La defensa en manos de la tercera juventud puede ser exitosa

Es un resultado de la esperanza objetiva que no se quiere reconocer, es la diáspora hacia el interior de cada uno, curtida en una existencia con sentido de propósito de algún proyecto vital.

Es la última línea de defensa de un país, en el límite de una forma de vida que fracasó, donde se recrea la dignidad del vivir en las manos de los alfareros que no partirán y su sentido de propósito asentado en:

Primero:
Un saber hecho en la práctica a fuerza del conocimiento y del ensayo y error. Poseen historias, logros, reveses y siempre tienen el sentimiento de una segunda oportunidad que nunca les falta.
Segundo: No comienzan desde cero y tampoco creen estar en el final, viven lo único que existe: el día de hoy, siempre tienen el tiempo.
Tercero: Saben que las cosas se logran con esfuerzo, tenacidad y perseverancia.
Cuarto: Poseen un autoconocimiento de los aspectos más importantes a la hora de una iniciativa.
Quinto: Tienen la experiencia vital que se ganan con los años.
Sexto:

Asumen la libertad, el coraje, otras virtudes y aun poseen los arrestos para romper con los estereotipos sociales como siempre lo hacen.

Hay signos de una recuperación moral y económica que emerge, en silencio, desde gente en búsqueda de su mundo mejor, en armonía con el medio ambiente y con la singularidad de ser diferentes, tolerantes y solidarios con los demás.

Durante meses de trabajo de campo hemos observado en granjas, sembradíos, vegas, lomas y esteros que las desavenencias familiares, la carencia de relevo generacional y una cultura comercial rentística constituyen un problema tan grave para el sostenimiento de la pequeña y mediana empresa como la propia asfixia regulatoria y los males públicos derivados de una gobernanza carente de alicientes para la creación de valor.


Estamos retomando parte de otros relatos que la gente bendijo como consejo de los mayores, con base en lo que tienen al alcance de las manos y muy pendientes de eventos que desde la brisa se intercalan como oportunidades que no se dejaran pasar.


A modo de ejemplo nos luce la “Casa del Ángel del Sol” una experiencia de dos biólogos de la Universidad de los Andes que han logrado aumentar la población de colibríes bajo amenaza de extinción, a través de estrategias de recreación mediante el turismo, la investigación y la conciencia ambientalista. De modo que cada especie, los investigadores y la gente que visita la estación han logrado con su contribución garantizar la auto sustentabilidad de esa suerte de “ecosistema” humanizado.


Es tan solo una referencia de otras tantas que tenemos sobre ese amanecer de un país, muy a pesar de la demolición económica, de una desastrosa gobernanza pública y de una decadencia moral. Es un relato de la superación de la doble asfixia de la vida económica y social de Venezuela, entre la regulatoria gubernamental y la propia que, de manera espontánea, propagan desesperanza y postración a través de las redes sociales.


http://www.fotonat.org/details.php?image_id=78760



Categorías:Ecodesarrollo, Venezuela

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