Venezuela: La necesidad de estabilizadores automáticos y de mecanismos de detección temprana de necesidades de cambio e innovación

Hay cuestiones que son de difícil aceptación en la ciencia económica, ya que rompen el paradigma convencional de la economía sobre la racionalidad de los seres humanos, somos razonables pero difícilmente racionales por el rol importante que tienen, hoy en día, los impulsos de las emociones sobre las decisiones. Impulsos reforzados por la carencia de información completa, el simplismo lógico, el imaginario y la manipulación mediática de la realidad, eventos ya analizados en: “Venezuela: La demagogia antifrágil del populismo y la ruina del país“.

El populismo ha sido el gran beneficiario de esas anomalías del saber económico, de la debilidad institucional, de la antipolítica y del desorden. Es la crisis de la democracia liberal por la disonancia entre las élites en el poder y la gente.cresisi_dem_1

La respuesta a nivel de gobernanza pasa por la toma de conciencia social de las verdaderas fuentes de los males públicos y del establecimiento de una nueva institucionalidad que reduzca la fragilidad de la democracia inducida por la vía de la manipulación de los impulsos de las emociones. Hay que recuperar la confianza entre las élites encargadas temporalmente del ejercicio del poder y la gente afectada por esa delegación transitoria de poder. Las instituciones tienen que poseer estructuras que reduzcan la brecha comunicacional entre las élites y la gente, en términos  de la formulación de la política pública, de su ejecución y de sus impactos.

La gente actúa bajo las pulsiones, de los impulsos sujetos a errores sistemáticos, a lo cual se suma una pereza social que obstaculiza la reflexión profunda de las causas de sus males, según Daniel Kanhneman: “Los humanos también necesitan, más que los econos, protección contra otros que deliberadamente explotan su debilidad, fruto sobre todo de las veleidades del Sistema 1 y de la pereza del Sistema 2” [1].

Un aspecto importante de aproximación es la economía, es conveniente comprender cómo se formula política económica en términos normativos para que permita la superación de problemas de naturaleza rutinaria (corto plazo) y estratégica (largo plazo).

En la dinámica de ajuste de los procesos económicos hay mecanismos que permiten su estabilidad. En términos macroeconómicos, los marcadores o variables resultados más importantes son: tasa de inflación, el tipo de cambio, la tasa de interés, la tasa de crecimiento y la tasa de desempleo. Un buen marco regulatorio requiere una gobernanza responsable del manejo fiscal del gasto público y de la emisión de monedas y billetes por parte de la autoridad monetaria. El marco normativo institucional de control, de la política fiscal y de la política monetaria, debe permitir unas fluctuaciones suaves de esos marcadores, y un retorno continuo hacia la estabilidad, es el mecanismo de respuesta endógeno de autorregulación del sistema.

A nivel microeconómico e institucional, el marco regulatorio debe evitar que los funcionarios y la gente puedan hacer un aprovechamiento interesado, de las regulaciones, en su propio beneficio, alejándose de los propósitos perseguidos por las regulaciones. El sistema fuera de sus límites, interrelaciona con el medio externo, en el ámbito económico, en el social y el político, con impactos recíprocos inestables y dinámicos, en este plano es necesario recrear un dispositivo de política de ajustes de pagos internacionales que evite que esos estresores se perpetúen, pues en ausencia de respuesta, esas señales beneficiosas para el cambio, se transforman en una amenaza para el sistema, en un problema mayor, es el mecanismo regulador de los impactos externos.

El mecanismo de respuesta auto reguladora tampoco permanece fijo en el largo plazo, tiene a su vez que poseer atributos para la detección temprana de las señales de cambio profundo en el entorno, para promover e incentivar las innovaciones, que faciliten la estabilidad y el buen desarrollo de un país. Las instituciones deben asegurar la estabilidad del sistema para sobrevivir a los cambios, al mismo tiempo crear un ambiente favorable para el aprovechamiento ventajoso de las señales que emiten las alteraciones del entorno.

El adecuado funcionamiento de estos dispositivos requiere:

Primero, la independencia, la autonomía y la legitimidad de los poderes públicos.

Segundo, la sujeción de las regulaciones a evaluación previa de impacto.

Tercero, la apropiación de una cultura cívica fundada en la confianza, el capital social y el empoderamiento.

Cuarto, la movilización de todos los recursos locales para la solución de los problemas desde el mismo sitio donde acontecen.

En razón de ello hemos formulado propuestas en escritos anteriores:

Plan de Reformas Económicas e Institucionales (I)

Plan de Reformas Económicas e Institucionales (II)

Plan de Reformas Económicas e Institucionales (III)


[1] Fragmento tomado de: Daniel Kahneman. “Pensar rápido, pensar despacio”. iBooks. https://itun.es/us/hfs6F.l

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Categorías:Análisis de Entorno, Economía, Prospectiva y Previsión

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