La historia numérica de la inflación en Venezuela (actualización)

Inflación acumulada por períodos presidenciales

Desde diciembre 2014 hasta febrero de 2016, no se publicaba información sobre el índice Nacional de Precios al Consumidor. En nuestro trabajo original publicado en septiembre de 2015, tomamos como referencia para proyectar la inflación la canasta básica estimada por un organismo no oficial, el Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (CENDA) [1]. Esta organización hace estimaciones mensuales de la canasta básica de los sectores populares, esa información la hemos evaluado estadísticamente, comparando su comportamiento con el del Índice Nacional de Precios Nacional de Precios al Consumidor (INPC), con el resultado de que correlacionan entre si con 99,3% de coeficiente de determinación (R2), es razonable que sea así porque  el origen de con el cual se elaboran ambas estimaciones es prácticamente el mismo. De este modo en nuestro trabajo, a partir de enero 2016, hemos tomado como una aproximación del INPC, la variación de la canasta básica del CENDA, es decir empalmamos las variaciones del índice nacional de precios al consumidor con las variaciones del valor de la canasta básica.HistinfMar2016

Fuente: La elaboración de esta tabla se hizo a partir de información registrada en el libro de Asdrúbal Baptista, Bases Cuantitativas de la Economía Venezolana [2] y en la información estadística del Banco Central de Venezuela [3] . A partir de esa información se hicieron los cálculos entre las fechas 1830 y 2015 (diciembre). A partir de enero de 2016, se utilizó como referencia la variación de la canasta básica del Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (CENDA).

Inflación acumulada en ciclos de 17 años en retrospectiva desde 1830 hasta el 2015

Si la inflación durante el 2016 sigue la trayectoria de los valores esperados obtenidos del estudio de series temporales desde 1830 hasta 2016, la inflación anticipada sería de 335 %, sin considerar que este valor estaría subestimado ya que existe un control de precios con una importante escasez de bienes. La historia de la inflación sería la que se muestra a continuación. En los medios circula información donde se señala que el año 2016 podría cerrar con más de 700% (fuente FMI).

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La historia de la inflación de Venezuela revela:

Los aumentos de precios en Venezuela se inician en  1913 con unos niveles bajos hasta 1964, a partir de 1964 ya la inflación aparece como una amenaza, convirtiéndose en inflación galopante entre 1981 y 2016, con la posibilidad de romper cualquier récord histórico, adentrándose en un estallido hiperinflacionario desde el año 2014. Venezuela ha sido incapaz de aprovechar la inmensa renta petrolera desde comienzos del siglo XX hasta estos comienzos del siglo XXI, más de cien años perdidos con un país al borde de un colapso económico.

Si consideráramos que existe en Venezuela desde mediados de 2014 un abastecimiento precario y se publicara la información sobre la escasez (no se ofrece información desde marzo 2014), muy probablemente la inflación estimada podría reflejar más de tres años consecutivos con inflación superior a tres dígitos, lo cual es signo de un estado hiperinflacionario. De manera ininterrumpida desde 1981, los venezolanos sufrimos una penitencia obligada de más de 30 años con inflación superior a dos dígitos, que convencionalmente corresponde a un estado de inflación galopante.


Notas bibliográficas.

[1] http://cenda.org.ve/metodologiacatcbt.asp

[2] Asdrúbal Baptista. Bases Cuantitativas de la Economía Venezolana: 1830-1995, Fundación Polar, 1997.

[3] Banco Central de Venezuela. http://www.bcv.org.ve/

Síntesis de escritos sobre “La empresa frente a la inflación, la escasez y la asfixia regulatoria (caso Venezuela)”

El problema y las oportunidades.

El problema:

  • Inflación.
  • Escasez.
  • Asfixia regulatoria.

Las oportunidades:

No todo falta absolutamente en todas partes y en todo momento. El futuro será de las alianzas y de la confianza. Hay espacio para ello, la dificultad que existe en Venezuela es que en la mayoría de las empresas familiares hay resistencia para a ampliar la participación de terceros en la estructura accionaria de las empresas, porque no existen alicientes institucionales para ello. Pensamos que un medio por excelencia en el futuro de nuestro país será la democratización del capital, pues será inevitable el establecimiento de un eficiente mercado de capitales, para captar los ahorros en situación de escasez de excedentes autogenerados para invertir.

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El corto plazo.

La obligación de sobrevivir:

  • Evitar de manera concluyente las paradas no planificadas.
  • Optimizar el capital de trabajo.
  • Identificar el punto de retiro.
  • Garantizar un flujo de efectivo neto positivo.
  • Simplificar procesos.
  • Balancear la estructura de capital (recursos propios / deuda)

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El largo plazo.

El nuevo paradigma de la escasez:

  • Antifragilidad [1].
  • Frugalidad [2] .
  • Simplificación.

La “antifragilidad” es un concepto para definir aquello que mejora ante las situaciones que podrían destruirlo y que posee la propiedad de autoregulación que le permite a la organización asegurar la capacidad de respuesta exitosa en sistemas dinámicos e inestables. Es la vía para un país que necesita innovar de manera continua e intensa, en un contexto donde la escasez será el signo de lo que viene. La renta petrolera es y será insuficiente para una transición económica, se requiere una cultura frugal, es la denominada “innovación frugal”. Sobre el tema se puede consultar “Aspectos críticos cualitativos sobre las perspectivas 2015-16 de Venezuela».

Hay que prepararse para una era de austeridad, el mundo ya lo hace desde hace tiempo. Es una conceptualización de largo plazo, pues es necesario vencer una resistencia al cambio cuando se tiene haciendo algo repetidamente desde hace mucho tiempo. Será tiempos de frugalidad y antifragilidad como aproximaciones estratégicas.

Lo que vendrá va a exigir bienes y servicios mas pertinentes en términos de uso, mas baratos, mas durables, cuyos procesos sean cuidadosos en su impacto ambiental y en el uso de los recursos naturales. La organización de ser posible logrará mayor estabilidad en la medida que pueda auto generar su componente importado mediante exportación parcial.

Esta aproximación no es nueva tiene sus antecedentes en el pasado en los enfoques “ecodesarrollo”, “tecnologías apropiadas o alternativas”, “economía humanista”, “economía compartida” y otras tantas variantes heterodoxas de la economía.

La innovación frugal (Radjau) [3] es un enfoque surgido en economías frágiles con severas limitaciones de recursos como la de los países asiáticos (China e India) que ahora ha sido adoptado como práctica estratégica por las organizaciones de mayor éxito en el presente.

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Lectura complementaria:

Se sugiere la lectura de nuestra sección de escritos sobre la hiperinflación en Venezuela, sus efectos y como sobrevivir a sus males.

Serie de artículos sobre el qué hacer frente a la hiperinflación Venezuela,

Podcats sobre el tema:

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Notas.

[1] Antifragilidad es una categoría desarrollada por el profesor Nassim Taleb,  en su libro, Antifragilidad: las cosas que se benefician del desorden. Hace referencia a los sistemas que aumentan en capacidad, resistencia o robustez como consecuencia de errores, defectos, ataques, o fracasos.  Como Taleb explica en su libro, la antifragilidad es fundamentalmente diferente de los conceptos de resiliencia (es decir, la capacidad de recuperarse de errores) y la robustez (esto es, la capacidad de resistir el fracaso). El concepto se ha aplicado en el análisis de riesgos. Hay cosas que crecen especialmente cuando se exponen al azar, al riesgo y a la volatilidad (como los emprendedores) y en una sociedad donde creemos que al eliminar el riesgo, también eliminamos esa capacidad de respuesta que es en realidad el núcleo de progreso de cualquier época. Nassim Nicholas Taleb (2012). Antifragile: Things That Gain from Disorder. Random House.  ISBN 9781400067824.

[2] La innovación frugal es el proceso de reducción de la complejidad y del costo de un bien. Por lo general, esto se refiere a la eliminación de las características no sustanciales de un bien duradero. Es el diseño de productos de mayor durabilidad (eliminación de la obsolescencia programada), donde se utilizan canales de distribución no convencionales, que acercan la demanda y la oferta. http://www.frugal-innovation.com/research-summary/

[3]  https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=6871641479341503586#_ftn4

 

La necesidad de recuperación de la cultura cívica de los venezolanos en la superación del caos económico

Rembrandt-BelsazarLa recuperación de la responsabilidad cívica.

El mantenimiento de la crisis no sólo es responsabilidad de los gobernantes. La tragedia que asola al país se superará cuando la mayoría de los venezolanos asuma un comportamiento cívico, es decir, en el momento que tome conciencia, primero, de que no solo tiene derechos, sino también obligaciones, segundo, de que debe ser responsable socialmente de sus actos individuales, y tercero, de que vive en interdependencia con sus congéneres, no de su sometimiento y de la viveza criolla.

El venezolano está obligado a tomar conciencia de que las dádivas supuestamente sociales de los gobiernos cuando proceden de la limitación de las capacidades de producción, porque se confunde al excedente necesario para sostener y ampliar la producción de bienes y servicios, con explotación del trabajo y se le estigmatiza como especulación, a la larga reproduce miseria y no bienestar.

Comportarse cívicamente significa que existe un estado de derecho, debemos comprender que de manera temporal, algunos venezolanos, tienen que ocuparse de la tarea de administrar la justicia y los recursos comunes de nuestro país. Esta cesión de poder es transitoria, no debe interpretarse como un derecho perpetuo de propiedad sobre la nación por parte de los gobernantes, éstos no son más que administradores, no dueños del país, están al servicio de la gente y no al revés.

Significa también que los recursos de la Nación, bienes y servicios públicos, tienen que ser percibidos por la gente como si fuesen sus propios bienes, y no como algo externo o dado, de los cuales hay que apropiarse indebidamente o malversar hasta el agotamiento. De este modo, aprenderemos que cuando un Presidente dice: “Señor Ministro, me llamó un fulano en Margarita, hazme el favor nombra una comisión y resuelve el problema”, no esta siendo generoso, ni desprendido, ni alguien que se despoja de lo suyo para sanar al menesteroso, sino un malversador de los sagrados y escasos recursos de todos los venezolanos, quienes le asignaron esos fondos en su nombre, para que los aplicara por mandato de ley a fines previamente establecidos.

Cuando un Presidente ejecuta el presupuesto y lo hace con probidad no debe ser tomado como acto de excepcional virtud, sino como lo mínimo que se espera que haga en su administración, su incumplimiento cualquiera que sea la razón, es un delito mayor que el robo, es un crimen, pues está dejando niños sin escuela, enfermos sin servicios de salud, excluidos,…, a gente deambulando en colas en búsqueda de lo que no encuentra. Bien difícil es asumir el planteamiento sugerido, pues ese manejo discrecional es que le permite al gobernante abusar de la ignorancia de su pueblo y es también la manera de perpetuarse en el poder con base en demagogia, al amparo de lo contrahecho y la perversión de las instituciones públicas.

Un populismo irresponsable que es necesario explicar como el verdadero origen del caos económico.

Ofreciendo lo que no existe.

¿Qué mensaje expresa el Gobierno en términos de emergencia económica? Desde el discurso suave para las élites, hasta en de las largas y abusivas “cadenas nacionales” se plantea un modelo fundado en el reforzamiento de una maraña de regulaciones, de “buhonerización” de la economía, desde planes de distribución masiva de alimentos a través redes que no existen y ante todo declaraciones donde se reitera muchas veces que la responsabilidad de gobierno es de otros, porque en lenguaje “soez” con insultos se afirma que todos los males públicos se deben a cualquier circunstancia menos a la mala política pública.

Impuestos propagadores de ineficiencias.

Atrapados en la inmediatez, en su apego al poder, en el lucro, en la materialidad, en su propia seguridad, los voceros del Gobierno, no se les ocurre otra alternativa diferente a la de recurrir a los impuestos, y desvían los pocos recursos, de quienes sobreviven y producen,  para calmar el hambre y la desocupación, es así que transformamos la escasa capacidad de generar riqueza en consumo. El problema no termina, pues la misma o más cantidad de dinero circula, mientras menos bienes y servicios se producen, el resultado: más inflación con desempleo. Gira de nuevo la rueca y se acumulan presiones y males que en cualquier momento pueden hacer explosión y definitivamente dar al traste con lo que resta de democracia.

El drama del poder absoluto.

Qué argumento puede impedir pensar que la verdadera intención es la de aumentar el nivel de pobreza que existe en el país, para así asegurarse la cantidad suficiente de resentimientos, miserias y odios, terreno fértil para mantenerse en el poder. Qué impide pensar en que la única y perversa satisfacción es que todos nos igualemos en la miseria, mientras otros toman el atajo más expedito para la acumulación del poder necesario, para la apropiación de lo de lo que resta de una exhausta renta petrolera y de su reparto entre miembros de supuesta revolución, que retoca de ideología lo que no tiene lo mas mínimo de legítimo.

Audio del escrito:

La necesidad de recuperación de la cultura cívica del venezolano


Con lo que comenzamos terminamos, los venezolanos están obligados a la observancia de un comportamiento cívico que les una, de una visión de país sobre la base del empoderamiento de las capacidades de la gente, de su emprendimiento, del trabajo productivo y no del embrutecimiento de la dádiva gubernamental que les esclaviza.

La amenaza de ajustes macroeconómicos que por si mismos no resuelven nada

Bastante tiempo ha transcurrido desde que al inicio de los setenta (siglo pasado) se habló sobre la necesidad de una Reforma del Estado. Durante el Gobierno del Presidente Jaime Lusinchi se hizo un intento fallido con la creación de la COPRE [1], sus propósitos específicos guardaban relación con el campo de la política pública, de la Reforma Tributaria y de su modernización. Sobre esto último, lo impostergable, la sustitución de un régimen fiscal atado al negocio petrolero a uno orientado al desarrollo económico del país, en el entendido, de un sistema impositivo menos sensible al los vaivenes de  los precios del petróleo y a la rigidez del gasto público.

Van muchos decenios en Venezuela soñando con sembrar el petróleo. Este pequeño relato trata de recordar que en nuestro país se ha ensayado sin éxito todo tipo de ajustes o paquetes económicos de naturaleza macroeconómica. Siempre con una convocatoria a diferentes grupos representativos de intereses convergentes con los gobiernos de turno, pero jamás una debida representatividad del país como un todo y mucho menos para asumir una verdadera reforma económica e institucional.

Se hace necesario desde esa época el logro de cinco objetivos [2]:

Primero, darle estabilidad a los ingresos fiscales y asegurar una fuente de recursos que permita el ejercicio de las funciones del estado (perspectiva macroeconómica institucional).

Segundo, la racionalización del gasto público, de manera que cada bolívar invertido asegure una gama mayor de metas alcanzadas (perspectiva macroeconómica institucional).

Tercero, fundamentar la política económica en la utilización de estabilizadores automáticos (fiscales, monetarios y cambiarios) en lugar de mecanismos discrecionales (perspectiva macroeconómica institucional).

Cuarto, someter la política económica a la evaluación previa de impactos de modo que no surjan asimetrías de información e incentivos perversos que den lugar al aprovechamiento interesado de la política pública en favor de intereses personales o grupales (perspectiva microeconómica conjetural).

Quinto, asegurar la debida autonomía, independencia y legitimidad de los poderes públicos (perspectiva institucional).

Es algo que debimos hacer desde hace mucho tiempo, el asunto es que nuestros gobernantes y ministros de economía, lo recuerdan solamente cuando no les queda otro recurso, ante una precaria situación económica. En Venezuela no se tenido estadistas interesados por el propio país y su destino, sino caudillos, con más afán de pasar a la historia reviviendo dudosas elegías patrióticas del pasado. Y que hablar de supuestas repúblicas  que jamás existieron y que tampoco existen, percepciones no correspondidas en Venezuela con algo diferente a un pobre ejercicio de verborrea demagógica para ganar electores o para mantenerse en el poder, a costas de una gran  mayoría de gente postrada, desesperanzada cuya hambre de justicia les hunde en un perverso desvarío que tan solo aprecia como bienestar el que todos seamos igualmente miserables.

El único logro que puede exhibir  el presente gobierno es la sensación de que ahora nos estamos igualando todos en la indigencia. ¡¿Cuáles planes, cuales principios?! Nada mas ocurrencias, largos escritos, declaraciones, todos incoherentes que no califican siquiera como un buen epistolario de buenas intenciones. Igualmente, ¿Cuáles instituciones? Cuando la gente que las representa se designa de manera poco democrática, jamás ha trabajado el oficio, tampoco lo conocen y peor aun deciden según su estado de ánimo. Pensamos que no podemos hablar de república sino de buenos y malos momentos dependiendo del estado de negocios del petróleo.

Los venezolanos nos transformamos en buhoneros, no solo los de bajo nivel de calificación, muchos profesionales, bien formados andan por doquier vendiendo baratijas, en taxis subarrendados, en tarantines de venta de loterías, en ese nuevo oficio llamado «bachaqueo» y otros propios de sociedades perdidas en la decadencia, aun cuando todavía gozan de juventud. Quienes resisten precariamente esa brutal pérdida de poder adquisitivo, viven en colas buscado lo que no se encuentra, con el miedo de ser atracados, ser víctimas del hurto, de la estafa o del secuestro. Otros huyen de su país.

¿Dos Repúblicas? Habría que ser muy generoso para endilgarle a estas caricaturas de Gobiernos un elogio como ése. Durante la democracia, hemos presenciado mejores momentos (en comparación con los recientes) entre 1959 hasta casi finales del decenio de los setenta, período de crecimiento económico. Y otros momentos muy malos, de saltos cuya expresión dominante es el decrecimiento, desde finales de los setenta hasta el presente vamos de pesadilla en pesadilla, creyendo ingenuamente que hemos tocado un fondo, al cual nunca llegamos.

Hemos dejado calar en nuestro sentimiento una triste cultura adversa a la generación de riqueza. En nuestro país tener alguna posesión de recursos, alcanzar el éxito económico es visto como pecado, para ser reconocido hay que vivir a expensas del Gobierno de turno y ser un consuetudinario pedigüeño, este es el mejor camino para el reconocimiento, es la verdadera diferencia entre la Venezuela, de mediados del siglo pasado hasta poco antes de los ochenta y la posterior.

Hasta la cultura de inicios del siglo XX ha sido superior a la de este momento, en ella estaba signado el éxito por la idea de alcanzar algún grado académico, militar o eclesiástico y en una férrea voluntad de trabajo y honestidad a todo trance, éramos gente que llevaba su pobreza con dignidad y sin arrastrarla, con su paludismo, con sus limitados recursos, pero con la esperanza de vivir cada vez mejor por si mismo y no de la mendicidad, o bajo la sombra de algún caudillo de turno.

Los mejores momentos, de la democracia, correspondieron a los tres primeros gobiernos, período del llamado “Pacto de punto Fijo”, durante su época la característica no fue precisamente la de una abundancia con  base en buenos precios del petróleo. La decadencia de nuestra democracia se inicia con el alza del precio del petróleo, desde ese instante como la droga para el adicto, solo se vive bien el éxtasis, del momento del consumo y en cada ocasión se hará necesaria una dosis más fuerte para vivir mejor y cuando no, sufrimos dolorosamente el síndrome de la abstinencia. Uno no se imagina cómo es posible que los personeros del actual Gobierno se regocijaran cuando el precio del petróleo era alto supuestamente gracias a su gestión y ahora cuando caen es responsabilidad de una supuesta conspiración internacional, después de haber engullido una impresionante renta petrolera jamás vista.

Podríamos asumir que los mejores momentos fueron así por existir una visión de país, aún cuando los gobernantes reflejaban con su actuación una cultura errada de logro, el pueblo por inercia social seguía actuando con su paradigma de éxito personal, fundado en la educación y en el trabajo, hasta que al final de los setenta llegó el momento de abandonar esa cultura por otra que reza “póngame donde haiga y más nada”, “como vaya viniendo vamos viendo”, «ahora tenemos patria», «dame una fuercita». Sin rumbo y por la misma senda, paralela con Argentina, marcharon dos países que alguna vez soñaron, en los cuarenta, tener un lugar en el primer mundo para esta época. Definitivamente el populismo con disfraz socialista tiene en la ruina a los países mejor dotados de Latinoamérica.

Quien dude de la situación de crisis y de postración de los venezolanos puede constatarlo con sus propios ojos en las calles de las ciudades, donde pululan toda clase de indigentes mujeres, niños, ancianos, jóvenes, al acecho bien para cuidar carros, pedir limosnas o para apropiarse de algo que no le es suyo, haciendo colas, esperando encontrar lo que no consigue, temeroso que hasta en el propio salón de un cine le atraquen.

En definitiva, la pobreza en todas sus dimensiones ha sido el evento socioeconómico, político y cultural de Venezuela más importante de la actualidad. Ha sido tan rápida y violenta la irrupción de la miseria que no nos hemos percatado dde su magnitud y dejamos pasar un tiempo para la acción que tal vez nos haga falta mañana.

En definitiva la historia se repite, la política económica en Venezuela se ha  limitado históricamente a dos opciones: o se mantiene fijo el tipo de cambio, cuando el negocio petrolero va bien, o se devalúa o deprecia el bolívar, cuando el negocio petrolero va mal. Esto es a nuestro juicio una muestra la irresponsabilidad de quienes han gobernado este país, sean de la IV o de la V República, no hay diferencias. Hemos sido gobernados por gente cuyo interés por el país no supera los límites de una retórica demagógica y populista.

Se repetirá esa historia de variados ensayos imaginables de ajustes macroeconómicos, ya probados sin éxito en cada caída histórica del precio del petróleo y en cada crisis originada por los males públicos derivados de gobiernos nefastos.

¿Será posible tomar la ruta de los nuevos tiempos que asuma como proyecto nacional de Plan de Reformas Económicas e Institucionales que  contenga los cinco puntos señalados al comienzo de nuestro escrito?


Notas:

[1] Comisión Presidencial Para la Reforma del EstadoVenezuela 1984-1999: 15 años de historia.

[2] En otro escrito estos cinco objetivos se detallan, explican y ordenan, este es el enlace: Plan de Reformas Económicas e Institucionales