La escondida


I

En estas alturas todo va lento,
camino de vaivenes, donde el tiempo se detiene,
en susurros, colores, niebla, todo junto.
Caminar en estos cerros,
es disfrutar del esplendor de los cielos.

II
Lo más esperado,
ese lucero del amanecer,
la mente está con el calor de un sentimiento,
las manos están muy frías,
hacen falta las cálidas de tu lejanía.

III
Todos, todos duermen,
salvo las especies canoras,
es concierto mágico de esta sinfonía,
donde entre verdes,
aplauden pétalos en sus acuarelas.

IV
Sobre la ruta de siempre,
con su mismas rocas,
sus musgos,
parece igual y no lo es,
me lo han dicho aves que no veo,
cantos de refugio de la brisa.

V
De lejos todo parece verde,
cuando te acercas son todas las flores
que asoman los colores de la naturaleza,
hasta los que solo la imaginación permite.

VI
Es la imagen del  buque hundido en Isla Larga,
con sus  algas, pececillos y crustáceos,
con los colores de las flores del Páramo,
bajo las  aguas de nuestro mar.

VII
En este silencio es más fácil escuchar el corazón,
manifiesta su presencia en latidos,
ahora habla y escuchas emociones,
también de los aires que respiras.

VIII
Hemos encendido brasas,
disfrutado,
entre familia de acá y de allá,
los villancicos de  una parranda
como la Verde Clarita,
de menos percusión y más cuerdas.

IX
Lo mejor está por venir,
se siente en cada amanecer
de nuestro suelo.
En este Edén nos quedaremos,
en este,
nuestro paraíso Venezuela,
viviremos.

Diciembre 2015

Francisco J Contreras M

 

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