Momento estanflacionario depresivo en Venezuela

Si el encuentro con un país diferente y mejor no acontece es porque se ha impuesto un “mainstream”, en todos los ámbitos, de un conformismo extendido y de la extracción de rentas desde el lado oscuro de las coincidencias entre quienes gobiernan, sus aliados de ocasión y, en diferentes escalas de degradación social, de las multitudes, en los mercados negros de la displicencia social. El futuro está ahí, la puerta de salida está abierta al avenir y lo tenemos en nuestras manos si logramos vivir en paz reconociendo la existencia de otro, trabajando juntos con nuestras diferencias.

La “dolarización perversa” y las posibilidades de superación de la debacle socioeconómica del país

Igualmente ocurre con las posibilidades de mejorar el contexto monetario-cambiario de Venezuela, siempre está presente el argumento de que el costo político y social impide hacer algo mejor, por ejemplo, la tesis de que el estado venezolano “tendría que recortar brutalmente su gasto, lo que representaría una verdadera debacle política y social”, y uno se pregunta: ¿Será posible sostener o aumentar el gasto público manteniendo el esquema actual de emisión inorgánica e irresponsable de dinero? Es posible hacerlo nominalmente pero imposible en términos reales, en tanto no aumente la oferta de bienes y servicios (producción interna e importaciones) cualquier aumento del gasto público o su sostenimiento se diluye en inflación con efectos reales sobre la actividad económica del país.

La emisión irresponsable de dinero en cuatro tiempos: 1999-febrero 2013, marzo 2013-2019, 2020-2021, 2022-2023

En ese periplo de desconfianza por asfixia regulatoria con la intencionalidad de perpetuarse en el poder, nos ofrece la certeza del como interactúa la emisión de dinero y el comportamiento del tipo de cambio. Si se allegara a una dolarización plena comenzando con la liberación bancaria para la intermediación financiera en divisas esa presión alcista espasmódica podría ceder.

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