La anti-economía en Venezuela (III): el desorden económico como estrategia “iliberal populista”

La promoción de un comportamiento “lumpen de la actividad económica

“Lumpen” [1] es una categoría marxista utilizada para describir una suerte de “desclasados” sociales errantes y sin oficio dedicados a todo tipo de actividad fuera de ley, es lo que ahora pulula en nuestras calles: rateros, “malandros”, saltimbanquis de semáforos, gestores de escasez (conocidos como “bachaqueros”), gestores de trámites burocráticos gubernamentales (“bajadores” de mula como se les conoce coloquialmente).

Estamos frente a una política gubernamental que promueve una economía “lumpen” de destrucción de la base productiva del país mediante regulaciones imposibles de cumplir, cuyos efectos se traducen más inflación y más daños para la productividad del país. El resultado se manifiesta en racionamientos de los servicios públicos, cortes en el servicio eléctrico con suministro fuera de especificaciones de calidad, causando daños en equipos del hogar y de las empresas. Es un ambiente bajo asfixia regulatoria inducida por la multitud de trámites burocráticos necesarios para realizar cualquier simple actividad económica, al mismo tiempo que se reducen los servicios de atención al público, todo un cuadro de postración económica, en medio de insuficiencia estructural de divisas para el suministro de materias primas, partes y piezas de recambio del sector productivo.

El desorden económico como estrategia “iliberal-populista” en países con precariedad institucional

En estas naciones las empresas hacen frente a costosas paradas no planificadas y a daños colaterales por fallos en el suministro de bienes públicos y por racionamiento de los bienes y servicios bajo control estatal.
Las fábricas soportan eventos que obligan, con menor capacidad para producir y vender, a cubrir costos cada vez mayores por unidad manufacturada. Ahora, tenemos un aparato productivo que, por insuficiencia de uso de capacidad instalada, con inamovilidad laboral y con unas convenciones laborales sin vinculación con las consiguientes mejoras de productividad, terminan con el colapso de la planta industrial venezolana.


Las empresas producen alimentos, cauchos, enseres, prácticamente todos los bienes que en una alta proporción de desvían de los canales “naturales” de distribución hacia los mercados negros. Unos privilegiados tienen los incentivos para no hacer nada y pasarse todo el día en el mercado negro ofreciendo baratijas, combustibles, alimentos, partes y piezas de recambio, a la mayoría que debe sufrir las penurias del sistema, es “un oficio bien costoso de hacer mercadeo y ventas”. Los grandes beneficiarios de todo este desorden son quienes de manera organizada y con recursos de toda naturaleza se apropian de una renta cada vez más limitada, estamos definitivamente frente a un desborde de la economía “lumpen”.

Lo más trágico de la comedia venezolana es que no aparece por ningún lado un Plan de Reformas Institucionales y Económicas y tampoco existe un Plan de Fortalecimiento Pacífico Activo de la sociedad venezolana para restituir la fortaleza institucional necesaria para cualquier mejora que se vaya a hacer en la nación.

SalMay2016

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Nota:

[1] “Bajo el pretexto de crear una sociedad de beneficencia, se organizó al lumpemproletariado de París en secciones secretas, cada una de ellas dirigida por agentes bonapartistas y un general bonapartista a la cabeza de todas. Junto a roués arruinados, con equívocos medios de vida y de equívoca procedencia, junto a vástagos degenerados y aventureros de la burguesía, vagabundos, licenciados de tropa, licenciados de presidio, huidos de galeras, timadores, saltimbanquis, lazzaroni, carteristas y rateros, jugadores, alcahuetes, dueños de burdeles, mozos de cuerda, escritorzuelos, organilleros, traperos, afiladores, caldereros, mendigos, en una palabra, toda es masa informe, difusa y errante que los franceses llaman la bohème: con estos elementos, tan afines a él, formó Bonaparte la solera de la Sociedad del 10 de diciembre, «Sociedad de beneficencia» en cuanto que todos sus componentes sentían, al igual que Bonaparte, la necesidad de beneficiarse a costa de la nación trabajadora”

Ver Capítulo V, cuarto párrafo, de “El 18 de brumario de Luis Bonaparte” de Karl Marx, en http://www.marxists.org



Categorías:Economía, Política

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