Deambula que a veces llueve


Deambulando

Quien tuviera la genialidad del pintor que de capas de colores, lanzadas desde pinceles, estrellan donde lleguen, las pátinas hermosas de la vida, sin que sepamos un por qué de tal maravilla. Será posible escribir algo sin nombre, en la mitad de un camino, sin la métrica, con las ausencias del cómo tantear sentimientos, ni la balanza para conocer su peso, solo se sienten pensamientos que deambulan en colores y textura de sonrisas. El alegre de haber conocido un motivo grande para escribir, para estar bien, cuando la rueca gira y del hilo de un copo sale algo: ¿Podrán las palabras dar calor a los olvidos de un recuerdo?.

A veces llueve

III

Todo va con la lentitud,
vamos de amanecer
al encuentro de pocas cosas,
porque la vida es simple
hasta que uno la complica.
Ella
es como tu jardín,
de cada mañana,
cuando escucho,
en fondo
la música
de tu voz.

I

De la naturaleza
que toca al corazón,
llega un pensar
que traslada al sitio,
donde
te encuentras
frente al mar,
conversando con las olas,
mirando esas minucias
fosforescentes ,
saltarines de las rocas,
cabellos de algas,
que te regresan donde
siempre fue su lugar.

II

Me quedé,
con intenciones,
palabras
que te escribo,
ni empalagan,
ni te arrebatan,
los instantes
del camino,
sigo en las nubes,
las que ya se fueron
acompañan
tu presencia.

IV

Continuará,
pues el sueño
me quiere arrebatar de ti,
he de impedirlo,
dormiré
lo que ha de venir
como la brisa,
será,
a veces llueve,
otras hace calor.

4 de febrero de 2017

Francisco J Contreras M

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