Me quedo con tus labios


I

Atrapé tus labios desde restos intensos de tu rojo en un papelito

te leí como si fueses la misma Teresita del Ávila que me dice:

“te soñé por un segundo paseando por toda mis secciones”,

yo te hice la “promenade” desde “Los crepúsculos de tu piel”,

como si fuese Gustavo Adolfo, mi golondrina que no volverás.

II

¿Cuál es el mejor lugar del mundo?

Este con otro gobierno

(“sonso” me dijo William “no tienes otro”),

Como el silvestre de Sancho dije:

“Es mi segundo mejor, aún con éste que tenemos”,

si los molinos son gigantes (capítulo VIII),

así me digas “pasear se pone complicado”,

eres mi musa y como te quiero te siento.

III

Me obsequiaste mi deseo más repetido,

grabación que guardo,

de “un beso” escapado y apretujado de tus manos libres en una cola,

¿Qué haré durante seis meses de ausencias, ahora en soledad contigo?

Nos viviremos un “carménère” en cualquier mesa,

¿Acaso en otra parte?

Tus susurros me llegan en letras de Gertrudis Gómez de Avellaneda,

las mías para tu deleite como las de Neruda,

al final tu serás mi “tu” y yo seré tu “yo”

IV

Son once pensamientos míos

que te llevas en trocitos de chocolate

del Golfo de Paria

V

Fui a la mar,

mi cumpleañera,

las hebras de tu cabello,

entre rocas andan por allí,

quizás las encuentre,

entre las olas y el acantilado.

VI

Nadie sabe de tu risa mi Gioconda,

amiga de mis encantos,

apareces aquí y allá,

nadie sabe que lo haces.

 

25 de noviembre de 2016

FJCM

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