El desenfreno populista en América Latina

La evaluación de la gobernanza colombiana es paradójica, con los puntos positivos de una política de recepción bastante benévola para los emigrantes de nuestro atribulado país, que ha sido una excepción en relación con las reacciones bastante hostiles de otros países de la región y con una respuesta a la pandemia que se juzgó favorablemente a pesar de un dramático número de víctimas humanas; en Colombia, al igual que Perú y Chile, que han sido los países de Sudamérica con los mayores logros económicos y de innovación desde hace dos decenios, los electores se han inclinado por opciones claramente populistas.
Así como existe un retroceso político en países con éxito económico, en otros en condiciones de precariedad económica y social también se manifiesta entre los factores democráticos, al punto de que cualquier atisbo de recuperación económica es visto mediáticamente como propaganda política.

Un país de muchas revoluciones y pocas reformas.

Venezuela evolucionó desde comienzos del siglo XX por la vía gradual de las reformas socioeconómicas. Los propios mecanismos autorreguladores después de una vasta destrucción de la base material y social, iniciada con la entrega de Francisco de Miranda, llegaron a su clímax con el afán de recrear desde cero unas utopías sin propuestas que arrasaron hasta la propia sostenibilidad política de sus promotores. Es la historia de las revoluciones.

Un breve momento de reformas graduales comenzó con el programa del 21 de febrero de 1936 del entonces presidente de Venezuela, General Eleazar López Contreras, que cierra su ciclo con el golpe de estado del 18 de octubre de 1945, fue la experiencia de un país libre sin presos de consciencia ni perseguidos políticos y con avances económicos pocos vistos en el mundo. Es la breve historia de un tiempo de reformas.

La esperanza objetiva de la agricultura venezolana

El sistema económico actual mantiene la atención en lo que podemos contar (ingresos, ganancia, empleo, …) más que en lo que más valoramos (la salud y educación de nuestros hijos, la calidad del aire que respiramos, la compensación justa, etc.). Las empresas y los inversionistas tienden a asignar recursos financieros y humanos para lograr losSigue leyendo “La esperanza objetiva de la agricultura venezolana”

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