Massala


Esta serie comprende 48 títulos sobre especias, aromas, colores, flores, salutaciones, recuerdos y despedidas.


El monólogo de los cardamomos

El monólogo de los cardamomos I

I

Eres como las rosas,
las más expresivas flores de un jardín,
dices llégame con afecto,
con delicadeza,
porque te hieres con mis espinas o,
me marchito con tu desdén.
¿Habré tratado sin cuido aquella flor?.

II

No puedes decir lo que sientes y es bueno,
pero se aprende a hablar poco,
te estimo puedes decir,
nada más,
pero de quince mentiras diarias,
a las cuales se tiene derecho,
ahora tienes una más o una menos,
lo sabrás tú.

III

Amiga,
la vida son destellos bien vividos,
se siente la brisa que juega con tus cabellos,
sin que tú lo sientas,
la lluvia que los empapa,
sin que te des cuenta,
no importa ni la brisa,
ni la lluvia.

IV

La ubicuidad del verso,
permite escapar a todo lo que pueda afectar,
a quien más se quiere.
Las palabras dan sosiego,
fluyen como reflejos de la imaginación,
es una inquietud donde los adentros del alma dicen,
quieres un descanso en su memoria,
ya que no lo puedes hacer sobre su regazo.
Los locos tienen la libertad de decir lo que sienten,
los cuerdos son prisioneros,
de lo que no pueden sentir.
Estar cuerdo y querer ser loco.
Quien quisiera tocar tu puerta sin tocarla,
sin tener las llaves poder abrirla.

VI

Todos son poetas,
el punto está en los actos cuya motivación está en el ser,
y no en el tener (tener es donde los sentidos siempre desean estar),
existen tantas cosas que podemos hacer por los otros.
Como sentir la felicidad del quien te amé,
porque el que la sienta no depende de ti,
es tan sólo su decisión,
si no depende de ti y si no te tiene,
se será más feliz que si lo intenta.

VII

¿Las abejas y los delfines duermen?
Ella dijo: “No duermen, sueñan”.

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El monólogo de los cardamomos II

I

Conducir la barca sin sextante y aprender de las estrellas,
fijar la vista en el inmenso,
buscar en la interminable noche una luz,
sino se encuentra lo que busca quizás hallé algo mejor,
escuché hace poco que “un Almirante se echó a la mar,
tras los cardamomos,
la nuez moscada,
la macis,
la canela y los clavitos de olor,
nunca lo supo y descubrió algo mayor,
nunca perdió su esperanza,
y su compromiso con una Reina,
casi arruinada,
y unos condenados por compañía”.
En la peor de las circunstancias,
mientras se tenga aliento,
hay una responsabilidad con el creador,
de llevar una vida digna,
de tener la fe en un mundo mejor.
Sobre la mente y sobre la esperanza,
quien domina es la persona,
su libre albedrío,
allí entra y sale quien uno quiere.

III

Hay algo más que palabras en la gente,
si uno es atento a la posición gestual,
se aprende a sentir otras cosas,
que el lenguaje no es capaz de expresar.
Es una melodía de silencios,
donde se ahoga lo mejor de mí para ti (no sé si al revés),
porque en el silencio también existe,
y se aloja eso que llaman el desamor.

IV

Cuando era niño,
desde el asiento trasero del vehículo de mi padre,
creía que las estrellas se podían alcanzar,
pensaba es un asunto de velocidad,
si corremos más las alcanzamos,
no era así,
como al insomne persiguiendo el sueño,
mientras más se las busca más se alejan,
como ahora te alejas tú.
Son innumerables los motivos del corazón,
y de la razón que tengo para encontrar palabras,
que decirte desde hace tiempo,
desde ayer tu cumpleaños,
desde hoy,
desde mañana,
ellas se esfuman,
han sido estelas difusas,
ha sido el sueño que escapa del insensato.
Es como ofrecerte la flor que no marchite,
la imaginé dentro de un cristal al vacío,
sin más nada que su propia existencia,
fresca y eterna.
De pronto existe y visité los sitios donde hacen arreglos,
no encontré la que buscaba.
Me queda tiempo hasta el miércoles para encontrar la flor,
no quisiera conformarme con la intención,
la vida continua amiga.
Me digo a mi mismo que todo aquello,
que se pueda concebir y creer en el pensamiento,
la mente lo puede alcanzar,
es un decir porque en estos días,
la mente no me quiere ayudar.


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El monólogo de los cardamomos III

I

Cada año a los tantos días de tu mes,
desde el amanecer hay gente volando entre luces,
buscando tomar una brisa,
para darle un nombre que se parezca a ti,
para escribirla lo mejor que pueda, y estar allí,
para conversar cuando quieras,
para estar contigo y escucharte,
cuando busques sosiego,
o nada más para que recuerdes,
donde quieras desandar el camino,
que hay quienes creen,
apoyan y desean que te vaya como tú quieras.
No he conseguido el nombre de la brisa que se parezca a ti.
Un poeta en lugar de mirar el cielo,
habría ido a los jardines de Mesopotamia.

II

Ánimo apenas hemos abierto una ventana,
de las tantas que tendremos que abrir.
Se rompe la nota para cumplir lo que estaba escrito,
igual hoy cuando se yerra,
yerra y yerra,
cuando viviendo en el pequeño espacio,
se descuida el pensamiento,
caen las armaduras y uno se equivoca mil veces,
ha sido una tarde maravillosa,
bajo el borbotón de tu crítica profunda,
surgida de tanto tomar agua en lugar de vino.

III

Tan simple como pocas palabras,
lo que significa tener tantos sentimientos todos del buen cariño,
es preferible no escribir y tan solo decir que hoy se piensa en ti.

IV

Ayer se disipó una duda en la mirada,
de unos cabellos sueltos,
sobre los que se distraen las aprehensiones,
pero más carga de pasión había en unas manos,
y en tus lágrimas,
entre claros y oscuros,
luces y destellos,
allí esclavos de lo que quieras,
estaba tu público,
y allí estaba yo,
eras la que acaricia la fibra,
donde los insensibles pueden también vivir,
donde dispuesta estás para a reincidir,
no una vez,
sino mil veces más.

V

Dijiste, “el monólogo es allí al frente de un frondoso árbol,
es el de los mangos”,
imaginé sus manos, sus cabellos “es a la izquierda”,
luego “otra vez a la izquierda”,
me preguntó “ves el árbol”,
alcé la mirada y en ese bosque,
estaban los árboles,
todos eran mangos.
En aquel laberinto,
de los monólogos,
estaba el traje rojo,
serpenteando un ceñido cuerpo,
mostrando todas las ondulaciones del amor negado,
ese que escapó un día,
el mismo que más lo negó,
y aun liberado,
continúa la figura ajustada y erótica de la pasión infinita.

VI

Todavía en aquel sitio,
entre el Líbano y la Siria de una tarde,
al ladito del río,
aun el bosque guarda celosamente,
el aroma de galletitas,
que dejaste al pasar,
las mismas que degustamos,
entre macis y cardamomos,
el día de tu cumpleaños.


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Fin del 2014

Francisco J Contreras M


Las brisas del páramo y las olas de mi puerto

I

Que el espíritu permita desde el páramo lejano mirar lo que desde mi puerto no puedo y,

también que consiga acercarse a mi mar y,

distinguir desde allí lo que en las alturas no percibo,

que siempre tenga algo nuevo que decir y,

algo nuevo por hacer,

que sea la mano amiga a la orilla del camino,

para quienes transitan el mundo mejor,

que pueda contar con tu apoyo cuando la travesía luzca difícil,

que recibamos la luz y también que la irradiemos.

II

Por la brisa que hoy dibuja la sonrisa del azul marino y juega serpentinas con los frailejones del camino, Por la brisa que ensaya mariposas en la arena y juega espumas en el vórtice de las olas, Por la brisa que construye horizontes de blancas nubes y juega las transparencias en los cristales del rocío, Por la brisa que recoge el polen de las flores y juega los aromas de pétalos y frutos, Por la brisa que dibuja los plumajes y juega los arpegios en el canto de las aves.

III

Es la misma brisa que hoy bajó de la montaña a traernos este trocito de Dios donde se moldea la esperanza del mañana, un mañana de paz donde no se incinere la ternura, la infinita ternura que entraña la voluntad de amar. El trocito de Dios que ilumina de gloria del humilde; El trocito de Dios de los que hoy desandan caminos bajo nuestro cielo sagrado; El trocito de Dios que está presente entre nosotros en la aurora del mundo mejor.

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Feliz año 2015

Diciembre 2014

Francisco J Contreras M


Rocas y frailejones

I

Llámese con la palabra que se quiera,

hablarte no es algo de entendimiento literal,

como el canto de un pajarito para otros pajaritos,

su canto no es pensado,

así sea para decir adiós o la puerta está cerrada,

el mío sí lo es.

II

Cuando te hablo no se si será ficción,

uno verá en cada quién,

lo que otros jamás verán igual.
“¿Quién miente?”
Son los pensamientos condescendientes del corazón,
Tomo el aire de esta montaña,

no lo puedo retener, escapa y se va …

III

Quién teme a la enredadera porque lo hirió algún abrojo,

puede distanciarse de ella que simplemente le mostraba el camino de la vida,

ésta no quería herir y,

cuidado si quien te lastimó tampoco.

Ese temor se llama inocencia perdida,

la inocencia es esencial para amar,

si la pierdes,

no probarás una vez más el sentimiento de mi para ti.

IV

“¿Los frailejones cómo están hoy?”
Parecen rocas en la mar,
Sembrados hasta siempre
Tienen tiempo allí donde los ves ahora.

V

Te digo es vano cualquier esfuerzo para impedir que siga,

escuche y diga, es la voz,

puede que sea de Dios,

como también de donde venga.

VI

Es una inspiración saber que no eres mía,

ni siquiera en el pensamiento,

ni en el mercado,

eres nada más que el nombre que llevas,

el mismo con el que te llaman y como también lo hago yo,

acá en el diálogo de los frailejones y las piedras del camino,

que cubren los 45 minutos de mi rutina de respiración,

donde ni siento,

ni escucho,

nada mas te pienso.
Enero 2015

Francisco J Contreras M


Del amor y la locura

I

Del amor y la locura, hay más de mil y una noches de explicación.
Aquí en la vida, no hay otra cosa diferente de los hechos.
Sólo sabemos del amor por sus efectos y nada de la sustancia que lo compone.

III

Para Nicolás, fue el polvo con que Dios amasó las estrellas.
Para Pablo, algo tan corto y tan largo de olvidar.
Para Mario, una razón para que no te quedarás conmigo y no te salvaras.

VI

Pero esta tarde cuando nos vayamos, como en la tarde el sol,
será lo que no se dijo, y más de lo que no se hizo,
que sientan pesar quienes amaron aquel día.

VII

Antes del adiós,
Lucidez no me niegues vivir y un sitio para mirarte.
Instantes para sentir que sientas, solaz sobre tu fragancia.

VIII

Amarena tus labios, rosas, rosados botones,
Enciendan las miradas del nocturno para guardar tu aroma.

Febrero 2015


El Café de San Miguel

I

Duermo cuando estás despierta,

trabajo cuando duermes.

II

Estábamos en San Miguel y,

desde el día que no olvido,

he querido sentir la fragancia del café,

como aquel que una vez compartimos,

en el recuerdo de un mundo feliz.

III

He caminado y danzado

a un ritmo de dos horas diarias,

sólo,

antes del amanecer y,

antes de que el sol diga su adiós al atardecer.

IV

Quisiera más,

pero las horas son horas,

no más, y respiro,

escribo a quienes tengo afecto,

una vez que otra,

como ahora,

es un instante nada más,

me conformo con pensarte.

V

Te sueño adelante,

corazón indomable en tu propósito y,

con el brillo de tus ojos,

que luces en la inmensidad de los mares,

como los mil faros de Punta Brava.

VI

Tus significados no son sólo palabras y sonidos,

porque existes en tu mágica armonía,

entre la presencia,

el aroma,

el gesto,

en todo lo que la maravilla de los sentidos

pueda percibir del trato contigo.

VII

Eres deleite leído desde aromas,

una acaricia en la mirada,

he visto tus sabores,

escuché tus colores,

quisiera sentirme desde tu silencio.

VIII

Casi me quedé ciego,

sordo, mudo,

sin percibir el sabor de tu piel,

tampoco tu desdén,

¡hay¡ sino me hubiese enterado de tu existencia. !

elegí sentirte completa como realmente eres.

Abril 2015

Francisco J Contreras M


Ocho damas de la noche

I

Hoy es tu día, brindo contigo, por un presente tan amplio,
como para guardar en las horas de hoy, los tiempos que vendrán,
así estaré cerca de ti, aun cuando no en este dichoso instante,

II

No tengo ni siquiera una galletita, para cantar tu cumpleaños
pero tengo todas las velitas del corazón encendidas por ti,
no las apagará la brisa, no se las llevarán las olas.

III

Los sueños del jardín quisieron acompañar tu ausencia,
ocho damas de la noche agitaron sus pétalos
para estar conmigo sintiendo  tu alegre risa.

IV

Tres damas  lloran mi soledad,
cinco me muestran el sitio,
desde donde destellan tus luces,
luciérnaga de mi noche.

Septiembre 2015

Francisco J Contreras M


Quizandal

I

La antesala de Quizandal es una carreterita,

desde cuyos bordes casi invaden unos manglares,

en algún claro botecitos de madera con orlas de caracolas,

algas y crustáceos.

II

Cuentan que están los restos de una embarcación,

donde Aguirre disfrutaba de las doncellas. 

Al paso de la brisa se sienten susurros,

silbidos,

dicen ser las notas quejosas de las bellas damas.

III

Hay garcitas, corocoras y gallitos laguneros,

eso fue lo que de niño escuché y también vi,

no las doncellas. En el cristal de aguas si pude percibir algas marinas,

otras especies,

todas en compás perfecto

danzaban al vaivén de corrientes de diferente curso.

IV

Era la antesala de Quizandal.

Diciembre 2015

Francisco J Contreras M


El mejor día

I

En la contemplación,
de los corales de Yapascua,
frente a la sabana de Merecures,
sobre los azules de la Hoyada de los Molinos,
olas, mastranto y eucaliptus,
resoplan su plenitud,
de aromas y encantos,
ruidos armoniosos en colores,
pero,
pero,
aún estupefacto
sobre el hombro del embarullado
pesa la civilidad perdida,
y uno se pregunta:
¿De quién es este día?,
no importa
es el mejor de todos.

II

Son tiempos
de preparación,
para rescatar la existencia
de un vivir para convivir,
donde ningún pensamiento
nos distancie
de la buena vida,
de la magnificencia,
de la afabilidad.
El mejor arreglo consiste
en centrar cada acto
una buena acción,
en sacar
de lo profundo de nuestro ser,
el ángel que cada quien tiene.

III

Es el momento
de invocar una divina presencia,
de estar pie en tierra,
sin tanto bastimento material,
lo que debemos arreglar
es el espíritu,
llenarlo de amaneceres,
fortalecerlo.
Es el instante,
porque un día,
dos,
tres,
los que sean,
no son siquiera
la luz del relámpago,
en la historia del tiempo.
Son lunas de nuestra humanidad.

IV

Nuestra posteridad no depende
de una despensa plena de cosas,
ni del tanque de la nada que se agota.
No, no y no,
depende de nuestras convicciones,
de seguir viendo la felicidad,
de esa que se nos viene encima.

V

Lo mejor está por venir

Un día de diciembre de 2015

Francisco J Contreras M


Un intercambio de navidad

I

La Niña me dijo:
“Te tocó la luna, ¿qué le desearas?”.
Le dije:
“El don de hablar en música”
El obsequio que reciba quien la mire
Todos los colores de su risa
Guardaré las perlas que deslizan de su rostro
Será tan feliz como yo,
en otro lugar cuando la encuentre.
Le escribiré desde donde sea,
hasta los confines del tiempo”

II

Escribía y escribía
No dormía y no dormía
Reía y reía
Te veía y te veía
Lo único que no pude,
Quererte y que quisieras
La verdad que amar es dicha
Mejor me quedo con tu segundo nombre
Te siento no sabes cómo y no lo sabrás
Llegó la hora de soñar sin estar despierto
Yo seguí tomando vino
Ya no puedo, casi duermo

Francisco J Contreras M

Diciembre 2015


¿Estarás bien?

I

Estarás bien?
Tanto como lo sienten,
miradas de quienes
te desearían un obsequio
que cuidaras a siempre.

II

Tengo tus imágenes
en el libro de la vida,
tu voz en una cinta,
también en mi memoria,
tu dedicatoria desteñida,
de verla,
de tocarla,
a ti como recuerdo.

III

Por ti muchas copas de vino habrán rodado,
De ti y de mi,
toda la cafeína de San Miguel,
cada día,
y cada amanecer.

IV

Jamás he tenido una flor para ti,
he soñado tanto las que quiero,
que las damas de la noche,
invaden con fragancias tu lecho,
cuando duermes,
son de mi para ti.

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Diciembre 2015


La escondida

I

En estas alturas todo va lento,
camino de vaivenes, donde el tiempo se detiene,
en susurros, colores, niebla, todo junto.
Caminar en estos cerros,
es disfrutar del esplendor de los cielos.

II

Lo más esperado,
ese lucero del amanecer,
la mente está con el calor de un sentimiento,
las manos están muy frías,
hacen falta las cálidas de tu lejanía.

III

Todos, todos duermen,
salvo las especies canoras,
es concierto mágico de esta sinfonía,
donde entre verdes,
aplauden pétalos en sus acuarelas.

IV

Sobre la ruta de siempre,
con su mismas rocas,
sus musgos,
parece igual y no lo es,
me lo han dicho aves que no veo,
cantos de refugio de la brisa

V

De lejos todo parece verde,
cuando te acercas son todas las flores
que asoman los colores de la naturaleza,
hasta los que solo la imaginación permite.

VI

Es la imagen del buque hundido en Isla Larga,
con sus algas, pececillos y crustáceos,
con los colores de las flores del Páramo,
bajo las aguas de nuestro mar.

VII

En este silencio es más fácil escuchar el corazón,
manifiesta su presencia en latidos,
ahora habla y escuchas emociones,
también de los aires que respiras.

VIII

Hemos encendido brasas,
disfrutado,
entre familia de acá y de allá,
los villancicos de una parranda
como la Verde Clarita,
de menos percusión y más cuerdas.

IX

Lo mejor está por venir,
se siente en cada amanecer
de nuestro suelo.
En este Edén nos quedaremos,
en este,
nuestro paraíso Venezuela,
viviremos.

Venezuela.

Diciembre 2015

Francisco J Contreras M


Las lonjas del 28

I

Son 10 lonjas de 28,

28 en la Vela de Coro.

Todo ocurre en la mesa,
allí donde acontecerá la faena.
En cada piso un deseo de amor.

II

El primero con crema Philadelfia,
en su contorno lácteo,
blanco malabares,
pureza de un primer amor.

III

El segundo azul en atún,
orlado en mayonesa,
con un rojo pasión,
en salsa de tomates,
como el bronce de tu piel.

IV

El tercer, la alegría del amor saltarín,
es de los diablitos danzantes,
en piso de mayonesa y tomates,
como tu danza, cuando cantas.

V

Así de lonja, en lonja, entre piso y piso,
son diez promesas de amor cumplidas
son 28 años, del día 28 del último mes.
Es el 2015.

VI

Es un todo con envoltorio de colores
En cuyo trasluz se aprecia en secreto
como tu adornada botellita
Tu verde ondulando
en ese maravilloso recuerdo.

28 de Diciembre del 2015

Un obsequio de navidad para N y M, en sus 28 años de romance.

Francisco J Contreras M


Salutación de fin de año 2015

I

Hemos llegado con las cuentas de la esperanza,
porque fuimos tras la paz, la tolerancia y la armonía.
No por poseer, no por seguridad o consuelo,
hemos llegado porque ofrecimos, dimos lo mejor,
para bien de todos, sin esperar algo más.

II

Desde las alturas de la montaña,
hasta lo hondo de los mares de este país,
las flores siguen preparando las que vienen
más coloridas, más abundantes.
No nos apartemos de su ritual,
ofrezcamos las pinceladas del alma,
demos oportunidades, no pidamos tanto.

III

Lo mejor de la humanidad: ¿Qué será?
Somos productores de reglas,
de normas de observancia cívica,
de la condición  moral.

IV

Somos exploradores de la verdad esquiva,
no de un rechazo delirante del presente,
de un presente maravilloso,
el único que existe.

V

La ciencia es de alcance limitado,
no es lo que sabemos de esto o aquello,
lo que define el mundo mejor.

VI

Decidir por esto o aquello,
depende de nuestros valores,
de allí la importancia de las reglas,
en la elección de una vida plena.

VII

Con el paso del tiempo,
cada palabra cualquiera,
de amor o de la buena intención,
tienen la significación de la vida,
más que las cosas que nos rodean,
prometamos darlas y disfrutarlas.

VIII

En cada gesto desprendido
está la voz de Dios,
cuando tiendes la mano,
al ofrecer tu hombro,
siente el gozo supremo,
has conversado con Él.

Diciembre 2015

Francisco J Contreras M


Mejor te espero

I

Sueño no revelado,
tu confesión,
“Te amo” dijiste,
desde ese día
te pienso cada mañana
como luz del amanecer.

II

Posees las maravillas
de la existencia,
tu huerto colorido,
exuberancia,
tus amores
y el mío también

III

En tu delirio,
vida de mis sueños,
te muestras
como caricia.
En el mío,
como susurros
deseos
de ti también

IV

Desde de tus pies,
hasta la mirada,
has sido mía,
cuando cantas,
cuando ríes,
cuando sientes.

V

Me has dedicado,
hermosas palabras,
has querido las mías,
si las escucharas
no me amarías tanto.
Te necesito para siempre,
no por un ahora,
Mejor te espero

Enero 2016

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Incertidumbre y duda

I

Permite la vida aquí y ahora,
lo conocido de la inconsciencia,
la incertidumbre y la duda,
el lugar de la inmensa quietud.

II

Impaciencia y hesitación.
No saber, el será, de manera perfecta,
tampoco serlo,
son las dudas del propósito de la vida.

III

Con la energía que llevas dentro de ti,
en ese espacio físico alrededor,
¿Sabrás del destino antes de llegar?.
¿Serán mejores, tu pensamientos del aquí?

IV

En esos contornos
de libros,
de luces,
de gente,
y de música,
quietud fluida,
no te dejes ir sin compañía,
antes de tu partida.

Audio: Incertidumbre y duda

Febrero 2016


No se de ti

I

Como casi nunca se de ti
en un mismo sitio y tiempo,
hoy me dije:
escribe, escribe,
lo de mañana, hoy,
quizás te lea,
a lo mejor te escucha.

II

Este día mío es para ti
puede durar la nada,
o toda la vida,
abrazos mi flor,
mi flor de media noche
que despierta
cuando sueño.

III

Estaré inmóvil este día,
si te veo algún,
para decir en sones,
tus colores como te pienso,
no es más,
de lo que la imaginación permite,
sería bastante,
no lo escribiría,
ni de madrugada,
cuando adelanto al sol,

para iluminar tu cama.

IV

En la esperanza,
del refugio del alma,
este cuerpo que a veces olvido,
es el templo abrigo
de mi delirio de ti.

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Febrero 2016


La lucidez

I

Lucidez no niegues mi vivir, un sitio para mirarte,
instantes para sentir que sientas, solaz sobre tus aromas,
amando sobre tus arpegios.

II

Mi  campánula de fondo blanco, alba que irradia  presencia,
cabellos al viento, amarena de tus labios,
rosas, rosados botones, encienden miradas,
nocturno quisiera vivir, allá en flor sobre tu piel.

Audio:
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Marzo 2002


Danzas

I

Acaso estarás en algún lugar,
más allá del pensamiento,
de cuando en vez te recuerdo,
de muchas formas,
en sueños eres más que vida,
no importa si no sabes nada de mi,
tampoco si algo tengo de ti

II

Estás como yo te sienta
y como tu lo quieras,
todos los días,
espléndida,
en tu presencia,
desde tu caminar,
desliza una mirada,
la caricia y la mano
cuando danzas.

III

“los componedores se van”
Fantasía y realidad,
vibrante,
fragancias,
cercanía y respiración,
tu mismo delirio,
extasiado el mío,
compás danzante,
llevada por el cielo
a ritmo de tu talle.

Audio:
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Abril 2016


Nenúfar

I

La rosa montaña,
se posesionó en su lugar,
nadie la vio,
tu tampoco
y fue para ti

II

Escuché tu susurro,
me dijiste,
no se necesita nada,
solo estar como hoy
cuando estás para mí,

III

Concordancias,
concordancias
amor,
no pienses por favor,
no era el instante,
es ahora.

IV

Regresaré,
te quiero,
cacao y macis,
ensaya por favor
ni siquiera me sueñes,
porque
te distraes
y no quiero
que lo hagas.

V

Casi siempre estás
a dos leguas,
cuando conversamos
entre seis y ocho,
te me has ido lejos
estás de mares.

VI

Nenúfar
de mi sueño,
cuento de mi infancia,
respiro la nota de tu voz,
hasta el consejo de tu alma.

VII

Estamos
sin el arrepentimiento
y tampoco sin el perdón
si nos fue bonito, lo haremos
si no lo fue, lo olvidamos

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Valencia

24 de agosto del 2016

Nocturnal

I

Las flores del nocturnal,
ofrecen luz,
parten con el silencio,
siempre espera,
la caricia de pétalos nácar,
voz de almíbar,
el cacao ahoga tus esencias,
para cuando quieras,
me obsequies lágrimas,
sonrisas y,
medianoches,
para soñar despierto.

II

Fluyes!!
entre deseos,
los siento desde lejos,
entre los aromas del pan tostado,
llevé tus deleites en vaporosos cafés,
paso con la vista en tus cabellos,
llegué al sitio de los encantos,
¿Qué haces hoy?
Fluyes!!

III

Quisiera enseñar a tus coloridos del cómo quererte,
pero dibujar tu gozo es único y certero,
ando en la sorpresa de tus adentros,
te me vas del pensamiento,
todo gira en tu alrededor y solo existes tú,
Sur del Lago y un merlot, deslizan por tu boca,
Tengo mis tiempos para ti, pero ausentes los tuyos para mí.

 

 IV

A veces vienes,
miro desde el ventanal,
apareces,
también te vas.
Cuando anhelo,
tu presencia sueño,
la brisa de tus alas son mis deseos,
más si las tocara,
como son las que te dan vida,
perderías lo que tanto quiero,
tu libertad.
Me quedo en tu presencia
y en lo poco que de ti tengo,
seré brisa del vuelo,
llega que yo te espero.

Valencia, 23 de octubre de 2016


Amas demasiado

I

Lo que siento de ti,
libre de lo que seas
lo percibo en la mirada,
desde tus imágenes
cada una diferente,
como melodías de tu ausencia,
dicen más de lo que digas,
promesas de amor,
sin confesiones,
todos los niños recibieron
los encantos de tu corazón.

II

Eres mosaico,
mi arcoíris
como te muestres,
eres color de a pedacitos
tus rojos son carmesíes,
tus azules olas de mi puerto,
tus lentejuelas luceros,
tus aromas de tarde
gustan como néctar,
dulcecito de membrillo,
los niños esperan por ti.

III

Todo puede ocurrir,
la imaginación es realidad,
la vida un sueño,
lo insólito está presente,
el ánfora de las esperanzas
espera por nosotros,
dibujaremos alegrías
en niños trémulos
prisioneros en si,
majestuosos de existencia,
carentes de movimiento,
plenos de sentimientos.

Valencia, 11 de noviembre 2016


Los crepúsculos de tu piel

I

Cuando se atardece mudo,
nada bonito sale de un teclado,
solo quedan melodías,
dibujos de tu sonrisa,
desde el mirador,
hacia el faro de Punta Brava,
el humo va con brisa,
como quisieran escapar tus cabellos de la mar,
allí donde las palmas descansan,
luz de mi luna.

II

Poco a poco surgen versos del aire,
vista de la ninfa lanzada,
desde el “Puente de los Suspiros”,
se observa toda,
mirada de lejanías,
pantaloncito índigo azul,
elástico,
cortos y ceñidos,
pregunté “¿Qué está haciendo?”
y me dijeron los espectadores
“bungee jumping”,
me quedé igual,
la seguí desde mi campo visual,
de arriba abajo y al revés,
con su rítmica
tomé el “Smartphone” y,
desde el inseparable “WhatsApps”,
escribí mi saludo,
me respondió: “Wow!!!
“Que privilegio ser parte de un sueño tan bello”,
me dije: “escríbelo,
es tu día!”

III

Inspiración de vida y sosiego,
dama que vuelas en mi hoy pasado,
eres sueños y amanecer,
de medio despertar,
mis letras brotan,
en los crepúsculos de tu piel.

Valencia, 23 de noviembre de 2016


Me quedo con tus labios

I

Atrapé tus labios desde restos intensos de tu rojo en un papelito
te leí como si fueses la misma Teresita del Ávila que me dice:
“te soñé por un segundo paseando por toda mis secciones”,
yo te hice la “promenade” desde “Los crepúsculos de tu piel”,
como si fuese Gustavo Adolfo, mi golondrina que no volverás.

II

¿Cuál es el mejor lugar del mundo?
Este con otro gobierno
(“sonso” me dijo William “no tienes otro”),
Como el silvestre de Sancho dije:
“Es mi segundo mejor, aún con éste que tenemos”,
si los molinos son gigantes (capítulo VIII),
así me digas “pasear se pone complicado”,
eres mi musa y como te quiero te siento.

III

Me obsequiaste mi deseo más repetido,
grabación que guardo,
de “un beso” escapado y apretujado de tus manos libres en una cola,
¿Qué haré durante seis meses de ausencias, ahora en soledad contigo?
Nos viviremos un “carménère” en cualquier mesa,
¿Acaso en otra parte?
Tus susurros me llegan en letras de Gertrudis Gómez de Avellaneda,
las mías para tu deleite como las de Neruda,
al final tu serás mi “tu” y yo seré tu “yo”

IV

Son once pensamientos míos
que te llevas en trocitos de chocolate
del Golfo de Paria

V

Fui a la mar,
mi cumpleañera,
las hebras de tu cabello,
entre rocas andan por allí,
quizás las encuentre,
entre las olas y el acantilado.

VI

Nadie sabe de tu risa mi Gioconda,
amiga de mis encantos,
apareces aquí y allá,
nadie sabe que lo haces.

25 de noviembre de 2016

FJCM


La vida es como tu

I

La vida es como tu,
huidiza y maravillosa,
complicada,
para estar allí de mañanita,
turbar tus sentidos con un silencio,
nada más para verte,
ni te darías cuenta,
serían las tibias gotas,
que resbalan de tus senos,
todas esencias de almendras y californias,
sientes pensamientos y mis anhelos.

II

¿Rechazas una copa?
¿El roce de la mano sin tocarte siquiera?,
¿Mi Azahar de la India, habrás llegado?,
eres preciosa y me puede pasar de todo,
pues me curo con tu sonrisa.

III

Me has hecho falta,
ojalá sea siempre,
luz que enciendes sentidos,
como todo lo tuyo,
como un “do” mayor de lo que quieras,
mía cuando te leo,
como tu segundo dedito,
está allí como yo contigo.

IV

Son tantas horas sin ti,
desde el martes,
parece de siempre,
más de un segundo,
demasiada ausencia,
puedo llevar tus libros,
también tus ensueños,
y el viernes también.
1 de diciembre de 2016

FJCM


La Cultural

Hace algún tiempo en el sitio  de “La Cultural”, los miércoles eran de visita obligada, hoy con el vehículo en el taller, caminé dos leguas y media, me detuve un instante, descansé y escribí las notas que ahora comparto.

Zugram

I

Desde fuera, la “Cultural” y sus aromas de papiro saludan,
es miércoles de librería, llueven textos sagrados y profanos,
desde los suelos al cielo, desde costados al centro,
Pregunté a Sergio Pirela: ¿Cómo está Safo de Lesbos?
me responde con otra: ¿Leíste o soñaste a Lucía Sánchez?
Ambas cosas, cayó sobre mí el “Nocturno Cristal”,
“donde los cisnes cobijan la luna con sus alas”.

II

Mi Musa, hoy viernes la ciudad luce como tu ausencia,
Por el año sesenta, comentó “la Xerox acabará con nosotros”,
pensé, sufriré el insomnio, ¿Dormiré con la del Ávila a libro abierto?.
¿Cómo serán sus páginas heridas por clavos llamados grapas?,
cómo explicarle a Emily Dickinson,
que toqué a su copia desnuda y sin solapa.
Ni con ellas pudo google, mis poetisas en papel,
pero hoy desde este silencio miro adentro, nadie pudo,
pero si los tiempos del poder, acabaron con la esencia
del librero, con los anaqueles y con las tertulias de los profanos
sobre los amores de las trovadoras del corazón.

III

Mi musa dijo “son los finales del tiempo,
cuando la gente de los números,
habla en versos, estamos en extinción!!”
Sigo de a pie dándole un adiós a mi “Cultural”,
desde el exterior del zaguán sin la luz de sus momentos,
me voy en silencios, caminando entre gente,
ignoran los saberes que partieron donde allí vivieron.

Francisco J Contreras M
3 de diciembre de 2016


La Musa de Balcarce

Pasaron las horas en el Parque de María Luisa, a la sombra del ciprés de los pantanos, a la entrada de la glorieta, allí el solitario escribió entre los turbiones de distantes lugares, con la imaginación plena de quien despertó entre especias, música, cerca y distante, unas letras para el olvido.

Aquel día estaba “brisando” como llaman en los pueblos, al frío que pasa como tenue rocío. En los altos, cuando la azulada lluviecita cae, se señala está “garuando”, yo recordé unas calladas palabras “están pringandito las perlas del cielo”, en la presencia de las todas variantes de un sereno, de aquel encuentro platense y del sueño de las especias, bajaron las glosas de este relato.

Seguimos en bandoneón curvando la esquina de San Juan y Boedo con la Musa de Balcarce, en las calles que no son las suyas, como mía tampoco ella es. En danza y tango nos fuimos al lejano sitio de las especias, el Bazar Egipcio cerca del “Puente Gálata”, con blanco sombrerito, en cinta negra, alzó la vista y por los costados del Bósforo, enfilamos hacia “Sultanahmet Camii”, escuchamos el susurro de la deidad decirnos: “He pensado a Octavio Paz en Turquía…”:

Vi al mundo reposar en sí mismo.
Vi las apariencias.
Y llamé a esa media hora:
Perfección de lo Finito.

(De Octavio Paz, fragmento de la “Felicidad en Herat”)

Ya al retiro de la tarde se guardan las notas, al frente a la Plaza España, de las glosas que ahora se revelan:

Brisando

I

Vienes en oleaje,
desde la media calle,
alzas tus brazos,
eres todos los colores,
de medio cuerpo y,
desde negros brillosos,
resbalan blancos y carmesíes,
al tercio de la calle Balcarce,
de todos los tiempos del tango,
en colgada y enganche,
bajan los pensamientos,
por los deseos,
de amanecer y,
de atardecer,
en vaho de tus flancos
donde solo existes tú,
para creerme de ti,
las cosas que tu imaginación,
me sueña como yo quisiera.

II

Hasta tu casa puedo llegar,
en trasluz pensar que me escucharás,
entre picaporte y cerrojo,
para que desees lo que quiero para ti,
me tendré que arrullar,
al costado del puerto de tus amores,
no vaya a ser que me vaya de eslora,
en la bahía de tus esencias.
Me gusta el garbo y cadencia,
de tu figura a brazo estrecho,
corte y quiebre lento,
en la serpentina de tu cuerpo.
Me haces falta,
los vacíos de la vida están presentes,
como dones de Dios,
permiten un lugar para ti y,
sentir los embelesos que me dices,
para pensarte toda,
desear tibios pálpitos de tu desnudez,
ataviados entre tanta elegancia e insinuación.

III

Quisiera encontrarte en el manantial,
en las aguas del bosque de las especias,
del enebro, nuez moscada y la canela,
abrazarme de ti,
ahogarme en tus aromas,
empapado en tus aceites de almendras,
y miel de castaño,
alimentando tu sensualidad,
susurrando sobre tu desnuda piel,
sin ni siquiera estampar un beso,
del desesperado poeta de tus esencias,
desde Misir Çarşısı y azul Gálata,
respirando uno al ladito del otro.
Oh!! bella imagen la tuya la de mi pensamiento.

IV

Me sentiré feliz de tu retiro,
en la paz y el sosiego de estos días.
Vestida de ligeras piezas,
quizás de otras más robustas,
en tu figura siempre prestas,
con ritmo lento de vespertino son,
te hubiera obsequiado un jaboncito,
de artesanos en miel y aceites de oriente,
también una cajita,
con las rosadas sales del Himalaya,
para que me recordaras en tu tina de tibias aguas,
a la hora de tus consentidas hermosuras de baño.
Yo estaré donde siempre,
paciente y perseverante,
esperando tu regreso.

V

Qué será de mí con tu ausencia,
tan gente, tan ilustrada, tan sensual,
vida mía que ahora conoces tanto de mi,
¿Me permitirás un poquito de realidad?,
¿Podré descansar mis manos en tus piecitos?,
¿Podría ser la almohada de tus tentaciones?,
¿Me darás un instante para cuidarte con mis deseos,
dime!!!, ¿Te podré ver tan cerca como aquel día?.
Perenne como la hojita del ciprés,
de amor huido escribí mis lugares contigo,
he pasado el día del todo fluir,
desde La Glorieta del Parque María Luisa,
donde tu cuidada mano llena de color,
pudo escribir lo que tu boca quiso dar,
entre copa y carménère partió el crepúsculo,
fugaz, fugaz como mi vida en ti,
como de eterna la tuya en mi.

Francisco J Contreras M

22 de diciembre de 2016

Enlace para descargar:

La Musa de Balcarce


Natividad 2016

I

Se siente esa maravillosa creación de la vida,
que permite en cada año este día,
una pausa de reencuentro con la felicidad,
es el momento del sosiego y la alegría,
indiscutible,
hay una presencia divina,
la cual no debemos dejar pasar,
sin ofrecer una atención,
a quien nos acompaña,
a quien está ausente,
a quien partió.

II

Es el ahora de la promesa,
de seguir atentos,
para dar pequeños golpes de timonel,
del cómo se siente,
pues desde la sensibilidad del alma,
decide el sabio,
que como piensa así actúa,
lleva una buena existencia,
guarda más relación con el ser interior,
que con el saber exterior,
es el terreno de la buena acción.

III

Es la noche de los madrigales,
sin anuncios se esparcen los aromas y,
las policromías,
son las galanas marcesibles,
de los tallos perennes,
corolas de efímeras alas,
de todos los colores,
se alimentan de la constelación de las Tres Marías,
danzan en la Gran Barrera del Coral,
flores del cactus,
damas de la noche,
caritas de ángel,
es la natividad.

Francisco J Contreras M

24 de diciembre de 2016


Natividad 2016


El vaho de la carbonera

Por las laderas de la quebrada del Arado, hacia la alzada del Páramo de los Venados, iniciamos el ascenso, dos niños, sus cartones de dibujo y fulgen, un cachorro del Valle que nos hizo compañía, los iniciados pintores observaban las tortugas voladoras, los cangrejitos planeadores, los peces plata, todos regados por el cielo. En otro sitio sobre una terraza, de frente al Cerro del Café, en meditación contemplativa bajo el crepúsculo de la tarde, la bella de las prendas de las mandarinas, con sus dos infantas, tocaban los colores que el limpio resplandor de enero dibuja sobre el firmamento. Tres magos siguen su estrella, ellas fluyen desde el atardecer y nosotros caminamos desde el amanecer, conversamos en aquellos lugares, ofrecimos las hojas del eucalipto y las moras silvestres, recibimos los gajitos de las naranjas y los bombones de Canoabo, en pensamientos quedó un relato.

Fulgen

I

Sube el vaho sobre La Carbonera,
los verdes, rojos, azules, …,
todos se van con el rocío,
quedando solo el gris,
el obscuro,
nuestra presencia,
la de un cachorro cavilando,
pues ignora lo que sentimos,
únicamente percibe grises,
entre claros y sombras.
La magia de los senderos es poderosa,
cuando llega el mundo de los aromas,
y nos sumerge intensamente,
en las especias del vivir.

II

Desde la penumbra del páramo,
de níveo amanecer,
nacen multitud de verdes,
algarabía de aves,
aromas siguiendo las señales del tiempo,
de la extraviada flor de los caminos,
de quienes la que visitan,
instantes de confesiones,
es el sitio donde lo inmenso,
se guarda en lo pequeño,
de aquellos cartones,
donde caen del cielo,
especies marinas,
tortugas, cangrejitos y peces.

III

Se escuchan las aguas de La Carbonera,
deslizando entre rocas,
cubiertas con sus musgos,
remolineando en cada intersticio,
pasando las caricias,
de aterciopeladas algas,
pececillos de la escorrentía que danzan,
en deslizante roca que silva,
las entre aguas de diversos encuentros,
y tallan la fuerza que se las lleva,
ondas turbadoras de los pasos,
fuerza de abajo,
donde se sostiene,
un botón de flor,
de ramas yertas,
donde las aguas quieren,
aparecer todo como si uno quisiera
las sinfonías de tu lejanía.

El vaho de La Carbonera

6 de enero 2017
Francisco J Contreras M


Cumarina de los caneyes

Provisorio nombre de notas que, entre Carupano y Sarrapia achocolatada, hacen metamorfosis desde luna de atardecer, la misma que clareó sobre las lomas del café, luz que quizás se colara desde el ventanal de alguna alcoba, desde allí se inició una historia de olvidos de estaciones y lugares, para hacer llegar las piececitas de cacao del sur del lago, en los bálsamos de la cumarina de los caneyes.

Los compartimientos de tu mundo

I

Conversamos sobre la infinitud del tiempo,
en colores de la inmensidad del espacio
con sus aromas de especias,
un relato de explosión de la vida.
Hasta hoy,
como somos tan infinitesimalmente la nada
en la escala,
simples accidentes que fuimos tantas veces,
nuestros encuentros son
desde la lejanía,
olvidos donde reposamos lo que fuera,
salidos de los extravíos de algún jardín.

II

En búsqueda a través del verso,
hablamos y compartimos,
a partir de un ahora
al momento más cercano,
sueños que serán realidad
en este presente,
tan solo las coplas,
del recuerdo,
de una más,
de otras vidas,
de las que vendrán,
para dejar en tus manos
cuadritos del sur del lago.

III

Quisiera decirte que he revivido bastante,
te sigo desde las sarrapias de Churun-Merú
con el aroma que perfuma tu cercanía.
Una vez creí tocar los arilos de la macis,
vagué por los contornos escarlata de los adentros,
en sabores de especias traslúcidas de mieles,
y pasé como fantasía
del casi olvido de un encuentro.

IV

Hemos renacido.

14 de enero de 2017


Un arrequinto corto

Por los años sesenta pude tener un tambor de vida, nació de barrica, de alguna piel de corderos de Miquija, se prensó con tornillos y cintura metálica, en lugar de las cuerdas del mecate, de las cintas de cocuiza, o de alguna palma que al escampe del sol, se tostara sobre tus contornos, después de quinientas cuatro lunas, hemos pasado en esta tarde, en la conversa de tus ausencias.

El cumaco de los tres clavos

Tambor has regresado,
a pesar de tus años
cañón corto,
de curtida piel,
con las marcas
de final de un retiro,
conservas tus oficios últimos,
posadero de vasos
de bebedores
de “cañandonga”,
con tu correaje de sostén,
los que te unieron
sobre mis cuadriles,
se guarda el doblez,
donde transitamos,
las noches de San Juan,
aquí estamos,
en las mismas condiciones,
con tus colores
desprendidos,
con mis lágrimas
contando historias,
en cada piel,
se va la tuya también,
se nos presentó la moza
de los recuerdos,
siempre la recordaremos,
Edita
aquella muchacha bonita.

28 de Enero de 2017


Deambulando

Quien tuviera la genialidad del pintor que de capas de colores, lanzadas desde pinceles, estrellan donde lleguen, las pátinas hermosas de la vida, sin que sepamos un por qué de tal maravilla. Será posible escribir algo sin nombre, en la mitad de un camino, sin la métrica, con las ausencias del cómo tantear sentimientos, ni la balanza para conocer su peso, solo se sienten pensamientos que deambulan en colores y textura de sonrisas. El alegre de haber conocido un motivo grande para escribir, para estar bien, cuando la rueca gira y del hilo de un copo sale algo: ¿Podrán las palabras dar calor a los olvidos de un recuerdo?.

A veces llueve

III

Todo va con la lentitud,
vamos de amanecer
al encuentro de pocas cosas,
porque la vida es simple
hasta que uno la complica.
Ella
es como tu jardín,
de cada mañana,
cuando escucho,
en fondo
la música
de tu voz.

I

De la naturaleza
que toca al corazón,
llega un pensar
que traslada al sitio,
donde
te encuentras
frente al mar,
conversando con las olas,
mirando esas minucias
fosforescentes ,
saltarines de las rocas,
cabellos de algas,
que te regresan donde
siempre fue su lugar.

II

Me quedé,
con intenciones,
palabras
que te escribo,
ni empalagan,
ni te arrebatan,
los instantes
del camino,
sigo en las nubes,
las que ya se fueron
acompañan
tu presencia.

IV

Continuará,
pues el sueño
me quiere arrebatar de ti,
he de impedirlo,
dormiré
lo que ha de venir
como la brisa,
será,
a veces llueve,
otras hace calor.

4 de febrero de 2017

Francisco J Contreras


¿Llegaste?

Desde el solaz camino de Valencia a San Cayetano, fue de fulgurante sol, más intensa fue la caída de la tarde, con el céfiro buscando un extravío de musas, una mitad del valle en espectáculo, acuarela de los cielos. Desde el sitio de los bombones, aguardaban los frutos de Montezuma, en la estancia todos regados estaban, unos pasos más allá, el tablado de la fermentación, en sus penumbras y humedades. De frente hacia el río, la cuadra del secado de las nueces y el retén de la bombonera.

Céfiro

I

¿Hola cómo llegaste?
Me fue como tu deseo quiso,
he colocado
en los compartimientos
del pensamiento,
cada elogio,
cada encanto,
brotes
de tu alegre sonrisa,
y poco faltó
para estar contigo,
y de corazón lo estuve

II

Vinieron cálices
en vívidos cristales,
de almíbares
de lulo,
mamón,
coco,
uvas de playa,
mango verde,
jobo de la india,
como de seguro
se colman de sentires,
de tu boca, intensa y roja,
las vasijas del amor ausente.

III

Año nuevo de China,
se iluminan los vientos
en multitudinarios colores.
La fría brisa
se desparrama
desde la colina,
hacia la terraza,
ignorante el céfiro va,
de tu estadía
en otros lares,
y he fallado
en decirle,
que andas entre arrecifes,
acantilados y palmeras,
y vendrás,
sé de la ansiedad,
de sufrir tu alejamiento,
pues yo también la tengo.

11 de febrero de 2017

Francisco J Contreras M


Cayena

El retratista lanza migas desde acuarelas, imaginando por lo que se desprende, algo hermoso anidado tu cabellera. Hay deleite en el rostro que espontáneo, se muestra entre palmeras, uno se pierde en imaginación, las ventanas de los sentidos poco ayudan en la expresión de las querencias, ¿Será un acaso de lo que fuera de alcance está?. ¿Será tan solo la cayena adornada de un lánguido mirar y de un tierno sonreír?.

Te Miraron

De cómo te escribo,
falta mucho
para expresar mejor
los sentimientos,
desde un saludo,
el más neutro que se tenga,
hasta la ubicua mirada,
evanescente,
de las manos,
de quien te pinta.
Me fui al rincón de los colores,
vi dibujar ensueños
del cómo en la mirada
se te siente,
y quise más,
mis otros sentidos,
deseaban mostrarse
pues al tacto torpe,
se esforzaron,
en decir cómo te perciben,
queriendo revelar,
en letras los colores
del pincelero.

14 de febrero de 2017

Francisco J Contreras M


Anacardos

Pasó la tarde, entre música que de lejos respiramos, desde las conservas de los frutos de vida, con en gajito de mandarina que me obsequiaste, allí estaban dulces barras de cuadritos llamados “Mis Poemas”, pensamos en conversaciones celestiales y sapiens queriéndose dioses, recordando a Antonio Machado, a Sevilla de tus olvidos, a Sevilla de mis recuerdos, desde todos los espacios donde fluyendo nos hemos cruzado, dimos lectura al escrito de “La Cayena”, de la flor de tu historia y de la mía cuando te vi.

Serpentinas, almíbar y canela

I

Bajan serpentinas
magenta,
coralinas,
azulejas,
desde el volar
de los papagayos,
mi muselina estampada,
mi manzana de anacardo,
he dejado colar
en los hilos de tu tela,
mis quimeras
adentro del índigo,
donde pasan
los deseos,
como marañón tostado
en almíbar y canela.

II

Mi avellana confitada
imagen de un instante,
cuando la veas,
esta tarde en cacao,
ya disfrutada estará

18 de febrero de 2017

Francisco J Contreras M


La dársena de las reminiscencias

Paso a paso por calles que guardan algo de lo que fueron alguna vez, caminando de la noria al malecón, hacia la Plaza del Águila, la ciudad ahora extraña, parece espejismo de otra existencia, el viandante se siente ausente, ficción que nadie escribe. Son vías donde todos nos conocíamos y a ninguno en este momento. Así que valen unas letras para ilustrar lo que fue y todavía es.

Golfo Triste

I

Como historias,
de cuenta cuentos,
desprendidas,
de las hojas secas
paseando
cintas en las arenas,
reposando al sol y a la brisa,
como el serrín de las estrellas,
son leyendas de un vivir en olvidos,
que ahora parecen fantasías.
de aquel Puerto Cabello,
con su gente cordial,
solidaria,
alegre.

II

La afluencia llega,
día a día,
vino de cerca,
y de los confines de la tierra,
recreando esperanzas
donde jamás se incinera,
la voluntad de amar.
Es posible llevar,
la arena cernida,
fina e inalterable
a las inclemencias
de siempre,
en aluvión
de sensible hálito,
donde se cincela,
lo que no deja huella
porque es rastro mismo,
desde la llegada,
a la partida,
donde un querer
en suave duna
va y viene como sin motivos,
al frenesí de algún deseo.

III

La pleamar en desorden
enfila entre rocas y corales,
bramar que enrosca
azul turqués,
verde horizonte,
en columnas de espumas,
al sentido y contramarcha,
de aquel sitio que
por calmo en lejanía,
llaman triste,
pero es de cerca,
lugar de las pasiones,
como amores,
escapando,
al trémulo de un silencio.

IV

Aparecen remembranzas,
de alguna vez,
por el lugar de los Lanceros,
14 de San Valentín 1956,
el niño presentando
su deber de escuela,
dijo:
“Maestra,
ayer martes pensando en usted,
he realizado mi tarea,
desde las flores del tiempo,
le puedo recitar todas las horas,
con sus minutos y segundos”
A la institutriz,
le llama la atención lo dicho, pregunta:
“¿Flores del tiempo?”
El aprendiz con lentitud revela:
“Se llaman ´bellas las once´,
ellas sólo conocen esa hora,
yo las aprendí todas”
Ella le señala:
“Además de pensar,
de decir, también hay que escribir,
hazlo”
A veces escribe,
en otras solo piensa,
en ocasiones
ni siquiera dice,
son los bufaderos,
blancos borbollones,
cortejos
de lo inalcanzable
que va por dentro.

20 de febrero de 2017

Francisco J Contreras M


La hora fatal

Hace 49 años se sentía el advenimiento de la renovación universitaria, mágicos años sesenta, jóvenes que tomaron para sí, las causas del mundo. Llevaron lo feliz de aquellos momentos, conservaron amores, poemas, canciones, discursos, manifiestos… en nuestro, aún se sienten acordes y melodías, entre voces y guitarras de la época, en la “Peña del Encuentro” de Mérida, en “Rancho Grande” de Puerto Cabello, en la “Pocaterra” del Trigal. Cada quien rememorará aquellos lugares y cercanías de las prístinas universidades autónomas de Venezuela. Desde cualquier espacio, el eco de aquellas voces, va y viene, en el corazón de los sensibles, con la dulzura de una “Malagueña” con la invocación de las privaciones de los tiempos:

I

Pusieron preso a tu marido Guillermina,
y se lo llevaron para una fuerte prisión,
y como Guillermina quería tanto a su marido,
fue a la cárcel a cantarle una canción.

IV
Niña que bordas la blanca tela,
niña que tejes en tu telar,
bórdame el mapa de Venezuela
y un pañuelito para llorar.”

¿Qué diremos?

I

La inesperada llegó segura,
sin protocolo de anuncio,
en tumulto de existencias
que lleva cada cual,
en su verdad,
en entreverados
de muchas crudezas,
donde solo de igual existe
el sufrimiento del todo,
sin recostadero para el sosiego,
ni siquiera un instante para el adiós.

II

Mustio momento,
lúgubre ambiente,
cuando el verbo es amenaza y,
entre cambalache
de vida y silencio,
escapan las horas de la verdad,
triste del solitario quien compañía tuvo,
solo en esta la hora de la amargura,
la cátedra está en el cadalso,
sin audiencia,
ni albedrío para escucharlas
¿Los teclados fenecen?,
¿Estarán con ausencia de manos?,
momento de la plegaria,
de oración,
por quienes esperan
las campanas de libertad
del sentimiento,
de la dignidad.

01 de marzo de 2017

Francisco J Contreras M


Extravíos de los callejones

Hermosa ida de tu tarde, quedé en sombras, soñé entre nubes, te pensé como luna de mi mejor alucinación, de la caída de un esplendoroso día. De a ratos, libro en mano, quizás algo despierto, en los extravíos de los callejones, tras las puertas de las medinas, como delirio me quedé contigo.

Luna de macadamia

I

Hacia los cerros
de mis siempre,
penitentes de tu amor,
la moradora del azul
en celajes,
desde abajo,
vistió su esplendor.

II

Te veo entre las sombras,
de las palmas de tu casa,
inexistencia de mí en ti,
en tarde de luz inmensa
me llegas,
regalo de mis ilusiones.

III

Te me fuiste,
mi fugaz,
qué podrás hacer
si un día te encuentro.
¿Quieres una cita?
¿En Tánger o Tetuán?
¿Te espero en Moulay El Mehdi?
Sería de bello pasear,
“Tiempos entre costuras”,
en el sitio mismo,
con Sira Quiroga,
ella,
quien
amó demasiado.

IV

Ventanal al mar,
de blanco,
cabello trenzado,
como si fuera Toledo,
entre cúmulos y miradas,
estás como eternamente,
infinita en un sentir,
donde lo mejor de un verso,
ni de pasión escapa,
a la quimera,
menos de tus sentimientos.

V

Desde fuera
las palmas del valle
llegan a tu sitio
con verde saludo de la esperanza.

VI

Hola,
Magnolia,
Duraznillo,
Caléndula,
Madreperla,
flor que quieras
hoy te he pensado y,
ayer también,
como siempre,
hacia donde imagino estás,
me pleno de todo lo tuyo,
los versos quieren colarse
en tus colores,
solo con letras
pueden
llegar donde quiero.
feliz de mi para ti.
flor que te vas,
Madreperla,
Caléndula,
Duraznillo,
Magnolia.

VII

Sin palabras para ti,
te contemplo en océanos,
al pasar
de tu lado,
sin que te des cuenta.
Vértigo
de mis anhelos
que realidad quisiera,
ser el punto de la macadamia
en los bombones de tus delicias

2 de marzo de 2017

Francisco J Contreras M


Amor deliberado

Desde la peña literaria, al regreso de los “Los extravíos de los callejones”, entre magnolias, caléndulas, duraznillos y madreperlas, insinuante, escudriñando el reguero de los amores, esparcidos en cada estrofa, allí estabas tú, para escribir de lejos lo que de cerca atrevimiento puede ser. Es el mundo de las verdades poéticas, ubicuidades y disimulos entre frases, del tímido al cual llaman poeta. Esa tarde señaló: “Hola nomeolvides”, a distancia superior de manos, lejos de un flechazo, ella en lontananza leyó, cuidadosa del alcance de un susurro, pues ni de arresto se le suelta el corazón.

Hola nomeolvides

Ayer me preguntaste:

“¿Tú que escribes con todo,
podrás distinguir en prosa,
entre amores “culposos” e,
“intencionales?”,
Yo:
“Difícil,
en el amor hay despechos,
las culpas están ausentes,
todos son intencionados
en pensamiento,
con las ganas
más allá de un beso,
en realidad,
milagrosos y,
pocos los correspondidos”
Ella:
“¿Cómo es el tuyo?”
Le dije:
“El mío es deliberado,
sin culpas,
ni intenciones,
me enamoro sin limites
de manera voluntaria,
muchas veces,
el sujeto de amor
ni se entera,
nada más ama y,
es amada,
sin conciencia de ello”.
Ella:
“¡¿Explica?!!,
“¿Cómo es eso,
la parte amada,
lo ignora y…
hasta lo ‘gozará’?,
Ante la pregunta
de la picardía,
dije:
“Si,
hasta el deleite,
sin saber cómo,
fluye,
dame tiempo,
y te lo contaré
en ‘amor deliberado’,
de aromas de anís estrellado,
guayabita del Perú,
clavitos de olor,
entre copas y,
sorbetes,
de los que te llegan,
hasta el alma.
Debo cerrar la conversa,
he llegado,
tengo clases,
¡À tout à l’heure!”
¡Continuará!

3 de marzo de 2017

Francisco J Contreras M


El taller de Norma

Tarde de despedida, de cuatro, guitarras, atriles y acuarelas. Del lado izquierdo unos 27 cuadros, de diversos tamaños y grosores, inundaban geometrías y colores desde todas partes, al frente las repisas de Norma, con sus cajitas anidando la génesis de los lienzos, en la salita de las mesitas, bancos y cojines, nos acomodamos, cerca de las amapolas, Margot con su caftán de la India, Aura de ajustado pantalón añil intenso, Norma con túnica amplia y colorida como si su cuerpo viviera en otra casa, al interior de aquella prenda que se alargaba con el pincel y se acortaba con óleos.

Bambúes

Amapolas,
ocho estaban,
pétalos acobijados
unos a otros, de intenso punzó,
seguían los acordes, trastes, roseta y boca
en voz de la Margot: “La mujer que yo quiero”
de un “me ato a su yunta” de vista me dijo, coplero,
recita, léeme “Los Versos del Capitán”, déjanos unas palabras,
marqué con pétalos la página de la lectura de un “confieso que he vivido”,
te dedico mi letra, la leeré cada 17 de enero, pues iluso me creeré, siempre contigo.
Domingo, 17 de enero de 1976

En súbito sin la oportunidad del ruego:

“Te escribiré poco, porque siento miedo en alimentar aquello a lo que no podré dar espacio, eres especial, brillante, dulce, mi poeta que no puede ser tratado con la vacuidad de un tal vez, pues mereces todo, un completo, hasta un absoluto, y al ver que no lo tengo, me inhibo de acercarme, de correr en tu búsqueda, quiero hacerte una promesa, estarás en mi alma, aunque no pueda expresarlo externamente, y cada vez que te lea, sentiré que la vida me dio la oportunidad de tocar con la punta de mis dedos un ser tan especial como tú, y estaré agradecida por eso… y cuando algún día nos veamos, hablaremos de esas glosas maravillosas y eternas.”
Domingo, 29 de marzo de 1976

Ahora

Aún tengo aquel obsequio,
la amapola, los ocho ojos y,
los bambúes de Norma,
La musa de mis mares sentenció:
“y más bonito que lo conserves aún”
Le dije:
“he aprendido a querer desde el silencio”.
Hoy domingo.

12 de marzo de 2017
Francisco J Contreras M


Voré

En la mesita del medio, rodeados de pudines, es miércoles de tortitas de plátano, de clavitos de olor, palitos de canela, entre bolso y maletín, colocados uno al otro al descanso de una silla, ella con tristeza de ausencias en sus adentros, él feliz de encontrarla, siempre de instantes. Ellos musitan y hablan de la “Misión olvido”, con Blanca Perea se va el pensamiento por otras sendas, se coloca al resguardo del sutil cuidado, de los furtivos deseos, de aquello donde solo las glosas llegan, trémulas y seguras descansando sus caricias donde quieren.

Balsamice

Cerca del fondeadero,
se desprenden las amarras,
del navegante de tu búsqueda
llega a cualquier sitio,
menos donde estabas tú.
Ella:
“Y tú
¿Cómo estás?
Los azules en Puerto Cabello,
¿Intensos?”.

Desde la turquesa de la mar
y a distancia del templo.

Él:
“Te he soñado,
como bosque,
llorando las postreras hojas
que les quedan en tu espera,
caen,
ocres,
rojizas,
de a pedacitos,
cuando al mediodía,
sin saber que estabas,
ya pensaba que no vendrías.
En el turbión de la gente,
se desparramaron tus cosas,
de la puerta tu Edén,
descendí,
las tomé del piso,
tus cuadernos,
dibujos,
notas,
los ordené,
casi besé tus pies.”
Y piensa:
“Ni tiempo tuve de una letra mía
para quien merece el epistolario de la vida,
como lo siente el montaraz cuando escribe.”
Desde Voré cruzaron esquivas las miradas.
Ella:
“Tus letras e imágenes,
llegan como el balsamice
de los tiempos
en los que se cuela la tristeza
…Me encantó “Amapolas”,
y el “Taller de Norma”,
como estallidos de sensualidad
del libro del capitán”
Él:
En la vereda
tomé una hojita,
he guardado la original,
podrás ver como es,
y en imagen como la siento
con tu recuerdo.
¿Algún día me darás un algo de tu soledad?

15 de marzo de 2017

Francisco J Contreras M


Musas, pintores y poetas

Los poetas pueden vivir en desamor, pero jamás sin la Musa del atrevimiento, ella tiene protagonismo diferente a las que posan para el pintor.
Una vez el aprendiz de los versos, fue tocado por la Musa, se le presentó con una cayena en sus cabellos, fue pura entrega, alegre hasta cuando entristece, ni en sollozos pierde la hermosura de vivir, ama demasiado, siempre ha estado con el trovador, en casi todas sus exposiciones, así sea desde la puerta exterior, con su cercanía él se llena de su divina presencia.
Cuando la Musa se presentó de Mares le dijo: “eres diferente pues trabajas al amor sin expectativas”, el aprendiz creía que tenía muchas y sintió temor de que tuviera razón, a ella nada le sorprende, es un atrévete a más, le debe la aventura de hacer públicos los desafueros del corazón.
La Musa vino de Balcarce, siempre perturba el estudio, allí donde solo existe orden al amanecer y cuando llega el crepúsculo de la tarde, “Bravo aprendiz, tienes todo, suelta lascivia, libera en verbo la sensualidad de la mirada, si tocas adentro con los gestos y gracia, con letras llegarás donde quieras, si piensas o escarmientas lo que hagas perderá interés”.
La Musa cuando es del silencio, es concluyente con la fuerza de un abrazo ya sabe que la letra llegará bien donde sea, con ella se entiende desde la mirada y el caminar, solo canta, nunca habla, solo susurra y se abriga con suspiros.
Pensó, el pintor también tiene papeles, en el poeta los bastidores son las calles, salones, especias, música, cosas sin presencia física, sus pinceles y pinturas son de complejidad diferente, pues el toque de una escobilla o la salpicadura de la acuarela y peor una gota de óleo, sobre la Musa, puede ser fatal, ella está en el atelier, efímera y voluble con delicado sentimiento, arrojando las luces de creatividad sobre las notas del bardo, deleitando sus adentros al toque de cada copla.
Así nacen las glosas donde respiran los amores de la vida.

21 de marzo de 2017

Francisco J Contreras M


Amor que te vas

I

Amor que te vas
debí conocerte,
no sé cuándo,
soñar despierto y
también dormido,
cada vez quiero más,
para decir verdad,
ni te confieso nada,
temo que desaparezcas
de lo único que tengo de ti,
este espacio.

II

Amor que te vas,
unas veces se apacienta
la tristeza del alma,
otras la alegría perseverante,
cuando me siento,
en soledades,
a la orilla de algún camino,
regreso para confesarte mi amor,
de nuevo viene la luz,
la maravilla,
existes para mí.

III

Amor que te vas,
tengo historias,
entrelíneas,
para ganarme
una buena conversación
la más agradable para ti,
para hacerte olvidar
que el tiempo pasa,
que debes partir,
¿Podrás quedarte un día y
los demás también?

21 de marzo de 2017

Francisco J Contreras M


Monólogos vespertinos

El Bardo

“He pensado en los deleites de la vida, en ese acelerar y frenar de emociones y sentimientos.
Sea como fuera, obnubilado entre caldos de la vid, con el respiro y al calor de tu presencia, me llegas, toda para mí, abrazo de la tarde.
Cuido lo que escribo, después de soltar las letras, de mis pasiones de ti.
Narré la caída de aquellas horas, dijeron mis temores, no se lo digas, me explicaron los amores, qué puede pasar que ya no sepa, ni sienta, serán delirios, y si lo son, los verá de lindo, sin importar aura que fluyes.”

La Musa

“¿Estas fueron tus letras de ayer escritas hoy o ayer?
Yo pensé que ayer no habías escrito y quise hacerlo yo, me venían ideas como material de un monólogo, como relato en tres actos.
El caer de la tarde invitó la poesía, pronunciado por quien menos lo imaginas y yo dije: la comenzaría con usurpación de identidad fallida… luego entre chocolates con sabores de azahar, cierre de Bodas de Canaán y el mejor de los vinos, te entretuviste con mis manos dejando pasar una mirada.
A pesar de confesarlo no escribí mi relato.”

El Bardo

“Los tiempos de verso, uno cree que son, vienen con el pensamiento, desde el corazón, quizás los de ayer, de seguro estoy, fueron airones de ilusión que llegaron de mi para ti.
Hermosas tus notas, relatos escapados del pensamiento mientras nos escuchábamos fugitivos de ensueños y deseos.”

Palabras

I

Dulce,
anhelaría,
estar contigo,
triunfal,
son los tiempos,
que permiten verte en ausencias,
conversar en silencios,
amar sin que me quieras,
apartado sintiendo cuando respiras,
tus laureles llenos de vida,
tengo mi espacio para ti,
buen reposo y una copa,
si el cansancio te consume,
conmigo colmarás tu alegría.

II

La vida pasa,
se busca la luz,
parece infinita,
cuando llega efímera,
ya las horas pasaron,
arribó de vísperas,
al menos tan cerca,
instantes,
de algo así como para siempre,
fue encontrar a las 5:45 pm,
lo que se espera desde el amanecer.

1 de abril de 2017

Francisco J Contreras M


El mar de las ferias

Horas antes, a mediodía el bailador hizo un tanteo por aquella pista de baile, diferente a las de los pulidos azulejos de piso y mosaicos, de los clubes del puerto, sería la primera vez que arrastraría sus pies en otros lares, al danzón del mar de las ferias.

Las esencias de la danza

Los mitos del garbo para aquella noche, eran de manos, palmas limpias en lisa piel, sin aroma alguno, libres para un ahogo en las esencias de la doncella. Los avíos, calzado, hálito y cuerpo como cristal de guayaba, dulcemente cálidos.

I

Dos cuadritos
del lado del corazón
en algodón de almendras,
esencias de Carven
con hierba luisa,
geranio,
esclarea y,
benjuí.

II

Zapatos en porcelana
tratados en aceite de cedros,
pulidos con cera del panal.
Un saquito de lino,
con semillas de hinojo,
rayados de sarrapia,
y clavitos de olor
para entre descansos
asegurar
el verbo de los encantos,
en cada cuchicheo de amor.

El ruego

III

Tenía en mente cuatro piezas
“La Banda está Borracha”,
“La Negra Celina”,
“El Collar del Lago”,
“Suplica” y,
“Silverio Pérez”.
La mano zurda neutra para copiar los aromas de la derecha de la María de las Canelas y dormitarse en la cadencia de su fragancia, aquella joven de giros lentos de cadera, de exhalación lejana, de vibrante cuerpo, sin error de movimiento al lance de cualquier pase.

IV

Invocó desde la eternidad
las canciones
de aquella noche,
al final quería más,
le cedió todas las que vinieran.

V

Pudieron bailar
en las cercanías
de dos centímetros,
a nivel de hebillas,
en traste y cuerdas,
a cuerpo completo,
en pasodoble
se trenzaron sobre el tendido,
arrucinas y trincherazos
en aquel Silverio Pérez
inolvidable,
cuando a giro rápido
tensaba desde la derecha
más allá de la vuelta
de aquella cintura,
de la prieta de las canelas.

El sueño

VI

Sin las ondas de trompetas y trombones,
ni trepidar de tumbadoras,
había que sentir
desde un hacia abajo,
de timbales,
piano,
clarinete,
órgano y saxo,
el embeleso del ni siquiera roce inesperado, a menos que en un molinete de pie izquierdo hacia el centro, le hiciera perder balance y así caer donde en pensamiento soñaba y la realidad se apartaba.
Fue la noche de la caseta tropical, del pedacito cantado de cielo, claraboyas de Puerto Cabello.

Era el viernes 13 de septiembre de 1968.

Francisco J Contreras M
8 de abril de 2017


Bayern

Tarde de fútbol, de reunión política, primer tiempo Bayern versus Real Madrid, un centro de mesa con café, ponqué andino en almendras, el distraído, en este receso, se acerca en pensamiento, a dos leguas de donde estabas tú, sin darse cuenta del ensueño, ¡exclama!: “desde que me cambiaste la vida”, quienes estaban presentes, rieron, “una andanada del poeta”, a tres puestos una dama sorprendida expresa “qué, cómo, dios…”

Devaneos del pensamiento

I

Tengo remembranzas de tus paseos por mi pensamiento
para encontrar que la ilusión del sueño es realidad,
uno se queda impávido,
será tarde o quedará un tiempo,
¿Estamos en dos estaciones?
Cuando mí solsticio se va y el tuyo comienza.

II

Tus sueños han sido los míos
conversamos historias,
imágenes guardadas,
tan linda sin la nada entre tu rostro y mi vista.

III

Como desearía un viaje del expreso de oriente,
con tus manos arregladitas
de arcoíris,
crepúsculos,
fucsia,
puntitos.

IV

He preferido que dediques tiempo,
al arreglo de tu esplendor,
en lugar de la distracción,
de un querer hablar contigo y,
pueda permanecer
un mechón de tu cabello,
sin tu adecuado cariño.

V

Pausas de escritura,
Llegarán para desparramar,
esencias de alguna gladiola que,
merezca tu descuido,
una palabra,
unas buenas tardes,
seguir sueños,
sueños,
del potro sin bridas,
en el mundo de la esperanza.

VI

Tengo las noches con quimeras de ti,
suficientes para nunca despertar.

18 de abril de 2017
Francisco J Contreras M


Veredas de Misintá

Hoy es tu día, del santoral de Acayo, Caralipo, Didimo, Pablo, Pánfilo, Prudencio, Valeria y Vidal. Para mi es desde hace tiempo el tuyo con los cuales despierto y también con los que despido la tarde cuando descanso.

Misintá

I

Llegó este amanecer,
Le ha preguntado
“¿De dónde vendrá tu inspiración?”
Él le dijo:
“Viene de los cielos,
de donde a veces
me encuentro contigo
baja desde Misintá
por veredas
de persistencias,
donde se enloquece
de amores intensos,
como los de Clara,
La Lugareña
como los de Luz,
la de Timotes
sean de libertad
sean del amor”

Trenzas

Ella me dijo: “Leer sobre las trenzas me llevó a la niñez, vivía de cabello trenzado, tenía diez añitos” Me mostró su imagen, blanco y negro, con dos clinejas, tres mechones, camafeo de la virgen y el niño, mirada de sentimientos y mutis de media sonrisa.

II

Ayer,
pude escribir,
alejar el pensamiento,
de los turbiones de la mente,
de las reuniones de ese día,
entonces,
me regalé dos horas,
cerca de ti,
furtivo como brisa
pasee la vista
por las trenzas de tus cabellos,
tanto me dieron,
paz y sosiego,
mientras trabajabas,
me las guardé
para recordarlas,
cuando piense que la vida es bella,
y crea que se me ausenta…

III

Le cambié el nombre
de los versos
de las “Trenzas”
a “secreto”,
para decir lo mismo
sin que ni siquiera
te dieras cuenta,
en medio
de lo que me llegara
al pensamiento
de bucles y clinejas
vistas desde adentro,
fuerza Valkiria
que ata mi existencia

28 de abril de 2017
Francisco J Contreras M


Isla de la Virgen

Siempre son las dos de la tarde (miércoles)

Los contenedores están allí como murallas en sube y baja donde antes era la estancia de aquella comunidad llamada “La Isla de la Virgen”, sus pobladores eran devotos de la Santa María del Valle.
En aquel paraje, las frescas mañanas duraban poco, hasta las 9:00 am, luego era un tórrido calor, de esos de 2:00 de la tarde prolongados hasta el crepúsculo rojizo y naranja de 5:00 pm. En el lugar, el sol parecía cambiar en su lejanía, los vientos caldeados peinaban las callejuelas tortuosas, de tierra casi blanca apisonada, con polvos tan hirvientes que nada les levantaba del suelo. Allí todo era de madera, las cercas, las puertas, las paredes, las barricas de agua potable, solo los filtros de piedra, los techos de zinc y las bisagras eran de otra naturaleza.
Un 8 de septiembre de 1960, el bergantín de Ramón cargaba sus piezas en gaberas de 24 piezas, listas para que enfriaran en guarda de nevera, con bloques de hielo de a “locha”. El Corsario de D’Arago estaba listo para arremeter al abrazador calor del puerto con colita en pisillos de carámbanos al limón. Día de la Virgen del Valle, entre algodones de azúcar, de bautizos colectivos, de cohetones y retreta de pueblo, entonando en puerta de capilla:
“Como me arrulla,
como me arrulla,
así son tus caricias Carmen,
agua y espuma”.
Allí todo faltaba, pero el sentido sobraba.

Isla de la virgen

I

Amanecía en el coso del pirata,
a media legua,
por el lado norte,
fondeadero de lo inservible
reposaban galeras,
bajeles,
en danza de sueños fantasmales,
faralaos de algas marinas
coquillas,
peces de mil resplandores
cromatografías cambiantes,
cada quien las disfrutaba diferente
las que Carmen del Valle sentía en plata,
a mí me sabían a nueces de macadamia,
los vientos caldeados
dejaban melodías a su paso
entre barcazas derruidas
bellas,
las bellas nos mecían,
de un lado a otro
se hundían en los mares
subían hasta el cielo
con nosotros en sus adentros
en su quilla
entre palanca y canaletes.

Club Nubarrón (jueves)

Bajando algo hacia el noreste por un costado de la iglesia de San José, nuevamente al fondo los mismos contenedores, desde donde antes reposaban las embarcaciones en la marina del “Nubarrón”, justo desde la esquina de atrás del templo, me detuvieron las campanitas anunciando en melodía de “Elisa” la entrada de tus mensajes, y en alguna nao de los sueños, me detuve para su lectura.

II

Me escribiste:
“Tu musa quiere algo más que un verso,
espera con ansiedad un beso,
dale satisfacción cuando la veas”.
Guardé silencio,
le escribí:
“Si supieras
quiero más que eso.
Andamos con puros “queremos” y,
nada de “aquellos” (besos o algo más)”
Replicó:
“Me ruborizas,
las lectoras de tus versos
deben vibrar
hasta los tuétanos
como yo
cuando te leen”.
Exclamo:
“Son generosas,
mis lectoras
al distraer su tiempo,
su amistad son la bella elección
de mi vida”

La casa de los afectos (viernes)

Es tan grande como quieran los sentimientos, hoy se acercó una paraulata, dos reinitas cantarinas, también los colibríes, revolotearon la música de su jardín, desde el ventanal al resplandor de alegrías pasamos la tarde, recibiendo mensajes, felices de estar en el redondel de la mesa.

III

Sequé las tres copas,
en suave gamuza,
con el brillo de tus ojos,
derramé a tercio de fondo,
un tinto algo más tenue
que la calidez de tu boca,
desde el cuello de los cristales,
soñando las caricias del camafeo,
en tu cuello,
brindamos por su día,
abriles de mayo,
hasta la hora del toque de queda,
cuando te fuiste,
te miré discretamente,
con cuido del deseo furtivo,
me despedí,
con los cuentos
atardecidos en la mente
ella se quedó,
tu doblaste a la derecha.

IV

Tener algo de ti,
muy poquito,
casi nada,
es bastante,
te escribiré,
ni te darás cuenta que existo,
será mi obsequio
de todos los maravillosos
noviembres que te esperan.
Mi vista hacia ti,
es como del páramo,
espectacular,
con sus ardillas,
con ecos de tu respirar,
entre alelíes
disputando mis aromas de ti
con las albahacas y
los oréganos de la montaña.

V

Tu mensaje:
“ILY”
El mio:
“Moi aussi!!”

06 de mayo de 2017
Francisco J Contreras M


Mi jueves de ti

I

Reposa la mirada, sobre esas dos hojas secas que flotan en copa de coñac, suben las palabras, más allá del tiempo, del lugar, de la agraciada imagen tuya de ese día. Quisiera unas letras para sin olvidar la fuente de los afectos, puedan ser espectáculo de esencias de tu vida.

II

Las hojas y sus nervaduras, pequeñas, grandes, sutiles nacen de una a la otra, con el color que quieras, cuando las verdaderas sequen, como cuando estás ausente, revivan del sueño como cuando estás conmigo.

III

Un azul brillante entrelazado en lila y coral, levantó sin espuma sobre al costado de cuidadas manos, la luz refleja llegó con sus aromas de un bosque silbante entre palmeras donde el remolino de las blancas arenas, descansaron las fantasías como narcisos en los pliegues de tu piel.

Francisco J Contreras M
18 de mayo de 2017


¿Querrás algo más?

Ve con calma,
iré con calma,
y no me acercaré tanto,
te hablaré cuando me llames,
te escribiré cuando me digas,
te dedicaré todos los versos que tengo para ti,
con el cuido de solo mostrártelos si me lo pides,
si los llegara a publicar nadie se enterará que tú fuiste el motivo
no tocaré tus manos a menos que lo desees o lo hagas tú con las mías,
preguntaré si te puedo comprar una barrita de chocolate que tanto te gusta,
ni te diré lo tanto que deseo un beso tuyo, solo si lo quisieras saber,
estaré siempre pendiente de ti como antes cuando ni lo sabías,
haré todo lo que pueda para no mirarte desde la pasión,
lo que si será imposible es que no piense en ti,
más todavía que pierda mis esperanzas de ti,
procuraré no soñar tanto contigo,
un día sí y otro día no,
ve con calma,
iré con calma.

¿Querrás algo más?

Francisco J Contreras M
01 de junio de 2017

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