La posibilidad de una cesación de pagos en Venezuela (Francisco J Contreras M)

Extracto      

La posibilidad de una cesación de pagos es una realidad en Venezuela. Hasta ahora el Gobierno ha eludido esa eventualidad por la vía de un fuerte racionamiento de divisas destinadas a importaciones en el país, de esta manera ha podido honrar el servicio de deuda. Ahora bien cuál es la posibilidad de seguir con esta estrategia que irremediablemente supone escasez de bienes y servicios y de materias primas para sostener un sector productivo desgastado y alicaído, la respuesta: Venezuela requiere unos 14.970 millones de dólares americanos, de financiamiento internacional  (o su equivalente en entrada e capitales) para mantenerse en los niveles de escasez actuales, de manera que es inevitable la negociación con los acreedores internacionales, esta vez no basta con una reducción de las importaciones

Importaciones de bienes y servicios racionados.

Utilizaremos el cuadro siguiente con las importaciones venezolanas en dólares americanos ($ USD), bolívares corrientes y bolívares constantes (base: 2007). Fijemos nuestra atención en los años 2012, 2013 y 2014, es una serie donde se observa una gran disminución de las importaciones venezolanas del 51 %, con unos precios del petróleo sin gran variación. Lo cual nos revela que hay una salida de capitales importante. Con un rígido control de cambios esto es una señal de racionamiento de las importaciones de bienes y servicios de consumo final, y también, de materias primas y bienes de capital. Si los pagos de servicio de deuda externa son relativamente iguales, por reducción a lo absurdo debe existir una fuerte filtración de divisas hacia el exterior.

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Fuente: Banco Central de Venezuela.

El nivel de seguridad de reservas internacionales y su insuficiencia.

En este trabajo asumimos que un nivel adecuado de reservas internacionales es equivalente a cinco meses de importación mas el pago de servicio de deuda externa. “El nivel de seguridad” se muestra a continuación en millones de dólares americanos, en la cuarta columna, si la comparamos con la primera columna “Reservas internacionales netas”, la diferencia constituye un indicador de suficiencia de medios de pagos internacionales o de reservas. Default 2

Fuente: Banco Central de Venezuela y estimaciones propias.

Desde el 2011 comienzan los tiempos de insuficiencia estructural de reservas internacionales, para el año 2014 no es mayor porque las importaciones se redujeron a la mitad, de no ser así hubiésemos estado en una situación de cesación de pagos mejor conocida como “default”. Es decir se sacrifica el bienestar interno para cumplir con las acreencias internacionales.

El drama del año 2015: ¿Se podrá racionar mas el valor de las importaciones?

Hasta ahora el Gobierno Nacional ha sorteado una cesación de pagos con una gran reducción de las importaciones. Vamos ahora a considerar unas premisas sobre las variables determinantes en este caso, para la evaluación del nivel de seguridad de reservas internacionales.

Supongamos las premisas mostradas en la siguiente tabla (mill de $ USD para Importaciones, Exportaciones, Reservas internacionales netas y servicio de deuda, en $ USD por barril para el precio del petróleo):Default 3

Fuente: estimaciones propias.

Para los precios del petróleo hemos asumido un valor de 48 $ USD por barril (nivel de precios actual), para las importaciones una reducción del 7%, fijemos un nivel meta de 17.000 millones de $ USD para las reservas internacionales netas, recalculamos las exportaciones manteniendo el volumen de exportaciones petroleras, ajustando el valor según los precios del petróleo, por último tomemos el servicio de deuda externa corresponde al nivel de pagos programados. Con esas premisas hay un déficit de caja de 14.970 millones de dólares, equivalentes al 88 % de las reservas meta establecidas (17.000 mill $USD).Defaul 5

Fuente: estimaciones propias.

Una situación de este tipo es insostenible porque dejaría a las reservas internacionales netas en unos 2.000 millones de dólares americanos. Con una pérdida de bienestar del 93%, medido con respecto a las importaciones del 2012.Default 4

Fuente estimaciones propias.

En conclusión, Venezuela requiere unos 14.970 millones de dólares americanos de financiamiento internacional o por entrada de capitales privados, en la eventualidad de restablecimiento de la confianza en el país, de esta manera es inevitable la negociación con los acreedores internacionales, esta vez no basta con una reducción de las importaciones.

La situación necesita de un ajuste económico fundado en el restablecimiento de los equilibrios macroeconómicos (déficit fiscal, inflación y tasa de cambio), la acción de políticas públicas a través del mercado y no por la vía de controles de variables resultado (costos, salarios, tasa de cambio y precios) y la restitución de contrapoderes públicos autónomos e independientes. Ajuste económico que permitiría acuerdos con el resto del mundo para el logro del ingreso de capitales al país.

La anti-economía en Venezuela (V): el desorden monetario y la incontinencia fiscal

Desorden monetario e incontinencia fiscal

Venezuela en la encrucijada, sigue creciendo la liquidez monetaria y se desborda el riesgo país. Una inflación incontenible, entre las más altas del mundo, soterrada por los controles de precios, cuya contraparte se manifiesta dramáticamente en colas y desabastecimiento. Esta es la parte visible de una profunda crisis con daños que no son fáciles de revertir en el corto plazo. Venezuela, es un país donde se piensa que con tan solo retórica e intenciones es posible resolver todo, es la anti economía en su máxima expresión.

Es lo que prevalece en el país, toda una vida viviendo a expensas de la renta petrolera dejó su huella en la mente de los venezolanos, es una cultura basada en la creencia de que el pensamiento sin acción y sin trabajo, lo puede todo con tan solo recurrir al erario. Así nuestros gobernantes se pasean por el mundo con el anacrónico discurso de que los males son producto del imperio, en un mundo atónito en el cual se pensará: ¿Cómo ha sido posible dilapidar tanto, en tan poco tiempo y de paso comprometer lo que existía? Son preguntas sin respuestas.

Las emociones pueden movilizar, pero solo una visión integral compartida de país nos puede salvar, hay que tener cuidado con medidas económicas aisladas que solo se fundamenten en los equilibrios macroeconómicos, esos equilibrios son las condiciones necesarias, mas no suficientes. Hay un camino largo que pasa por la reinstitucionalización del país, por la inclusión del saber microeconómico y de la economía del comportamiento humano en la política pública. Por lo pronto lo inevitable, un ajuste macroeconómico para el restablecimiento del equilibrio fiscal, para el control de la oferta monetaria y para la formulación de un esquema de ajuste cambiario. Son ajustes ineludibles, pero incompletos.

Venezuela es un país insólito, en cualquier otra nación una crisis económica como la que está aconteciendo ya se habría movilizado los actores fundamentales de la vida económica, política y académica para enfrentar la crisis. No es nuestro caso, las autoridades gubernamentales de hecho mantienen la misma posición de siempre frente a la debacle económica, la consideran es responsabilidad de otros, de una supuesta conspiración, y se utiliza toda la fuerza de los recursos del estado con el propósito político de descalificar cualquier opinión diferente a la suya.

En Venezuela la superación del desastre económico requiere el concurso y participación del resto del mundo. La actual práctica “iliberal-populista” del discurso político con base en la erosión de la confianza social y la descalificación del otro encarece cualquier propuesta de solución y promueve la perpetuación del autoritarismo. El país sufre una grave insuficiencia estructural de divisas, ahora ni siquiera las exportaciones de petróleo generan las mínimas necesarias para producir cualquier otra cosa en condiciones de competitividad, no hay sustitutos internos para las necesidades del componente importado de la manufactura venezolana.

Recurrir al crédito internacional es una tarea sumamente costosa para Venezuela, desde que el Sr. Nicolás Maduro asumió el poder, el riesgo soberano creció desde 1378 puntos en febrero del 2013 a 30.050,00 puntos, durante la primera semana de octubre 2020, por lo cual el Gobierno tendría un costo de deuda para créditos adicionales de 30.050,75 % (0,75 % tasa libre de riesgo del fisco estadounidense + 30.050,00 % riesgo soberano de Venezuela), es decir que esos recursos se tendrían que aplicar y generar un retorno superior a ese costo para poder pagar los intereses. No hay opción, en Venezuela tiene que mejorar la percepción de riesgo de los acreedores aceptando las condiciones que le impongan, básicamente: cesar la emisión irresponsable de dinero, restituir el equilibrio fiscal y modificar el mecanismo de ajuste del tipo de cambio. Es inevitable un ajuste estructural.

La mejor expresión de la incontinencia fiscal se percibe a nivel monetario a través de la cobertura económica de los medios de pago, en abril del 2013 la cobertura de las reservas internacionales a la liquidez monetaria era de 3,37 % a la primera semana del mes de octubre del 2020 es de apenas 0,000000031%, es un deterioro inmenso. Los gobiernos como el nuestro, que viven a expensas de la extracción de rentas, se les hace difícil sobreponerse a la tentación “iliberal” o populista de la emisión irresponsable de dinero, les resulta fácil aumentar el gasto público y difícil reducirlo.

Por otra parte, en muchos venezolanos está arraigada una cultura bajo la cual se piensa que el gobierno debe proporcionar todo sin contraprestación alguna, no es una racionalidad fundada en déjame emprender para yo resolver mi existencia por mi mismo.

Hay que tomar consciencia de que el deterioro de la infraestructura física, institucional y moral del país es de una magnitud tan grande que solo admitirá una recuperación económica y social firme, segura, pero pausada. Sí con una capacidad industrial de uso de no más del 15% hay un racionamiento intenso de electricidad y de combustibles, qué se puede esperar con un intento de recuperación del 25% de esa capacidad.

[1] http://www.stern.nyu.edu/~adamodar/pc/datasets/wacc.xls

2015: el optimismo económico en el mundo, la incertidumbre y la mala praxis económica en Venezuela (Francisco J Contreras M)

Extracto

Los signos para el mundo son esperanzadores, primero, se espera que sea un buen año para las potencia económicas y un poco menos para los países emergentes, segundo, que esa recuperación mundial será discordante para ambos grupos, la brecha entre la floreciente economía de EEUU y el estancamiento secular de Europa y Japón se amplía, e igualmente la que existe entre los países emergentes asiáticos y el resto. En todo este concierto de eventos solo tres países en el mundo tiene un panorama difícil y complejo: Argelia, Irán, Rusia y Venezuela, tercero, el mundo viene de un mejoramiento de la alimentación, la educación, las libertades y la salud sin precedentes, en términos relativos Venezuela muestra una situación de estancamiento y deterioro, cuarto, Venezuela no es una isla aparte del mundo, sus problemas no proceden de la escasez sino del anacronismo de sus políticas económicas, todavía le restan unos 10 años de talento humano, en consecuencia, el futuro de los venezolanos está en sus manos, será su decisión.

El optimismo económico mundial

Ya era evidente desde comienzos de año lo que marcaría el año 2014 y los que vienen: la contra-revolución petrolera[1], este evento significa un resurgimiento de la economía mundial y un cambio geopolítico importante, el petróleo dejó de ser objeto de estrategia política para ser, realmente, un bien “commoditie” cuyo precio es mas dependiente de las condiciones de la oferta y demanda energética. Ahora como es el mercado quien marca la pauta de los precios, casi todos los países asumen como decisión estratégica mantener su posicionamiento en el mercado, antes que la búsqueda del sostenimiento de los precios del petróleo, regulando el volumen de producción.

Dos países son los principales favorecidos, EEUU donde tiene origen el cambio y China, en ambos la tasas de crecimiento, revisadas por el FMI, del PIB es de 3% para EEUU y 6 % para China.

Para los países emergentes el panorama luce con una recuperación menos importante que la de las potencias económicas, pero igual, el replanteamiento petrolero los hace también beneficiarios.

Se espera un mejor año con un mundo que crezca desde 3% en el 2014 a 3,8% en el 2015.

La brechas entre las zonas económicas

En la zona de los países ricos la recuperación es discordante, es decir se amplía la brecha existente entre EEUU, con una poderosa recuperación, y por otra parte, la Comunidad Europea y Japón con un leve mejoramiento, de bajo crecimiento económico (1%) con amenaza de deflación, mejor conocido como estancamiento secular.

En la zona de los países conocidos como emergentes, la brecha de la recuperación es mayor, el bloque asiático mostrando madurez económica, con un sector privado pujante e innovador, una clase media emprendedora en crecimiento, un mercado interior que se agranda y una política económica a través del mercado y no para su control.

Hay quienes se preocupan por la reducción del impulso económico de China, al respecto dos cosas, primero, es una decisión de política gubernamental, de búsqueda de un estándar de vida de país rico, es decir reducir su importancia como fábrica mundial y dejar que otros asuman ese rol, segundo, es un país con suficientes reservas financieras y el gran beneficiario de la recomposición del mercado energético.

En los países con mayor éxito económico prevalece una concepción de la economía donde lo ideológico no prevalece sobre el conocimiento. La política pública se la entiende como sujeto de conocimiento económico y no condicionada por la ideología o la retórica política.

Los pocos perdedores: Argelia, Rusia, Irán y Venezuela

Los grandes perdedores en esta recuperación económica mundial son: Argelia, Irán, Rusia y Venezuela, qué signos son comunes en estos países, son tres, primero, la ausencia de contrapoderes públicos y la inexistencia de alternabilidad en el ejercicio del poder, lo único que preservan de democracia y libertad es el mantenimiento de elecciones periódicas con ventajismo oficial, segundo, la sujeción de la política económica a criterios esencialmente ideológicos con fuertes regulaciones económicas y una praxis en contra del mercado, tercero, total ausencia de análisis de impacto regulatorios para evaluar los efectos secundarios de las regulaciones económicas.

Estos países tienen riesgos sociales importantes que enfrentar este año 2015.

El mejoramiento mundial en alimentación, educación, libertades y salud

Los avances sociales durante medio siglo, en algunos caos, en otros en menos tiempo: 20 años, han sido bien importantes. Nunca antes la gente en el mundo ha estado mejor cuidada en el mundo que ahora: en medio siglo la mortalidad infantil se redujo tres veces y la esperanza de vida aumentó en 20%, la desigualdad entre países disminuye año a año, desde 1990, el hambre en el mundo se redujo a la mitad y prácticamente desapareció en Etiopía, la tasa de escolarización en el mundo pasó de 84% a 89 %, la pobreza extrema se redujo a la mitad durante estos últimos 20 años. Desde 1950 al presente la democracia se multiplicó tres veces. Es decir nunca antes la población mundial ha estado mejor cuidada, alimentada, formada y libre.

Conclusión para Venezuela

Tenemos en Venezuela todo un cúmulo de razones para no tener una buena expectativa para el año 2015, sin embargo, debemos moderar la percepción por varias razones, primero, no constituimos una isla separada del mundo, formamos parte del mismo, existe en consecuencia, una homeóstasis o mecanismo auto regulador en el contexto mundial por lo que algo de esa recuperación económica y social nos impactará de una u otra forma de manera positiva, segundo, es un país con abundancia de recursos estratégicos muy por encima de sus necesidades internas, los problemas no proceden de la escasez material y financiera, tercero, bajo el supuesto de que no exista mantenimiento ni renovación del talento humano, el país todavía posee todavía unos 10 años de talento humano por agotar, cuarto, la mayoría de los problemas que confronta el país tienen su origen en prácticas de gobierno anacrónicas, esas dificultades desde hace mucho tiempo en el campo de la gobernanza han sido superados por la ciencia económica.

El salir o no de la crisis está en las manos de los propios venezolanos, y de una visión de los problemas económicos, como materia de políticas públicas, sujetas a evaluación de impacto regulatorio. También, por la posibilidad de creación y recuperación de instituciones verdaderamente democráticas con contra poderes compensadores.

[1] En junio de 2014 escribimos sobre el derrumbe de los precios del petróleo como algo estructural, no como una coyuntura económica especulativa de carácter transitorio, desde hacía tiempo en los medios académicos se venía investigando sobre el tema. http://prosprev.com/2014/07/31/sera-el-fin-de-los-precios-altos-del-petroleo-y-de-otras-energias-fosiles/

El Socialismo de Siglo XXI y la demolición de la clase media venezolana

El populismo “iliberal” autoritario en Venezuela ha sido una experiencia de demolición de la clase media. Primero, de manera explícita al atacar sus símbolos: una buena casa propia, una salud resguardada, una educación permanente y extensa y la movilidad social, y segundo, con un sin propósito, pero de mayor daño a través de la difusión de una cultura de resentimiento y de revancha social. El socialismo del siglo XXI, se engulló una inmensa riqueza, sin dejar prácticamente nada ni material ni intangible. Algo habrá que salvar más allá del aprendizaje calamitoso de este episodio que en el tiempo se querrá borrar; ¿Qué podemos salvar de este desastre? Una sola cosa: no puede haber futuro en una sociedad que reproduce gente olvidada en su miseria y otra gente llena de ostentaciones.

El surgimiento de la clase media urbana de Venezuela

Los años cuarenta fueron los de la aparición de una importante clase media conformada en las ciudades venezolanas por inmigrantes españoles, portugueses e italianos y por la migración interna de la Venezuela rural hacia la urbana. Los descendientes de esa capa demográfica se encontraron en la Venezuela del programa de febrero de 1936 con un crecimiento jamás visto de la infraestructura educacional, vial, de vivienda y de salud pública, mayoritariamente todos tuvieron acceso a una mejor existencia y a una educación gratuita y de calidad. La renta petrolera aseguró una movilidad social importante, esa generación dio lugar a una clase media acomodada, se pensó que el modelo se generalizaría hacia el futuro, pero luego de los sucesos del 18 de octubre de 1945 se recreó toda una constelación de incentivos que transformó a los venezolanos en buscadores de renta y no en emprendedores, ya a comienzos del setenta teníamos un país con una gran parte de su gente excluida y sin posibilidades de acceder a esa clase media acomodada. Esos excluidos fueron el semillero electoral con el cual el populismo-iliberal se alimentó bajo la promesa de asegurar la suprema felicidad social, pero no se construyó una base productiva de reproducción del capital, lo que se hizo fue distribuir dádivas de todo tipo con una superposición de regulaciones que hacía más fácil el tránsito al éxito social por la vía política que a través del emprendimiento.

La parte consciente de destrucción de la clase media a través de sus valores y símbolos.

La creciente masa de pobres y excluidos del país dió lugar a un nuevo modo de hacer política en el país, el marketing transformó las campañas electorales y también la forma de concebir la política. Una clase media sin consciencia política de sí, pero a la espera del aprovechamiento de la renta petrolera, se inclinó electoralmente por quien ofreciera más dádivas o a lo sumo por un voto llamado “castigo” y cada vez menos por el esfuerzo creador de valor mediante el emprendimiento. El “asistencialismo” gubernamental no tuvo un proyecto de país para la sustentabilidad económica sino para distribuir los proventos del petróleo que alimentaron esa cultura parasitaria del venezolano durante los últimos 75 años. La cultura “populista-iliberal” está tan arraigada en el venezolano que su discurso político difícilmente va más allá de la consideración de las condiciones impolutas de estadista del supuesto redentor que podrá fin al desorden, no se tiene idea del sentido de propósito que debe ser el marcador de una propuesta diferente y mejor como relato de país, mucho menos una hoja de ruta clara de movilización para el día después.

De proceso en proceso electoral el marketing político pasó a estar centrado esencialmente en el voto castigo. Aprovechar el descontento pasa por la búsqueda de un culpable: el gobierno anterior, supuestos enemigos externos y fue lo que con mucho tino aprovechó el Dr. Rafael Caldera cuando apeló al discurso fundado en el resentimiento social que le permitió gobernar por segunda vez, es la antesala del éxito electoral del Socialismo del Siglo XXI: la exhausta clase media cada vez menos importante políticamente como electores, pero muy útil como chivo expiatorio para endosarle todos los males púbicos generados por gobiernos incapaces en el servicio a los intereses de la nación y muy talentosos para beneficio de la clase política gobernante y sus aliados circunstanciales. Para este proyecto político, la clase media representa una oportunidad electoral, pues no hay mejor apalancamiento político que mostrar a la inmensa masa de descontentos los valores de la clase media como el origen de los males y de ostentosos apegos materiales: un buen colegio, una hermosa vivienda, una vida plena de abundancia y de cosas, basta con recordar la expresión “ser rico es malo”. Se olvida que ser clase media es asumir cargas: riesgos, trabajo que nunca termina, renuncia de lo que hoy se tiene por una promesa incierta en el futuro, ser responsable de sí mismo, precisamente los valores de creación, ingeniosidad e innovación que se encuentran en el origen del éxito de las grandes naciones.

La parte inconsciente de destrucción de la clase media a través del morbo social.

Un recurso muy utilizado por los gobiernos autoritarios es la banalización del delito de modo que las transgresiones a la institucionalidad parezcan “normales”, ese comportamiento se alimenta a sí mismo en la medida que los resentimientos van apropiándose de cada uno, en ese momento el gobierno autoritario cuenta con la propia gente que asume dicha conducta como propia y la propaga. Ese morbo social recreado por el socialismo del siglo XXI se hace presente en la vida de la clase media cuando en lugar del humor, se inclina por la comicidad; cuando en lugar del reconocimiento a otro, prefiere la burla; cuando en lugar recurrir a la sabiduría, se pervierte en la viveza; cuando en lugar de confianza, propaga envidias. Se configura todo un cuadro de desunión y de falta de visión compartida, en el cual cada grupo o partido ve al otro como enemigo, como peor adversario que el propio gobierno y sus aliados. La perpetuación en el poder del socialismo del siglo XXI no solo procede del poder absoluto sino de la propia clase media.

El aprendizaje de la desgracia de la clase media.

Son las reglas de juego de una justicia compartida, que mejoran en sí mismas con el tiempo, las que convierten a los individuos en ciudadanos. Es lo que da a la clase media la fortaleza que facilita el desarrollo de una nación. Una auténtica democracia da libertad a la gente frente al gobierno, para decidir mas a partir de la creación de oportunidades de emprendimiento que para enfrentarse los unos a los otros en la apropiación de un festín rentístico que ya casi no existe. Una clase media poderosa hace más difícil a los políticos en gobierno sacar provecho personal a partir de la demagogia y del asalto al erario, el político en gobierno solo podrá obtener provecho personal si su actuación es cónsona con los intereses de la nación. La frugalidad y un proyecto para hacer de todos unos venezolanos emprendedores son la claves de éxito, no puede haber futuro en una sociedad que reproduce gente olvidada en su miseria y otra gente llena de ostentaciones, es la búsqueda de una vida mejor, con movilidad social, de acceso al bienestar en todos sus órdenes: moral, material y social, esta la verdadera opción. La condición necesaria: una democracia con contra poderes autónomos e independientes, y también, una clase media emprendedora que no se canibaliza a sí misma. Incluso en los países autoritarios exitosos la clave de éxito económico ha sido al surgimiento de una clase media cada vez más importante por la vía de una gobernanza colegiada con contra-balances de poder que emulan a los poderes públicos autónomos, independientes y transitorios de las auténticas democracias deliberativas.