Economía institucional

La tragedia griega, la ortodoxia macroeconómica y la demagogia populista.

Grecia y muchos países en crisis solo tienen en común lo que ha sido su calvario: la debilidad institucional y la creencia de que la economía es una suerte de ingeniaría social, donde la simplificación macroeconómica, es la panacea que con el aseguramiento del equilibrio fiscal, monetario y de los pagos internacionales, se resuelve todo. Sin un marco regulatorio que garantice el funcionamiento del mercado sin incentivos perversos, ninguna estrategia desde la adopción de medio de pago extranjero (dólar, euro, yuan, yen,…), hasta las reglas de la ortodoxia económica, sacará a esos países de las catacumbas. Si se adoptan esas medidas de impacto inmediato y luego el desastre continúa, no habrá mas esperanza y nadie creerá en nada.

De mal en peor es lo que revelan las pocas estadísticas que ofrecen las instituciones públicas a febrero 2015 (Francisco J Contreras M)

Un país que va de mal en peor, y no hay forma, de que ni el gobierno y los analistas centren su atención en los males fundamentales del país. Sigue una charada mediática e inmediatista, centrada en medidas económicas aisladas, cuando el problema fundamental tiene como única solución el diseño de políticas económicas en función del impacto anticipado de las regulaciones a través del mercado, en un ambiente de autonomía e independencia de los poderes públicos.

Los fallos del mercado bajo el socialismo del siglo XXI (I)

Es notable como tiende a asociarse el mercado con el capitalismo, como si no tuviese existencia bajo el socialismo. Resulta que los llamados fallos de la economía de mercado no desaparecen con el socialismo, mas bien se acrecientan y con mayor generación de desigualdades sociales. El mercado no nace con el capitalismo, es anterior al mismo y surge en la medida que el ser humano es capaz de generar excedentes que pueden servirles a través del intercambio para obtener con mayor eficiencia los otros bienes que le hacen falta. El socialismo suma a los fallos del mercado los fallos de sus propias regulaciones.