Sobre el declive de occidente y el ascenso de China: del resentimiento y la postración a la esperanza objetiva

Un esfuerzo para arrojar luz al camino del silencio de quienes se crecen desde la adversidad con dignidad. Cada brisa que venga del norte, de sur, del este o del oeste, tibia o casi fría, del color de la vida que alivie la carga de los silentes, nosotros intentaremos extenderla como esperanza objetiva de quienes labran la tierra, aprietan tuercas, trasladan cosas para que hoy alguien acompañe su mañana con un bocado y no todos fenezcan en la postración.

La asfixia regulatoria y la vida económica

Es el mecanismo anti frágil de gobernanza que recrea un contexto bajo el cual el sistema opera en las últimas, con un personal mal remunerado, con un limitado del ancho de banda, con fallos recurrentes y masivos de todos los servicios, hay un espacio donde convergen las necesidades de quien requiere un servicio con urgencia y el funcionario arruinado, lo demás se le deja al lector para que saque sus propias conclusiones.

La “dolarización perversa” y las posibilidades de superación de la debacle socioeconómica del país

Igualmente ocurre con las posibilidades de mejorar el contexto monetario-cambiario de Venezuela, siempre está presente el argumento de que el costo político y social impide hacer algo mejor, por ejemplo, la tesis de que el estado venezolano “tendría que recortar brutalmente su gasto, lo que representaría una verdadera debacle política y social”, y uno se pregunta: ¿Será posible sostener o aumentar el gasto público manteniendo el esquema actual de emisión inorgánica e irresponsable de dinero? Es posible hacerlo nominalmente pero imposible en términos reales, en tanto no aumente la oferta de bienes y servicios (producción interna e importaciones) cualquier aumento del gasto público o su sostenimiento se diluye en inflación con efectos reales sobre la actividad económica del país.