Anti fragilidad e innovación frugal en el desarrollo local

Una gobernanza transparente fundada en la confianza

Evento: Antifragilidad e innovación frugal en el desarrollo local desde la perspectiva de la gobernabilidad transparente

A nivel local y regional  es condición necesaria la difusión de cultura fundada en la confianza del “poder de la asociatividad”, de la creación de espacios de poder público con participación de la academia, de los gremios profesionales, de las cámaras empresariales, de la gente todos juntos para generar capital social, es decir, empoderamiento.

La superación de la crisis estructural-cultural que sufre el país llevará tiempo y será posible en el momento de que un relato diferente de la manera de vivir con sentido de propósito esté claro para un número suficiente de venezolanos con capacidad de alinear y movilizar la sociedad hacia una auténtica democracia deliberativa.

El factor clave lo constituye la confianza, en un medio de extrema escasez e incertidumbre solo la esperanza de poder delegar, de creer en el otro, con una actitud prospectiva, es la forma de lograr el éxito en los emprendimientos. El futuro de cada uno dependerá de la acción de otro, habrá que abandonar la tentación totalitaria del control de los demás y de su tiempo. Hay que creer que los otros serán capaces de actuar de manera consensual frente a cualquier situación y hay que pensar en la creación de capacidades para que la gente pueda resolver los problemas en el mismo lugar donde se presentan.

Es condición necesaria:

Primero, superar la arraigada cultura bajo la cual se supone que cualquier cosa puede ser considerada como verdad sin necesidad de consistencia argumentativa, ni de evidencias que las sustenten,

Segundo, asumir que existen unas condiciones materiales que solo permiten logros bajo la liberación del mercado de los incentivos perversos que promueven en las acciones individuales intereses contrarios al interés general, es un asunto de estado, pero es también un asunto de cultura cívica,

Tercero, la necesaria consciencia de que la actividad humana consiste en una adecuada armonía con el medio ambiente en el uso del dinero, la energía, la materia y la información con el más bajo desorden posible.

Para el despliegue de una gobernanza local transparente exige:

  1. Contar con estrategias heurísticas “rápidas y frugales” para tomar buenas decisiones, aunque el tiempo, el conocimiento y la capacidad de cálculo sean limitados. Es el hacer más (cantidad), mejor (cualidad) con menos (entropía). Es un enfoque asentado en el “Small is beautiful”.
  2. Crear alternativas, poseer variadas opciones es una forma diferente de hacer cosas con sentido de oportunidad con asimetrías con gran creación de valor y con ligeros daños. Es un modo de domesticar azar, de actuar de una manera racional sin necesidad de entender (o “adivinar”) el futuro sino de explorar sus rastros que uno piensa no tiene lugar en el presente.

Gobernanza empresarial en pequeñas y medianas empresas de países con fragilidad institucional (primera parte)

Hacia una gobernanza antifrágil de las pequeñas y medianas empresas

En la gestión de Pequeñas y Medianas Empresas en Venezuela, hemos podido identificar como un componente del éxito en pequeñas y medianas empresas lo que actualmente se denomina con la expresión “Gobernanza”[1].

El análisis se circunscribe en empresas cuyo entorno responde parcialmente a una subordinación jerárquica entre propietarios, junta directiva, cuadros gerenciales, empleados y trabajadores. Nos referiremos a casos cuya gestión se manifiesta como una relación compleja entre individualidades, grupos y entidades (públicas o privadas) que poseen urgencia de acción, poder e influencia en las mismas. En relación con la actuación empresarial se dará importancia a su integración en la red público-privado-civil con un sentido local-nacional-global.

Este marco analítico condiciona la sostenibilidad competitiva a la existencia de una estructura organizativa interna que pueda ser capaz de lograr armonía entre las partes interesadas con mayor influencia y urgencia en la toma de decisiones y su ejecución. También es un tema ético y moral decisivo para el futuro de las empresas de países con fragilidad institucional, déficits de ciudadanía y sujetos a un marco regulatorio intenso y asfixiante.

Es vital para las organizaciones asumir la trama del poder de manera transparente y funcional para lograr que los intereses de las partes involucradas [2] y los de la organización alcancen un nivel de armonía de forma que promuevan la sostenibilidad de la empresa en el tiempo.

Las PYMES y la asfixia regulatoria en países con debilidad institucional.

La asfixia regulatoria se caracteriza por la existencia de regulaciones públicas, en un contexto de ejercicio de poder discrecional y de apropiación de información privilegiada que alejan a las organizaciones de su razón social. En la medida que este signo se hace presente asumimos que el país sufre debilidad institucional. La administración de la justicia deja de estar sujeta a la razón jurídica y pasa a ser un asunto de imposición por la fuerza a través del sometimiento de los poderes públicos. El costo en gobernanza de este modelo puede ser alto: los extractores de renta pueden terminar como los verdaderos regentes del poder. Un eficiente sistema de asfixia regulatoria deja al ciudadano, de manera inevitable, al margen de la ley pues prácticamente todo está sujeto a normas ambiguas, contradictorias y de difícil cumplimiento. El excesivo intervencionismo en la economía perpetúa los sesgos anti productivos, un igualitarismo más allá de los principios de justicia y equidad social impide retribuir en valor a quien lo agrega con su trabajo, valor que es apropiado por quienes se aprovechan de la norma con el menor esfuerzo posible. Los buenos trabajadores, empleados, aliados, familiares y funcionarios tienen que cargar con el peso del trabajo que no hacen los aprovechadores de oficio, los “extractores de renta”. Es una cultura que se extiende por contagio en forma tal que las partes interesadas con poder e influencia pueden asumir un comportamiento estratégico en su favor no alineado con los de la organización ni con los de la sociedad, en ese momento la demolición institucional se transforma en la ruina moral de un país. La inversión en valores y principios es clave en el fortalecimiento de las pequeñas y medianas empresas frente a la adversidad.

Las decisiones rutinarias y no rutinarias de una organización y el análisis de impacto regulatorio

Las regulaciones gubernamentales pueden tienen efectos sobre:

  • Los precios, la competencia y las barreras de entrada y salida del mercado.
  • La salud, la seguridad, el medio ambiente y la cohesión social.
  • Los gastos de gestión de las regulaciones mediante las cuales los gobiernos se hacen de información e intervienen en las decisiones económicas..

Las empresas en sus actividades toman decisiones rutinarias y no rutinarias. Las rutinarias son las que se efectúan de manera recurrente y son susceptibles de medición en su desempeño mediante la recolección cíclica de indicadores, por ejemplo, el período de cobro, de pagos a proveedores, de producción mensual, …, las no rutinarias son las que tienen lugar ante eventos críticos de entorno o como resultado de una decisión estratégica y exigen una respuesta de la organización, por ejemplo, la decisión de comprar en el país o importar luego de una regulación gubernamental, la de acometer o no un proyecto único y no repetitivo. El control de gestión de las decisiones rutinarias se efectúa a través de indicadores de eficiencia, eficacia y efectividad con tomas periódicas. El control de las decisiones no rutinarias, se efectúa a través de indicadores de ejecución temporal y de ejecución presupuestaria.

El análisis de impacto se refiere al establecimiento de pautas para la evaluación de las decisiones rutinarias y no rutinarias de la organización, en términos de efectos secundarios y colaterales, de costos-beneficios y de costos de transacción, sujetas a un marco regulatorio gubernamental. Abarca los derivados del cumplimiento de las regulaciones y aquellos que inciden en la manera como las partes interesadas podrían modificar su comportamiento ante la norma.

Enlace para descarga de la actualización del tema:

Gobernanza en PYMES de países institucionalmente frágiles


[1] Brito, Morelba. Gobernanza empresarial: Ética, Responsabilidad Social y Rentabilidad en la «Era Pos-Enrom»Revista Venezolana de Gerencia [en linea] 2007, 12 (Abril-Junio) : [Fecha de consulta: 13 de noviembre de 2014] Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=29014472003, ISSN 1315-9984

[2] Grupos de interés o partes interesadas (stakeholders). Se refiere a los grupos que tienen influencia, urgencia, poder, o legitimación y sus actuaciones  pueden tener efectos sobre la organización.

Entre ilusiones y relatos

La asfixia regulatoria como dispositivo anti frágil de perpetuación del populismo

“Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador. ¡Todo es igual, nada es mejor, lo mismo un burro que un gran profesor…!No hay aplazaos ni escalafón, los inmorales nos han igualao… Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición, da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón.!”

Enrique Santos Discepolo

La asfixia regulatoria es un poderoso mecanismo anti frágil para perpetuarse en el poder, consiste en el establecimiento de una multitud de decretos, normas, providencias, leyes y regulaciones, todas de confusa, contradictoria y ambigua interpretación que permiten amordazar a la democracia. De esta manera un gobierno puede mostrar una imagen de aparente formalidad democrática cuando no lo es. Un eficiente sistema de asfixia regulatoria deja al ciudadano de manera inevitable al margen de la ley, prácticamente todo está sumido a normas contradictorias y de imposible cumplimiento. El estadio superior de un sistema de asfixia regulatoria se alcanza cuando los poderes públicos pierden su autonomía e independencia.

En países con debilidad institucional los gobiernos populistas-iliberales utilizan el marco regulatorio para que la gente bajo el impulso de las emociones pierda la perspectiva, descargue su ira en los demás, invente fantasías, y al caer en la trampa de la manipulación se distraiga y libere al gobierno de su responsabilidad en el desorden reinante. En su fase terminal la asfixia regulatoria concluye en desesperanza, postración y descomposición social, en tal magnitud que se quiebra la capacidad de soñar, de organizarse, de que fructifique un programa de reformas económicas e institucionales, cunde el pánico, la anarquía y el bochinche.

Esa fuente de males públicos deriva del incorrecto diseño de las políticas económicas que pretenden controlar los mercados a través de las variables resultado, como son los precios de bienes y servicios, tasa de cambio, salarios, costos e intereses. Este tipo de regulaciones son la que más trastornos causa en el desarrollo de un país, porque otorga a quien administra información privilegiada la capacidad para decidir en favor de sus intereses y en contra del bien común.

Mientras no comprendamos que la asfixia regulatoria hace un buen servicio al corrupto, cualquier acto -hasta el más honesto- es prácticamente imposible, a menos que pagues. Mientras esto no se comprenda, seremos unos tontos útiles, que celestinamente decimos: “no estamos en Suiza, cómete la luz”. De todas las corruptelas, la peor es la del poder, pues quien formula la norma lo hace para aprovecharse e imponer su pensamiento por vía no democrática.

La asfixia regulatoria recrea un contexto bajo el cual el sistema opera en las últimas, con un personal mal remunerado y con fallos recurrentes y masivos de todos los servicios. Es el espacio donde convergen las necesidades de quien requiere un servicio con urgencia y el funcionario arruinado. El poseedor de poder discrecional se vale de las mismas regulaciones para extraer rentas de quien desee, porque todo el mundo, para solventar sus problemas, tiene de manera obligada que situarse al margen de la ley. Cualquier actividad simple desde renovar un documento personal, hacer un pago de servicios públicos, solicitar un servicio de conexión telefónica, de electricidad, lo que sea, requiere una cantidad de trámites que obstaculiza hasta las cosas más sencillas de la vida: es el mundo de la asfixia regulatoria.

Bajo esta cultura de poder se asienta una masa crítica de adeptos con sentido de propósito y hoja de ruta, en la cual la vía cómoda para el abatido es “resolverse” anotándose en la cola de personas que se asocian con el gobernante de turno para extraer rentas de los demás, pues guardan la esperanza de que alguna suerte les permita transformarse en flamante administrador de una parcela en el ejercicio del nuevo oficio de gestor de la escasez de todo al margen de la ley, pero entre los privilegiados del sistema. Mientras tanto, el descontento masivo se alimenta en la autodestrucción.

Se recrea una subcultura de tolerancia indulgente hacia la extorsión social, de falta de conciencia cívica y de postración social para la observancia de las leyes, son las fuentes de la predisposición hacia el delito, esperando la oportunidad cuando el riesgo de ser descubierto y penalizado sea mínimo. Estos eventos hacen de Venezuela un país inmerso en la fragilidad institucional, entre 179 países estudiados, Venezuela se encuentra en un club nada envidiable de los 25 países con mayor asfixia regulatoria en el mundo.

El factor crucial para la reinstitucionalización del país lo constituye la restitución de la autonomía, la independencia, la legitimidad y la transitoriedad (no perpetuidad) de los otros poderes públicos. Estos son los contrapesos necesarios para contener en su mínima expresión a la corrupción en todas sus variantes. La debilidad institucional es el ambiente más propicio para la destrucción de la ciudadanía y la extorsión política de la sociedad.

El factor crucial para la reinstitucionalización del país lo constituye la restitución de la autonomía, la independencia, la legitimidad y la transitoriedad (no perpetuidad) de los otros poderes públicos. Estos con los contrapesos necesarios para contener en su mínima expresión a la corrupción en todas sus variantes. La debilidad institucional es el ambiente más propicio para la destrucción de la ciudadanía y la extorsión política de la sociedad.

La condición suficiente para el reforzamiento de la anti-fragilidad de la democracia venezolana se centra en la aprobación de una Ley de Evaluación de Impacto Regulatorio que lleve a su mínima expresión los vicios de los males públicos derivados de políticas públicas que promueven el uso de información privilegiada por parte de los funcionarios públicos, la propagación de incentivos perversos y la desviación de los recursos de la nación en favor de parcialidades políticas, ideológicas, grupales e incluso individuales.

Hay que constituir un marco descriptivo sobre las fuentes de las regulaciones gubernamentales, las atinentes al gasto público, las que afectan al mercado y a la vida económica.

@fjcontre35
Etiquetas: #asfixia regulatoria, #incentivos perversos, #asimetrías de información, #poder discrecional, #corrupción.

La economía como disciplina fundamental en la interpretación y solución de los males sociales (segunda parte)

Nuevos actores y nuevo contexto

La economía entendida como disciplina para el bien común merodea entre lo normativo del comportamiento de los individuos en términos de propósitos de justicia social, y lo positivo, en términos específicos de conducta humana sobre la racionalidad de la manera como los individuos forman sus juicios y toman decisiones.

Venezuela muestra los signos de un declive institucional acelerado, tres decenios con una inflación de más de dos dígitos, la demolición de su infraestructura física y la “descapitalización” moral, eventos que constituyen la realidad inocultable del deterioro económico y social. Lo trágico es que esos males se propaguen de modo irreversible, pues la geopolítica del mundo ya no está en manos de gobiernos de los países llamados potencia con poder de influencia global, está indisolublemente vinculada con realidades locales producto de la debilidad institucional de las zonas más conflictivas del mundo.

El mundo contemporáneo responde a una lógica compleja donde los estados aparecen con un rol disminuido frente a las autonomías de actores cada vez más activos con dinámica propia local e impacto mundial. Es un desafío para la democracia enfrentar una realidad que pueda estar sujeta a acuerdos con esos actores locales con poder e influencia. Estos nuevos actores tienen poder para administrar sus intereses en un contexto mundial, desde un escenario local y se benefician de las ventajas derivadas de las creencias, la economía, el estado, la mundialización y lo sagrado..

La conflictividad entre las potencias de primer orden como EE. UU. y China en la definición de una hegemonía compartida en el futuro hace recaer el peso de ésta en sitios bien alejados de sus fronteras, en lugares donde se impone una correlación de fuerzas internas que por voluntad propia -más que por imposición de esas potencias- favorece la descomposición económica, institucional y moral de un país alrededor de alianzas que para nada tienen que ver con la ideología, pero más con la mercantilización de todos los aspectos de la civilidad de un país.

Cuando la gente, sin estar en una condición de guerra, huye en masa de su país, cuando se observa el desconsuelo, la tristeza y la precariedad en la faz de la gente que estando sana puede fallecer de manera súbita, que cualquiera puede morir por contaminación hospitalaria de modo sufrido y extenso por una cronicidad simple, cuando hay niños y ancianos hurgando en la basura algo que comer para sobrevivir uno se imagina un lugar precario de escasez de recursos naturales, materiales y financieros.

Cuando uno se encuentra en uno de los lugares mejor dotados por la naturaleza, en un país con gente trabajadora, con maestros y profesores, con profesionales competentes y calificados en vías de extinción, pero activos, es la presencia del contraste entre la opulencia de modernos centros comerciales, y también, de emprendedores que con base en la frugalidad tienen ingenio para sobreponerse a la asfixia regulatoria gubernamental. No hay lugar para otra conclusión: tiene que haber responsables de esta tragedia.

En el mundo esos estados extremos de la economía son cosas superadas del pasado, hasta las mismas dictaduras y gobiernos totalitarios se han perpetuado sin tanta malevolencia. Es urgente estabilizar la economía venezolana pues existe la posibilidad de caer en una condición de conflicto permanente e irreversible.  Bajo la abundancia, los espacios de paz se multiplican y se reproducen, es más fácil compartir alimentos cuando sobran que cuando son escasos y comprometen la supervivencia. Para países con debilidad institucional hay tres opciones la tunecina, la iraquí y la siria.

La tunecina se construyó sobre la base de un proyecto de consenso entre los factores democráticos con rasgos predominantemente fundados en la democracia “liberal – deliberativa”, ha sido el proceso que se condujo de la mano del “Cuarteto Nacional de Diálogo en Túnez conformado por el Sindicato General de Trabajo de Túnez (UGTT), la Confederación de Industria, Comercio y Artesanías (UTICA), la Liga de Derechos Humanos de Túnez (LTDH) y la Orden de Abogados de Túnez”. Ha sido el proceso de reinstitucionalización menos oneroso de los tiempos de los conflictos híbridos no convencionales.

La iraquí cuyo precio ha sido bien alto luego de 38 años de guerras, embargos y terror con un país completamente en ruina, 2,5 millones de desplazados y una condición de paz precaria que se va erigiendo en un proceso integral de reforma y desarrollo democrático, con la ayuda internacional y del sector privado. Las necesidades de reconstrucción ascenderán a unos 80.000 millones de dólares.

Y el peor de los caminos: el sirio. Quizás la impopularidad de Bashar al-Ásad recreó una ilusión de inmediatismo por parte de los opositores que terminaron fragmentados y en ocasiones enfrentados entre sí con una mayor ferocidad que la de cada uno de ellos frente al adversario mayor que es el régimen. Ha sido una devastación con un costo extremo para la población civil más vulnerable y pobre del país.

Es un desafío para la democracia enfrentar una realidad que forzosamente estará sujeta a acuerdos con los actores locales con poder e influencia.

Interpretaciones simplistas e imaginario local con impacto mundial

Las interpretaciones simplistas tienen hoy en día un impacto más allá de lo marginal, son los terrenos fértiles que permiten a los emprendedores de la ideología, de la política, de la economía,…, de lo social, jugar con las emociones y extraer rentas comprometiendo socialmente a un país. Todos estos eventos poco visibles de la experiencia cotidiana influyen mucho más de lo que uno puede imaginar. Una buena intención de política pública, además de la posibilidad de crear incentivos perversos, puede transmutar un comportamiento cívico fundado en la moral por otro contaminado de los efectos nocivos de la mercantilización de la conducta humana. Estos son dominios en los cuales la responsabilidad moral de los actores con poder e influencia local son decisivos en el logro de un consenso para el restablecimiento de la democracia y de la reconstrucción económica del país.

Emociones y racionalidad

Por lo general, en microeconomía se tiene la idea de que las personas actúan racionalmente, calculando las consecuencias de sus decisiones y corrigiéndolas a partir de su propio interés, suponiendo que poseen la información necesaria y certera para actuar. Pero en la cotidianidad, la gente además de hacer cálculos toma en consideración los afectos, las creencias, …, los valores. Vamos a considerar los constructos del saber de la ciencia económica para explorar las explicaciones desde otra perspectiva diferente.

La forma como inciden las emociones sobre las decisiones en el individuo induce correcciones que pueden tener consecuencias indeseadas para la sociedad y para sí mismo. También está presente la dimensión moral de la utilización de las emociones para estimular comportamientos interesados por parte de quien las manipula. Estas circunstancias hacen pensar que, a pesar de la complejidad, las actuaciones irracionales del ser humano pueden ser anticipadas. Es el rol crucial del discurso previo moral antes de tomar decisiones críticas y puede ser tan simple como recordar los fundamentos éticos, los religiosos, los valores, es decir, los códigos morales, ante la posible falla.

El aprovechamiento de lo emocional por parte de los nuevos emprendedores de la ideología, de la política…, de la economía, …, del crimen organizado emergente tienen hoy un impacto importante en la trama de los conflictos locales y mundiales. El impulso de las emociones se activa cuando la realidad que percibimos, imaginamos o reconocemos, deja de corresponder y coincidir con nuestras expectativas y preferencias actuales. Esa activación en un contexto de sufrimiento propende a una actuación fuera de la razón donde se desplaza el sentido de la responsabilidad, con o sin justificación, hacia otro en búsqueda de un culpable. Para todo humillado, dominado, excluido, pobre o miserable, su referencia trasciende el ámbito de la visión local, pues su realidad abarca en términos de entorno sensible a todo el mundo, es una exposición a un dolor mayor entre su sufrimiento y a la opulencia de los demás del extremo más rico del mundo.

Ante el sufrimiento el ser humano busca explicaciones: «¿Por qué me pasa a mí?», la respuesta conduce casi ineluctablemente a la búsqueda de un culpable, real o imaginario, de un complot que puede ser verdadero o falso. La red internet, las comunicaciones, los medios dan fuerza y permiten que ese imaginario, con algo de simplismo lógico, transforme a la política, a la ideología, a la religión, en prósperos emprendimientos del crimen organizado o en medios para hacer dinero. Una trama en la cual coinciden circunstancialmente intereses comunes entre individuos, grupos, países puede dar lugar conclusiones vacuas de supuestas conspiraciones que tienen más características tendenciosas que de hipótesis para validación.

Lo que en un entorno democrático deliberativo daría lugar a diálogos y acuerdos transparentes, a fuerza de posverdades y posfactualidades recrea un aborrecimiento al acuerdo abierto y cede sus espacios de encuentro a “pactos” entre adversarios que tienen más características de la política como emprendimiento que como resultado de una convergencia ideológicamente fundada o de una búsqueda de consenso bajo criterios de deliberación democrática.

Las asimetrías de información, la «infoxicación» y el poder mediático hacen de las mayorías presas fáciles para la manipulación de la conducta a través de las emociones. Es el aprovechamiento tergiversado de las tradiciones, de las creencias, de la condición moral, de lo sagrado para las personas. Este aprovechamiento puede servir para perpetuar la ignorancia y subyugar a las gentes haciéndoles creer que no pueden decidir, ni valerse por sí mismos, asumiendo cursos de acción que les someten más en su estado de miseria.

Infografía: emociones y miserias bajo el populismo autoritario

  • Justicia Social: Plano normativo
  • Racionalidad limitada: Plano positivo
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