La Isla de la Virgen


Isla de la Virgen

Siempre son las dos de la tarde (miércoles)

Los contenedores están allí como murallas en sube y baja donde antes era la estancia de aquella comunidad llamada “La Isla de la Virgen”, sus pobladores eran devotos de la Santa María del Valle.
En aquel paraje, las frescas mañanas duraban poco, hasta las 9:00 am, luego era un tórrido calor, de esos de 2:00 de la tarde prolongados hasta el crepúsculo rojizo y naranja de 5:00 pm. En el lugar, el sol parecía cambiar en su lejanía, los vientos caldeados peinaban las callejuelas tortuosas, de tierra casi blanca apisonada, con polvos tan hirvientes que nada les levantaba del suelo. Allí todo era de madera, las cercas, las puertas, las paredes, las barricas de agua potable, solo los filtros de piedra, los techos de zinc y las bisagras eran de otra naturaleza.
Un 8 de septiembre de 1960, el bergantín de Ramón cargaba sus piezas en gaberas de 24 piezas, listas para que enfriaran en guarda de nevera, con bloques de hielo de a “locha”. El Corsario de D’Arago estaba listo para arremeter al abrazador calor del puerto con colita en pisillos de carámbanos al limón. Día de la Virgen del Valle, entre algodones de azúcar, de bautizos colectivos, de cohetones y retreta de pueblo, entonando en puerta de capilla:
“Como me arrulla,
como me arrulla,
así son tus caricias Carmen,
agua y espuma”.
Allí todo faltaba, pero el sentido sobraba.

Isla de la virgen

I

Amanecía en el coso del pirata,
a media legua,
por el lado norte,
fondeadero de lo inservible
reposaban galeras,
bajeles,
en danza de sueños fantasmales,
faralaos de algas marinas
coquillas,
peces de mil resplandores
cromatografías cambiantes,
cada quien las disfrutaba diferente
las que Carmen del Valle sentía en plata,
a mí me sabían a nueces de macadamia,
los vientos caldeados
dejaban melodías a su paso
entre barcazas derruidas
bellas,
las bellas nos mecían,
de un lado a otro
se hundían en los mares
subían hasta el cielo
con nosotros en sus adentros
en su quilla
entre palanca y canaletes.

Club Nubarrón (jueves)

Bajando algo hacia el noreste por un costado de la iglesia de San José, nuevamente al fondo los mismos contenedores, desde donde antes reposaban las embarcaciones en la marina del “Nubarrón”, justo desde la esquina de atrás del templo, me detuvieron las campanitas anunciando en melodía de “Elisa” la entrada de tus mensajes, y en alguna nao de los sueños, me detuve para su lectura.

II

Me escribiste:
“Tu musa quiere algo más que un verso,
espera con ansiedad un beso,
dale satisfacción cuando la veas”.
Guardé silencio,
le escribí:
“Si supieras
quiero más que eso.
Andamos con puros “queremos” y,
nada de “aquellos” (besos o algo más)”
Replicó:
“Me ruborizas,
las lectoras de tus versos
deben vibrar
hasta los tuétanos
como yo
cuando te leen”.
Exclamo:
“Son generosas,
mis lectoras
al distraer su tiempo,
su amistad son la bella elección
de mi vida”

La casa de los afectos (viernes)

Es tan grande como quieran los sentimientos, hoy se acercó una paraulata, dos reinitas cantarinas, también los colibríes, revolotearon la música de su jardín, desde el ventanal al resplandor de alegrías pasamos la tarde, recibiendo mensajes, felices de estar en el redondel de la mesa.

III

Sequé las tres copas,
en suave gamuza,
con el brillo de tus ojos,
derramé a tercio de fondo,
un tinto algo más tenue
que la calidez de tu boca,
desde el cuello de los cristales,
soñando las caricias del camafeo,
en tu cuello,
brindamos por su día,
abriles de mayo,
hasta la hora del toque de queda,
cuando te fuiste,
te miré discretamente,
con cuido del deseo furtivo,
me despedí,
con los cuentos
atardecidos en la mente
ella se quedó,
tu doblaste a la derecha.

IV

Tener algo de ti,
muy poquito,
casi nada,
es bastante,
te escribiré,
ni te darás cuenta que existo,
será mi obsequio
de todos los maravillosos
noviembres que te esperan.
Mi vista hacia ti,
es como del páramo,
espectacular,
con sus ardillas,
con ecos de tu respirar,
entre alelíes
disputando mis aromas de ti
con las albahacas y
los oréganos de la montaña.

V

Tu mensaje:
“ILY”
El mio:
“Moi aussi!!”

06 de mayo de 2017
Francisco J Contreras M

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