La economía lumpen I: aumentos de costos laborales en una situación de postración económica

Estamos frente a una política gubernamental de promoción de una economía “lumpen” [1] , porque se profundiza la destrucción de la base productiva del país. En el ámbito laboral, un modo de populista de hacer política económica es decretar aumentos del salario mínimo y de la cesta tique imposibles de cumplir, cuyos efectos se traducen más inflación y más daños para la productividad del país. “Lumpen” es una categoría del marxismo utilizada para describir una suerte de “desclasados” sociales errantes y sin oficio dedicados a todo tipo de actividad fuera de ley, es lo que ahora pulula: rateros, “malandros”, saltimbanquis de semáforos, gestores de escasez (conocidos como “bachaqueros”), gestores de trámites burocráticos gubernamentales (“bajadores” de mula como se les conoce en el lenguaje popular).

Hay una destrucción de la base productiva porque se somete al país a racionamiento de los servicios públicos, verbi gratia, el eléctrico con un suministro fuera de especificaciones de calidad, causando daños en equipos del hogar y de las empresas. A lo cual debemos sumar la asfixia regulatoria inducida por la multitud de trámites burocráticos necesarios para realizar cualquier simple actividad económica, al mismo tiempo que se reducen los servicios públicos por parte del gobierno, en cantidad y calidad efectiva de atención al público, todo un cuadro de postración económica, en medio de insuficiencia estructural de divisas para el suministro de materias primas, partes y piezas de recambio del sector productivo.

Las empresas deben hacer frente a costosas paradas no planificadas y a daños colaterales por fallos eléctricos, todo un conjunto de eventos que hacen que, con menos unidades para producir y vender, tengan que cubrir costos cada vez mayores por unidad fabricada. Ahora, tenemos un aparato productivo que, por insuficiencia de uso de capacidad instalada, con inamovilidad laboral y con unas convenciones laborales que dejaron fuera de la discusión la necesaria vinculación de las mejoras contractuales con las consiguientes mejoras de productividad, terminan con el auto colapso de la planta industrial venezolana. Las empresas producen alimentos, cauchos, enseres, prácticamente todos los bienes que en una alta proporción de desvían de los canales “naturales” de distribución hacia los mercados negros. Un trabajador venezolano tiene los incentivos perversos para no hacer nada y pasarse todo el día ofreciendo cauchos, baterías, harina precocida, espaguetis en el mercado negro, “un oficio bien costoso de mercadeo y ventas”.

Los grandes beneficiarios de todo este desorden son quienes de manera organizada y con recursos de toda naturaleza se apropian de una renta cada vez más limitada, estamos definitivamente frente a un desborde de la economía “lumpen”.

Los más trágico de la comedia venezolana es que no aparece por ningún lado un Plan de Reformas Institucionales y Económicas y tampoco existe un Plan de Fortalecimiento Pacífico Activo de la sociedad venezolana para restituir la fortaleza institucional necesaria para cualquier mejora que se vaya a hacer en la nación.

SalMay2016

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Nota:

[1] “Bajo el pretexto de crear una sociedad de beneficencia, se organizó al lumpemproletariado de París en secciones secretas, cada una de ellas dirigida por agentes bonapartistas y un general bonapartista a la cabeza de todas. Junto a roués arruinados, con equívocos medios de vida y de equívoca procedencia, junto a vástagos degenerados y aventureros de la burguesía, vagabundos, licenciados de tropa, licenciados de presidio, huidos de galeras, timadores, saltimbanquis, lazzaroni, carteristas y rateros, jugadores, alcahuetes, dueños de burdeles, mozos de cuerda, escritorzuelos, organilleros, traperos, afiladores, caldereros, mendigos, en una palabra, toda es masa informe, difusa y errante que los franceses llaman la bohème: con estos elementos, tan afines a él, formó Bonaparte la solera de la Sociedad del 10 de diciembre, «Sociedad de beneficencia» en cuanto que todos sus componentes sentían, al igual que Bonaparte, la necesidad de beneficiarse a costa de la nación trabajadora”

Ver Capítulo V, cuarto párrafo, de “El 18 de brumario de Luis Bonaparte” de Karl Marx, en http://www.marxists.org

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Categorías:Economía, Política

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