La guerra de los “influencers” en Venezuela

Si la conferencia de Yalta, entre Lósif Stalin, Winston Churchill y Franklin D. Roosevelt, se le hubiese propuesto al mundo a través de las redes sociales de nuestro país, quizás ni tendríamos mundo, sería un desorden total, donde ni siquiera habría la oportunidad para la “lapidación” de quienes osen lanzar una propuesta más allá de las quejas y la cólera que producen una realidad sufrida que se cree insuperable y cuya solución solo admitiría un cambio radical sin transición.

La cultura populista, la liberación del tiempo cerebral y la adulteración del pensamiento

De modo que el llamado populismo no constituye una ideología ni un modelo de gobernanza, es una cultura que se ha reforzado en un entorno de cambio tecnológico que ha inclinado la balanza en favor de las creencias y de los impulsos frente al conocimiento objetivo. El costo de la democracia y la ciencia en un mercado imperfecto de apropiación del tiempo de reflexión ha facilitado esa cultura populista que desgasta la capacidad de consenso entre la gente y la confianza entre todos y hacia toda propuesta.

La nueva visión económica en tiempos de disrupción (ponencia y referencias de apoyo documental)

Existe una esperanza “objetiva” distinta de su acepción ligera como algo etéreo que consiste en dejarlo todo a la espera divina o a la intervención de una fuerza exterior como si fuese posible alcanzar nuestros fines sin esfuerzo ni intervención propia. Es la espera activa, paciente y perseverante fundada en la acción y la consciencia. Las acciones corresponden al momento, a la visión positiva, retadora y posible de los alicientes del futuro de un elevado sentido de propósito.

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