La emisión irresponsable de dinero en tres tiempos: 1999-2012, 2013-2019 y 2020-2022

Cuando el populismo-iliberal ocupa de manera definitiva las instituciones democráticas, que permiten sus contrapesos de poder, esta forma de gobernanza puede lograr estabilidad y crecimiento económico mediante una política monetaria con emisión responsable, orgánica y sin asfixia regulatoria, como han sido los casos de Hungría y Turquía, pero también puede evolucionar de forma totalitaria y mantener el desorden económico y social como ocurre en Rusia, Nicaragua y en otros países. Es la encrucijada que se le presenta a Venezuela en este momento. La historia muestra ejemplos de logros económicos sin precedencia democrática como en Chile de Pinochet, Bolivia, Vietnam y China.

Precisiones metodológicas previas

En la enseñanza de la economía se debería asumir de manera explícita que su propósito es el bien común no la suscripción de escuelas de pensamiento como si fueran partidos políticos, religión o ideología. En nuestro país es tendencia mayoritaria arrogarse nuestra disciplina como ideología o dogma. No aspiramos develar la superioridad de la ciencia económica a partir de esos criterios, pues dependiendo del contexto las creaciones derivadas de los clásicos, neoclásicos, marxistas, keynesianos o como quieran encuadrar el pensamiento pueden complementarse, explicar y dar respuestas a problemas sociales, del individuo o de las organizaciones. La caja de herramientas del economista es extensiva, las teorías se formulan para la explicación y atención de problemas sujetos a criterios de demarcación, experimentación o deliberación acordada, susceptibles de refutación. Esta introducción al tema se hace con el propósito de evitar cualquier connotación ideológica o política sobre este trabajo.

Hemos sostenido que ese extravío de la esperanza es producto de dos factores, el primero, la asfixia regulatoria que promueve la extracción de rentas desde quienes agregan valor produciendo hacia quienes poseen poder discrecional e información privilegiada para incidir a voluntad sobre los actos fundamentales de la vida civil o económica, esta condición define un reparto de valor entre gobernantes y aliados de ocasión en detrimento de la mayoría. Un segundo factor, en países con fragilidad institucional, tiene su origen en la intencionalidad populista-iliberal de quienes aspiran perpetuarse en poder mediante la destrucción de la confianza en las instituciones públicas, privadas y hacia todos los demás que piensen diferente. El logro de este propósito alcanza su plenitud con la quiebra moral y la postración social de la gente. Bajo el “mainstream” populista-iliberal no hay lugar para la ciencia. La ciencia es incompatible con la tergiversación deliberada de la realidad, la relativización de la verdad y generación consciente o voluntaria de incertidumbre mediante la manipulación de las emociones.

La emisión irresponsable de dinero: 1999-2012

En este período la observación de los datos sobre la emisión de dinero, el riesgo soberano, las reservas internacionales netas y la inflación nos lleva a concluir que la emisión de dinero se hace irresponsable cuando se acompaña con la pérdida de confianza en las condiciones económicas del país.
Hay una relación difusa entre la emisión de dinero y la inflación entre 1999 y 2012, tiempos de abundante flujo de divisas, por lo cual no se puede afirmar la existencia de una emisión “inorgánica”, pero sí de su aplicación irresponsable porque se alimenta la demanda agregada y se quiebra el espíritu de negocios, eso da lugar a un estado permanente de inflación galopante. Con el paso del tiempo, paulatinamente se recurre al endeudamiento externo y luego a la emisión irresponsable e “inorgánica, es la transición desde una inflación galopante a la híperestanflación.


El inductor de la inflación (crecimiento mensual 3 %) es difuso y se expresa por la vía de la emisión de dinero (crecimiento mensual 2 %). Si se les hace seguimiento a las diversas fuentes de información sobre el mercado “cambiario”, se puede concluir que en ese período de abundante flujo de divisas el mecanismo de transmisión guarda más relación con la asfixia regulatoria y la salida de capitales.


La desconfianza inducida por la mala política económica, con la intención de controlar políticamente la economía, nos ofrece la certeza de la interacción de la emisión irresponsable de dinero y el comportamiento del tipo de cambio. En este período la emisión es irresponsable y orgánica porque la entrada de divisas es abundante, el gasto público alimenta el consumo y no la inversión, y ambas, alientan la fuga de capitales.

En ese mundo de desconfianza y extracción de rentas, mientras hubo prosperidad petrolera (1999-2012), el uso de esos recursos se monetizó en mal gasto público y en una gran proporción se fugó del país. La emisión de dinero fue “orgánica” porque tenía respaldo parcial en la renta petrolera, pero fue irresponsable porque se conocía que en un contexto de asfixia regulatoria quien los poseyera se los llevaría del país.

La emisión inorgánica e irresponsable de dinero: 2013 hasta mayo de 2021

Cuando las fuentes reales de poder adquisitivo externo se agotaron, se mantiene la emisión irresponsable y ahora “inorgánica” pues está desprovista de cualquier respaldo (2013-hasta el presente). Son los tiempos en los cuales simultáneamente conviven de modo intermitente la hiperinflación y la depresión económica más largas en la historia de demolición de una nación.

Desde el año 2020 hay un cambio en el mecanismo de transmisión monetaria de la inflación, aparece de manera más evidente la relación entre las tasas de canje (Bs/$USD), la emisión irresponsable de dinero, la insuficiencia estructural de reservas internacionales y la inflación. De modo que la desconfianza inducida por asfixia regulatoria nos ofrece la certeza del como interactúa la emisión de dinero y el comportamiento del tipo de cambio. Si se allegara a una dolarización plena comenzando con la liberación bancaria para la intermediación financiera en divisas esa presión alcista espasmódica podría ceder sin provocar una condición depresiva de la economía..

En la medida que la emisión de dinero se desacelera el mecanismo de transmisión se recrea con la insuficiencia de reservas internacionales, y de ambas, hacia la tasa de cambio y la inflación.

La inflación en Venezuela: cómo estimar el impacto real considerando la escasez

Extracto.                                    

La inflación en Venezuela medida a través del índice nacional de precios es la parte visible de un mal mucho mas profundo. Los controles de precios hacen que la inflación se desdoble en escasez y en un costo mayor por búsqueda y espera en colas para realizar cualquier compra. Desde hace meses no existe información oficial sobre los niveles de escasez, tampoco hay investigaciones sobre el costo social implícito en la búsqueda y espera en colas. El aumento de la liquidez monetaria, la paulatina reducción de las reservas internacionales netas y un riesgo país en alza, constituyen todo un cuadro de sostenimiento de la inflación.

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Dólar paralelo e iracundia venezolana

InFrugEn Venezuela, lo cotidiano es la sorpresa, el sosiego cede su plaza al uso de toda clase de especulación sobre lo que acontece, sin consistencia y pocas veces con evidencia que sirva de respaldo a lo que se afirma. Mediáticamente, el sensacionalismo, la descarga en otro de la responsabilidad de cualquier evento, domina la escena. Tenemos un país sumido en el caos económico: la escasez, la inflación extrema, la inseguridad, los mercados negros y la impunidad son el orden de cada día, sin embargo, más ocupa la mente de la gente cualquier síntoma de esos males, que su contenido como producto de la mala política pública y de la ausencia de independencia, autonomía y legitimidad de los poderes públicos. Es más fácil señalar de manera falsa a supuestos traidores, quienes vendidos al régimen, negocian para su propio beneficio las gestiones y organización de las fuerzas democráticas. Esta semana un suceso mediático ha sido la escalada del dólar paralelo, inmediatamente se destapa cualquier tipo de elucubración, cada una con mayor carga especulativa que la anterior, he podido escuchar que la causa guarda relación con unos supuestos exportadores de arena hacia el Caribe, de un complot financiero de especuladores que tienen acceso privilegiado al aprovisionamiento de divisas que les permite comprar barato y vender bien caro. Son verdades a medias que como la parte visible de un iceberg esconde algo mayor.

Riesgo soberano y precio del petróleo

En el presente, si el precio del petróleo y el riesgo soberano fuesen cruciales en la determinación de la cotización del dólar paralelo, el impacto sería menor que el mostrado esta semana, pues el precio del petróleo ha aumentado levemente en 12 meses, en tanto que el riesgo soberano se ha reducido. A futuro con una expectativa hacia el 2017, de mantenimiento de la oferta petrolera y de estancamiento de la demanda, el panorama luce adverso para el país.

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Inflación desacelerada y ajuste de salario mínimo

Si las expectativas se fueran adaptando históricamente, la desaceleración de la inflación, durante los dos últimos meses incidiría, con una menor presión sobre el mercado paralelo del dólar, pero si el comportamiento responde a una racionalidad anticipatoria, al aumentar el costo laboral habrá estrés sobre los mercados financieros para anticipar las incidencias de costos, entonces el paralelo aumenta.

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La creación de dinero inorgánico y la aceleración de la velocidad con que el dinero cambia de manos.

Los anuncios del lanzamiento de monedas y billetes de nueva denominación por parte del Banco Central de Venezuela, deja en claro que estamos en presencia de una «reconversión monetaria oculta», la nueva unidad monetaria sería Bs 1.000. Si las Reservas internacionales son estructuralmente insuficientes y hay una expansión de la liquidez monetaria en el futuro próximo, el reajuste de expectativas conduce al adelanto de las transacciones para compensar la erosión monetaria por inflación, de nuevo una presión adicional sobre el dólar paralelo.

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Antifragilidad perversa del sistema cambiario en Venezuela

En el aprovisionamiento de divisas en el país, es un error enfocar el análisis del llamado mercado paralelo a partir de la existencia de actores buenos y malos, eso siempre existirá. Es tarea del Gobierno, establecer los correctivos que permitan, al sistema autorregular sus desajustes, sin la existencia de incentivos perversos, ni la extracción de rentas por parte de grupos de interés que puedan sacar provecho de las regulaciones, de su administración y de la participación en el mercado de divisas. De otra manera, la responsabilidad del Gobierno se hace difusa y bajo el turbión de emociones, la gente descarga su impulsividad en otros, quienes simplemente están en una situación precaria, donde técnicamente, se les hace casi imposible actuar bajo el imperio de la ley y de la virtud. En dos secuencias mostramos los mecanismos de transmisión perversa en el mercado de divisas, el cual es antifrágil para el Gobierno, pues saca provecho del mismo y hace difusa su responsabilidad en los males creados, en tanto, que el país se fragiliza y el costo social recae sobre el resto del país, sin dolientes en gobierno, ni pertenecientes a su cohorte de aliados.

Antifragilidad perversa primaria del sistema cambiario en Venezuela

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Antifragilidad perversa secundaria del sistema cambiario en Venezuela

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Hacia final de 2016 podemos esperar un repunte de la inflación, la antifragilidad neopopulista se activó

Todavía en el estrecho de Mesina

La canasta básica por segunda vez en doce meses cae en un dígito, en agosto 2016 8% y septiembre 2016, 8% de alza revela un primer signo de la otra cara del caos económico e institucional de Venezuela: la recesión. Ese es estado de postración cuya característica es la caída de la actividad económica y la pérdida de empleo formal. Nosotros estamos en una situación de recesión desde el año 2014, el PIB (indicador de crecimiento económico. producto interno bruto) ha disminuido en -3,89% en el 2014, en -5,7 en el 2015 y se espera -10% para el 2016 (fuente: Banco Mundial). Este breve lapso de desaceleración de la inflación puede que haya terminado; las bonificaciones de fin de año, la expansión monetaria y el ajuste de salario mínimo y de cesta ticket anticipan un nuevo envión inflacionario.

En los predios de Caridbis: la resaca inflacionaria

Tres eventos van a inducir de nuevo la inflación, el primero, el aumento de salario mínimo, el segundo, la decisión de emitir más moneda y billetes por parte del Banco Central de Venezuela y, el tercero, la estacionalidad que impulsa la demanda con motivo de las bonificaciones de fin de año. Un cuadro verdaderamente incierto.

Desde el mes de mayo 2016 se presentía, como inductor de la crisis económica de Venezuela, el fenómeno creciente de la recesión frente a la inflación extrema (para leer nuestros argumentos se ofrecen estos enlaces: «Desafíos de la escasez, el estancamiento y la inflación de costos» y «Entre los embates de la inflación y la arremetida recesiva«). Seguimos entre dos males que de manera implacable se reflejan en una escasez abisal y una brutal inflación que desmejora cruelmente la calidad de vida material y emocional del venezolano. Si tomamos como referencia la reducción de la capacidad para importar y el efecto se distribuye de manera proporcional entre cada venezolano, el impacto sobre el bienestar, en términos de reducción de sus gastos, es de 69%. Un grupo familiar clase media está vistiendo con las prendas de vestir que adquirió para diciembre del 2014, la antigüedad de su vehículo debe estar sobre los ocho años, y ya no le puede brindar un buen mantenimiento, ni pagar la prima de seguro. Es decir apenas cubre la canasta alimentaria.

El contexto recesivo, puede replantear la situación, ceden las colas, los mercados de bienes de consumo final aparentan estar algo mejor dotados, pero los productos regulados sujetos a racionamiento, ya no son tan rentables para sostener la actividad denominada en nuestro país «bachaqueo». Ya el dinero no es tan abundante como para pagar el precio que sea por los productos regulados en los mercados negros. Se presenta un intercambio de males, la contención parcial de la inflación a cambio del desempleo y de la pobreza extrema, lo cual equivale a mayor inseguridad, riesgo de motines y saqueos. La inflación valida la hipótesis de la naturaleza monetarista del fenómeno, pero refuta que su contención monetaria se convierta en crecimiento y mucho menos bienestar. El verdadero problema y esencia de todos los males es la precariedad institucional del país; sin autonomía, sin independencia, ni legitimidad de los poderes públicos no es posible una gobernanza que impida la extracción de rentas de quienes administran la cosa pública y de sus socios. La asfixia regulatoria y los incentivos perversos, de la mala política pública, son un negocio muy rentable, por algún tiempo pero no para siempre. En Venezuela el boom petrolero lo permitió en el pasado, ya no es posible y quizás más nunca. Nos encontramos entre Escila y Caribdis, porque los males que hemos relatado, no se sustituyen plenamente uno con el otro, son una danza entre la contención monetaria y su relajo, en función de una política económica prendada de populismo y maquillada de ideología, cada vez más destructiva de las capacidades del país.

En economía hacer predicciones a partir de series históricas es un atrevimiento, no hay manera de conocer de antemano el valor de ninguna variable resultado, pero sí es importante hacer ejercicio de reflexión a partir del tratamiento estadístico de los datos del pasado. La determinación de la inflación real tampoco es posible en nuestro país, pues existe un control de precios y de tasa de cambio, lo que significa que parte del impacto sobre los precios se diluye bajo forma de escasez, colas y aparición de mercados negros. Por otra parte, el gobierno no publica información más allá de diciembre de 2015.

Tomando algo de distancia de Escila: de la hiperinflación a la inflación extrema o galopante

La canasta básica puede servir para evaluar el deterioro del poder adquisitivo de la gente, el aumento de la canasta básica acumulado durante los últimos doce meses en 458 % desde octubre 2015 hasta septiembre 2016, nos muestra el descalabro del poder de compra del venezolano, imposible que algún trabajo o emprendimiento formal haya podido mejorar en esa proporción, hay que hacer énfasis en la palabra «formal», pues si quienes están en el sector formal jamás pueden superar ese deterioro del poder adquisitivo, a algún lugar deben ir a parar los que unos pierden, ese lugar es la de la economía paralela, negra e informal donde no se agrega ningún valor a un bien o un servicio.

Quienes se benefician de la administración de la escasez, ofreciendo puestos en las colas, productos sin hacer búsqueda, ahorro del desgaste y penurias en tiempo perdido, no agregan ninguna transformación en los bienes y servicios transados, todo lo contrario muchas veces están vencidos, dañados por manipulación indebida e incluso adulterados. Estamos en un sistema perverso de incentivos derivados de la asfixia regulatoria que beneficia a unos pocos cuyos vínculos con los administradores de las regulaciones no puede ser negado.

Estamos bajo una variante de la  hiperinflación, cuya retroalimentación es diferente a la clásica, la cadena de transmisión del fenómeno, se recrea a través de:

  • Primero: la expansión secundaria de la oferta monetaria (velocidad con que cambia de dinero de manos en poder del público; y entre el público y el sistema bancario), no hay descanso, ni tregua para cambiar de inmediato el dinero por bienes y servicios, toda vez que se consiguen, haciendo cola o siendo víctima, de esa otra economía infernal llamada «negra».
  • Segundo: la existencia de una poderosa economía paralela, -negra- que licúa todo en su favor, transfiere el poder adquisitivo desde lo que resta de la renta petrolera y del sector formal, hacia quienes poseen poder político para administrar la asfixia regulatoria que se impone como política pública. En esa economía sólo aparece visible la punta del «iceberg», el llamado «bachaquerismo» que sirve de fachada a un sistema de perversión que se deriva del propio poder, esa actividad sólo es posible con complicidades y corruptelas de una economía sometida a todo tipo de controles, imposibles de cumplir pero susceptibles de asegurar la apropiación indebida de renta.
  • Tercero: el mecanismo antifragil más eficaz para el neopopulismo salvaje, es el manejo de la contención y expansión monetaria a discreción según la coyuntura política, es la forma que permite al gobierno diluir en la mente del consumidor la fuente del mal, la gente presa de las emociones descarga las «culpas» en quien le vende los bienes y servicios, de modo que el régimen siendo responsable puede quedar como el salvador de la patria. Este mes octubre ya se anunció un aumento del salario mínimo para el primero de noviembre y el Banco Central de Venezuela encargó la acuñación de una moneda de Bs 1.000 y la fabricación de billetes de Bs 5.000, 10.000 y 20.000. Todos estos eventos sumados a las bonificaciones de fin de año, no dejan duda, luego de dos meses con inflación de un dígito, las nuevas condiciones hacen imposible hacer pronósticos.

En la aproximación ortodoxa de la economía, se supone la existencia de hiperinflación cuando se superponen la emisión inorgánica de dinero con una secuencia de aumento de sueldos y salarios, que se alimentan a sí mismos, y dan lugar, a aumentos sostenidos y continuos de tres años con más de 100% de inflación o un año con inflación sucesiva de 50% por mes.

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¿Qué pasaría si se mantienen las condiciones actuales?

No hay manera de hacer pronósticos sin errores de predicción, pues cada momento es en cierta manera único e irrepetible, pero hacer una reflexión, sobre el posible curso de los acontecimientos, es válido y puede hacerse con fundamentos. La inflación es un fenómeno monetario derivado de las malas políticas públicas de los gobiernos que crean condiciones de emisión inorgánica de dinero, o de destrucción de la organicidad del mismo, al provocar la caída de la actividad económica productiva. De esta manera podemos asumir la premisa de que, si un gobierno insiste en sus prácticas históricas, se puede utilizar la información estadística del pasado para establecer rangos de comportamiento de la inflación, es el tipo de evaluación que haremos a continuación.

Sometiendo esos datos al escrutinio econométrico, uno puede anticipar al cierre del 2016,  entre 366 % y 793 %, con un valor medio de 544 % de impacto inflacionario sobre la canasta básica, es conveniente preguntarse hoy:

  • ¿Cuántas familias con un grupo familiar promedio de cinco personas, pudieron alcanzar un ingreso mensual de Bs. 542.413  al mes de aseptiembre, para adquirir sus bienes y servicios, en mercados populares, Mercal o PDVAL?,
  • ¿Cuántas familias resultarán excluidas, si al fin del año esa canasta básica escala entre Bs 650.703 (mínimo), Bs. 897.177 (medio) y un máximo de Bs. 2.397.657?

La indagatoria no debe ser considerada como profecía, consulta ante el oráculo de Delfos, orientaciones de un consejo de sabios, es una realidad inminente, es un casi presente, estamos tocando las puertas de Hades.

La fuerza devastadora de esta poderosa y organizada economía negra tiene sus orígenes en el sometimiento de los poderes públicos a una ideología fundada sobre la desconfianza y la polarización, donde unos pocos poderosos han creado reglas, al mismo tiempo que son los encargados de administrarlas e interpretarlas conforme con sus propios intereses, estamos ante un drama que no admite más retrasos en la consecución de un Plan de Reformas Económicas e Institucionales.

Canasta básica proyectada en Bs (septiembre 2016 – diciembre 2016).cb_sept_3

Canasta básica proyectada por mes en %  acumulados (enero 2016 – diciembre 2016).

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