Massala


Esta serie comprende 31 títulos sobre especias, aromas, colores, flores, salutaciones, recuerdos y despedidas.


El monólogo de los cardamomos

 

El monólogo de los cardamomos I

I

Eres como las rosas, las más expresivas flores de un jardín, dices llégame con afecto, con delicadeza, porque te hieres con mis espinas o me marchito con tu desdén.
¿Habré tratado sin cuido aquella flor?

II

No puedes decir lo que sientes y es bueno, pero se aprende a hablar poco, te estimo puedes decir, nada más, pero de quince mentiras diarias a las cuales se tiene derecho, ahora tienes una más o una menos, lo sabrás tú.

III

Amiga, la vida son destellos bien vividos, se siente la brisa que juega con tus cabellos sin que tú lo sientas, la lluvia que los empapa sin que te des cuenta, no importa ni la brisa, ni la lluvia.

IV

La ubicuidad del verso permite escapar a todo lo que pueda afectar a quien más se quiere. Las palabras dan sosiego, fluyen como reflejos de la imaginación, es una inquietud donde los adentros del alma dicen: quieres un descanso en su memoria ya que no lo puedes hacer sobre su regazo.
Los locos tienen la libertad de decir lo que sienten, los cuerdos son prisioneros de lo que no pueden sentir. Estar cuerdo y querer ser loco. Quien quisiera tocar tu puerta sin tocarla y sin tener las llaves poder abrirla.

VI

Todos son poetas, el punto está en los actos cuya motivación está en el ser, y no en el tener (tener es donde los sentidos siempre desean estar), existen tantas cosas que podemos hacer por los otros. Como sentir la felicidad del quien te amé, porque el que la sienta no depende de ti, es tan sólo su decisión, si no depende de ti y si no te tiene, se será más feliz que si lo intenta.

VII

¿Las abejas y los delfines duermen? Ella dijo: “No duermen, sueñan”.

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El monólogo de los cardamomos II

I

Conducir la barca sin sextante y aprender de las estrellas, fijar la vista en el inmenso, buscar en la interminable noche una luz, sino se encuentra lo que busca quizás hallé algo mejor, escuché hace poco que “un Almirante se echó a la mar en tras los cardamomos, la nuez moscada, la macis, la canela y los clavitos de olor, nunca lo supo y descubrió algo mayor, nunca perdió su esperanza y su compromiso con una Reina casi arruinada, y unos condenados por compañía”.
En la peor de las circunstancias, mientras se tenga aliento, hay una responsabilidad con el creador, de llevar una vida digna, de tener la fe en un mundo mejor. Sobre la mente y sobre la esperanza quien domina es la persona, su libre albedrío, allí entra y sale quien uno quiere.

III

Hay algo más que palabras en la gente, si uno es atento a la posición gestual, se aprende a sentir otras cosas que el lenguaje no es capaz de expresar. Es una melodía de silencios donde se ahoga lo mejor de mí para ti (no sé si al revés), porque en el silencio también existe y se aloja eso que llaman el desamor.

IV

Cuando era niño, desde el asiento trasero del vehículo de mi padre, creía que las estrellas se podían alcanzar, pensaba es un asunto de velocidad si corremos más las alcanzamos, no era así, como al insomne persiguiendo el sueño, mientras más se las busca más se alejan, como ahora te alejas tú.
Son innumerables los motivos del corazón y de la razón que tengo para encontrar palabras que decirte desde hace tiempo, desde ayer tu cumpleaños, desde hoy, desde mañana, ellas se esfuman, han sido estelas difusas, ha sido el sueño que escapa del insensato. Es como ofrecerte la flor que no marchite, la imaginé dentro de un cristal al vacío, sin más nada que su propia existencia, fresca y eterna. De pronto existe y visité los sitios donde hacen arreglos, no encontré la que buscaba. Me queda tiempo hasta el miércoles para encontrar la flor, no quisiera conformarme con la intención, la vida continua amiga. Me digo a mi mismo que todo aquello que se pueda concebir y creer en el pensamiento, la mente lo puede alcanzar, es un decir porque en estos días la mente no me quiere ayudar.


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El monólogo de los cardamomos III

I

Cada año a los tantos días de tu mes, desde el amanecer hay gente volando entre luces, buscando tomar una brisa, para darle un nombre que se parezca a ti, para escribirla lo mejor que pueda, y estar allí, para conversar cuando quieras, para estar contigo y escucharte cuando busques sosiego, o nada más para que recuerdes, donde quieras desandar el camino, que hay quienes creen, apoyan y desean que te vaya como tú quieras. No he conseguido el nombre de la brisa que se parezca a ti. Un poeta en lugar de mirar el cielo habría ido a los jardines de Mesopotamia.

II

Ánimo apenas hemos abierto una ventana de las tantas que tendremos que abrir. Se rompe la nota para cumplir lo que estaba escrito, igual hoy cuando se yerra, yerra y yerra, cuando viviendo en el pequeño espacio, se descuida el pensamiento, caen las armaduras y uno se equivoca mil veces, ha sido una tarde maravillosa, bajo el borbotón de tu crítica profunda, surgida de tanto tomar agua en lugar de vino.

III

Tan simple como pocas palabras, lo que significa tener tantos sentimientos todos del buen cariño, es preferible no escribir y tan solo decir que hoy se piensa en ti.

IV

Ayer se disipó una duda en la mirada de unos cabellos sueltos sobre los que se distraen las aprehensiones, pero más carga de pasión había en unas manos, y en tus lágrimas, entre claros y oscuros, luces y destellos, allí esclavos de lo que quieras estaba tu público, y allí estaba yo, eras la que acaricia la fibra donde los insensibles pueden también vivir, donde dispuesta estás para a reincidir, no una vez, sino mil veces más.

V

Dijiste, “el monólogo es allí al frente de un frondoso árbol, es el de los mangos”, imaginé sus manos, sus cabellos “es a la izquierda”, luego “otra vez a la izquierda”, me preguntó “ves el árbol”, alcé la mirada y en ese bosque, estaban los árboles, todos eran mangos. En aquel laberinto de los monólogos estaba el traje rojo, serpenteando un ceñido cuerpo, mostrando todas las ondulaciones del amor negado, ese que escapó un día, el mismo que más lo negó, y aun liberado, continúa la figura ajustada y erótica de la pasión infinita.

VI

Todavía en aquel sitio entre el Líbano y la Siria de una tarde, al ladito del río, aun el bosque guarda celosamente el aroma de galletitas que dejaste al pasar, las mismas que degustamos, entre macís y cardamomos, el día de tu cumpleaños.


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Fin del 2014

Francisco J Contreras M


Las brisas del páramo y las olas de mi puerto

I

Que el espíritu permita desde el páramo lejano mirar lo que desde mi puerto no puedo, y también que consiga acercarse a mi mar y distinguir desde allí lo que en las alturas no percibo, que siempre tenga algo nuevo que decir, y algo nuevo por hacer, que sea la mano amiga a la orilla del camino, para quienes transitan el mundo mejor, que pueda contar con tu apoyo cuando la travesía luzca difícil, que recibamos la luz y también que la irradiemos.

II

Por la brisa que hoy dibuja la sonrisa del azul marino y juega serpentinas con los frailejones del camino, Por la brisa que ensaya mariposas en la arena y juega espumas en el vórtice de las olas, Por la brisa que construye horizontes de blancas nubes y juega las transparencias en los cristales del rocío, Por la brisa que recoge el polen de las flores y juega los aromas de pétalos y frutos, Por la brisa que dibuja los plumajes y juega los arpegios en el canto de las aves.

III

Es la misma brisa que hoy bajó de la montaña a traernos este trocito de Dios donde se moldea la esperanza del mañana, un mañana de paz donde no se incinere la ternura, la infinita ternura que entraña la voluntad de amar. El trocito de Dios que ilumina de gloria del humilde; El trocito de Dios de los que hoy desandan caminos bajo nuestro cielo sagrado; El trocito de Dios que está presente entre nosotros en la aurora del mundo mejor.

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Feliz año 2015

Diciembre 2014

Francisco J Contreras M


Rocas y frailejones

I

Llámese con la palabra que se quiera, hablarte no es algo de entendimiento literal, como el canto de un pajarito para otros pajaritos, su canto no es pensado, así sea para decir adiós o la puerta está cerrada, el mío sí lo es.

II

Cuando te hablo no se si será ficción, uno verá en cada quién, lo que otros jamás verán igual.
“¿Quién miente?”
Son los pensamientos condescendientes del corazón,
Tomo el aire de esta montaña, no lo puedo retener, escapa y se va …

III

Quién teme a la enredadera porque lo hirió algún abrojo, puede distanciarse de ella que simplemente le mostraba el camino de la vida, ésta no quería herir, y cuidado si quien te lastimó tampoco. Ese temor se llama inocencia perdida, la inocencia es esencial para amar, si la pierdes, no probarás una vez más el sentimiento de mi para ti.

IV

“¿Los frailejones cómo están hoy?”
Parecen rocas en la mar,
Sembrados hasta siempre
Tienen tiempo allí donde los ves ahora.

V

Te digo es vano cualquier esfuerzo para impedir que siga, escuche y diga, es la voz, puede que sea de Dios, como también de donde venga.

VI

Es una inspiración saber que no eres mía, ni siquiera en el pensamiento, ni en el mercado, eres nada más que el nombre que llevas, el mismo con el que te llaman y como también lo hago yo, acá en el diálogo de los frailejones y las piedras del camino, que cubren los 45 minutos de mi rutina de respiración, donde ni siento, ni escucho, nada mas te pienso.
Enero 2015

Francisco J Contreras M


Del amor y la locura

I

Del amor y la locura, hay más de mil y una noches de explicación.
Aquí en la vida, no hay otra cosa diferente de los hechos.
Sólo sabemos del amor por sus efectos y nada de la sustancia que lo compone.

III

Para Nicolás, fue el polvo con que Dios amasó las estrellas.
Para Pablo, algo tan corto y tan largo de olvidar.
Para Mario, una razón para que no te quedarás conmigo y no te salvaras.

VI

Pero esta tarde cuando nos vayamos, como en la tarde el sol,
será lo que no se dijo, y más de lo que no se hizo,
que sientan pesar quienes amaron aquel día.

VII

Antes del adiós,
Lucidez no me niegues vivir y un sitio para mirarte.
Instantes para sentir que sientas, solaz sobre tu fragancia.

VIII

Amarena tus labios, rosas, rosados botones,
Enciendan las miradas del nocturno para guardar tu aroma.

Febrero 2015


El Café de San Miguel

I

Duermo cuando estás despierta, trabajo cuando duermes.

II

Estábamos en San Miguel y desde el día que no olvido, he querido sentir la fragancia del café, como aquel que una vez compartimos, en el recuerdo de un mundo feliz.

III

He caminado y danzado a un ritmo de dos horas diarias, sólo, antes del amanecer y antes de que el sol diga su adiós al atardecer.

IV

Quisiera más, pero las horas son horas, no más, y respiro, escribo a quienes tengo afecto, una vez que otra, como ahora, es un instante nada más, me conformo con pensarte.

V

Te sueño adelante, corazón indomable en tu propósito y con el brillo de tus ojos, que luces en la inmensidad de los mares, como los mil faros de Punta Brava.

VI

Tus significados no son sólo palabras y sonidos, porque existes en tu mágica armonía, entre la presencia, el aroma, el gesto, en todo lo que la maravilla de los sentidos pueda percibir del trato contigo.

VII

Eres deleite leído desde aromas, una acaricia en la mirada, he visto tus sabores, escuché tus colores, quisiera sentirme desde tu silencio.

VIII

Casi me quedé ciego, sordo, mudo, sin percibir el sabor de tu piel, tampoco tu desdén, ¡hay¡ sino me hubiese enterado de tu existencia. !Que vaina¡, elegí sentirte completa como realmente eres.

Abril 2015

Francisco J Contreras M


Ocho damas de la noche

I

Hoy es tu día, brindo contigo, por un presente tan amplio,
como para guardar en las horas de hoy, los tiempos que vendrán,
así estaré cerca de ti, aun cuando no en este dichoso instante,

II

No tengo ni siquiera una galletita, para cantar tu cumpleaños
pero tengo todas las velitas del corazón encendidas por ti,
no las apagará la brisa, no se las llevarán las olas.

III

Los sueños del jardín quisieron acompañar tu ausencia,
ocho damas de la noche agitaron sus pétalos
para estar conmigo sintiendo  tu alegre risa.

IV

Tres damas  lloran mi soledad,
cinco me muestran el sitio,
desde donde destellan tus luces,
luciérnaga de mi noche.

Septiembre 2015

Francisco J Contreras M


Quizandal

I

La antesala de Quizandal es una carreterita, desde cuyos bordes casi invaden unos manglares, en algún claro botecitos de madera con orlas de caracolas, algas y crustáceos.

II

Cuentan que están los restos de una embarcación, donde Aguirre disfrutaba de las doncellas. Al paso de la brisa se sienten susurros, silbidos, dicen ser las notas quejosas de las bellas damas.

III

Hay garcitas, corocoras y gallitos laguneros, eso fue lo que de niño escuché y también vi, no las doncellas. En el cristal de aguas si pude percibir algas marinas, otras especies, todas en compás perfecto danzaban al vaivén de corrientes de diferente curso.

IV

Era la antesala de Quizandal.

Diciembre 2015

Francisco J Contreras M


El mejor día

I

Hoy no sé de quién es este día,
no importa es el mejor de todos,
es el único.

II

Estos días son los de la preparación,
para rescatar la institucionalidad,
no debemos permitir ningún pensamiento que nos aleje de la buena vida,
la mejor preparación consiste en centrar cada acto en una buena acción,
en sacar de lo profundo de nuestro ser,
el ángel que cada quien tiene.

III

Es el momento de invocar la divina presencia,
de estar pie en tierra y llevar consigo no tanto bastimento material,
lo que debemos preparar es el espíritu,
llenarlo de amaneceres, fortalecerlo.

IV

Es el instante, porque tres días, los que sean,
no son siquiera la luz de un relámpago,
en la historia del tiempo.
Son los días de nuestra humanidad.

V

Nuestra posteridad no depende
de una despensa plena de cosas,
ni de un tanque de gasolina que se agota.
No, no y no, depende de nuestras convicciones,
de seguir viendo la felicidad,
de esa que se nos viene encima.

VI

Lo mejor está por venir

Un día de diciembre de 2015

Francisco J Contreras M


Un intercambio de navidad

I

La Niña me dijo:
“Te tocó la luna, ¿qué le desearas?”.
Le dije:
“El don de hablar en música”
El obsequio que reciba quien la mire
Todos los colores de su risa
Guardaré las perlas que deslizan de su rostro
Será tan feliz como yo,
en otro lugar cuando la encuentre.
Le escribiré desde donde sea,
hasta los confines del tiempo”

II

Escribía y escribía
No dormía y no dormía
Reía y reía
Te veía y te veía
Lo único que no pude,
Quererte y que quisieras
La verdad que amar es dicha
Mejor me quedo con tu segundo nombre
Te siento no sabes cómo y no lo sabrás
Llegó la hora de soñar sin estar despierto
Yo seguí tomando vino
Ya no puedo, casi duermo

Francisco J Contreras M

Diciembre 2015


¿Estarás bien?

I

Estarás bien?
Tanto como lo sienten,
miradas de quienes
te desearían un obsequio
que cuidaras a siempre.

II

Tengo tus imágenes
en el libro de la vida,
tu voz en una cinta,
también en mi memoria,
tu dedicatoria desteñida,
de verla,
de tocarla,
a ti como recuerdo.

III

Por ti muchas copas de vino habrán rodado,
De ti y de mi,
toda la cafeína de San Miguel,
cada día,
y cada amanecer.

IV

Jamás he tenido una flor para ti,
he soñado tanto las que quiero,
que las damas de la noche,
invaden con fragancias tu lecho,
cuando duermes,
son de mi para ti.

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Diciembre 2015


La escondida

I

En estas alturas todo va lento,
camino a vaivenes, donde el tiempo se detiene,
sólo susurros, colores, niebla, todo junto.
Caminar en estos cerros,
es disfrutar del esplendor de tantas las nubes.

II

Lo más esperado,
la salida del llamado astro rey,
mi mente está con el calor de un sentimiento,
mis manos están muy frías,
hacen falta las cálidas de la bella.

III

Todos, todos duermen,
salvo las especies canoras,
hay un concierto mágico en esta sinfonía,
donde entre verdes,
aplauden pétalos en acuarela.

IV

Sobre la ruta de siempre,
con su mismas rocas,
con sus musgos,
parece igual y no lo es,
me lo han dicho aves que no veo,
cantos en el refugio de una brisa

V

De lejos todo parece verde,
cuando te acercas son todas las flores
que asoman los colores de la naturaleza,
hasta los que sólo la imaginación permite.

VI

Es la imagen del  buque hundido en Isla Larga,
con sus  algas, pececillos y crustáceos,
con los colores de las flores del Páramo,
bajo las  aguas de nuestro mar.

VII

En este silencio es mas fácil conversar con el corazón,
manifiesta su presencia en latidos,
ahora habla y escuchas sus emociones,
también de los vientos que respiras.

VIII

Hemos encendido brasas,
se ha disfrutado,
entre familia de acá y de allá,
los villancicos de  una parranda
como la Verde Clarita,
de menos percusión y más cuerdas.

IX

Lo mejor está por venir,
se siente en cada amanecer de nuestro suelo.
De este Edén ya no nos expulsaran,
no hemos probado del fruto prohibido,
hemos tragado aserrín,
podremos quedarnos,
en este nuestro paraíso:

Venezuela.

Diciembre 2015

Francisco J Contreras M


Las lonjas del 28

I

Son 10 lonjas de 28,

28 en la Vela de Coro.

Todo ocurre en la mesa,
allí donde acontecerá la faena.
En cada piso un deseo de amor.

II

El primero con crema Philadelfia,
en su contorno lácteo,
blanco malabares,
pureza de un primer amor.

III

El segundo azul en atún,
orlado en mayonesa,
con un rojo pasión,
en salsa de tomates,
como el bronce de tu piel.

IV

El tercer, la alegría del amor saltarín,
es de los diablitos danzantes,
en piso de mayonesa y tomates,
como tu danza, cuando cantas.

V

Así de lonja, en lonja, entre piso y piso,
son diez promesas de amor cumplidas
son 28 años, del día 28 del último mes.
Es el 2015.

VI

Es un todo con envoltorio de colores
En cuyo trasluz se aprecia en secreto
como tu adornada botellita
Tu verde ondulando
en ese maravilloso recuerdo.

28 de Diciembre del 2015

Un obsequio de navidad para N y M, en sus 28 años de romance.

Francisco J Contreras M


Salutación de fin de año 2015

I

Hemos llegado con las cuentas de la esperanza,
porque fuimos tras la paz, la tolerancia y la armonía.
No por poseer, no por seguridad o consuelo,
hemos llegado porque ofrecimos, dimos lo mejor,
para bien de todos, sin esperar algo más.

II

Desde las alturas de la montaña,
hasta lo hondo de los mares de este país,
las flores siguen preparando las que vienen
más coloridas, más abundantes.
No nos apartemos de su ritual,
ofrezcamos las pinceladas del alma,
demos oportunidades, no pidamos tanto.

III

Lo mejor de la humanidad: ¿Qué será?
Somos productores de reglas,
de normas de observancia cívica,
de la condición  moral.

IV

Somos exploradores de la verdad esquiva,
no de un rechazo delirante del presente,
de un presente maravilloso,
el único que existe.

V

La ciencia es de alcance limitado,
no es lo que sabemos de esto o aquello,
lo que define el mundo mejor.

VI

Decidir por esto o aquello,
depende de nuestros valores,
de allí la importancia de las reglas,
en la elección de una vida plena.

VII

Con el paso del tiempo,
cada palabra cualquiera,
de amor o de la buena intención,
tienen la significación de la vida,
más que las cosas que nos rodean,
prometamos darlas y disfrutarlas.

VIII

En cada gesto desprendido
está la voz de Dios,
cuando tiendes la mano,
al ofrecer tu hombro,
siente el gozo supremo,
has conversado con Él.

Diciembre 2015

Francisco J Contreras M


Mejor te espero

I

Sueño no revelado,
tu confesión,
“Te amo” dijiste,
desde ese día
te pienso cada mañana
como luz del amanecer.

II

Posees las maravillas
de la existencia,
tu huerto colorido,
exuberancia,
tus amores
y el mío también

III

En tu delirio,
vida de mis sueños,
te muestras
como caricia.
En el mío,
como susurros
deseos
de ti también

IV

Desde de tus pies,
hasta la mirada,
has sido mía,
cuando cantas,
cuando ríes,
cuando sientes.

V

Me has dedicado,
hermosas palabras,
has querido las mías,
si las escucharas
no me amarías tanto.
Te necesito para siempre,
no por un ahora,
Mejor te espero

Enero 2016

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Incertidumbre y duda

I

Permite la vida aquí y ahora,
lo conocido de la inconsciencia,
la incertidumbre y la duda,
el lugar de la inmensa quietud.

II

Impaciencia y hesitación.
No saber, el será, de manera perfecta,
tampoco serlo,
son las dudas del propósito de la vida.

III

Con la energía que llevas dentro de ti,
en ese espacio físico alrededor,
¿Sabrás del destino antes de llegar?.
¿Serán mejores, tu pensamientos del aquí?

IV

En esos contornos
de libros,
de luces,
de gente,
y de música,
quietud fluida,
no te dejes ir sin compañía,
antes de tu partida.

Audio: Incertidumbre y duda

Febrero 2016


No se de ti

I

Como casi nunca se de ti
en un mismo sitio y tiempo,
hoy me dije:
escribe, escribe,
lo de mañana, hoy,
quizás te lea,
a lo mejor te escucha.

II

Este día mío es para ti
puede durar la nada,
o toda la vida,
abrazos mi flor,
mi flor de media noche
que despierta
cuando sueño.

III

Estaré inmóvil este día,
si te veo algún,
para decir en sones,
tus colores como te pienso,
no es más,
de lo que la imaginación permite,
sería bastante,
no lo escribiría,
ni de madrugada,
cuando adelanto al sol,

para iluminar tu cama.

IV

En la esperanza,
del refugio del alma,
este cuerpo que a veces olvido,
es el templo abrigo
de mi delirio de ti.

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Febrero 2016


La lucidez

I

Lucidez no niegues mi vivir, un sitio para mirarte,
instantes para sentir que sientas, solaz sobre tus aromas,
amando sobre tus arpegios.

II

Mi  campánula de fondo blanco, alba que irradia  presencia,
cabellos al viento, amarena de tus labios,
rosas, rosados botones, encienden miradas,
nocturno quisiera vivir, allá en flor sobre tu piel.

Audio:
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Marzo 2002


Danzas

I

Acaso estarás en algún lugar,
más allá del pensamiento,
de cuando en vez te recuerdo,
de muchas formas,
en sueños eres más que vida,
no importa si no sabes nada de mi,
tampoco si algo tengo de ti

II

Estás como yo te sienta
y como tu lo quieras,
todos los días,
espléndida,
en tu presencia,
desde tu caminar,
desliza una mirada,
la caricia y la mano
cuando danzas.

III

“los componedores se van”
Fantasía y realidad,
vibrante,
fragancias,
cercanía y respiración,
tu mismo delirio,
extasiado el mío,
compás danzante,
llevada por el cielo
a ritmo de tu talle.

Audio:
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Abril 2016


Nenúfar

I

La rosa montaña,
se posesionó en su lugar,
nadie la vio,
tu tampoco
y fue para ti

II

Escuché tu susurro,
me dijiste,
no se necesita nada,
solo estar como hoy
cuando estás para mí,

III

Concordancias,
concordancias
amor,
no pienses por favor,
no era el instante,
es ahora.

IV

Regresaré,
te quiero,
cacao y macis,
ensaya por favor
ni siquiera me sueñes,
porque
te distraes
y no quiero
que lo hagas.

V

Casi siempre estás
a dos leguas,
cuando conversamos
entre seis y ocho,
te me has ido lejos
estás de mares.

VI

Nenúfar
de mi sueño,
cuento de mi infancia,
respiro la nota de tu voz,
hasta el consejo de tu alma.

VII

Estamos
sin el arrepentimiento
y tampoco sin el perdón
si nos fue bonito, lo haremos
si no lo fue, lo olvidamos

Audio

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Valencia

24 de agosto del 2016

Nocturnal

I

Las flores del nocturnal,
ofrecen luz,
parten con el silencio,
quien las conoce,
siempre espera,
la caricia de pétalos nácar,
voz de almíbar,
el cacao ahoga tus esencias,
para cuando quieras,
me obsequies lágrimas,
sonrisas y,
medianoches,
para soñar despierto.

II

Fluyes!!
entre deseos,
los siento desde lejos,
entre los aromas del pan tostado,
llevé tus deleites en vaporosos cafés,
paso con la vista en tus cabellos,
llegué al sitio de los encantos,
para con saludo preguntar,
¿Qué haces hoy?
Fluyes!!

III

Quisiera enseñar a tus coloridos del cómo quererte,
pero dibujar tu gozo es único y certero,
ando en la sorpresa de tus adentros,
te me vas del pensamiento,
todo gira en tu alrededor y solo existes tú,
Sur del Lago y un merlot, deslizan por tu boca,
Tengo mis tiempos para ti, pero ausentes los tuyos para mí.
 

 IV

A veces vienes,
miro desde el ventanal,
apareces,
también te vas.
Cuando anhelo,
tu presencia sueño,
la brisa de tus alas son mis deseos,
más si las tocara,
como son las que te dan vida,
perderías lo que tanto quiero,
tu libertad.
Me quedo en tu presencia
y en lo poco que de ti tengo,
seré brisa del vuelo,
llega que yo te espero.

Valencia, 23 de octubre de 2016


Amas demasiado

I

Lo que siento de ti,
libre de lo que seas
lo percibo en la mirada,
desde tus imágenes
cada una diferente,
como melodías de tu ausencia,
dicen más de lo que digas,
promesas de amor,
sin confesiones,
todos los niños recibieron
los encantos de tu corazón.

II

Eres mosaico,
mi arcoíris
como te muestres,
eres color de a pedacitos
tus rojos son carmesíes,
tus azules olas de mi puerto,
tus lentejuelas luceros,
tus aromas de tarde
gustan como néctar,
dulcecito de membrillo,
los niños esperan por ti.

III

Todo puede ocurrir,
la imaginación es realidad,
la vida un sueño,
lo insólito está presente,
el ánfora de las esperanzas
espera por nosotros,
dibujaremos alegrías
en niños trémulos
prisioneros en si,
majestuosos de existencia,
carentes de movimiento,
plenos de sentimientos.

Valencia, 11 de noviembre 2016


Los crepúsculos de tu piel

I

Cuando se atardece mudo,
nada bonito sale de un teclado,
solo quedan melodías,
dibujos de tu sonrisa,
desde el mirador,
hacia el faro de Punta Brava,
el humo va con brisa,
como quisieran escapar tus cabellos de la mar,
allí donde las palmas descansan,
luz de mi luna.

II

Poco a poco surgen versos del aire,
vista de la ninfa lanzada,
desde el “Puente de los Suspiros”,
se observa toda,
mirada de lejanías,
pantaloncito índigo azul,
elástico,
cortos y ceñidos,
pregunté “¿Qué está haciendo?”
y me dijeron los espectadores
“bungee jumping”,
me quedé igual,
la seguí desde mi campo visual,
de arriba abajo y al revés,
con su rítmica
tomé el “Smartphone” y,
desde el inseparable “WhatsApps”,
escribí mi saludo,
me respondió: “Wow!!!
“Que privilegio ser parte de un sueño tan bello”,
me dije: “escríbelo,
es tu día!”

III

Inspiración de vida y sosiego,
dama que vuelas en mi hoy pasado,
eres sueños y amanecer,
de medio despertar,
mis letras brotan,
en los crepúsculos de tu piel.

Valencia, 23 de noviembre de 2016


Me quedo con tus labios

I

Atrapé tus labios desde restos intensos de tu rojo en un papelito
te leí como si fueses la misma Teresita del Ávila que me dice:
“te soñé por un segundo paseando por toda mis secciones”,
yo te hice la “promenade” desde “Los crepúsculos de tu piel”,
como si fuese Gustavo Adolfo, mi golondrina que no volverás.

II

¿Cuál es el mejor lugar del mundo?
Este con otro gobierno
(“sonso” me dijo William “no tienes otro”),
Como el silvestre de Sancho dije:
“Es mi segundo mejor, aún con éste que tenemos”,
si los molinos son gigantes (capítulo VIII),
así me digas “pasear se pone complicado”,
eres mi musa y como te quiero te siento.

III

Me obsequiaste mi deseo más repetido,
grabación que guardo,
de “un beso” escapado y apretujado de tus manos libres en una cola,
¿Qué haré durante seis meses de ausencias, ahora en soledad contigo?
Nos viviremos un “carménère” en cualquier mesa,
¿Acaso en otra parte?
Tus susurros me llegan en letras de Gertrudis Gómez de Avellaneda,
las mías para tu deleite como las de Neruda,
al final tu serás mi “tu” y yo seré tu “yo”

IV

Son once pensamientos míos
que te llevas en trocitos de chocolate
del Golfo de Paria

V

Fui a la mar,
mi cumpleañera,
las hebras de tu cabello,
entre rocas andan por allí,
quizás las encuentre,
entre las olas y el acantilado.

VI

Nadie sabe de tu risa mi Gioconda,
amiga de mis encantos,
apareces aquí y allá,
nadie sabe que lo haces.

25 de noviembre de 2016

FJCM


La vida es como tu

I

La vida es como tu,
huidiza y maravillosa,
complicada,
para estar allí de mañanita,
turbar tus sentidos con un silencio,
nada más para verte,
ni te darías cuenta,
serían las tibias gotas,
que resbalan de tus senos,
todas esencias de almendras y californias,
sientes pensamientos y mis anhelos.

II

¿Rechazas una copa?
¿El roce de la mano sin tocarte siquiera?,
¿Mi Azahar de la India, habrás llegado?,
eres preciosa y me puede pasar de todo,
pues me curo con tu sonrisa.

III

Me has hecho falta,
ojalá sea siempre,
luz que enciendes sentidos,
como todo lo tuyo,
como un “do” mayor de lo que quieras,
mía cuando te leo,
como tu segundo dedito,
está allí como yo contigo.

IV

Son tantas horas sin ti,
desde el martes,
parece de siempre,
más de un segundo,
demasiada ausencia,
puedo llevar tus libros,
también tus ensueños,
y el viernes también.
1 de diciembre de 2016

FJCM


La Cultural

Hace algún tiempo en el sitio  de “La Cultural”, los miércoles eran de visita obligada, hoy con el vehículo en el taller, caminé dos leguas y media, me detuve un instante, descansé y escribí las notas que ahora comparto.

Zugram

I

Desde fuera, la “Cultural” y sus aromas de papiro saludan,
es miércoles de librería, llueven textos sagrados y profanos,
desde los suelos al cielo, desde costados al centro,
Pregunté a Sergio Pirela: ¿Cómo está Safo de Lesbos?
me responde con otra: ¿Leíste o soñaste a Lucía Sánchez?
Ambas cosas, cayó sobre mí el “Nocturno Cristal”,
“donde los cisnes cobijan la luna con sus alas”.

II

Mi Musa, hoy viernes la ciudad luce como tu ausencia,
Por el año sesenta, comentó “la Xerox acabará con nosotros”,
pensé, sufriré el insomnio, ¿Dormiré con la del Ávila a libro abierto?.
¿Cómo serán sus páginas heridas por clavos llamados grapas?,
cómo explicarle a Emily Dickinson,
que toqué a su copia desnuda y sin solapa.
Ni con ellas pudo google, mis poetisas en papel,
pero hoy desde este silencio miro adentro, nadie pudo,
pero si los tiempos del poder, acabaron con la esencia
del librero, con los anaqueles y con las tertulias de los profanos
sobre los amores de las trovadoras del corazón.

III

Mi musa dijo “son los finales del tiempo,
cuando la gente de los números,
habla en versos, estamos en extinción!!”
Sigo de a pie dándole un adiós a mi “Cultural”,
desde el exterior del zaguán sin la luz de sus momentos,
me voy en silencios, caminando entre gente,
ignoran los saberes que partieron donde allí vivieron.

Francisco J Contreras M
3 de diciembre de 2016


La Musa de Balcarce

Pasaron las horas en el Parque de María Luisa, a la sombra del ciprés de los pantanos, a la entrada de la glorieta, allí el solitario escribió entre los turbiones de distantes lugares, con la imaginación plena de quien despertó entre especias, música, cerca y distante, unas letras para el olvido.

Aquel día estaba “brisando” como llaman en los pueblos, al frío que pasa como tenue rocío. En los altos, cuando la azulada lluviecita cae, se señala está “garuando”, yo recordé unas calladas palabras “están pringandito las perlas del cielo”, en la presencia de las todas variantes de un sereno, de aquel encuentro platense y del sueño de las especias, bajaron las glosas de este relato.

Seguimos en bandoneón curvando la esquina de San Juan y Boedo con la Musa de Balcarce, en las calles que no son las suyas, como mía tampoco ella es. En danza y tango nos fuimos al lejano sitio de las especias, el Bazar Egipcio cerca del “Puente Gálata”, con blanco sombrerito, en cinta negra, alzó la vista y por los costados del Bósforo, enfilamos hacia “Sultanahmet Camii”, escuchamos el susurro de la deidad decirnos: “He pensado a Octavio Paz en Turquía…”:

Vi al mundo reposar en sí mismo.
Vi las apariencias.
Y llamé a esa media hora:
Perfección de lo Finito.

(De Octavio Paz, fragmento de la “Felicidad en Herat”)

Ya al retiro de la tarde se guardan las notas, al frente a la Plaza España, de las glosas que ahora se revelan:

Brisando

I

Vienes en oleaje,
desde la media calle,
alzas tus brazos,
eres todos los colores,
de medio cuerpo y,
desde negros brillosos,
resbalan blancos y carmesíes,
al tercio de la calle Balcarce,
de todos los tiempos del tango,
en colgada y enganche,
bajan los pensamientos,
por los deseos,
de amanecer y,
de atardecer,
en vaho de tus flancos
donde solo existes tú,
para creerme de ti,
las cosas que tu imaginación,
me sueña como yo quisiera.

II

Hasta tu casa puedo llegar,
en trasluz pensar que me escucharás,
entre picaporte y cerrojo,
para que desees lo que quiero para ti,
me tendré que arrullar,
al costado del puerto de tus amores,
no vaya a ser que me vaya de eslora,
en la bahía de tus esencias.
Me gusta el garbo y cadencia,
de tu figura a brazo estrecho,
corte y quiebre lento,
en la serpentina de tu cuerpo.
Me haces falta,
los vacíos de la vida están presentes,
como dones de Dios,
permiten un lugar para ti y,
sentir los embelesos que me dices,
para pensarte toda,
desear tibios pálpitos de tu desnudez,
ataviados entre tanta elegancia e insinuación.

III

Quisiera encontrarte en el manantial,
en las aguas del bosque de las especias,
del enebro, nuez moscada y la canela,
abrazarme de ti,
ahogarme en tus aromas,
empapado en tus aceites de almendras,
y miel de castaño,
alimentando tu sensualidad,
susurrando sobre tu desnuda piel,
sin ni siquiera estampar un beso,
del desesperado poeta de tus esencias,
desde Misir Çarşısı y azul Gálata,
respirando uno al ladito del otro.
Oh!! bella imagen la tuya la de mi pensamiento.

IV

Me sentiré feliz de tu retiro,
en la paz y el sosiego de estos días.
Vestida de ligeras piezas,
quizás de otras más robustas,
en tu figura siempre prestas,
con ritmo lento de vespertino son,
te hubiera obsequiado un jaboncito,
de artesanos en miel y aceites de oriente,
también una cajita,
con las rosadas sales del Himalaya,
para que me recordaras en tu tina de tibias aguas,
a la hora de tus consentidas hermosuras de baño.
Yo estaré donde siempre,
paciente y perseverante,
esperando tu regreso.

V

Qué será de mí con tu ausencia,
tan gente, tan ilustrada, tan sensual,
vida mía que ahora conoces tanto de mi,
¿Me permitirás un poquito de realidad?,
¿Podré descansar mis manos en tus piecitos?,
¿Podría ser la almohada de tus tentaciones?,
¿Me darás un instante para cuidarte con mis deseos,
dime!!!, ¿Te podré ver tan cerca como aquel día?.
Perenne como la hojita del ciprés,
de amor huido escribí mis lugares contigo,
he pasado el día del todo fluir,
desde La Glorieta del Parque María Luisa,
donde tu cuidada mano llena de color,
pudo escribir lo que tu boca quiso dar,
entre copa y carménère partió el crepúsculo,
fugaz, fugaz como mi vida en ti,
como de eterna la tuya en mi.

Francisco J Contreras M

22 de diciembre de 2016


Enlace para descargar:

La Musa de Balcarce


Natividad 2016

I

Se siente esa maravillosa creación de la vida,
que permite en cada año este día,
una pausa de reencuentro con la felicidad,
es el momento del sosiego y la alegría,
indiscutible,
hay una presencia divina,
la cual no debemos dejar pasar,
sin ofrecer una atención,
a quien nos acompaña,
a quien está ausente,
a quien partió.

II

Es el ahora de la promesa,
de seguir atentos,
para dar pequeños golpes de timonel,
del cómo se siente,
pues desde la sensibilidad del alma,
decide el sabio,
que como piensa así actúa,
lleva una buena existencia,
guarda más relación con el ser interior,
que con el saber exterior,
es el terreno de la buena acción.

III

Es la noche de los madrigales,
sin anuncios se esparcen los aromas y,
las policromías,
son las galanas marcesibles,
de los tallos perennes,
corolas de efímeras alas,
de todos los colores,
se alimentan de la constelación de las Tres Marías,
danzan en la Gran Barrera del Coral,
flores del cactus,
damas de la noche,
caritas de ángel,
es la natividad.

Francisco J Contreras M

24 de diciembre de 2016


Natividad 2016


El vaho de la carbonera

Por las laderas de la quebrada del Arado, hacia la alzada del Páramo de los Venados, iniciamos el ascenso, dos niños, sus cartones de dibujo y fulgen, un cachorro del Valle que nos hizo compañía, los iniciados pintores observaban las tortugas voladoras, los cangrejitos planeadores, los peces plata, todos regados por el cielo. En otro sitio sobre una terraza, de frente al Cerro del Café, en meditación contemplativa bajo el crepúsculo de la tarde, la bella de las prendas de las mandarinas, con sus dos infantas, tocaban los colores que el limpio resplandor de enero dibuja sobre el firmamento. Tres magos siguen su estrella, ellas fluyen desde el atardecer y nosotros caminamos desde el amanecer, conversamos en aquellos lugares, ofrecimos las hojas del eucalipto y las moras silvestres, recibimos los gajitos de las naranjas y los bombones de Canoabo, en pensamientos quedó un relato.

Fulgen

I

Sube el vaho sobre La Carbonera,
los verdes, rojos, azules, …,
todos se van con el rocío,
quedando solo el gris,
el obscuro,
nuestra presencia,
la de un cachorro cavilando,
pues ignora lo que sentimos,
únicamente percibe grises,
entre claros y sombras.
La magia de los senderos es poderosa,
cuando llega el mundo de los aromas,
y nos sumerge intensamente,
en las especias del vivir.

II

Desde la penumbra del páramo,
de níveo amanecer,
nacen multitud de verdes,
algarabía de aves,
aromas siguiendo las señales del tiempo,
de la extraviada flor de los caminos,
de quienes la que visitan,
instantes de confesiones,
es el sitio donde lo inmenso,
se guarda en lo pequeño,
de aquellos cartones,
donde caen del cielo,
especies marinas,
tortugas, cangrejitos y peces.

III

Se escuchan las aguas de La Carbonera,
deslizando entre rocas,
cubiertas con sus musgos,
remolineando en cada intersticio,
pasando las caricias,
de aterciopeladas algas,
pececillos de la escorrentía que danzan,
en deslizante roca que silva,
las entre aguas de diversos encuentros,
y tallan la fuerza que se las lleva,
ondas turbadoras de los pasos,
fuerza de abajo,
donde se sostiene,
un botón de flor,
de ramas yertas,
donde las aguas quieren,
aparecer todo como si uno quisiera
las sinfonías de tu lejanía.

El vaho de La Carbonera

6 de enero 2017
Francisco J Contreras M


Cumarina de los caneyes

Provisorio nombre de notas que, entre Carupano y Sarrapia achocolatada, hacen metamorfosis desde luna de atardecer, la misma que clareo sobre las lomas del café, luz que quizás se colara desde el ventanal de alguna alcoba, desde allí se inició una historia de olvidos de estaciones y lugares, para hacer llegar las piececitas de cacao del sur del lago en bálsamos de cumarina de los caneyes.

Los compartimientos de tu mundo

I

Conversamos sobre la infinitud del tiempo,
en colores de la inmensidad del espacio,
con sus aromas de especias,
un relato de explosión de la vida.
Hasta hoy,
como somos tan infinitesimalmente la nada,
en la escala,
simples accidentes que fuimos tantas veces,
nuestros encuentros son,
desde la lejanía,
olvidos donde reposamos lo que fuera,
salidos de los extravíos de algún jardín.

II

En búsqueda a través del verso,
hablamos y compartimos,
a partir de un ahora,
al momento más cercano,
sueños que serán realidad,
en este presente tan solo coplas,
de recuerdos,
de una más de otras vidas,
de las que vendrán,
para dejar en tus manos,
cuadritos del sur del lago.

III

Quisiera decirte que he revivido bastante,
te sigo desde las sarrapias de Churun-Merú,
con el aroma que perfuma tu cercanía.
Una vez creí tocar los arilos de la macis,
vagué por los contornos escarlata de los adentros,
en sabores de especias traslúcidas de mieles,
y pasé como fantasía,
del casi olvido de un encuentro.

IV

Hemos renacido.

Francisco J Contreras M

14 de enero de 2017

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