La unión como condición necesaria para el cambio democrático y alternativa a la polarización política

En Venezuela, la enseñanza importante de los procesos electorales es el mandato del silencio de la gente, sobre la necesidad de la reconciliación, de la unidad y de la voluntad de cambio. La desconfianza y la ausencia de cooperación conduce a una pérdida mayor para todos, sólo bajo el acuerdo será posible el éxito. La polarización como cultura política conduce a desastres mayores.

Desde el populismo hacia una gobernanza iliberal

Desde el 2019, hay evidentes signos de un cambio hacia un modelo político-económico iliberal de estabilización. Una gobernanza que se asienta sobre una “dolarización” imperfecta, una contención de la oferta monetaria (emisión de dinero y financiamiento bancario), una privatización parcial mediante la cesión del control económico de empresas expropiadas y una liberación del tiempo de trabajo de los funcionarios públicos para que realicen actividades que les permitan compensar su empobrecimiento atroz. Solo resta el paulatino ajuste de precios y tarifas de los servicios públicos. Es un estilo próximo de los modelos autoritarios de Turquía y Hungría.

La abstención no militante y la “anti-política”

En Barinas, a pesar del poder del estado y del desorden de los factores democráticos, la gente le puso freno a la “anti-política”, como de igual manera, los agricultores de los Andes, de la Colonia Tovar, de otros tantos lugares, las pequeñas y medianas empresas y los que madrugan cada día para trabajar agregando valor, le han puesto freno al sesgo pesimista sobre la economía arrojando luz de esperanza objetiva en Venezuela. Como todo acontecimiento positivo se requiere un perseverante trabajo prospectivo de manera que se capitalice el valor moral creado y el logro se transforme en una auténtica fuerza de cambio más allá de un punto de luz que formará parte del pasado

Salir de la versión móvil