Colombia y Venezuela lo que pudo haber sido y nunca fue: Una referencia del buen desarrollo y de la grandeza Iberoamericana.

Pocos vecinos en el mundo han tenido la oportunidad de estos dos países. Juntos contienen unos de los más bellos parajes tropicales, una de las mayores masas demográficas de lengua española, un cúmulo de culturas compartidas, un mismo origen, una dotación envidiable de toda variedad de recursos naturales.

Fuente: cuadro resumen elaborado a partir de datos proporcionados por el Centro de Estudios Latinoamericanos (CESLA), http://www.cesla.com.

Paradojas y contradicciones, el día 24 de Julio del 2009 en Colombia las FARC con toda su carga de violencia, ante los acontecimientos de Honduras llamó al respeto de la constitucionalidad y a la paz que en su país arrastra por el suelo. En Venezuela, donde expresar cualquier inocente comentario que no sea de apoyo al Gobierno, es motivo para el vilipendio, para el insulto, hasta para recibir acusaciones de “vende patria”, ese mismo Gobierno hace llamados al pueblo de Honduras para que haga en su suelo, lo que aquí condena y les niega a los suyos. Al menos los colombianos demuestran su orgullo por García Márquez, cuando en Venezuela muchos no saben ni siquiera quien fue Don Andrés Bello.

De un lado lo que es la historia, pues el centro del mundo prácticamente ya no constituye el Atlántico, se ha desplazado al Pacífico: el futuro. Al igual que el Canadá, EEUU, Centroamérica, Colombia-Venezuela mostrarían juntas, historia y futuro, costas hacia al Atlántico y al Pacífico de equivalente extensión y con una posición privilegiada hacia el sur. Dos países con una frontera muy viva e interrelacionada que de lado y lado tiene lazos de consanguinidad. La gente de esa extensa frontera comparte lazos culturales más profundos que los de cada uno hacia su propio país. El Pacífico es, desde ya, el centro de gravedad mundial sobre el cual se asientan las regiones de mayor dinamismo cultural, tecnológico, económico y político: la costa oriental de China, Japón, la costa occidental de EEUU y la costa occidental de Canadá, El Pacífico nos espera. Allí se encuentra nuestro destino, en el cómo insertarse en esa conurbación que se creará más allá de los nacionalismos y soberanías.

En términos prospectivos, en el corto y mediano plazo, la dotación de energía fósil ofrece olas ventajas del pasad a Venezuela, en el mediano y largo plazo, con un mundo volcado al Pacífico, la ventaja es de Colombia. En un mundo diferente y mejor, aquí y ahora y de ahora a siempre, colombianos y venezolanos podrían estar a las puertas de una verdadera gran nación, si lo económico se preciara tanto como lo político. Si estos países no fuesen la vitrina donde se enfrentan dos modelos políticos, con uno excluyente como el llamado “Socialismo del Siglo XXI”, los sueños de un mundo mejor para esos pueblos estarían en el camino de la felicidad. La fortaleza de Venezuela: la energía fósil, tiene su lado débil: más de 44 % de su PIB, proviene del petróleo y servicios.

Para tener una idea más en detalle de estos países, nuevamente recurrimos a los datos proporcionados por el Centro de Estudios Latinoamericanos (http://www.cesla.com) Fuente: Centro de Estudios Latinoamericanos (CESLA). http://www.cesla.com/.

Fuente: Banco Central de Venezuela. http://www.bcv.org.ve/ Banco de la República. http://www.banrep.gov.co/

Podemos ratificar la hipótesis de la inestabilidad que introduce en una economía, estar sujeta a la dinámica de un producto como el petróleo. Durante más de un siglo de disfrute de poseer una dotación privilegiada de una mercancía estratégica, Venezuela no logró “sembrar” el excedente dentro de sus propias fronteras. La riqueza que debería retornar el negocio petrolero, transitoriamente entra bajo forma de poder de compra externa, que brevemente pasa por el país para regresar al resto del mundo, no se ha quedado en Venezuela. Como ave migratoria, la renta petrolera pasa una breve estación en nuestro país, y una larga estación en el resto del mundo, donde se reproduce.

El crecimiento del PIB en ambos países, valida la hipótesis de la mayor volatilidad de la economía venezolana, y también, el vínculo entre ambas economías, estos vecinos tienen condiciones estructurales de complementariedad, aún cuando no ha sido política de Estado, en las dos naciones, el potenciar las ventajas competitivas derivadas de una coordinación de sus políticas económicas. En algún momento, el peso de la historia descargará su veredicto sobre todos esos líderes que, conduciendo a sus países en nombre del pueblo, no supieron responder a la altura del encargo que les obligaba.

A pesar de la colosal ventaja que otorga a un país el tener una abundante dotación de factores, y entre ellos, de petróleo que aun es la base de la energía que sostiene la civilización actual, Colombia ha venido emparejando la cuenta. La brecha entre Colombia y Venezuela, de la productividad por habitante, en términos de generación de reservas internacionales, ha venido disminuyendo, a pesar de los ininterrumpidos 10 años de bonanza petrolera que ha disfrutado Venezuela. Para los años sesenta esa diferencia era de 95%, hoy en día se ha reducido a 49%.

Fuente: cálculos propios.

Generar un dólar de reservas internacionales netas por habitante, representaba para el año 1960, un 95 % más de esfuerzo para un colombiano en relación con un venezolano, la diferencia es aún grande: 49%, pero se ha reducido a la mitad.

El peso que ha tomado la economía petrolera en Venezuela es de tal magnitud que, en los últimos diez años, el saldo de la balanza comercial, entre ambas naciones, se ha hecho tremendamente deficitario en contra de Venezuela. El desequilibrio no es deseable para ambas naciones, por un lado, introduce una situación de dependencia agroalimentaria y fabril de aprovisionamiento para Venezuela, y por otra parte, coloca a Colombia, en una situación de volatilidad inducida de la economía venezolana, al constituir ese comercio más del 20 % de las exportaciones colombianas. Es por ello que consideramos una obligación moral, de los líderes de ambas naciones, el crear condiciones institucionales de largo plazo que subordinen los intereses políticos al bienestar de sus pueblos, asegurando estabilidad económica de largo plazo.

El peligro más allá de la diatriba política binacional, es económico, hay que encauzar, armonizar y coordinar la política económica de ambos países, el daño colateral económico y social a los pueblos, es mayor que cualquier otro beneficio ideológico o político circunstancial que tengan los que conducen cada país, más allá de sus supuestas buenas intenciones.

El comercio binacional, seguirá siendo importante, difícilmente una complementariedad económica, social, cultural y tecnológica pueda ser desplazada por cualquier otra relación, sea con el Caribe, Ecuador, Argentina o Brasil, quienes se suponen podrían llenar el vacío comercial de comercio entre Venezuela y Colombia. Hoy los países que se disputan la supremacía en el destino mundial inobjetablemente son China y EEUU, sin embargo, con modelos políticos, historia y cultura bien diferentes, están coordinando sus estrategias. Usted jamás verá una guerra de improperios entre Obama y Hu Jintao, esto sólo es propio del atraso cultural y cívico del liderazgo político latinoamericano, que monta sus shows para perpetuarse en el poder apostando a la ignorancia de sus pueblos.

La necesidad de armonía

Francisco J Contreras M

http://franciscojcontrerasm.blogspot.com

acad@franciscocontreras.com.ve

Publicado por Prospectiva y Previsión

A lo largo del quehacer de una persona se acumulan experiencias, que más allá del sentido y la visión que se tengan, son influidas por el contexto, hay un orden dentro del desorden y un desorden dentro del orden. Hay un guión que orienta y direcciona lo que cada quien espera en su horizonte temporal y existe un dispositivo de respuesta rápida que depende del contexto. Es así que se ha tratado de superponer dos ámbitos uno el ya presentado: el guión, y otro, con enlaces a veces estructurados y con secuencias lógicas, otras veces no. Con una aproximación de complejidad que persigue emular la sinapsis profesional de flexibilidad para la evaluación transversal de los temas sociales, económicos, organizacionales, políticos y filosóficos.

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