El Petróleo y sus falacias: ¿Venezuela qué haremos? (Francisco J Contreras M)

Venezuela es un país de mucha retórica mediática y poca rigurosidad en el análisis de sus problemas, en el caso de la caída de los precios del petróleo, son comunes las falacias sobre el tema, la lista que vamos a referir está compuesta por: Primera falacia: Los intereses de Arabia Saudita y EEUU son divergentes Segunda falacia: La caída es transitoria y es consecuencia de intereses geopolíticos promovidos por EEUU Tercera falacia: Todos los productores de petróleo son perdedores Cuarta falacia: Existe reciprocidad política e ideológica del ALBA y otros socios del Gobierno Venezolano hacia el país La economía de la energía en el mundo depende de variables económicas de mercado, no significa que la situación no sea una oportunidad geopolítica para los ganadores con la crisis. Los factores críticos con impacto futuro sobre la demanda y la oferta energética son: el cambio climático (promoviendo el uso limpio de la energía) y el progreso técnico (provocando eficiencias de uso y de producción). La verdad es que el gran ganador histórico es China y los grandes y únicos perdedores son Rusia, Irán, Nigeria, Argelia y el mayor de todos: Venezuela. En nuestro país nunca hubo interés por el uso de la riqueza petrolera como palanca del desarrollo, siempre prevaleció su uso para la recreación del populismo.

La anti-economía en Venezuela (V): el desorden monetario y la incontinencia fiscal

Desorden monetario e incontinencia fiscal Venezuela en la encrucijada, sigue creciendo la liquidez monetaria y se desborda el riesgo país. Una inflación incontenible, entre las más altas del mundo, soterrada por los controles de precios, cuya contraparte se manifiesta dramáticamente en colas y desabastecimiento. Esta es la parte visible de una profunda crisis con daños … Sigue leyendo La anti-economía en Venezuela (V): el desorden monetario y la incontinencia fiscal

El Socialismo de Siglo XXI y la demolición de la clase media venezolana

La revolución socialista en Venezuela ha sido una experiencia de destrucción de la clase media. Primero, de manera explícita al atacar sus símbolos: una buena casa, una salud resguardada, una educación permanente y extensa y la movilidad social, y segundo, con un sin propósito, pero de mayor daño, a través de la propagación de una cultura de resentimiento social, de revancha, de alimentar ese morbo social justificándolo y promoviéndolo. El socialismo del siglo XXI, se engulló una inmensa riqueza, sin dejar prácticamente nada, ni material, ni intangible, en la tragedia de este país llamado Venezuela, fue una dilapidación para la destrucción, no para construir un país. Algo habrá que salvar mas allá del aprendizaje calamitoso de este episodio que en el tiempo se querrá borrar; ¿Qué podemos salvar de este desastre? Una sola cosa: no puede haber futuro en una sociedad que reproduce gente olvidada en su miseria y otra gente llena de ostentaciones.