Hacia final de 2016 podemos esperar un repunte de la inflación, la antifragilidad neopopulista se activó

Todavía en el estrecho de Mesina

La canasta básica por segunda vez en doce meses cae en un dígito, en agosto 2016 8% y septiembre 2016, 8% de alza revela un primer signo de la otra cara del caos económico e institucional de Venezuela: la recesión. Ese es estado de postración cuya característica es la caída de la actividad económica y la pérdida de empleo formal. Nosotros estamos en una situación de recesión desde el año 2014, el PIB (indicador de crecimiento económico. producto interno bruto) ha disminuido en -3,89% en el 2014, en -5,7 en el 2015 y se espera -10% para el 2016 (fuente: Banco Mundial). Este breve lapso de desaceleración de la inflación puede que haya terminado; las bonificaciones de fin de año, la expansión monetaria y el ajuste de salario mínimo y de cesta ticket anticipan un nuevo envión inflacionario.

En los predios de Caridbis: la resaca inflacionaria

Tres eventos van a inducir de nuevo la inflación, el primero, el aumento de salario mínimo, el segundo, la decisión de emitir más moneda y billetes por parte del Banco Central de Venezuela y, el tercero, la estacionalidad que impulsa la demanda con motivo de las bonificaciones de fin de año. Un cuadro verdaderamente incierto.

Desde el mes de mayo 2016 se presentía, como inductor de la crisis económica de Venezuela, el fenómeno creciente de la recesión frente a la inflación extrema (para leer nuestros argumentos se ofrecen estos enlaces: “Desafíos de la escasez, el estancamiento y la inflación de costos” y “Entre los embates de la inflación y la arremetida recesiva“). Seguimos entre dos males que de manera implacable se reflejan en una escasez abisal y una brutal inflación que desmejora cruelmente la calidad de vida material y emocional del venezolano. Si tomamos como referencia la reducción de la capacidad para importar y el efecto se distribuye de manera proporcional entre cada venezolano, el impacto sobre el bienestar, en términos de reducción de sus gastos, es de 69%. Un grupo familiar clase media está vistiendo con las prendas de vestir que adquirió para diciembre del 2014, la antigüedad de su vehículo debe estar sobre los ocho años, y ya no le puede brindar un buen mantenimiento, ni pagar la prima de seguro. Es decir apenas cubre la canasta alimentaria.

El contexto recesivo, puede replantear la situación, ceden las colas, los mercados de bienes de consumo final aparentan estar algo mejor dotados, pero los productos regulados sujetos a racionamiento, ya no son tan rentables para sostener la actividad denominada en nuestro país “bachaqueo”. Ya el dinero no es tan abundante como para pagar el precio que sea por los productos regulados en los mercados negros. Se presenta un intercambio de males, la contención parcial de la inflación a cambio del desempleo y de la pobreza extrema, lo cual equivale a mayor inseguridad, riesgo de motines y saqueos. La inflación valida la hipótesis de la naturaleza monetarista del fenómeno, pero refuta que su contención monetaria se convierta en crecimiento y mucho menos bienestar. El verdadero problema y esencia de todos los males es la precariedad institucional del país; sin autonomía, sin independencia, ni legitimidad de los poderes públicos no es posible una gobernanza que impida la extracción de rentas de quienes administran la cosa pública y de sus socios. La asfixia regulatoria y los incentivos perversos, de la mala política pública, son un negocio muy rentable, por algún tiempo pero no para siempre. En Venezuela el boom petrolero lo permitió en el pasado, ya no es posible y quizás más nunca. Nos encontramos entre Escila y Caribdis, porque los males que hemos relatado, no se sustituyen plenamente uno con el otro, son una danza entre la contención monetaria y su relajo, en función de una política económica prendada de populismo y maquillada de ideología, cada vez más destructiva de las capacidades del país.

En economía hacer predicciones a partir de series históricas es un atrevimiento, no hay manera de conocer de antemano el valor de ninguna variable resultado, pero sí es importante hacer ejercicio de reflexión a partir del tratamiento estadístico de los datos del pasado. La determinación de la inflación real tampoco es posible en nuestro país, pues existe un control de precios y de tasa de cambio, lo que significa que parte del impacto sobre los precios se diluye bajo forma de escasez, colas y aparición de mercados negros. Por otra parte, el gobierno no publica información más allá de diciembre de 2015.

Tomando algo de distancia de Escila: de la hiperinflación a la inflación extrema o galopante

La canasta básica puede servir para evaluar el deterioro del poder adquisitivo de la gente, el aumento de la canasta básica acumulado durante los últimos doce meses en 458 % desde octubre 2015 hasta septiembre 2016, nos muestra el descalabro del poder de compra del venezolano, imposible que algún trabajo o emprendimiento formal haya podido mejorar en esa proporción, hay que hacer énfasis en la palabra “formal”, pues si quienes están en el sector formal jamás pueden superar ese deterioro del poder adquisitivo, a algún lugar deben ir a parar los que unos pierden, ese lugar es la de la economía paralela, negra e informal donde no se agrega ningún valor a un bien o un servicio.

Quienes se benefician de la administración de la escasez, ofreciendo puestos en las colas, productos sin hacer búsqueda, ahorro del desgaste y penurias en tiempo perdido, no agregan ninguna transformación en los bienes y servicios transados, todo lo contrario muchas veces están vencidos, dañados por manipulación indebida e incluso adulterados. Estamos en un sistema perverso de incentivos derivados de la asfixia regulatoria que beneficia a unos pocos cuyos vínculos con los administradores de las regulaciones no puede ser negado.

Estamos bajo una variante de la  hiperinflación, cuya retroalimentación es diferente a la clásica, la cadena de transmisión del fenómeno, se recrea a través de:

  • Primero: la expansión secundaria de la oferta monetaria (velocidad con que cambia de dinero de manos en poder del público; y entre el público y el sistema bancario), no hay descanso, ni tregua para cambiar de inmediato el dinero por bienes y servicios, toda vez que se consiguen, haciendo cola o siendo víctima, de esa otra economía infernal llamada “negra”.
  • Segundo: la existencia de una poderosa economía paralela, -negra- que licúa todo en su favor, transfiere el poder adquisitivo desde lo que resta de la renta petrolera y del sector formal, hacia quienes poseen poder político para administrar la asfixia regulatoria que se impone como política pública. En esa economía sólo aparece visible la punta del “iceberg”, el llamado “bachaquerismo” que sirve de fachada a un sistema de perversión que se deriva del propio poder, esa actividad sólo es posible con complicidades y corruptelas de una economía sometida a todo tipo de controles, imposibles de cumplir pero susceptibles de asegurar la apropiación indebida de renta.
  • Tercero: el mecanismo antifragil más eficaz para el neopopulismo salvaje, es el manejo de la contención y expansión monetaria a discreción según la coyuntura política, es la forma que permite al gobierno diluir en la mente del consumidor la fuente del mal, la gente presa de las emociones descarga las “culpas” en quien le vende los bienes y servicios, de modo que el régimen siendo responsable puede quedar como el salvador de la patria. Este mes octubre ya se anunció un aumento del salario mínimo para el primero de noviembre y el Banco Central de Venezuela encargó la acuñación de una moneda de Bs 1.000 y la fabricación de billetes de Bs 5.000, 10.000 y 20.000. Todos estos eventos sumados a las bonificaciones de fin de año, no dejan duda, luego de dos meses con inflación de un dígito, las nuevas condiciones hacen imposible hacer pronósticos.

En la aproximación ortodoxa de la economía, se supone la existencia de hiperinflación cuando se superponen la emisión inorgánica de dinero con una secuencia de aumento de sueldos y salarios, que se alimentan a sí mismos, y dan lugar, a aumentos sostenidos y continuos de tres años con más de 100% de inflación o un año con inflación sucesiva de 50% por mes.

Canasta básica de los últimos doce meses.imagen-2cb_sept_1

 

¿Qué pasaría si se mantienen las condiciones actuales?

No hay manera de hacer pronósticos sin errores de predicción, pues cada momento es en cierta manera único e irrepetible, pero hacer una reflexión, sobre el posible curso de los acontecimientos, es válido y puede hacerse con fundamentos. La inflación es un fenómeno monetario derivado de las malas políticas públicas de los gobiernos que crean condiciones de emisión inorgánica de dinero, o de destrucción de la organicidad del mismo, al provocar la caída de la actividad económica productiva. De esta manera podemos asumir la premisa de que, si un gobierno insiste en sus prácticas históricas, se puede utilizar la información estadística del pasado para establecer rangos de comportamiento de la inflación, es el tipo de evaluación que haremos a continuación.

Sometiendo esos datos al escrutinio econométrico, uno puede anticipar al cierre del 2016,  entre 366 % y 793 %, con un valor medio de 544 % de impacto inflacionario sobre la canasta básica, es conveniente preguntarse hoy:

  • ¿Cuántas familias con un grupo familiar promedio de cinco personas, pudieron alcanzar un ingreso mensual de Bs. 542.413  al mes de aseptiembre, para adquirir sus bienes y servicios, en mercados populares, Mercal o PDVAL?,
  • ¿Cuántas familias resultarán excluidas, si al fin del año esa canasta básica escala entre Bs 650.703 (mínimo), Bs. 897.177 (medio) y un máximo de Bs. 2.397.657?

La indagatoria no debe ser considerada como profecía, consulta ante el oráculo de Delfos, orientaciones de un consejo de sabios, es una realidad inminente, es un casi presente, estamos tocando las puertas de Hades.

La fuerza devastadora de esta poderosa y organizada economía negra tiene sus orígenes en el sometimiento de los poderes públicos a una ideología fundada sobre la desconfianza y la polarización, donde unos pocos poderosos han creado reglas, al mismo tiempo que son los encargados de administrarlas e interpretarlas conforme con sus propios intereses, estamos ante un drama que no admite más retrasos en la consecución de un Plan de Reformas Económicas e Institucionales.

Canasta básica proyectada en Bs (septiembre 2016 – diciembre 2016).cb_sept_3

Canasta básica proyectada por mes en %  acumulados (enero 2016 – diciembre 2016).

cb_sept_4

 

 




Categorías:Economía, Prospectiva y Previsión

Etiquetas:, , , , ,

2 respuestas

  1. Leyendo el articulo me genera una profunda preocupación, tenemos un sinfín de problemas como el desabastecimiento, falta de alimentos, inseguridad, alto costo de la vida, fallas en los servicios públicos, desempleo, inestabilidad política, corrupción, desindustrialización, devaluación, fuga de talentos, inflación, narcotráfico, enfermedades, etc.. Como dice Laureano Márquez que “Desaliento”

Trackbacks

  1. La barbarie populista, las emociones y la crisis de la democracia liberal – Prospectiva y Previsión

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: