El mejor día


El mejor día

I
En la contemplación,
de los corales de Yapascua,
frente a la sabana de Merecures,
sobre los azules de la Hoyada de los Molinos,
olas, mastranto y eucaliptus,
resoplan su plenitud,
de aromas y encantos,
ruidos armoniosos en colores,
pero,
pero,
aún estupefacto
sobre el hombro del embarullado
pesa la civilidad perdida,
y uno se pregunta:
¿De quién es este día?,
no importa
es el mejor de todos.
II
Son tiempos
de preparación,
para rescatar la existencia
de un vivir para convivir,
donde ningún pensamiento
nos distancie
de la buena vida,
de la magnificencia,
de la afabilidad.
El mejor arreglo consiste
en centrar cada acto
una buena acción,
en sacar
de lo profundo de nuestro ser,
el ángel que cada quien tiene.
III
Es el momento
de invocar una divina presencia,
de estar pie en tierra,
sin tanto bastimento material,
lo que debemos arreglar
es el espíritu,
llenarlo de amaneceres,
fortalecerlo.
Es el instante,
porque un día,
dos,
tres,
los que sean,
no son siquiera
la luz del relámpago,
en la historia del tiempo.
Son lunas de nuestra humanidad.
IV
Nuestra posteridad no depende
de una despensa plena de cosas,
ni del tanque de la nada que se agota.
No, no y no,
depende de nuestras convicciones,
de seguir viendo la felicidad,
de esa que se nos viene encima.
V
Lo mejor está por venir

Ir a descargar

Un día de diciembre de 2015
Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: