTACD, …

Criterios de demarcación

Lo que se comparte tiene el propósito de servir como una alternativa de evaluación de entorno para mejorar la calidad de interpretación de lo que acontece en el mundo para quienes toman decisiones como grupo familiar o como pequeños o medianos emprendedores.

En las redes sociales de nuestro país existe una cultura de reflexión distractora de los sujetos fundamentales de los escritos que se comparten en los medios, es por lo que haremos algunas precisiones sobre nuestra argumentación la cual hemos llamado “El declive de occidente y el ascenso de China”. Las clarificaciones son las siguientes:

Primero, China es un país capitalista de economía de mercado y autoritario con un partido de estilo leninista que procura el mantenimiento en el poder mediante una conducción ad-hoc, con contrapesos de poder al interior del partido comunista que reafirme incentivos nacionalistas, evite de la corrupción propia derivada del ejercicio de poder discrecional y contrarreste la asfixia regulatoria.

Segundo, luego de la revolución cultural China logró sacar de la extrema pobreza unos 800 millones de personas.

Tercero, durante el 2020 según el FMI, EE. UU. tuvo una caída del PIB de 8% y China un crecimiento de 1,9%, para el 2021 se espera que EE. UU. crezca al ritmo de 3,4% y China en 8,5%. La meta de igualar a occidente que se fijó China durante los “entre tiempos” de  Deng Tsiao-ping y Xi Jinping quizás se alcance mucho antes del 2049.

Cuarto, la pandemia redujo la brecha entre EE. UU. y China, pero también ha frenado las libertades económicas y políticas en China que han sido las claves de éxito de su modelo.

Quinto, el ascenso de China tiene como condición de incompleta suficiencia a la confianza que pueda generar en el Yuan como medio de pago internacional, el reto es más institucional que económico-tecnológico, es su dilema y es la fortaleza de la democracia occidental representada en la Reserva Federal de Estados Unidos que no es otra cosa que la emisión responsable de dinero, este es el verdadero gran poder real, es el “soft power” de EE. UU.

Sexto, la disrupción civilizatoria no es entre bloques ideológicos como lo fue la guerra fría y tampoco el reto económico japonés de los años 80, es algo difuso que enfrenta a dos países cuyo destino les obliga a la coexistencia entre complementariedades y rivalidad.

Séptimo, el ascenso quizás sea más de Asia con una China preponderante y una convergencia de intereses económicos entre India, Vietnam, Japón y Nueva Zelandia.

China y su influencia en América Latina y Venezuela

América del Sur es una replica pasiva ante lo que ocurre en el mundo en las relaciones con China. El ascenso del China tiene freno porque solo una democracia permite la debida confianza que exige un medio de pago internacional acorde con su condición de potencia global, la reserva federal de EE. UU. es el mayor poder económico de occidente.

Ya es lejano el año 2000 cuando China apenas alcanzaba un valor de intercambio comercial con América Latina y del Caribe de 10 millardos de USD, para el 2019 llega a los 315 millardos, es un intercambio de materias primas y energía fósil por manufacturados, inversiones directas y convenios de ayuda financiera. Para América del Sur es desde el 2015 el principal socio comercial.

Hay oportunidades para América Latina, más para Argentina, Brasil, Chile y Perú que poseen una larga tradición de comercio con China con una diplomacia comercial abierta (Chile y Perú) o disimulada (Argentina y Brasil); a modo de ejemplo, el presidente Jair Bolsonaro ha tenido una retórica alineada con la administración del presidente Trump que de seguro se mantendrá con el presidente Biden, pero ha reforzado en la práctica su relación comercial con China.

El viejo dilema marxista del intercambio desigual entre productos con bajos precios de del sur que contribuyen con el elevado estándar medio de vida en los países desarrollados, regresa a la mesa en las relaciones entre EE. UU. y China por un lado y América Latina por el otro lado. Pensamos que más responsabilidad hay en los países exportadores de bienes por los bajos precios que en los que venden productos de alto valor agregado. Ha sido diferente y más equilibrada la relación entre Perú y China que entre Venezuela y China, en el primer caso, Perú lo ha entendido como una relación fundada en lo económico en tanto que en Venezuela (como ha sido su práctica desde siempre) ha privilegiado lo político. Lo de Venezuela no lo hace ni siquiera Israel que recién cedió a China la reconstrucción del puerto de Haifa donde hacen prácticas militares los buques de la VI flota de EE. UU.

Venezuela es un extraño país donde gobiernos (antes y ahora) y oposición dan mayor importancia a lo político que a lo económico, claro antes no hacia falta ser cuidadosos pues había renta petrolera en exceso para cometer esos desafueros. Lo grave en este momento es que se siga planteando un discurso tan pobre y decadente como el de una supuesta amenaza comunista o socialista marxista como fuente de todos los males cuando ha sido la incapacidad para tener un relato de país como el que alguna vez se tuvo entre 1936 y 1945.

Lo mejor está por venir, la confrontación entre China y EE. UU. ha renovado en interés en la región lo cual supone un valor de intercambio de más de 1.000 millardos de $USD por año, imposible que alguna sombra nos llegue. Todo depende del Sur y la voluntad de recrear una gobernanza inmune al populismo-iliberal.