Hacia una nueva gobernanza fundada en la confianza y la ingeniosidad social

De la abundancia a la administración de la escasez

Venezuela en un sentido amplio, tuvo hasta el presente, más de un siglo disfrutando de un boom económico que ha significado poseer un recurso estratégico como lo es el petróleo. Esos tiempos no volverán, tampoco en caso de recuperación de los precios del petróleo, pues la crisis que sufre el país es estructural y anterior al derrumbamiento del mercado petrolero. No será posible una existencia donde lo que falta se puede importar. La adquisición de los bienes y servicios de consumo final, materias primas e insumos, partes y piezas para producir, de origen extranjero, no será algo fácil como extender una orden de compra para la importación; previamente habrá que generar las divisas para hacerlo.

El factor clave de éxito lo constituye la confianza, en un medio de extrema escasez e incertidumbre solo la esperanza de poder delegar, de creer en el otro, con una actitud prospectiva, es la forma de lograr el éxito y el emprendimiento. En la medida en que ese futuro inevitablemente depende de la acción de otro habrá que dejar de preocuparse por el control del otro y del tiempo. No existe opción, hay que creer que los demás serán capaces de actuar creencia de una cierta manera consensual frente a una determina situación.

No se puede esperar en caso de restablecimiento de la democracia y del estado de derecho que todo está resuelto, existen unas condiciones materiales que solo permiten logros bajo la liberación del mercado de los incentivos perversos que promueven en las acciones individuales intereses contrarios al interés general, es un asunto de estado, pero es también un asunto de cultura cívica. Esa cultura de confianza es lo que hemos llamado el “poder de la asociatividad”, nada más propicio que copar los teatros de poder público para crear una unidad transdisciplinaria, con participación de la academia, los gremios profesionales, las cámaras empresariales, todos juntos para generar capital social, empoderamiento.

Buscar oportunidades en la adversidad

Cuando el mercado está sobre expuesto a asfixia regulatoria, hay que incurrir en costos adicionales de transacción por en búsqueda de lo que no se encuentra con un precario poder de negociación pues hay que comprar forzado por las circunstancias de una necesidad apremiante. Sin embargo, no significa ausencia de oferta y demanda de bienes y servicios, simplemente no existe un mecanismo para el encuentro de quien quiere vender y quien desea comprar. Esto significa que hay oportunidades simplemente se desconocen.

Crear alternativas  con estrategias heurísticas “rápidas y frugales”

Es el momento donde la gobernanza regional, lo local y la ingeniosidad social pueden aportar soluciones. Hay que explorar cómo crear lugares de encuentro donde agricultores, productores, artesanos, proveedores de servicios de mantenimiento, comerciantes pueden hacer llegar sus ofertas, donde cómodamente puedan concurrir quienes desean aprovisionarse de esos bienes, materiales y servicios. Hay que crear esos espacios con movilidad, seguridad, baja inversión, facilidad de transporte y con bajos costos de mantenimiento.

Asumir muchos riesgos de pequeño impacto y evitar riesgos concluyentes de gran impacto (“Small is beautiful”) [1]

Estos tiempos son los de la ingeniosidad social, ya no es posible concebir grandes obras de infraestructura, es la hora de lo ligero y casi variable, de nada vale una edificación con una dotación inimaginable, con toda una arquitectura pesada si luego el mantenimiento y cuido la sitúan fuera del alcance de los recursos que se poseen y se generan.

Hacer más con menos [2] 

Hay que generar economías externas, por ejemplo, que en un lugar exista un punto de ventas que pueda atender a todos los que concurren a esos espacios, sistemas de transporte dual para mercancía y personas. Asistencia técnica de modo que se pueda transformar la economía informal en un aliado de la creación de valor social y no en su destructor viviendo a la sombra del delito y de la especulación de los mercados negros.


[1] Antifragilidad es una categoría desarrollada por el profesor Nassim Taleb,  en su libro, Antifragilidad: las cosas que se benefician del desorden. Hace referencia a los sistemas que aumentan en capacidad, resistencia o robustez como consecuencia de errores, defectos, ataques, o fracasos.  Como Taleb explica en su libro, la antifragilidad es fundamentalmente diferente de los conceptos de resiliencia (es decir, la capacidad de recuperarse de errores) y la robustez (esto es, la capacidad de resistir el fracaso). El concepto se ha aplicado en el análisis de riesgos. Hay cosas que crecen especialmente cuando se exponen al azar, al riesgo y a la volatilidad (como los emprendedores) y en una sociedad donde creemos que al eliminar el riesgo, también eliminamos esa capacidad de respuesta que es en realidad el núcleo de progreso de cualquier época. Nassim Nicholas Taleb (2012). Antifragile: Things That Gain from Disorder. Random House.  ISBN 9781400067824.

[2] La innovación frugal es el proceso de reducción de la complejidad y del costo de un bien. Por lo general, esto se refiere a la eliminación de las características no sustanciales de un bien duradero. Es el diseño de productos de mayor durabilidad (eliminación de la obsolescencia programada), donde se utilizan canales de distribución no convencionales, que acercan la demanda y la oferta. http://www.frugal-innovation.com/research-summary/

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Categorías:Ecodesarrollo, Prospectiva y Previsión

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