Jugar con la economía

Es un error de consecuencias fatales confundir el consenso reflexivo que exige la economía, con las falsas prescripciones influidas por el deseo de hacer concesiones a cada parcialidad del pensamiento como si fuese posible tomar un poco de cada cosa y tener un buen resultado porque todos han sido complacidos, es la historia económica del extravío de un país.

Es jugar con fuego, como lo hace el gobierno, el frenar y alimentar, espasmódicamente, la creación irresponsable de dinero y la asfixia regulatoria, como también juegan quienes critican todo sin fundamentos ni evidencias, esperando sin propuestas que alguna fuerza exterior nos resuelva la irresponsabilidad social de no ofrecer soluciones.

A lo largo de estos últimos 23 años de gobernanza, una constante en el desorden monetario ha sido la emisión irresponsable de dinero tanto en momentos en los cuales fue orgánica pues estuvo respaldada con suficientes reservas internacionales netas (1999 – agosto 2016) como en fechas posteriores cuando fue inorgánica pues no contó con ese respaldo. Con un crecimiento mensual promedio de la cantidad de dinero en 11 %, durante 1999-2022, es imposible la contención de la inflación, pues al no existir una oferta equivalente de bienes y servicios, sea con productos nacionales o importados, la demanda excederá a la oferta presentándose una condición para el aumento generalizado y desordenado de precios.


En un primer momento (1999-2016) la inflación fue galopante con un nivel mensual de 2,8 % a 3,0 %, el impacto no fue mayor porque los precios y los niveles de exportación del petróleo lo impidieron. Luego (2016 – 2018) se intensificó la creación de dinero alcanzando 35 % mensual, la inflación se hizo galopante oscilando entre 35 % y 48 % por mes. En un tercer momento, la emisión de dinero mensual promedia 93,5 %, fue inevitable el advenimiento de una hiperinflación en un rango mensual entre 107 % y 144 %. Fue un desorden anunciado que empobreció al país, lo quebró moralmente, lo llenó de colas, de mercados negros y de una cultura inmediatista y sin esperanza. Finalmente, desde abril 2019 la emisión irresponsable comenzó a reducirse, se permitió una dolarización imperfecta, se cedió en comodato o se devolvieron algunas empresas a sus dueños, se redujo el afán controlador de precios, los resultados todos los conocemos.

Lo acontecido durante estos últimos tres años es aleccionador, pues el dominio mediático del discurso, en las redes sociales, ha convertido la generación de ideas y argumentos, en un torneo donde el supuesto acumulador de seguidores y creencias se queda con todo. Brilla por su ausencia la capacidad deliberativa de suspender «supuestos a priori» en la búsqueda de un auténtico pensamiento que admita el acuerdo y la administración del desacuerdo, cuando uno u otro se haga presente. El necesario fluir, libre y tolerante, de significados es el que permite descubrir percepciones inalcanzables individualmente y es la manera política de hacerlo con rectitud.

«El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones» así lo prueban las generosas pretensiones de instaurar el mandato de la razón para materializar indiscutibles ideales sin la identificación de un cómo comenzar y un qué hacer desde lo que ya existe. La realidad social es más tumultuosa e impredecible de lo que suponen las creencias y utopías fundamentadas en transiciones que exigen desde la nada mucho a cambio de promesas de un futuro mejor para la felicidad de los hombres. En materia económica con sentido social siempre será mejor preferir los éxitos parciales pero efectivos que las grandes soluciones totalizadoras, fatalmente quiméricas.

Hay que estar en permanente alerta sometiendo a prueba las ideas, las leyes, los valores que rigen nuestro entorno, confrontándolos entre sí, sopesando su impacto en nuestra vida, eligiendo unos y rechazando los otros o, a costa de transacciones difíciles, modificándolas. Pero en el dominio económico, se debe permitir que florezca el orden espontáneo eficiente del mercado. Porque es una fuerza impersonal y anónima de la creación de valor. El Estado, para permanecer imparcial, debe contentarse con establecer reglas generales que, sirvan de marco para liberar la acción de los individuos en las tentativas de realización de sus proyectos vitales. Si el Estado pasa a hacer leyes de conveniencia, económicas o sociales, inevitablemente envilecerá el mercado y privilegiará intereses particulares, esto es lo que ha ocurrido con los dos pilares de la demolición material y moral del país: la emisión irresponsable de dinero y la asfixia regulatoria. No se puede esperar que estén dadas todas las condiciones, que cada uno espera, para comenzar los avances, hay que hacerlo ahora con propuestas para darle más fuerza a la recuperación económica que se viene observando desde el año 2019.

Etiquetas: Asfixia regulatoria; Emisión irresponsable; Emisión inorgánica; Hiperinflación; Inflación galopante; Orden espontáneo.

Qué puede darle sostenibilidad a la frágil recuperación económica del país.

En Venezuela, hay condiciones que limitan la efectividad de una política expansiva del gasto público. Para que una política de demanda sea adecuada, la economía de un país debe presentar un contexto con:

  1. Existencia de inventarios de materias primas e insumos de la naturaleza que necesitan las empresas con capacidad ociosa;
  2. Una fuerza laboral calificada desocupada capaz de operar eficientemente en las empresas con posibilidades de aumentar su producción y con acceso a materias primas, insumos, partes y piezas de recambio;
  3. Un mercado con suficiente poder adquisitivo para adquirir esos productos a un precio que permita la sostenibilidad de las empresas.

Esas condiciones están muy lejos de cumplirse en nuestro país, por lo cual cualquier intento de aumentar el gasto público por la vía monetaria, mediante emisión de dinero, se transformaría en inflación.

Domina en nuestro medio un discurso que deja de lado, por una parte, la trama de la rapidez de los ajustes de las variables monetarias y cambiarias y, por otra parte, la lenta respuesta de los procesos fabriles de la manufactura. La política monetaria tiene impacto instantáneo sobre el tipo de cambio y, en el horizonte semanal de la toma de decisiones, en la producción del sector manufacturero, sobre las estructuras de costos y precios de manera asimétrica e incierta. Todo esto ocurre dando lugar a pérdidas o ganancias en el sector, al margen de si los procesos de producción, conducidos por los emprendedores, se hacen con eficiencia económica.

El desahogo de las necesidades de capital de trabajo del sector productivo puede mejorar si institucionalmente se facilita la entrada de las pequeñas y medianas empresas en el mercado de capitales, mediante la creación de obligaciones quirografarias, papeles comerciales y titularizaciones de deuda en corto, mediano y hasta largo plazo. Como este trasvase de liquidez se realiza desde quienes poseen excedentes financieros hacia los emprendedores, no tiene el efecto potencialmente inflacionario de la intermediación bancaria. Claro, hay que aliviar los elevados costos transaccionales a nivel de registros y notarías que encarecen ese aprovechamiento del mercado de capitales. En nuestro país las empresas muestran una condición extrema de infravaloración, cuya responsabilidad ha sido la mala práctica gubernamental que provocó esa situación y no la de los emprendedores.

Fuente: estimaciones formuladas a partir de información del BCV y de los registros de tasa de cambio en las redes

Desde el punto de vista institucional las regulaciones que existen deben librarse de los vicios derivados del manejo de información privilegiada, del poder discrecional y de los alicientes perversos que favorecen la extracción de rentas desde los sectores que agregan valor hacia quienes detentan el poder y sus aliados de ocasión. La política económica tiene que estar sujeta a la evaluación previa de impactos, para alcanzar un crecimiento económico sostenible de más del 8% por año, continuos durante 7 años, si se quiere alcanzar el nivel del producto interno bruto (PIB) del año 2014.

Desde el segundo trimestre de 2019 la emisión irresponsable de dinero, con alzas y bajas, ha mostrado una tendencia a la disminución, es lo que dio como resultado la superación del estado de hiperinflación. A la fecha de hoy, aun la emisión sigue siendo elevada y es la explicación del porqué el índice general de precios está alrededor del 10% mensual.

Solo la sostenibilidad de los precios del petróleo, la recuperación de su capacidad de producción y el aumento de las exportaciones, pueden proporcionar un flujo de divisas significativo más allá del corto plazo. Hasta el presente esas fuentes de divisas han permitido que el Banco Central de Venezuela intervenga en el mercado de divisas para sostener el tipo de cambio, con un impacto menor al de fechas pasadas (2013-2019) sobre las reservas internacionales netas. Los registros de las variaciones promedio mensuales se han reducido desde 2019, e incluso durante el mes de enero y febrero de este año ha sido casi nula, con un nivel de variación que oscila entre 0,6% y -1%.

La condición de suficiencia para la liberación de las fuerzas creadoras de los emprendimientos para el acceso a los mercados de capitales externos y el disfrute de las ayudas financieras de organismos internacionales, es la búsqueda de un acuerdo que coloque por encima de todo la distensión de las sanciones con efectos negativos para la economía del país y su remplazo por sanciones claramente específicas al ámbito político de quienes actúan al margen del respeto a los derechos humanos y cuyos procederes constituyen actos de corrupción.

Perspectivas económicas 2022

VENEZUELA Y SU ESPERANZA OBJETIVA

Para el país, es de difícil pronóstico que ante tantas vicisitudes pueda esperarse un crecimiento sostenido de más del 2,0%. Vamos a exponer las razones que fundamentan nuestra percepción como marginalmente positiva, en un país donde muchos creen que habrá un decrecimiento el año que viene.

El saber formal de la economía se encuentra en transformación, hay una nueva manera de vivir la disciplina cuyos signos proceden de un orden espontáneo de respuesta a la acción humana desde el mercado, desde el espíritu natural de la gente que, a pesar de las vicisitudes, crea valor económico y de un velo monetario con capacidad de incidencia sobre los procesos de producción al margen de la eficiencia. Las fuentes de creación de valor proceden de la forma como la gente organiza la interacción entre la energía, la materia, la información y el dinero, todo ello sin poder evitar el desorden irreversible que ocasiona sobre el clima y por supuesto sobre la biodiversidad.

Es el reto de la nueva manera de vivir mediante el sentido común esclarecido como superación del simplismo lógico y de las pulsiones básicas de las emociones, que hoy se hacen dominantes desde las redes sociales recreando desesperanza y desconfianza entre todos y hacia todo. Nuestro propósito es el de una exploración de las señales del futuro en el presente que ayuden al individuo y a sus organizaciones desde la realidad, tal cual se presenta en sus actos cotidianos.

Vamos a formular unas pocas premisas de impacto crucial y un marco constringente de entorno interno estático y entorno externo dinámico. Los argumentos los hemos desarrollado como herramientas para la reflexión prospectiva condicionada, sin aspiración alguna de constituirse en predicción o profecía. No tenemos evidencia terminal para refutar a las “creencias irracionales” de certeza como los pronósticos que cada uno espera ansiosamente para el comienzo de cada año. Solo ofrecemos una indagatoria para hacer “razonablemente esclarecidas” nuestras acciones en un futuro próximo.

De impacto crucial es la emisión irresponsable de dinero, como determinante de la estabilidad monetaria del mercado de divisas con efectos sobre la estructura de precios relativos y sobre el nivel general de precios y la asfixia regulatoria con sus impactos inmediatos sobre la oferta de bienes y servicios cuando es a la baja y de largo plazo cuando es al alza. Las prácticas recientes de política económica conducen a una modesta mejoría en relación con el manejo de la estabilidad monetaria y fiscal e incierta en referencia con el marco normativo. Creemos que los logros monetarios alcanzados se mantendrán para el año 2022.

El marco constringente interno es estático porque luego del estancamiento de largo término desde 1974 y de la demolición de la infraestructura económica desde 1999, es bien difícil esperar altas tasas de crecimiento, considerando las insuficiencias a nivel de producción y distribución de electricidad, de la precaria respuesta del sector petrolero a nivel de abastecimiento de combustibles y del deterioro de las redes de comunicación física y virtual.

El marco externo es inestable porque el resto del mundo se prepara para un relanzamiento de la economía, una intensificación de la disputa civilizatoria entre EEUU y China, una relocalización industrial y unas definiciones importantes de gobernanza, por una parte, en términos de intereses generales de crecimiento, equidad y justicia y, por otra parte, de inclusión de manera explícita en el discurso político de las demandas de la gente desde su singularidad como manera de superar el desafío que le plantea a la democracia deliberativa el populismo. Sobre estos aspectos nuestra evaluación es positiva.

La estupidez macroeconómica y el sector avícola venezolano

Estos tiempos de dominio mediático y de falta de consciencia sobre la trama de la rapidez de los ajustes de las variables macroeconómicas y de su impacto real sobre los procesos microeconómicos de producción son reflejos de la estupidez humana de estos momentos, en los cuales lo obvio para resolver los problemas se deja de lado y se propaga en la disciplina de la economía.

La irresponsabilidad en el manejo de la creación de dinero por parte de las autoridades monetarias tiene impacto instantáneo sobre las tasas de canje del dólar y, en el horizonte semanal de la toma de decisiones en la producción del sector avícola, sobre las estructuras de costos y precios de manera asimétrica e incierta. Todo esto ocurre dando lugar a pérdidas o ganancias en el sector, al margen de si los procesos de producción conducidos por los emprendedores se hacen con eficiencia económica.

El problema que esperamos comprender es saber cómo la interacción espontánea de un conjunto de unidades de producción, donde cada una posee fragmentos de información distorsionada, produce una situación en la que los precios y los costos dejan de servir como buena guía para que las familias y los emprendedores tengan el debido sosiego y decidir correctamente.  

Es el resultado de la fundamentación para sostenerse en el poder o para aspirar a serlo, con base en la emisión irresponsable de dinero y de la asfixia regulatoria. La experiencia muestra que tal cosa sucede y la observación de los hechos valida como las retribuciones de quienes participan en la producción se distorsionan de manera arbitraria sin conexión con el esfuerzo por hacer las cosas bien.

Uno no puede más que sorprenderse como lo mediático  en economía puede dar lugar a opiniones intencionadas, sin fundamentación y alineadas con lo que la gente desea escuchar y provocar comportamientos cuyas acciones masivas les dejan con la satisfacción de la profecía autocumplida, pero con un enorme costo social e individual.

Hemos formulado índices de precios y costos del sector, de las tasas de canje del $ USD, de la emisión irresponsable de dinero y de la asfixia regulatoria para evitar la posibilidad de correlaciones espurias, de una relación casual y no causal de las variables consideradas o que simplemente que sean tantas las variables de incidencia o de significación contextual que hagan superfluas o no refutables nuestras hipótesis.