Un país de muchas revoluciones y pocas reformas.

Venezuela evolucionó desde comienzos del siglo XX por la vía gradual de las reformas socioeconómicas. Los propios mecanismos autorreguladores después de una vasta destrucción de la base material y social, iniciada con la entrega de Francisco de Miranda, llegaron a su clímax con el afán de recrear desde cero unas utopías sin propuestas que arrasaron hasta la propia sostenibilidad política de sus promotores. Es la historia de las revoluciones.

Un breve momento de reformas graduales comenzó con el programa del 21 de febrero de 1936 del entonces presidente de Venezuela, General Eleazar López Contreras, que cierra su ciclo con el golpe de estado del 18 de octubre de 1945, fue la experiencia de un país libre sin presos de consciencia ni perseguidos políticos y con avances económicos pocos vistos en el mundo. Es la breve historia de un tiempo de reformas.

Estamos frente al probable término, de una de las tantas revoluciones devastadoras que han asolado al país. El necesario discurso económico sobre esos trastornos es complejo y difícil, la propuesta del socialismo del siglo XXI se mostró con una retórica ideológica y política inspirada en el marxismo cuando en realidad respondió más al ejercicio autoritario populista e iliberal asentado en la extracción de rentas mediante la emisión irresponsable de dinero y la asfixia regulatoria. Ha sido una gobernanza cuyo mecanismo de perpetuación consistió en hacer pensar al común de la gente que la inflación, escasez, colas y todos los males sociales son responsabilidad de los adversarios, de complots internacionales, hasta de infortunios naturales, cuando por el contrario son las consecuencias de la mala conducción de la política económica y de las regulaciones extremas.

Hay una incertidumbre social recreada voluntariamente, pues predomina en la comunidad de los expertos, entre la gente y en los medios un enfoque fundado en la queja sobre el sufrimiento y en la desconfianza hacia todo y entre todos, una interpretación que remite de nuevo al deseo de una revolución sin una clara definición de relato de país como propuesta alternativa con sentido de propósito, para enfrentar la pobreza, liberando a la mayoría excluida de su sometimiento y la extorsión mediante dadivas para la compra de conciencias.

En otra perspectiva, prevalece entre los factores democráticos una cultura, igualmente populista e iliberal, fundada en la idea de la imposibilidad de tomar cualquier iniciativa de mejora política, económica y social del país hasta que no estén dadas unas condiciones objetivas en materia electoral y en la desconfianza, rasgos que poco la diferencian de la intolerancia en ejercicio del poder hacia quienes piensan diferente.

Durante estos últimos 23 años en nuestro país ha proliferado todo tipo de regulaciones tendientes al control de las variables resultado, mediante regulaciones de precios, del tipo de cambio, del mercado laboral y del mercado de pagos internacionales. Pero, esos intentos de fijación de las variables resultado, al no tratar las causas de fondo empeoraron los orígenes de los desajustes económicos. La experiencia ha sido desoladora, los precios no cesaron de aumentar, los mercados negros proliferaron, se paralizó la producción y se agotaron las reservas internacionales con un agudo desabastecimiento e hiperinflación.

Dejar las cosas como están, a la espera de otra revolución, de manera directa o velada, hará resurgir una vez más los males económicos, la presión tributaria con el sostenimiento y aumento del déficit fiscal. En nuestro criterio, un ajuste macroeconómico que cumpliera su cometido de estabilización de precios, de transparencia cambiaria mediante una dolarización imperfecta con depreciaciones o devaluaciones sucesivas, de equilibrio fiscal y cesación de la emisión irresponsable de dinero es un buen signo para el advenimiento de otras reformas que resuelvan los problemas más allá del muy corto plazo. No puede haber demora en el acometimiento de un proceso de simplificación y optimización del marco regulatorio en función de la respuesta esperada del mercado (análisis de impacto regulatorio) porque la inacción a la larga nos conducirá a la superación de la crisis luego de un largo tránsito doloroso y sufrido.

En nuestro país se ha ensayado sin éxito todo tipo de ajustes o paquetes económicos. Siempre con una convocatoria a diferentes grupos representativos de intereses convergentes con los gobiernos de turno, pero jamás con la debida representatividad del país como un todo y mucho menos para asumir una verdadera reforma económica e institucional. La esperanza objetiva descansa en el optimismo realista de la Venezuela de hoy, con todas sus limitaciones y defectos, la que ofrece oportunidades para avances graduales desde la mejora de lo que existe y no desde su demolición sin sentido de propósito. Por supuesto es una Venezuela, descompuesta económica, moral y socialmente, que nos anima a buscar un mundo mejor. Y debemos continuar esta búsqueda. En verdad, no solo el mundo es hermoso, sino que los jóvenes de hoy tienen la oportunidad de verlo como nunca antes.

La esperanza objetiva de la agricultura venezolana

El sistema económico actual mantiene la atención en lo que podemos contar (ingresos, ganancia, empleo, …) más que en lo que más valoramos (la salud y educación de nuestros hijos, la calidad del aire que respiramos, la compensación justa, etc.). Las empresas y los inversionistas tienden a asignar recursos financieros y humanos para lograr los mayores rendimientos financieros posibles, e incluso algunos emprendedores lo consideran una bonificación en lugar de un requisito cuando también se logra el impacto social. El gasto de los recursos en la integración justa de los agricultores en la cadena de suministro, la capacitación de mujeres y minorías; y la protección y el fortalecimiento del medio ambiente son una cultura y no pueden solo relegarse a la responsabilidad social corporativa o la filantropía.

Los acontecimientos recientes muestran los signos de una inminente dificultad alimentaria, Rusia, Ucrania y los alrededores del Mar Negro han sido un granero estratégico desde la antigüedad, una de las cuencas originales de la agricultura… La invasión de Ucrania iniciada por Rusia en febrero de 2022 y que probablemente perdure, está dejando sentir sus efectos, que se suman a los del cambio climático, a los deletéreos de la pandemia y al impacto en el comercio internacional. Sin mencionar que las familias diezmadas se encuentran en el teatro y en la escena, quizás sean más numerosos los recipiendarios del sufrimiento en otros lugares del mundo. Los impactos agrícolas serán algunos inmediatos y locales y otros duraderos y globales. Los aumentos de los precios de las materias primas y de los fertilizantes ya se han hecho presentes. El precio del petróleo se multiplicó por cuatro en dos años, el del gas por diez en el mismo período, el del trigo por dos y medio. Los precios de las materias primas se disparan a una velocidad récord y el mundo se encuentra una vez más a merced de sus grandes oscilaciones. Necesitamos con urgencia apartarnos algo de la diatriba política porque la economía también importa.


El cambio climático, el primer conflicto mundializado, la depredación mediática del tiempo libre de reflexión, el encarecimiento logístico del tráfico marítimo y los cambios en el patrón de consumo constituyen un entorno adverso para el suministro adecuado de alimentos de origen animal y vegetal. Nuestro país va a depender de las capacidades anti frágiles de su sector agro-pastoril las cuales, haciendo frente a la desidia gubernamental, a la distorsión deliberada de la realidad en las redes y a la falta de apoyo de los factores democráticos, han podido alcanzar tres años de crecimiento de la producción.

Si se quiere cambiar, aunque sea una pequeña parte de nuestra existencia hay que aprender a usar mejor lo que los mercados pueden hacer, mientras se les mantiene en su lugar. Es una precaria homeóstasis entre el mercado como un dispositivo de escucha de lo que la gente valora y lo que puede pagar. Todos los seres humanos merecen acceso a una educación asequible y de calidad, a la electricidad, a la atención primaria de la salud, a un nivel mínimo de servicios públicos y similares, entonces necesitamos modelos financieros que aseguren ese acceso al bienestar.

Las inversiones de capital son un medio para resolver problemas, no un fin. En otras palabras, el fin o propósito del dinero no es simplemente ganar más dinero, sino crear algo de valor. El relativo éxito agrícola de estos últimos tres años, en medio de la adversidad de un país sin una gobernanza visionaria, ha sido producto del espíritu emprendedor de una gente que ha asumido al capital de manera paciente no sujeto al afán de lucro mercantil en corto plazo.

Son agricultores que se ven a sí mismos no como insumos, sino como seres humanos dignos, cuyos largos meses de trabajo producen alimentos de manera diaria para alegría de los venezolanos sin que éstos se den cuenta. Se necesitó el coraje y la creatividad del inconformismo para crear emprendimientos, fundados en la innovación frugal, no en la maximización de rentas en lo inmediato. Es la persistencia alimentada por la creencia de que la confianza, la empatía y la responsabilidad mutua son los cimientos de sociedades saludables.

El proceso comienza centrándose primero en el propósito; considerando a todas las partes interesadas; usando el tipo correcto de capital; contratando talentos competentes y alineados con los valores; y midiendo lo que importa, no solo lo que se puede contar. Es la presencia cívica de quien elige el tipo de economía y sociedad en la que habita en el propio lugar donde se desempeña con lo que tiene a su alcance. Podemos seguir jugando con reglas cansadas que funcionan solo para unos pocos, a expensas de muchos, o podemos imaginar y construir nuevas reglas que funcionen para todos. Todo está dentro de nuestro alcance individual y colectivo.

Referencia sobre el capital paciente: «El modelo de capital paciente de acumen es un enfoque innovador para abordar los retos de la pobreza»

Los malos augurios de la economía venezolana

La gobernanza fundada en la anti economía en Venezuela

Hay un mal preludio para este año 2022 porque se han desaprovechado las oportunidades de una moderación de las sanciones que pesan sobre el país, porque se está recurriendo de nuevo a la emisión irresponsable de dinero, porque se intensifica la asfixia regulatoria mediante el impuesto a las grandes transacciones financieras (IGTF) y la elevación de los costos de transacción en notarias y registros, y por último, porque se está incitando de nuevo la animadversión entre los trabajadores y los emprendedores.

Precisiones metodológicas previas

En nuestra perspectiva la enseñanza de la economía tiene por propósito el bien común no la suscripción de escuelas de pensamiento como si fueran movimientos políticos, religión o ideología. En nuestro país es tendencia mayoritaria asumir nuestra disciplina como ideología o dogma. No aspiramos develar la superioridad de la ciencia económica a partir de esos criterios, pues dependiendo del contexto las creaciones derivadas de los clásicos, neoclásicos, marxistas, keynesianos o como se desee encuadrar el pensamiento pueden explicar y dar respuestas a problemas sociales, del individuo o de las organizaciones. La caja de herramientas del economista es extensiva, las teorías se formulan para la explicación y atención de problemas sujetos a criterios de demarcación, experimentación o deliberación acordada, susceptibles de refutación.

La leve recuperación de la economía venezolana desde los tiempos de la escasez extrema (2016-2021) con hiperinflación guardó relación con la moderación de la emisión irresponsable de dinero, la “dolarización”, la liberación parcial de los controles de precios y el aumento de la producción y del precio del petróleo. Entre febrero de 2020 y diciembre de 2021, las remuneraciones en el sector formal privado y los ingresos de quienes pertenecen al sector informal mejoraron unas cinco veces y el crecimiento del sector agrícola promedió 2,6% por año. Para nada esto significa que el país haya alcanzado los niveles de bienestar de otros tiempos y mucho menos que se haya superado la precariedad socioeconómica en la cual convivimos ni que la mayoría de los servidores públicos haya dejado su sufrida condición laboral.

PIB_Agric_Total_2022Fuente: BCV, Fedeagro, OVF

Hemos sostenido que ese extravío económico de la esperanza es producto de varios factores, el primero, la asfixia regulatoria que promueve la extracción de rentas desde quienes agregan valor produciendo hacia quienes poseen poder discrecional e información privilegiada para incidir a voluntad sobre los actos fundamentales de la vida civil o económica, esta condición define un reparto de valor entre gobernantes y aliados de ocasión en detrimento de la mayoría. Un segundo factor, en países con fragilidad institucional, tiene su origen en la intencionalidad populista-iliberal de quienes aspiran perpetuarse en poder países mediante la erosión de la confianza en las instituciones públicas, privadas y hacia todos los demás que piensen diferente. El logro de este propósito alcanza su plenitud con la quiebra moral y la postración social de la gente.

Coyuntura reciente: la anti economía

Cuando la política prevalece sobre la sensatez de la economía se propagan acciones con mal preludio para Venezuela, la alineación de intereses entre el lobby republicano de Florida, de la izquierda militante dentro del gobierno y de las posiciones pro-sanciones entre los factores democráticos inclinó la balanza del poder en contra de cualquier acuerdo para moderar las penalidades económicas que pesan sobre el país. La atenuación de las sanciones permitiría a Venezuela cubrir el 8% de las importaciones de petróleo que EE. UU. efectúa a la Federación Rusa, según Chevron Corp (CVX.N) su contribución podría aumentar en un año de 120.000 bpd a 800.000 bpd. Solo el sector farmacéutico y los relacionados con sector alimentos están fuera de las sanciones.

La posibilidad de contención de la tendencia a la “dolarización” por la vía del impuesto a las grandes transacciones financieras (IGTF) solo es sostenible si se mantiene un flujo suficiente de reservas internacionales netas (RIN), en caso contrario la emisión de dinero se transformará en inflación y si esta supera el 3% mensual el público optará por pagar el IGTF y evitar la pérdida mayor por erosión del poder adquisitivo. Una “dolarización” con expectativas inflacionarias puede revertir la leve recuperación económica que ha tenido el país durante los últimos dos años.

La incitación por parte del gobierno de revisar las convenciones laborales puede sustituir la cultura de mejora sobre la base de compartir el éxito de la empresa con productividad por el populismo sindical que asume como contradictoria la relación obrero-patronal. Hay que tener en consideración que cualquier aumento de sueldos y salarios, que no esté sustentado en una expectativa real de aumento de la producción de bienes y servicios es de manera concluyente inflacionario y perjudica a los más vulnerables que no poseen la capacidad para reponer de manera instantánea y recurrente los daños originados por la inflación. La única forma de aumentar el poder adquisitivo de la gente es produciendo más con crecimiento económico, pues no se puede repartir lo que no existe.

Bajo el “mainstream” populista-iliberal no hay lugar para la ciencia. La ciencia es incompatible con la tergiversación deliberada de la realidad, la relativización de la verdad y generación consciente o voluntaria de incertidumbre mediante la manipulación de las emociones.

La emisión orgánica e irresponsable de dinero: 1999- agosto 2016

Transmi2022

En esos períodos la observación de los datos sobre la emisión de dinero, el riesgo soberano, las reservas internacionales netas y la inflación nos lleva a concluir que la emisión de dinero se hace irresponsable cuando se acompaña con la pérdida de confianza en las condiciones económicas del país y puede ser orgánica si cuenta con el respaldo de reservas internacionales netas o inorgánica cuando no cuenta con ella.

En ese mundo de desconfianza y extracción de rentas, mientras hubo prosperidad petrolera (1999-agosto 2016), el uso de esos recursos se monetizó en mal gasto público y en una gran proporción se fugó del país. La emisión de dinero fue “orgánica” porque tenía respaldo parcial en la renta petrolera, pero fue irresponsable porque se conocía que en un contexto de asfixia regulatoria quien los poseyera se los llevaría del país.

La emisión inorgánica e irresponsable de dinero: septiembre 2016 – noviembre 2019

Cuando las fuentes reales de poder adquisitivo externo se agotaron y se mantiene la emisión irresponsable se hace también “inorgánica” pues está desprovista de cualquier respaldo (septiembre 2016 – noviembre 2019). Son los tiempos en los cuales simultáneamente conviven de modo intermitente la hiperinflación y la depresión económica más largas en la historia de demolición de una nación. Hay un cambio en el mecanismo de transmisión monetaria de la inflación, aparece de manera más evidente la relación entre las tasas de canje (Bs/$USD), la emisión irresponsable de dinero, la insuficiencia estructural de reservas internacionales y la inflación.

De modo que la desconfianza inducida por asfixia regulatoria con la intencionalidad de perpetuarse en el poder nos ofrece la certeza del como interactúa la emisión de dinero y el comportamiento del tipo de cambio.

Moderación de la emisión irresponsable de dinero: diciembre 2019 – enero 2022

En la estrategia gubernamental hace su aparición una “dolarización” imperfecta con una alineación entre el mercado oficial de divisas y el llamado paralelo. En la medida que la emisión de dinero se desaceleró el mecanismo de transmisión con base en la emisión irresponsable se alivió con un mayor suministro de reservas internacionales. Es el lapso durante el cual se supera el estado hiperinflacionario y se aviene la inflación galopante.

La amenaza del retorno de la emisión irresponsable de dinero

Durante el mes de abril registró un aumento de la emisión de dinero de 45,9 %. La insuficiente generación de reservas internacionales puede limitar esa capacidad de emisión de dinero con respaldo y tendríamos un escenario de deterioro del tipo de cambio y un aumento de la presión inflacionaria. Sirve la ocasión para recordar que para el año 2019 la emisión promedió 46,4 % mensual hasta caer a un ritmo de 15 % durante el año 2021, de hecho, eso permitió salir del estado hiperinflacionario.
@fjcontre35
Etiquetas: Asfixia regulatoria; Convenciones laborales; Dolarización; Inflación; Tributos;

Enfoque estratégico competitivo para la sostenibilidad de empresas familiares: “GADT, C.A.”

Una referencia de estudio.

Francisco Contreras Márquez

Universidad de Carabobo, Venezuela

fjcontre35@gmail.com

María Consuelo Díaz Martínez

Universidad de Carabobo, Venezuela

mariaconsuelodiaz@hotmail.com

Resumen

Los continuos desafíos que se presentan como escenario para la convivencia de empresas y organizaciones, se muestran también como oportunidades para el desarrollo de nuevas y mejores formas de pensar y hacer las cosas. En esta perspectiva que se desea mostrar, existen evidencias de quienes han asumido una forma diferente de enfocar los procesos, basándose en referentes que proporcionan elementos relevantes para la conducción de mejores prácticas, permitiendo así, la capacidad de adaptarse para la generación de valor y sostenibilidad.

En este sentido, se hará referencia a la experiencia de una empresa familiar venezolana que a través de dos enfoques competitivos, como lo son la Anti-frágilidad y Océano azul, ha sabido desarrollar ventajas para la trasformación de necesidades y adversidades en oportunidades, las cuales han permitido la creación de nuevos mercados que le han otorgado no sólo su permanencia sino la expansión y el logro de alianzas, para su negocio.

Es así, como el propósito de esta investigación se centra en referir la trayectoria del Grupo Avícola Don Tito, C.A. (GADT, C.A.), como experiencia de empresa familiar con más de diez años en el mercado venezolano, ilustrando su proceso de crecimiento, a través de la orientación al aprendizaje e innovación y desarrollando estrategias competitivas basadas en los enfoques ya mencionados. Ratificando atributos del perfil emprendedor de quienes dirigen la familia empresaria como lo son: la confianza sostenida, el sentido de propósito, la generación de empleos y la búsqueda de aliados.

Palabras clave: Competitividad, mercados, sostenibilidad, anti-fragilidad, innovación.

Introducción

A lo largo de los últimos tres semestres, la discusión en el ámbito socioeconómico ha girado en torno a estrategias para la supervivencia de las empresas y organizaciones en medio del escenario actual. La dinámica de los cambios y el giro que ha experimentado el mundo en este tiempo reciente, ha llevado a desafiar la forma tradicional de mirar la conducción de las organizaciones, la política, la salud, la educación, los negocios y en un sentido general el comportamiento humano. Al menos, ese pareciera ser el llamado en cuanto a los procesos de reflexión y contribución, desde una esfera integral.

Desde la óptica empresarial, la evaluación se concentra en cómo hacer frente a las operaciones y si los indicadores arrojan resultados favorables para mantenerse en el mercado, y en el tiempo para sostener esta decisión.

A pesar de ser un comportamiento globalizado el que compartimos, por las amenazas que representa la recesión económica, producto de la pandemia y que no es sólo un asunto de las empresas, sino que se extiende como preocupación a todos los ciudadanos. En Venezuela se ha desarrollado una capacidad para maximizar el potencial innovador de la gente, dando origen a empresas antifrágiles: aquellas que han aprendido a ser mejores desde la adversidad, creando oportunidades a partir de la ingeniosidad, creatividad, diferenciación y estrategias colaborativas.

Justamente, en este escenario, la interrogante está centrada en conocer cómo se han desarrollado esas oportunidades en los mercados a través de la capacidad innovadora de las empresas.

En el proceso de adaptación y capacidad de generar valor por parte de empresas, emprendimientos e iniciativas de negocios, hay que mirar con especial atención el papel de la familia y las formas de contribución proporcionadas por este núcleo de las sociedades. El surgimiento de gran número de emprendimientos así como el desarrollo de pequeñas y medianas empresas ha sido posible, gracias al aporte que las familias ofrecen como plataforma organizacional.

Ahora bien, cuando se combina el potencial de la familia y el espíritu emprendedor que emana de sus integrantes, se reafirma el capital de las empresas familiares, alineado a un propósito capaz de conducir estrategias en pro de la permanencia y sostenibilidad en el mercado, a través del desarrollo de nuevas y mejores formas de hacer las cosas que integran todos los procesos de la organización.

Tal y como lo refiere Otero y Taddei, (2017), el enfoque de la competitividad empresarial resulta conveniente para evidenciar y diferenciar la influencia e intervención de la familia en la gestión estratégica de la empresa; así como la utilidad que representa el poder adaptar modelos, teorías y filosofías como formas de aprendizaje y crecimiento.

El planteamiento que conduce a esta investigación está orientado hacia la necesidad de mostrar referentes con esa capacidad competitiva que les ha permitido mantenerse en el mercado.

En este recorrido por las buenas prácticas y aprendizajes que han llevado a la adopción de procesos de transformación, destaca como referencia una empresa que ha sido capaz de desarrollar a lo largo de su ciclo de vida, un enfoque estratégico centrado en la creación de nuevos mercados alternativos para la sostenibilidad.

De allí surge como propósito del presente estudio, Recrear el valor de la capacidad competitiva para la sostenibilidad de la empresa familiar, tomando como caso referencial el Grupo Avícola Don Tito, C.A (GADT, C.A.).

Para lograr cumplir con este objetivo, se plantea un recorrido histórico del grupo familiar, así como su proceso evolutivo en el que destaca la adopción de enfoques estratégicos como «Océano Azul» definido por Kin y Mauborgne (2005) y «Antifragilidad» descrito por Taleb (2012).

El análisis descriptivo se circunscribe a una empresa familiar cuyo entorno responde parcialmente a una subordinación jerárquica, tomando el concepto de Miller & Le-Breton, (2005), citado por Romero (2006), cuando la define como una organización de propiedad de familiar, que tiene control y administra manteniendo la expectativa de que la empresa continúe de una generación a otra.

La manera de presentar este compendio investigativo, resultante de un acompañamiento empresarial, será bajo un lenguaje cualitativo interpretativo con enfoque heurístico, diseño documental y naturaleza descriptiva, que permitirá presentar los hallazgos obtenidos de un proceso de construcción de propuestas de valor, definidas como estrategias competitivas.

La narrativa de este estudio se organiza de la siguiente manera: en una primera etapa se describe el enfoque estratégico Océano Azul y luego el enfoque de Antifragilidad desde la perspectiva que la vincula con las empresas venezolanas. Posteriormente se realiza una caracterización del Grupo Avícola Don Tito, C.A. (GADT, C.A.), en la que destaca su evolución como modelo de negocio, la creación de nuevos mercados competitivos y los atributos como organización. Finalmente se comparten las reflexiones como parte de un proceso de aprendizaje entre los actores: Familia-Empresa-Investigadores.

Océano Azul: Enfoque estratégico de los espacios donde la rivalidad pierde sentido

El enfoque estratégico competitivo «Océano azul», es un modelo definido por Kin y Mauborgne (2005), que se fundamenta en la exploración de mercados con necesidades insatisfechas no detectadas, en lugares y momento cruciales de competencia con alta rivalidad. Consiste en un esfuerzo creativo de determinación de necesidades, no identificadas en el presente, cuyas limitaciones no proceden de restricciones en el presupuesto del consumidor. Es la anticipación de esas necesidades que simplemente el paradigma dominante no percibe y que están a la espera del bien o servicio específico que cubra esas expectativas del consumidor.

Como toda novedad necesita un algo diferente y mejor en la conceptualización del producto o servicio, en otras palabras, se requiere de la innovación, del ingenio y la creatividad para llevar a cabo la investigación y desarrollo de una conceptualización sustentada en cuatro principios:

  • Primero, en el cómo se interpreta la necesidad en la perspectiva de un consumidor que también enfrenta dificultad para describir ese atributo que le satisface pero que desconoce con precisión.
  • Segundo, en el cómo diseñar el producto, que contenga los atributos de deleite que no existen, los de rendimiento a mejorar, los que habrá que reducir y aquellos a eliminar.
  • Tercero, en el cómo hacerlo accesible económicamente al mercado.
  • Cuarto, en el cómo extender el mercado hasta quienes no son clientes y a mercados adyacentes. El mercado se extiende hasta bienes y servicios diferentes que satisfacen lo mismo y a los que ofrecen una alternativa extendida de satisfacción.

Capacidad antifrágil de las empresas familiares en Venezuela

La Anti-fragilidad es una categoría desarrollada por Taleb (2012), en la que hace referencia a los sistemas que aumentan en capacidad, resistencia o robustez como consecuencia de errores, defectos, ataques, o fracasos.

Hasta fecha reciente el enfoque dominante en materia prospectiva consistía en el esfuerzo y la reflexión permanente para el logro de invulnerabilidad y fortaleza. Sin embargo, la complejidad y la indeterminación que surgen de la disrupción tecnológica y de la dinámica de los cambios geopolíticos hace que esta orientación reduzca la capacidad creadora y flexibilidad necesarias para abordar la inevitable transición.

Hoy en día, una conceptualización estratégica orientada hacia el control y la planificación hace que cada intento para asegurar la sostenibilidad sea más costoso y generador de entropía con poco valor agregado. En un contexto de limitaciones materiales el resultado será el de una mayor fragilidad, pues se requerirá cada vez de más procedimientos, reglas y recursos para asegurar el sistema, sin que haya creación de valor equivalente. La sensatez impone la flexibilidad a través de la innovación. Lo «resiliente» se sobrepone a los tropiezos, mientras que lo anti-frágil mejora.

La anti-fragilidad es una propiedad de los sistemas que aumentan su capacidad de supervivencia y mejoran como resultado de factores estresantes, choques, la volatilidad, el ruido, errores, fallas, y ataques. De lo que se trata es de crear mecanismos auto reguladores que permitan a una organización obtener ventajas de las dificultades. Más se puede lograr de sistemas que orientan sus esfuerzos en asumir el riesgo y la incertidumbre que del intento de sometimiento del azar. Un cambio de esa naturaleza simplifica, amplía la capacidad de respuesta y da lugar a innovaciones. Las innovaciones constituyen la única manera de escapar a la entropía derivada de los intentos de someter a la incertidumbre. En definitiva, la «anti-fragilidad» es una aproximación para definir aquello que mejora ante las situaciones que podrían destruirlo y que posee la propiedad de autorregulación que le permite a la organización asegurar la capacidad de respuesta exitosa en sistemas dinámicos e inestables.

Si extendemos este concepto antifrágil al comportamiento organizacional, nos detendríamos a identificar esos atributos presentes en las empresas venezolanas, dado que han sido capaz no sólo de sobreponerse a las adversidades del entorno, sino que han desarrollado estrategias basadas en la innovación continua, las cuales han permitido proporcionar la flexibilidad necesaria para moverse con agilidad en los diferentes escenarios caracterizados por la incertidumbre y complejidad.

Es así como encontramos de manera particular esta capacidad antifrágil en las empresas familiares venezolanas, fundamentalmente por el espíritu emprendedor de sus directores y el sentido de propósito alineado al deseo de trascender transmitido a las siguientes generaciones. Esto conduce a la identificación de una característica propia de las empresas familiares que contribuye a la evolución y permanencia en el mercado, se trata del «capital paciente», una ventaja competitiva de las empresas familiares
cuando existe unidad y compromiso de los socios, porque el costo de capital es diferente. Eso quiere decir que su costo de capital es más bajo y por esa razón están dispuestos a entrar en negocios de mayor riesgo o de mantener márgenes mínimos de rentabilidad con la promesa de mejores oportunidades, haciendo mejor uso de los recursos con los que se cuenta.

Tal como lo señala Durant (2016), dentro de los objetivos de las familias empresarias esta asegurar el bienestar de la familia a lo largo del tiempo. Esto quiere decir, que para asegurar la supervivencia del negocio familiar, los directores y/o gerentes familiares llevan a cabo sus decisiones estratégicas con una mirada de largo plazo. Bajo esta lógica de decisión, las inversiones que llevan a cabo las familias empresarias se caracterizan por ser «pacientes». Es decir, se realizan inversiones de capital en el negocio esperando que la rentabilidad de tal inversión sea aprovechada por la siguiente generación.

Caracterización del GADT, C.A. como empresa familiar

El Grupo Avícola Don Tito, C.A. nace hace 11 años, cuando dos socios que venían del área de la construcción tomaron la decisión de invertir en el mercado de ponedoras, dada la recesión que comenzaba a experimentar el sector de las obras civiles en el país y por la oportunidad que supieron identificar en el rubro de alimentos.

Fue así como lograron identificar la factibilidad de incursionar en un mercado, en el que fue fundamental la capacidad de investigación y aprendizaje, para integrar el know How y los recursos con los que contaban en la empresa de construcción para la adecuación de galpones con las condiciones aptas para el proceso de producción de huevos, a través de la compra de ponedoras. Fue así como las familias González y Manillo, representadas a través de dos socios con visión de futuro, apostaron a una nueva aventura empresarial, migrando del negocio de la construcción al negocio avícola. Estas operaciones iniciaron con dos galpones manuales en los que adquirían el alimento y el proceso de recolección también se desarrollaba de manera artesanal con una cantidad aproximada de 20.000 gallinas.

En una segunda etapa, deciden invertir en tecnología, optando por créditos financieros para desarrollar la construcción de galpones con diseños verticales para mayor aprovechamiento de los espacios e incrementar el volumen de ponedoras para la producción, así como la automatización de las líneas de producción y recolección. Crece el inventario a 100.000 aves y logran construir un segundo galpón de producción y un galpón para el proceso de levante y cría. Posteriormente a los dos años construyen el tercer galpón de producción. Se registra un crecimiento de la empresa, que pasa de tener 10 empleados a contar con 180 empleados.

La tercera etapa, conscientes de la amenaza que representaba para los pequeños productores del mercado, un incremento en el costo del alimento para las ponedoras y la disminución de precios de las cajas de postura, deciden invertir en una planta procesadora de alimentos balanceados para animales (ABA). Es así como logran independizarse de los productores de alimentos para animales, generando mayores ventajas competitivas en el sector avícola.

Creación de nuevos espacios competitivos del GADT, C.A.

A lo largo de las etapas del crecimiento y evolución del Grupo Avícola Don Tito, C.A., destaca el desarrollo de estrategias que han permitido la creación de nuevos espacios competitivos, apalancándose principalmente en la innovación, investigación y aprendizaje, eficiencia de procesos y fortalecimiento del equipo de trabajo.

El modelo «océano azul» es una estrategia que ilustra plenamente el principio de creación de nuevos mercados, identificando nuevos productos derivados de los ya existentes para acercarlos a nuevos clientes y hacerlo económicamente accesible.

Así surge el proyecto de ovoproductos y derivados, en el GADT, C.A. pensando en la necesidad de ampliar y diversificar el portafolio de opciones, por el riesgo que representa para la organización depender de un sólo producto en el mercado. Por otra parte, estos nuevos proyectos fueron concebidos con la idea de exportar los subproductos del huevo y generar divisas propias, en un momento en el que en el país se accedía a este sistema a través de mecanismos de mayor regulación, pues todas las operaciones estaban basadas en moneda local.

En esta etapa, de expansión, a partir del año 2019, se invirtieron en obras de construcción para la instalación de tres plantas: ovoproductos pasteurizados, salsas y untables; y embutidos. La finalidad de esta etapa es dar valor a los subproductos derivados de las operaciones de ponedoras y ampliar oferta del portafolio, para continuar apostando a la sostenibilidad del negocio. En la actualidad esta etapa está próxima a ser concluida. En esta fase se puede identificar que la empresa familiar asume una estructura corporativa en la que se definen unidades de negocio asociadas al mercado avícola y subproductos derivados.

Atributos del GADT, C.A. como familia empresaria

La creación de nuevos mercados, como ventaja competitiva en la organización, ha implicado también el desarrollo y fortalecimiento de atributos que han permitido transitar desde una empresa familiar hacia una familia empresaria.

No es posible el desarrollo de estrategias competitivas si no van acompañadas de la articulación de capacidades y talentos en un equipo que comparten principios y valores, así como en los atributos que definen el perfil de quienes conducen la organización. Así destacan como atributos de la familia empresaria del GADT, C.A., los que se ilustran de manera global (figura 1) a continuación:

Figura 1. Atributos en la familia empresaria de GADT, C.A.


Fuente: Contreras, Díaz (2021).

Nueva marca de producto de consumo como propuesta del GADT, C.A.

A lo largo del crecimiento del GADT, C.A. se puede evidenciar la búsqueda de nuevos mercados y espacios, como estrategia de valor para el negocio. En la etapa actual en la que se encuentra, para concluir los proyectos de ovoproductos y subproductos, el abordaje por fases alineado con la administración de los recursos ha sido un factor de importancia en la planificación y consecución.

De esta manera, se decidió iniciar con un prototipo de producto para una de las tres plantas que actualmente se encuentran en fase de culminación: ovoproductos, salsas y untables; y embutidos. La planta de salsas y untables, fue la seleccionada para desarrollar el diseño del primer producto. A lo largo del año 2021 se ha venido trabajando en las distintas etapas que comprende el estudio técnico, económico y desde el punto de vista de mercado para poder ofrecer una nueva opción de mayonesa.

El grupo espera que antes del cierre del año, la nueva marca de consumo masivo pueda estar en los anaqueles y en las mesas de muchas familias venezolanas, como parte de la expansión de nuevos productos derivados del mercado de ponedoras.

Reflexiones finales

La incertidumbre y complejidad, son variables que lleva a repensar muchas de las formas de conducción no sólo en las organizaciones y empresas, sino en un sentido amplio en todos los procesos de la vida, que involucran una continua adaptación y evolución llevando consigo nuevos aprendizajes y estilos de pensamiento, alineados a una búsqueda de oportunidades que articule diversos factores, recursos y equipos, para la generación de valor.

Como lo ratifica Otero y Taddei (2017), la competitividad es un elemento determinante para el desarrollo de una empresa y, es a su vez, el resultado de la interacción de diversos factores, tanto externos como internos, que inciden en las actividades y dinámica propia de cada empresa. En el caso de las empresas familiares, el elemento familia es un factor interno de mayor relevancia.

La investigación realizada evidencia la necesidad de considerar las distintas dimensiones del desempeño competitivo, que en conjunto permiten explicar más adecuadamente el comportamiento de una empresa. De igual manera, dejan claro el valor de la familia como eje amalgamador en el desempeño organizacional y más aún la interacción positiva que se establece como vinculo que permite sumar acuerdos y aprovechar todos los recursos con lo que se cuenta como parte del patrimonio empresarial.

En el país, las empresas familiares que se mantienen presentes luego de los últimos dos años han podido evidenciar procesos de adaptación y transformación para la sostenibilidad. En este proceso, resalta el valor del espíritu emprendedor de sus directores que ha sido capaz de motorizar a sus equipos de trabajo, a través de un sentido de propósito compartido.

Las empresas familiares representan piezas claves en la dinamización de la economía, sobre todo en épocas de mayor crisis, por el rol que ejercen en la sociedad cuando vinculan su sentido de propósito y trascendencia con el de otras familias, a través de búsqueda de opciones y oportunidades para mantener en el tiempo un negocio, que pueda brindar satisfacción a muchos.

El Grupo Avícola Don Tito, C.A., es una muestra del valor que representan las empresas familiares en el país, ilustra un proceso de evolución que le ha permitido adaptarse a los continuos cambios, a través de su capacidad anti-frágil y del desarrollo de estrategias competitivas, como la ha sido la creación de nuevos mercados, uno de los principios del modelo estratégico «Océano azul».

Referencias

Duran Patricio (2016). «Capital paciente»: fuente de éxito de las empresas familiares. Recuperado de: https://www.linkedin.com/pulse/capital-paciente-fuente-de-%C3%A9xito-las-empresas-familiares-duran/?originalSubdomain=es.

Kim Chan.y Mauborgne Renée (2005). La estrategia del océano azul. Editorial Norma. Colombia.

Miller Dany y Le-Breton Isabelle, (2005). Managing for the Long Run: Lessons in Competitive Advantage from Great Family Businesses. Cambridge: Mass. Harvard Business School Press.

Otero Sergio y Taddei Cristina, (2017). Competitividad de empresas familiares.
Interciencia, vol. 43, núm. 4, (pp. 236-241). México.

Romero Luis Ernesto (2006). Competitividad y productividad en empresas familiares pymes. Revista Escuela de Administración de Negocios, núm. 57, (pp. 131-141). Universidad EAN. Bogóta, Colombia.

Taleb Nassim (2012). Anti-frágile: Things That Gain from Disorder. Random House. New York. EEUU.

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