Especulación e inventarios: como los gobiernos promueven la ineficiencia social (Francisco J Contreras M)

Extracto.

La práctica de las regulaciones gubernamentales contra la especulación, cuando se hace desde una perspectiva ideológica y política, oculta la verdadera naturaleza del problema y en lugar de resolverlo lo agrava. En la medida que un gobierno ignora el impacto regulatorio, cuando sus acciones rompen la continuidad de los procesos industriales, los tiempos de reposición de los inventarios se alargan y la única manera de optimizar los procesos es acumulando inventarios, si a la vez se crean regulaciones para el almacenamiento, las consecuencias son inevitables: desabastecimiento, escasez, colas e inflación.

La connotación económica de la especulación

Como especulación se entiende la adquisición de bienes susceptibles de ganancia por tenencia o posesión con el propósito de obtener un lucro a partir de la compra anticipada. La ganancia por tenencia o posesión tiene lugar en bienes cuyo valor puede cambiar en el tiempo, puede haber ganancia cuando el bien aumenta su precio, también puede haber una pérdida de capital si disminuye el precio del bien.

No obstante, la compra anticipada no necesariamente se efectúa para lucrar por si misma, la compra anticipada tiene lugar de manera inevitable, primero, por la falta de armonía entre el ritmo de los procesos de producción, cuando los procesos de producción tienen diferentes tiempos de ejecución de tareas, la única manera de sostener la continuidad de la producción es acumular inventarios, y segundo, porque la naturaleza de la demanda es diferente a la naturaleza de la producción, la demanda es discontinua (aparece con la necesidad y la posibilidad de compra) y la producción es continua (sujeta a principios de optimización ingenieril).

La naturaleza de la especulación desde el punto de vista moral como inconveniente, es un juicio de valor, quién puede determinar la virtud o pecado en un padre de familia, que debe proteger el patrimonio de su conyugue e hijos, dando el mejor uso a los fondos que exceden a sus necesidades de transacción y precaución. De este modo, en este caso, resulta dudosa cualquier acción económica sobre la base de la inconveniencia moral.

La inevitabilidad técnica de los inventarios

Determinar el tamaño del inventario es una decisión técnica financiera, en función del ciclo de reposición y de las condiciones del mercado. Los objetivos mas importantes que se persiguen con la estimación del nivel óptimo de existencia son:

  1. Evitar la pérdida social generada por fallos en las entregas a clientes.
  2. Lograr la estabilización de los procesos de producción. La optimización de la producción pasa por evitar las paradas no planificadas.
  3. Hacer frente a la estacionalidad en el suministro de materias primas.
  4. Aprovechar los descuentos de precios por volumen.
  5. Generar economías de escala por una mayor absorción de costos fijos.
  6. Hacer frente a la imposibilidad de administrar pequeños lotes económicos, el transito naviero exige volumen de transporte para asegurar la competitividad de la manufactura.
  7. Ajustar el volumen óptimo según los tiempos de gestión que involucran las regulaciones gubernamentales.
  8. Ajustar el volumen óptimo en función de los tiempos de entrega de los proveedores toda vez que se genera una orden de compra.

El mal público de las regulaciones con contenido de origen ideológico y político

Los gobiernos que justifican las regulaciones por razones ideológicas y políticas, deben establecer, primero, controles y procedimientos que aumentan el gasto público y suman tareas que no agregan valor en la cadena de producción de los bienes, segundo, para enfrentar las distorsiones a nivel de asimetrías de información, deben de manera permanente crear regulaciones para controlar los mismos procesos regulatorios. Esa dinámica acumulativa de procedimientos de control agregan días al ciclo de aprovisionamiento por lo cual hace falta una mayor acumulación de inventarios si no se quiere incurrir con paradas de planta y fallos de abastecimiento de productos finales.

Ahora bien, cualquier regulación gubernamental que afecte el ciclo de reposición de los inventarios suma días al proceso y la necesidad de mayor nivel de existencias. Si para un gobierno tener inventarios es especulación, el mayor propagador de la especulación es el propio gobierno cuando establece regulaciones que obligan al uso de un mayor almacenamiento.

Si además se obliga al sistema a poseer bajos inventarios en relación con los días que involucra el ciclo de reposición, las consecuencias inevitables serán las paradas de planta con todos sus efectos colaterales de escasez, colas e inflación.



Categorías:Almacenamiento, Economía, Logística

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