Hélices, anclajes y desfragmentación en la gobernanza local

Lo inevitable

El futuro del país, a pesar de la privilegiada dotación de recursos naturales, de una cultura “centralista” y del control estatal sobre las fuentes de recursos con ventajas comparativas, su desarrollo va a descansar más en las posibilidades de movilizar cada localidad y cada región desde su propio lugar para la resolución de sus problemas.

La exacerbación de la crisis económica y sociopolítica que vive el país no impidió que durante el año 2019 se observaran signos de leve recuperación, diferentes a la tradicional extracción de rentas, entre pequeñas, medianas empresas y emprendedores informales que, con base en la creación de valor, decidieron realizarse desde la adversidad. En nuestro marco lógico no era un evento tipo burbuja como se ha expresado en las redes sociales, de manera poco critica, calificando cualquier atisbo de éxito como una economía de “bodegones”. La intensidad de nuestro trabajo coyunturalmente se redujo con el surgimiento de la pandemia del COVID-19.

Nuestra tesis es que ni las más extremas circunstancias impiden que surjan iniciativas exitosas desde lo local. Lo que vendrá luego de que estas contingencias pasen dependerá en gran medida del impulso de la movilización de los recursos regionales y locales.

Un entorno extremo

Venezuela es un país que se desenvuelve en un entorno extremo con más de seis años de extrema crisis depresiva, de un estado de inestabilidad económica entre inflación galopante e hiperinflación, de una secuela de muchos años de destrucción institucional, y ahora, frente una pandemia de brutal virulencia, muy a pesar de esos eventos que incitan todo un potente imaginario especulativo en la gente, algo hay que hacer y ese algo es el que hemos colocado en la mesa de lo regional y lo local sobre la base de las oportunidades que se nos ofrezcan y con lo que está al alcance de nuestras posibilidades, es el enfoque de las “hélices y anclajes” como aproximación para un despliegue desde la misma localidad del bienestar.

Una regularidad se observa en todas las experiencias iberoamericanas a pesar de sus diversidades y contextualización en entornos diferentes que hacen de cada una de ellas casos únicos: las pequeñas y medianas empresas son las que mejor soportan las crisis y se fortalecen desde la adversidad.

No son las grandes empresas que acumulan la fuerza de la resiliencia para mantener sus espacios y reestablecer las condiciones previas sino la flexibilidad y capacidad de respuesta de las pequeñas y medianas empresas para sobreponerse, acrecentarse y contribuir con el bienestar desde la propia crisis: es la anti fragilidad y la innovación frugal; ellas producen más, lo hacen mejor con menos recursos desde la contrariedad.

Cuando se logra una fuerza de unión en la propia localidad entre los políticos, universidades, asociaciones, gremios y comunidades se ancla a la gente en su lar y las empresas en su territorio. Esa unión de criterios y sentido de propósito son las hélices que permitan un reequilibrio ante el gobierno central y sus regiones.

Es el mundo de oportunidades que se abre a los pueblos en medio de la disrupción tecnológica, de la crisis de la democracia, de la pandemia y del fin de las ideologías. El mundo estará ante el dilema de la superación de los nacionalismos, del enclaustramiento para promover una gobernanza mundial en la cual cada uno de las naciones pueda someter al escrutinio y evaluación las consecuencias inevitables globales de sus actos individuales.

Las oportunidades

En nuestra región hemos observado, durante los últimos 21 años, de manera intensa el cierre de empresas, la reducción de la capacidad de producción en promedio de 10% a 15% de las que aun sobreviven, la fuga de talento y de recursos, en cada lugar y momento teniendo como trasfondo fundamental las malas prácticas de política económica, la devastación de la infraestructura física y eléctrica del país y la crisis de la democracia, y en menor incidencia, la mundialización, la disrupción tecnológica, el agotamiento de los recursos productivos.

Hemos considerado que el anclaje de los emprendimientos en el espacio local es crucial para el logro del bien común, son las pequeñas y medianas empresas los núcleos de anti frágiles que mejor se sobreponen a la adversidad y se fortalecen desde ella misma. Metafóricamente, las hélices del desarrollo local muestran como evidencia, a lo largo de países como el nuestro, que el éxito territorial local guarda relación con un sentido de propósito común entre empresarios, políticos, universidades y sociedad civil, de manera que se aseguren los lazos del anclaje territorial del desarrollo con base en la fidelidad territorial (emprendedores), la lealtad al lugar (políticos), el empoderamiento (sociedad civil) y el compromiso (universidades).

En los estados Carabobo y Yaracuy hemos constatado evidencia sobre las capacidades de las pequeñas y medianas empresas para crearse espacios y fortalecerse desde un ambiente extremo de quiebra de la cohesión social. Hemos compartido nuestras experiencias en el apoyo a esas pequeñas organizaciones de sectores agro-pastoriles, alimentos, logística y salud privada.

En el seguimiento de los temas de gobernanza local pudimos constatar, antes de la pandemia, que hay lugares en el mundo en los cuales la relación entre emprendedores, políticos, sociedad civil y universidades ha sido la norma, en tanto que en nuestro medio las universidades autónomas claves en procesos de desarrollo local con base en “Hélices y Anclajes”  se encuentran bajo asfixia presupuestaria, en extinción y prácticamente ausentes en los procesos de desarrollo local.

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Hélices y anclajes

Cómo cambiará el mundo luego de la pandemia – Caso Venezuela

La democracia acorralada

La democracia  es un modelo deliberativo permanente sobre el cómo se participa y cómo se comparte aquello para lo cual a cada uno por su propia cuenta le sería imposible alcanzar sin afectar de manera crucial la vida de otro. Estamos ante una complejidad extrema normativa conforme al estado del arte en la actualidad, es equivalente a decir que la solución es política y no científica. La democracia se encuentra acorralada y podría ser la víctima mayor de la pandemia. El problema decisivo es el de la desconfianza como recurso estratégico del autoritarismo en su variante populista. La disrupción tecnológica ha facilitado por la vía mediática la descalificación de la esencia de la deliberación: ha socavado las bases de un lenguaje común para delinear la certeza de las cosas a través de la relativización de la verdad y del declive de la confianza entre todos y hacia todos. Es la esencia de eso que ahora denominamos como “posverdades”.

Otro aspecto relevante, es la “infoxicación” ese fenómeno que sofoca la verdad en las redes y es la vía efectiva para acciones cuyo desenlace esperado por quienes detentan el poder, es la perpetuidad, su eternización en el mismo. Desde el uso del llamado “comunismo”, de que existe un complot desde China para imponerse como hegemonía mundial y de la idea de la superioridad de los estilos de democracia occidental que privilegian el ideal del ciudadano en términos de autonomía sobre el reconocimiento de que tenemos una vida compartida, son los signos de un desbarajuste que puede conducir a un mundo con países cerrados en sí mismos, nacionalistas y autoritarios. Hay responsabilidades en el manejo de la información por parte de China, hay responsabilidades en el primer mundo occidental por la presencia estados carentes de un enfoque de bien común, hay casos como el nuestro que de tanto vivir en una precariedad extrema, peor que la propia pandemia, ha recreado, por el momento, en nuestra sociedad una condición anti-frágil de bajo impacto del COVID-19.

Lo que vendrá guarda relación con el restablecimiento de una democracia deliberativa fundada en la confianza, con mecanismos institucionales y reglas que permitan una suerte de lenguaje común para poder lograr acuerdos y hacer llevaderos los desacuerdos. Desde nuestra independencia en lugar de convertirnos en república, nuestro sistema social ha seguido el camino contrario: fundado en la dependencia de la gente y no en su empoderamiento. Sólo los atisbos de un relato con visión de futuro se vivieron luego del “Programa de Febrero de 1936” -cuyos alcances socioeconómicos son referencia mundial desarrollo- y se asomaron con el ensayo abortado de la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado (COPRE) creada en 1984.

La democracia iliberal o populismo

El COVID-19 acelerará los procesos autoritarios que han debilitado a la democracia en el mundo, transformando la gobernanza de muchos países en democracias parciales, tuteladas que ahora son agrupadas en una nueva categoría como «iliberales». En diferentes escalas son sistemas de gobernanza en los cuales tienen lugar elecciones, pero la gente en diversos grados, según sus vínculos con quienes ejercen el poder, está separada del conocimiento sobre el ejercicio del poder bajo el sometimiento por la carencia de libertades civiles, es un mundo en el cual la «sociedad abierta» podría ser la excepción a la regla.

Si el escenario se propaga se hará posible el arraigo de una cultura de países “probablemente libres”, entre democracia y autoritarismo, con una “iliberalidad” en la cual todo es posible aun coexistiendo instituciones que supuestamente limitarían los poderes de gobierno, ya que quienes están en el gobierno pueden saltarse las contingencias de cualquier constitución, como ocurre en Rusia, Tailandia, Venezuela, Singapur, … como puede acontecer en cualquier país en los cuales quienes los dirigen atacan a la prensa, amenazan a los adversarios con prisión y hasta coartan o impiden elecciones si perciben que pueden ser derrotados.

Ningún país se encuentra hoy inmunizado frente a la “iliberalidad” como amenaza autoritaria. El populismo y su estadio superior de evolución “iliberal” pueden acentuar su virulencia en el mundo bajo el argumento de la amenaza del COVID-19 y de su interpretación política como un complot en el cual hubo intencionalidad o responsabilidad política en el conflicto comercial entre EE. UU. y China.

Por último, un signo de transmutación del populismo en “iliberalidad”  lo constituye la presencia de rasgos de un autoritarismo competitivo toda vez que asegura su perpetuidad en el poder y deja de hacerle falta la emisión irresponsable de dinero y la asfixia regulatoria.

Las “criptomonedas” y la pérdida de control del dinero

El futuro no existe, es imprevisible, sin propósito final, ni tendencia única, ni nada que le obligue a algo diferente a un va y viene entre la incertidumbre y el desorden medianamente controlado. El futuro es un albur, es ésta  fatalidad la que más agudiza nuestro vacío existencial actual, pues dedicamos gran parte de nuestra actividad a reflexionar sobre el mañana, reflexión que condiciona paradójicamente el comportamiento presente. Quien realmente necesita sentido de propósito es el ser humano. Esta ausencia de certeza, obliga a reflexionar más sobre el porvenir y a ser más prospectivos en nuestra actuación cotidiana. Los signos del tiempo que viene están marcados por el desorden y por los desequilibrios dinámicos. Es inevitable nuestra adaptación para armonizar en un ambiente donde la norma es y será la turbulencia.

Los protocolos de conducción mundial han escaparon a la ilusión de armonía y control por parte de la humanidad, no por ello dejará de ser importante el logro de compromisos que nos conduzcan a la prosperidad cuando se acertemos en materia de acuerdos y de política pública sobre el cómo intervenir y cuándo dejar en paz al sistema sujeto a sus mecanismos de auto-regulación. Son tiempos de inevitables perjuicios involuntarios causados al ambiente y a la manera como interactuamos unos y otros, con impactos de los cuales nos percatamos cuando ya es demasiado tarde, impactos con riesgo mayor sobre el planeta y sobre la supervivencia de la gente.

Con respecto al dinero son dos opciones sobre un acontecimiento que muestra sus signos: hay una expansión “terciaria” de la oferta de dinero cuya resolución en el caso de errores de política económica deja al mercado con las inevitables consecuencias sociales tal como se han presentado con el desorden en el suministro y distribución de combustible en Venezuela. Pero, está la razonabilidad de una actuación que a través de los propios mecanismos auto-reguladores del mercado con el menor costo social posible, pues lo importante es la incidencia sobre el proceso y no el control de lo incontrolable: el precio como resultado. Hay expansión “terciaria” de dinero que rige en el mercado cambiario de Venezuela y deja sin explicación al correaje entre la emisión irresponsable de dinero y a la propia creación complementaria de dinero expresado fundamentalmente en $USD, la teoría y práctica del saber monetario ha escapado al simplismo lógico de lo conocido. Hay señales de que el mercado tanto en nuestro país como en el mundo está deslizando hacia un sistema relativamente autónomo de “criptomonedas” y no se trata de un complot. En los albores de la humanidad las grandes tragedias se les endosaba a un castigo divino, ahora domina como explicación de todo la “teología” mediática del complot, de una intervención intencionada de un algo que ni siquiera explican.

La anti-fragilidad de los débiles

Es muy probable que el mundo le tome hasta cinco veces el tiempo de la duración crítica de la pandemia para restaurar su operatividad, sin embargo la recuperación no será del tamaño de la capacidad productiva, antes de la misma, porque vendrá un período de deliberación mundial con protocolos adicionales para el control de las formas de vida y de la movilización de la gente, de los bienes, materias primas e insumos al interior de los países y a nivel de comercio internacional que va a suponer unos costos adicionales, es el escenario más conveniente.

Venezuela, lleva 75 años de paulatina adopción de un populismo fundamentado en la extracción estéril de renta petrolera y 21 años de populismo autoritario con una involución y devastación jamás vista de la infraestructura física y moral de un país. Los venezolanos han sobrevivido, sin tener consciencia de ello, a todo tipo de penuria con una brutal reducción de su bienestar material desde el año 2012. Sin embargo, quienes han sobrevivido han desarrollado desde la adversidad una capacidad para sobreponerse a las adversidades inimaginables, es decir se han fortalecido -cosa bien diferente a afirmar “han resistido”-, pues han desarrollado anti-fragilidad ya que desde 1974 fueron perdiendo sus capacidades para restaurar la fortalezas a su nivel anterior -la conocida resiliencia-.

La confianza fundada en la innovación frugal para asegurar los mecanismos auto-reguladores y anti-frágiles del mercado y de la sociedad

Así se recuperen los precios del petróleo y la producción nacional, se supere el COVID-19 y exista una base pequeña de gente y de PYMES anti-frágiles, la superación de la crisis que sufre el país por su condición estructural-cultural llevará tiempo y será posible en el momento en que una nueva manera de vivir con sentido de propósito y un nuevo relato de país  estén claros para un número suficiente de venezolanos con capacidad de alinear y movilizar la sociedad hacia una auténtica democracia deliberativa.

La adquisición de los bienes y servicios de consumo final, materias primas e insumos, partes y piezas para producir, de origen extranjero, no será algo fácil como extender una orden de compra para la importación; previamente habrá que generar las divisas para hacerlo. La ayuda internacional tampoco llegará sin el ofrecimiento de proyectos que aseguren tanto la posibilidad de pago del capital y de su servicio como el retorno en términos de estabilidad sociopolítica.

El factor clave de éxito lo constituye la confianza, en un medio de extrema escasez e incertidumbre solo la esperanza de poder delegar, de creer en el otro, con una actitud prospectiva, es la forma de lograr el éxito de los emprendimientos. En la medida de que ese futuro inevitablemente depende de la acción de otro, habrá que dejar de preocuparse por el control de los demás y del tiempo. No existe opción, hay que creer que los otros serán capaces de actuar de manera consensual frente a cualquier situación y hay que pensar en la creación de capacidades para que la gente pueda resolver los problemas en el mismo lugar donde se originan.

No se puede esperar en caso de restablecimiento de la democracia y del estado de derecho que todo esté resuelto, tres factores lo condicionan, primero, la arraigada cultura populista en Venezuela bajo la cual se supone que cualquier cosa puede ser considerada  como verdad sin necesidad de consistencia argumentativa, ni de evidencias probatorias, segundo, que existen unas condiciones materiales que solo permiten logros bajo la liberación del mercado de los incentivos perversos que promueven en las acciones individuales intereses contrarios al interés general, es un asunto de estado, pero es también un asunto de cultura cívica, y tercero, la necesaria consciencia de que la actividad humana consiste en una adecuada armonía con el medio ambiente en el uso del dinero, la energía, la materia y la información con el más bajo desorden posible.

A nivel local y regional es condición necesaria una cultura de confianza que hemos llamado el “poder de la asociatividad”, nada más propicio que copar los teatros de poder público para crear una unidad transdisciplinaria, con participación de la academia, los gremios profesionales, las cámaras empresariales, todos juntos para generar capital social, empoderamiento.

 

Evaluación de sostenibilidad y anti fragilidad competitiva de una organización

El propósito de este artículo es formular una guía de análisis sobre la capacidad de respuesta de una organización en un ambiente dinámico, incierto y en cambio permanente.

Para ilustrar el uso de la herramienta utilizamos como referencia tres de los enfoques más importantes en la actualidad sobre la sostenibilidad competitiva de una organización en el tiempo.

Los enfoques referidos son:

  • Antifragilidad,
  • Innovación frugal,
  • Océano Azul.

Antifragilidad [1]

Hasta fecha reciente el enfoque dominante en materia prospectiva consistía en el esfuerzo y la reflexión permanente para el logro de invulnerabilidad y fortaleza. Sin embargo, la complejidad y la indeterminación que surgen de la disrupción tecnológica y de la dinámica de los cambios geopolíticos hace que esta orientación reduzca la capacidad creadora y flexibilidad necesarias para abordar la inevitable transición.

Hoy en día, una conceptualización estratégica orientada hacia el control y la planificación hace que cada intento para asegurar la sostenibilidad sea más costoso y más generador de entropía con poco valor agregado. En un contexto de limitaciones materiales el resultado será el de una mayor fragilidad, se requerirá cada vez de más procedimientos, reglas y recursos para asegurar el sistema, sin que haya creación de valor equivalente. La sensatez impone la flexibilidad a través de la innovación. Lo resiliente se sobrepone a los tropiezos, lo antifrágil mejora.

La antifragilidad es una propiedad de los sistemas que aumentan su capacidad de supervivencia y mejoran como resultado de factores estresantes, choques, la volatilidad, el ruido, errores, fallas,…, y ataques. De lo que se trata es de crear mecanismos auto reguladores que permitan a una organización obtener ventajas de las dificultades. Más se puede lograr de sistemas que orientan sus esfuerzos en asumir el riesgo y la incertidumbre que del intento de sometimiento del azar. Un cambio de esa naturaleza simplifica, amplía la capacidad de respuesta y da lugar a innovaciones. Las innovaciones constituyen la única manera de escapar a la entropía derivada de los intentos de someter a la incertidumbre. En definitiva, la “antifragilidad” es una aproximación para definir aquello que mejora ante las situaciones que podrían destruirlo y que posee la propiedad de autorregulación que le permite a la organización asegurar la capacidad de respuesta exitosa en sistemas dinámicos e inestables.

¿Cómo ir al encuentro de un dispositivo anti frágil?:

Contar con estrategias heurísticas “rápidas y frugales” para la toma de buenas decisiones a pesar de que el tiempo, el conocimiento y la capacidad de cálculo sean limitados. Es el hacer más (cantidad), mejor (cualidad) con menos (entropía).

“Small is beautiful”, en proyectos de gran tamaño la búsqueda de eficiencia, bajo relaciones complejas e incertidumbre, conduce a la acumulación de pequeños errores de predicción cuyo reconocimiento tardío da lugar a impactos de gran dimensión que lo hacen frágil. Es un contexto que puede evitarse con una orientación hacia pequeños emprendimientos con bajo riesgo de impacto crucial.

Crear alternativas, poseer variadas opciones es una forma diferente de hacer cosas con sentido de oportunidad, y con la gran ventaja de que surge de una asimetría con gran creación de valor y con ligeros daños. Es un modo de domesticar azar, de actuar de una manera racional sin necesidad de entender (o “adivinar”) el futuro.

Asumir muchos riesgos de pequeño impacto y evitar riesgos concluyentes de gran impacto. Se debe ir con cuidado extremo contra el riesgo de pérdidas grandes e infrecuantes y con poco cuido en relación con el riesgo de las pérdidas pequeñas probables.

Innovación frugal [2]

Es un enfoque centrado en la reducción de la complejidad y del costo de producción de un bien. Es la eliminación de características aparentemente esenciales de un producto, dados los cambios socioculturales de los consumidores, los nuevos desafíos ambientales y de calidad de vida. La frugalidad exige una conceptualización diferente de diseño y de ingeniería de los procesos. El alargamiento de la durabilidad del bien forman parte de los nuevos tributos, la creación de canales de distribución no convencionales y la supresión de actividades que no crean valor. Estos servicios y productos no tienen que ser de calidad inferior, pero una de sus metas la presentación de bienes con precios accesibles a la mayoría.

Lo que vendrá va a exigir bienes y servicios más pertinentes en términos de uso, más baratos, más durables, cuyos procesos sean cuidadosos en su impacto ambiental y en el uso de los recursos naturales. Se requiere un permanente seguimiento de los procesos, pues éllos dependiendo de las circunstancias pueden crear o destruir valor. La organización de ser posible logrará mayor estabilidad en la medida que pueda auto generar su componente importado mediante exportación parcial.

Los principios de la innovación pueden resumirse en dos aspectos:

Buscar oportunidades en la adversidad: Trabajar con socios innovadores (desfragmentar), promover la ingeniosidad (hacer diferente y mejor), fortalecer la confianza (información), actuar con sentimiento y entusiasmo (civismo), desplegar el espíritu de equipo “team work”, pensar diferente y mejor (sinergia).

Hacer más con menos: Simplificar los procesos de creación para acercar demanda y oferta reduciendo costos de transacción (comunidad, proveedores y clientes), crear externalidades positivas (acercamientos y acuerdos entre consumidores, proveedores, comunidad y entorno que crean valor sin añadir costos)

Océano azul [3]

Es un modelo fundado en la exploración de mercados con necesidades insatisfechas no detectadas, en lugares y momento cruciales de competencia con alta rivalidad. Consiste en un esfuerzo creativo de determinación de necesidades, no identificadas en el presente, cuyas limitaciones no proceden de restricciones en el presupuesto del consumidor. Es la anticipación de esas necesidades que simplemente el paradigma dominante no percibe y que están a la espera del bien o servicio específico que cubra esas expectativas del consumidor.

Como toda novedad necesita un algo diferente y mejor en la conceptualización del producto o servicio, en otras palabras se requiere de la innovación, del ingenio y la creatividad para llevar a cabo la investigación y desarrollo de una conceptualización sustentada en dos principios:

Primero, en el cómo se interpreta la necesidad en la perspectiva de un consumidor que también enfrenta dificultad para describir ese atributo que le satisface pero que desconoce con precisión,

Segundo, en el cómo diseñar el producto, que contenga los atributos de deleite que no existen, los de rendimiento a mejorar, los que habrá que reducir y aquellos a eliminar,

Tercero, en el cómo hacerlo accesible económicamente.

La herramienta

Con esta herramienta se espera contribuir con los equipos responsables del diseño estratégico de una organización con base en un modelo de negocios que comprende tres enfoques de los más importantes en materia de competitividad. El propósito consiste en evitar:

Primero, la competencia en mercados con alta rivalidad mediante estrategias que hagan que pierda sentido,

Segundo, procesos que no agregan valor mediante la búsqueda de oportunidades en la adversidad, la ingeniosidad, la simplicidad, la armonía con el ambiente y la sociedad,

Tercero, en cómo comportarse –y prosperar- en un mundo que no comprendemos y que es demasiado incierto como para que intentemos enfrentarlo y predecirlo, se trata del cómo sacar provecho y fortalecerse a partir del desorden y de las dificultades.

Determinación de la importancia de cada enfoque

Según el perfil de la organización el equipo responsable del diseño estratégico de la organización, debe establecer la importancia de cada enfoque de modelo competitivo para la empresa.

Anti_frag1

Frecuencia de la presencia de atributos por enfoque

Luego en la tabla siguiente, en la columna en cuyo encabezado se lee “Frecuencia”, en las celdas de color amarillo se responde a la pregunta siguiente: ¿Con qué frecuencia es cada frase una descripción exacta de la realidad de la organización?. Al pasar el cursor sobre la celda correspondiente se mostrarán las frases opcionales:

Anti2

Para cada modelo de enfoque competitivo aparecerá y para el conjunto, en las celdas de color azul el resultado de la evaluación.

Formatos de cédulas de evaluación

Cédula para evaluación de fragilidad
Anti_frag2
Cédula para evaluación de frugalidad

Anti_frag 3

Cédula para evaluación “océano azul”

Anti_frag 4

 

Resultados

La hoja de análisis nos ofrece una evaluación con cuatro resultados posibles, en la cual el grupo líder ha seleccionado la importancia de los criterios que sirven para orientar su dispositivo competitivo. El enlace para efectuar el análisis es el siguiente: Utilidad en línea sobre anti fragilidad competitiva

Excelencia competitiva,

Estabilidad competitiva (puede mejorar),

Inestabilidad competitiva (debe mejorar),

Sin competitividad (cambio inmediato).


Notas bibliográficas

[1] Antifragilidad es una categoría desarrollada por el profesor Nassim Taleb, en su libro, Antifragilidad: las cosas que se benefician del desorden. Hace referencia a los sistemas que aumentan en capacidad, resistencia o robustez como consecuencia de errores, defectos, ataques, o fracasos. Como Taleb explica en su libro, la antifragilidad es fundamentalmente diferente de los conceptos de resiliencia (es decir, la capacidad de recuperarse de errores) y la robustez (esto es, la capacidad de resistir el fracaso). El concepto se ha aplicado en el análisis de riesgos. Hay cosas que crecen especialmente cuando se exponen al azar, al riesgo y a la volatilidad (como los emprendedores) y en una sociedad donde creemos que al eliminar el riesgo, también eliminamos esa capacidad de respuesta que es en realidad el núcleo de progreso de cualquier época. Nassim Nicholas Taleb (2012). Antifragile: Things That Gain from Disorder. Random House. ISBN 9781400067824.

[2] Innovación frugal es el proceso de reducción de la complejidad y del costo de un bien. Por lo general, esto se refiere a la eliminación de las características no sustanciales de un bien duradero. Es el diseño de productos de mayor durabilidad (eliminación de la obsolescencia programada), donde se utilizan canales de distribución no convencionales, que acercan la demanda y la oferta.http://www.frugal-innovation.com/research-summary/

[3]  Océano azul, Representa a las ideas que buscan crear mercados que no aparezcan en la actualidad y que, por lo tanto, son viables debido a que son oportunidades de generar un crecimiento rentable a futuro; por lo general, estos nacen a partir de los océanos rojos. El océano azul se define como aquel espacio perteneciente al mercado y que aún no ha sido utilizado o explotado, y que por consiguiente generará una oportunidad para el crecimiento rentable,que tiene muchas ventajas. W. Chan Kim, R. Mauborgne: Blue Ocean Strategy  (La estrategia de “Océano azul”)

[4] Utilidad en línea sobre anti fragilidad competitiva

De la economía del crecimiento a la economía de la felicidad

La economía se está quedando rezagada en la historia y sin respuestas ante los problemas de fundamentales de estos tiempos: la pérdida de confianza en la democracia y en los actores políticos que, dan lugar a la amenaza populista en países avanzados y a la descomposición social en países con fragilidad institucional. En las aristas del pensamiento económico, desde el principio básico de la racionalidad fundada en la maximización a partir de posesiones materiales, la del logro subjetivo y emocional de sensaciones anheladas, hasta la de los equilibrios macroeconómicos, se observan las manifestaciones de la insuficiencia de las respuestas ante esa crisis de confianza, tanto en el mundo como en nuestro país.

Ya se notan signos de la nueva economía cuando pensamos más en las reglas que sirvan, a partir de ensayo y error, a modelar una dinámica social autorreguladora sustentable del mercado en armonía con el medio ambiente. La asociación de la felicidad con un supuesto bienestar material nos conduce en una vorágine interminable de posesión de cosas desde las vitales para la vida hasta las más insulsas que uno pueda imaginar con pocas posibilidades de sustentabilidad. Si se trata de la consecución de un determinado estado emocional, la búsqueda será igualmente inalcanzable, la persecución incesante de determinadas sensaciones nos deja atrapados pues siempre existirán unas y otras. La felicidad está más allá de una supuesta maximización de eventos agradables frente a los desagradables. Peor aún es cuando se cree que con tan solo manipulaciones macroeconómicas centradas en la prudencia fiscal y monetaria, se puede hacer algo en medio del poder discrecional y del manejo de información privilegiada que permite a unos pocos extraer rentas en contra de la mayoría.

Fuera de la escena de la economía, la mundialización masiva de las comunicaciones, la saturación de información de toda naturaleza, el uso intensivo, extenso e intencional de falacias, mentiras y provocaciones, desata en las personas una fuerza cargada de emociones y sentimientos tan grande que, las pruebas, los hechos y las refutaciones, son incapaces de hacer cambiar de parecer a la gente, aun cuando tengan conciencia de ello.

La verdadera disciplina económica posiblemente se encamine a orientar a la gente sobre la verdad de sí mismas. El verdadero reto es: cómo vivir mejor en el presente sin las distracciones fantasiosas de lo que pudo haber sido o de lo que vendrá. Quien tenga una motivación importante para su vida siempre encontrará cómo ser feliz, quien no la tenga podrá poseer todas las comodidades materiales y subjetivas, pero llevará una existencia poca realizadora e infeliz.

Es necesario un nuevo «mito compartido» mientras esté ausente cualquier cosa que se haga reforzará al populismo.