El discurso político y la democracia en Venezuela

La ausencia de sentido de propósito y de narrativa de país

La exploración del consenso necesita superar el dominio de enfoques macroeconómicos en la política económica y el desorden de la acción política fundada en la destrucción y derrota del adversario.

En el plano político domina el momento, la retórica extremista, el simplismo lógico, la displicencia hacia la reflexión, sobre lo trascendente, pero resulta que los países exitosos son aquellos cuyos ciudadanos, organizaciones públicas y privadas y el gobierno, unifican criterios con base en la confianza. No hay forma de crear valor económico, social y político con luchas fratricidas bajo el supuesto del antagonismo entre clases sociales, entre lo público y lo privado, entre el gobierno, sus ciudadanos y sus opositores. En la naciones exitosas se ha comprendido que no se está ni se puede estar solo y que únicamente se pueden alcanzar buenos resultados haciendo más eficiente el sistema, simplificando procesos de modo que haya una continua mejora sea posible contrarrestar los efectos perversos, derivados de la proliferación de normas y controles.

Hay en los medios políticos y de las oficinas consultoras una ascendencia de los enfoques macroeconómicos, de los mecanismos que condicionan el empleo, los precios, las tasas de interés y la tasa de cambio en una perspectiva fiscal y monetaria, esa preponderancia es la que denominamos “economicismo”.

Esa aproximación que se tiene del mal funcionamiento de la economía y de la inestabilidad sociopolítica de Venezuela, hace difícil asumir una correcta revisión de la democracia, de su funcionamiento y de las formas que reviste la relación entre la gente y las élites de poder, son obstáculos a superar para asegurar mecanismos auto reguladores no totalitarios. Necesitamos un relato que promueva la deliberación con el otro no para adjurarlo ni convencerlo de algo, sino para convivir en paz.

El importante mundo microeconómico no determinístico de lo que acontece

Un medio sujeto a cambios impredecibles

La velocidad de acomodo y la capacidad de afectación del entorno son cada vez más impredecibles. Hay un aprendizaje individual y social capaz de administrar las reglas de manera interesada que desborda los propósitos establecidos en su formulación y en su ejecución. Los actores sociales en tiempo real pueden actuar contradiciendo el espíritu de la norma o la regla hasta en contra de su propio interés.

Ahora bien, no solo el comportamiento estratégico de la gente y de las instituciones cambia y se adapta, también las innovaciones, los descubrimientos pueden dejar en la obsolescencia las prácticas corrientes y la eficacia de las reglas. Todo está sujeto a cambios impredecibles.

Una realidad dinámica y en movimiento permanente.

Los acontecimientos son dinámicos, en las tareas cotidianas de la gente y de las organizaciones entran en juego multitud de factores, todos interrelacionados entre sí. En la medida en que aparentemente fortalecemos y controlamos las variables que afectan cualquier actividad, el desenvolvimiento del sistema como un todo paradójicamente desarrolla mayor variabilidad en el tiempo y en sus movimientos. Quizás la solución no se encuentra en la cantidad de regulaciones que puedan crearse sino en su reducción y sencillez. Igualmente, en la interpretación de los eventos políticos las consideraciones sobre la totalidad de las variables que intervienen de manera lógica concluyen en resultados dispares imposibles para la validación de cualquier hipótesis de trabajo. La abstracción deductiva de la Ciencia Económica gana en precisión en la medida que concentra su atención en pocas cosas de impacto crítico y las evalúa conforme a un tanteo sujeto a refutación con evidencia empírica o referencial.

La fatal inestabilidad de la economía

La inestabilidad como estado corriente.

La vida tiene hoy en día tienen una gran complejidad, en la cual pequeñas incidencias pueden alterar de manera importante el desenvolvimiento del sistema. Hay un reto estratégico y táctico en la forma como se toman decisiones: el entorno condiciona los comportamientos de la gente, de las instituciones privadas o públicas, de una manera que impide predicciones sobre el futuro inmediato, es como conducir el auto en la autopista, donde cualquier evento fortuito puede producir un gran congestionamiento, de larga o de corta duración. No nos referimos a fallos estructurales de mal estado de la vialidad, o de un evento coyuntural catastrófico como una tormenta, simplemente lo accidental tiene una probabilidad no despreciable de ocurrencia.

La naturaleza cambiante, dinámica e inestable no se asuma de manera implícita en nuestro modo de vida, será bien difícil sobreponerse al desorden económico en el cual nos encontramos. Hasta el presente solo los descubrimientos y las innovaciones han permitido al ser humano escapar a la degradación que se crea con la producción material y su consumo, toda vez que se fabrica un computador, y se le utiliza hasta su obsolescencia o vida útil, lo que resta queda degradado en otra cosa que no puede dar lugar de nuevo a lo mismo, o a algo superior, simplemente será un desecho de un computador. El conocimiento, ha permitido en la forma de innovaciones ofrecer a la humanidad un acervo de valor aprovechable, mucho más grande que el que consume su propio proceso creador de conocimiento. La explicación se encuentra en la disposición de algunas personas hacia la ingeniosidad y simpleza de la innovación frugal permanente y de un planteamiento que se fortalece del desorden como lo es la anti-fragilidad.

De la extracción de renta populista a la creación de valor en democracia

La historia permite constatar que luego de crisis terminales y de situaciones de desorden económico, el ecosistema social comienza a operar con nuevas reglas de funcionamiento, pues los condicionamientos son otros. En el caso específico de Venezuela, la insuficiencia estructural de divisas no podrá ser compensada por la renta petrolera, el estado solo podrá cumplir con sus funciones si la economía prospera de manera que asegure los tributos necesarios para proveer los bienes y servicios públicos. De un gobierno patrimonial fundado en el clientelismo y el enriquecimiento personal o grupal por la vía de la captura de poder político se pasa a un gobierno impersonal en el cual se trata a su gente como ciudadanos con igualdad, justicia y respeto, donde no se necesita ser pariente o amigo de quienes detentan el poder, ni militante del partido político de los gobernantes de turno. Es la transición hacia la eliminación de los males públicos [1]

Es el momento, en todas las esferas del acontecer económico, de la innovación para el rescate del afecto, de la confianza mutua, de las normas efectivas y las redes sociales. Es la recreación y rescate del llamado capital social[2] y del empoderamiento. No es una cuestión de elección, es que no existe alternativa en la vía hacia la prosperidad.

La prosperidad necesita de unas formas de organización y de relaciones productivas diferentes a las del pasado, es la única forma de crecer económicamente de manera equilibrada y sin desigualdades. Se requiere una aproximación al bien común y al interés público[3]si se quiere asegurar la cobertura del costo de oportunidad de capital para los emprendedores (expectativa de ganancias) y el valor creado para toda la sociedad (distribución equitativa de ingresos).

De la falsa estabilidad populista a la anti fragilidad dinámica de la democracia.

Los equilibrios económicos y sociales son dinámicos, precarios, inestables, inciertos y complejos. En Venezuela al ser el estado propietario del subsuelo y de las riquezas que contiene, entre la gente se formó la idea de que sin esfuerzo alguno el gobierno lo podía proporcionar todo lo que se deseara, de modo que desde el más modesto ciudadano hasta la más poderosa organización se habituó a pedir y no al esfuerzo creador de valor, y el populista aprendió a someter a la sociedad por la vía del soborno que implica la dádiva sin la contrapartida de esfuerzo.

La vida en sociedad ha permitido a los seres humanos, desde el comienzo de la historia, irse sobreponiendo a las dificultades por la vía de normas consensuadas, las cuales, a través del mercado, permiten la creación de mecanismos de autorregulación que, de manera pacífica y solidaria, ofrecen oportunidades y capacidades a la gente para valerse por sí mismas.

Por oposición el populismo se fundamenta en el voluntarismo del poder discrecional y del control de las variables resultado (precios, costos, salarios, ganancias, tasa de interés, tipo de cambio), sin considerar la capacidad de respuesta de quienes toman decisiones, dando lugar a un ambiente que conduce a la pobreza y a la involución. Bajo el populismo, el ser humano deviene en un incapaz de valerse por si mismo que medra en la miseria a la espera de los mendrugos que el gobernante le otorga a cambio de su sometimiento.

La democracia auténtica, fundada sucesivas aproximaciones de ensayo y error, es la que admite el establecimiento de un marco institucional a través del cual fluye información que permite cambiar el comportamiento social e individual, frente a la nueva información (regulación ex ante) o ante las consecuencias derivadas de la misma (regulación ex post), en favor de la prosperidad. Es la acción pública por la vía de la anticipación del impacto regulatorio sobre el mercado y no sobre el control de las variables resultado. Es una sociedad de gente que con dignidad puede vivir en libertad, la libertad de recrear su propio destino creando valor social.

Hay que prepararse para la austeridad, los países exitosos ya lo hacen desde hace tiempo, es una conceptualización en tiempo real hacia el largo plazo, pues es necesario vencer una resistencia al cambio cuando se viene haciendo algo repetidamente desde hace mucho tiempo.

Opinión, razón y deformación del discurso democrático

Existe en las redes sociales de Venezuela una confusión en el discurso político cuando aparece el rechazo hacia la cualificación de la verdad, sea positiva cuando puede resolverse mediante razonamientos sujetos a validación o refutación, sea deliberativa cuando puede resolverse por la vía de una codificación consensuada para dirimir acuerdos o desacuerdos.

Se observa en diferentes foros el rechazo a las reglas de los procesos deliberativos al afirmar que cualquier intento por hacerlo constituye una arrogancia de quienes se creen poseedores de la razón. Por el contrario, ese supuesto “anti-elitismo” es un aspecto crucial del proyecto populista y de la democracia iliberal pues recrea la desconfianza a partir de la confusión entre la razón y la opinión cuyo término conduce a la relativización de la “verdad” y a la destrucción la codificación necesaria del lenguaje para la deliberación en democracia.

Una cuestión es la libertad de expresión en el acto de opinar y otra bien diferente la exploración de la razón deliberativa que exige normas, reglas y su respeto si no se quiere realmente establecer un escenario para la tolerancia, el respeto a las minorías y la pluralidad de pensamiento.

Desde los tiempos de Nicolás de Condorcet las precondiciones de la democracia se sustentan sobre:

La confianza de los ciudadanos en sus instituciones.

La capacidad de estos ciudadanos para deliberar de manera informada, en particular para elegir a sus representantes.

La posesión de un lenguaje común para poder dirimir desacuerdos y lograr consensos temporales a ser superados mediante la deliberación libre e independiente.

La ruta es difícil e incierta y sentimos que debemos efectuar arreglos para que nuestros esfuerzos con recursos bien limitados puedan contribuir muy modestamente en algo. Ese algo es importante para la inmensa mayoría silenciosa que aun queriendo no puede huir del país y tiene que darle sentido de propósito a su existencia. Cada día tendremos la oportunidad de tomar decisiones con auténtica dignidad y desarrollar fortalezas desde su fuente primigenia: la adversidad.


[1] “All modern societies began with what Weber called patrimonial states, governments that were staffed with the friends and family of the ruler, or those of the elites who dominated the society. These states limited access to both political power and economic opportunity to individuals favored by the ruler; there was little effort to treat citizens impersonally, on the basis of universally applied rules.1 Modern government—that is, a state bureaucracy that is impersonal and universal—develops only over time, and in many cases, fails to develop at all.” Fragmento de: Francis Fukuyama. “Political Order and Political Decay”( https://itun.es/us/d9iOX.l).

[2] Putnan y Bourdieu en: https://bit.ly/2iRtKAi

[3] Phelps en: https://bit.ly/2IXD5od

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Categorías:Política

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