Sin sentido de propósito estaremos condenados a reproducir el modo de vida populista del «Socialismo del Siglo XXI»

Durante los últimos veintiocho años hemos tenido cambios importantes en el comportamiento del venezolano, la diatriba banal se ha enraizado como modo de vida, ha emergido una cultura donde predomina el razonamiento simple con aparente consistencia lógica cuyos criterios de validación proceden de una retórica fundada en la manipulación y la destrucción moral del contrario. Actualmente, se ha hecho dominante un lenguaje carcelario, se observa entre niños, jóvenes y mayores el uso de una jerga carcelaria cargada de improperios e insultos, resulta imposible sostener una discusión entre adversarios sin alguna ofensa personal. Por ello, opinamos que además de las necesarias reformas económicas e institucionales hay que promover la idea de un país diferente y mejor, mientras una alternativa con sentido de propósito no aparezca, sin darnos cuenta seguiremos siendo unos iliberales-populistas que reproducimos el modo de vida del “socialismo del siglo XXI” o de un radicalismo sin sentido de propósito. Hasta la gente supuestamente de oposición sigue esas enseñanzas cuando se opina de forma ligera sobre economía, medicina, sociología y sobre todos los ámbitos del conocimiento profesional no teniendo la más remota idea de lo que se dice, sin estudios formales ni experiencia práctica. Un mundo sin historia que destruye hasta la memoria de quienes aportaron su existencia a la construcción de una nación.

¿La distorsión deliberada de la realidad se limitará solo al ámbito político? Pensamos que no, desde los años setenta hasta el presente esa cultura también se ha propagado en el medio gerencial de las organizaciones privadas. Esa condición ha estado presente en el caso de las pequeñas y medianas empresas familiares (PYMES familiares) en transición desde los años noventa, momento en el cual sus fundadores cedieron las funciones directivas a otra generación. El relevo no ha sido fácil.

Muchos de los fundadores crearon sus empresas “viniendo de abajo” fueron operarios, choferes, empleados que, con mucha disciplina, sin modificar mucho su estilo de vida, ni la intensidad con que realizaban su trabajo, se transformaron en exitosos emprendedores. El relevo generacional pasó su existencia en la comodidad bajo la creencia de que el éxito depende de los recursos materiales y financieros, sin darse cuenta de que el emprendedor no tiene descanso y que una empresa hoy en día depende más de la capacidad generadora de riqueza que de las posesiones. La crisis existencial se constituyó como cambio generacional cuya transición exitosa tiene su sentido prospectivo en la adopción de una cultura que permite la sostenibilidad desde la adversidad y un enfoque innovador frugal: crear más y mejor valor con menos recursos.

Es una transición compleja, Venezuela es un país de tradición institucional laxa, la ejecución eficiente y eficaz de las actividades ha dependido más de las capacidades derivadas del poder que de la autoridad. El sentido que aquí damos a la palabra “autoridad” guarda relación con las condiciones éticas, el talento humano, naturaleza emprendedora y sabiduría de un líder. Poder en cambio guarda relación con los recursos que posee una persona, más allá del talento y la ética para imponer sus criterios sobre la base del cargo que ejerce, como se dice en Venezuela “jefe es jefe, aunque tenga cochocho”, no importa quien sea con tal que mande. Es así como el autoritarismo es también fue la norma en la empresa venezolana, expresiones como estas lo ilustran: “Esto era para ayer”, “Estás de vacaciones o trabajando”, “Ese es tu problema”, “es si o si”. Se escucha decir: “pero es en esas organizaciones donde hay éxito”, pensamos que resulta en lo inmediato, pero no todo el tiempo.

Es un estilo de gobernanza empresarial cuya práctica ya no es posible, en este momento se sobrevive con base en un enfoque de procesos y de capital paciente (visión de trascendencia en un horizonte temporal extenso).

Venezuela ha sido un país petrolero en cuyo mercado priva la volatilidad de los precios, donde pareciera que no hay tiempo para serenarse y mantener planes más allá de un horizonte de 10 años; también es un país, bajo asfixia regulatoria, donde mínimo transcurren seis años para crear una empresa, todo se convierte en un estado compulsivo de querer recuperar con creces lo que se haya pensado invertir. Los instantes, el corto plazo, son tan breves que el factor clave es la retórica, no los hechos, es el terreno de la eterna promesa futura, más que emprendedores tenemos mercaderes, y el negocio mejor para un mercader es el de la política, porque como político se está cerca de donde hay, en un país donde el Estado es, de hecho, el dueño de todo y quien controla todo.

La retórica manejada de la manera que hemos mencionado conduce al imperio de la falacia y de la inconsistencia. Una revisión de las declaraciones de personas públicas en los medios nos remite a lo antes dicho: un funcionario con más de 14 años vagando entre diversas funciones de la burocracia gubernamental puede afirmar en un proceso electoral con el mayor descaro: “en tres meses yo resuelvo los problemas sin recursos”, o bien “no habrá luego de mi gestión un niño más en la calle” y pasa el decenio sin hacer nada y la ocurrencia es: “no hemos podido pues la anterior administración no nos deja” o “estamos sufriendo una guerra económica”. Es esta la norma en nuestro país, en el cual pareciera que se logra más respeto mientras más grande sea la exageración, siempre habrá un recurso que justifique el lenguaje: “mira eso lo dije en otro contexto”, “las cosas cambiaron y no puedo”, “es una manipulación mediática”, “eso no lo dije en serio”. De modo que todo transcurre en medio de una demagogia pincelada con buenas intenciones; en nuestro país es un orgullo poseer la constitución y las leyes más avanzadas del mundo, los gobernantes están obligados a lograr la mayor suma de felicidad para los venezolanos. El problema radica en que para repartir primero hay que producir, si el gobierno honrara todas sus deudas laborales, cumpliera con las normas ambientales y de seguridad laboral estaría quebrado al día siguiente. Todo es paradójico en nuestra tierra, hasta el más humilde venezolano en su rancho se esmera de manera extrema por mantener la limpieza, pero en cualquier fin de semana, sin excepción de clase social, eyecta cualquier clase de desechos y basura sobre las carreteras al regreso de las playas.

En tanto prevalezca una gobernanza fundada en el autoritarismo, las leyes, las normas, los reglamentos, estarán sujetos a las reglas del poder, en cualquier instancia sea una alcaldía, una gobernación y en el país como un todo, la interpretación no dependerá de las pruebas, sino de la relación de poder. Es fácil perder la legitimidad en presencia de leyes, normas, reglamentos tan exigentes que colocan al ciudadano en una condición de delito técnicamente inevitable. Por otra parte, se crean incentivos perversos que promueven que más recompensas logre el trabajador que se aprovecha de la ley que el trabajador esmerado en realizar bien su tarea, pues la remuneración no está sujeta a la productividad sino a la relación arbitraria que le permite ganar más mientras menos haga.

Estas notas no deben hacer sentir mal a quien las lee, si el retrato aquí presente no le corresponde, usted no pertenece a la mayoría y su esperanza no la pierda, practique con el ejemplo porque estamos urgidos del mismo. A pesar de todo tenemos instituciones como “Fe y Alegría” como la Orquesta Sinfónica de Venezuela y a otras privadas que agregan mucho valor social, que comparten el éxito con su gente y que cuentan con una lealtad sin límites de la misma. En este país hay mucha gente anónima que trabaja por diez. Este fenómeno hay que estudiarlo seriamente más allá de estas opiniones.

El emprendimiento como alternativa al cambio del trabajo formal por una actividad en los mercados negros o la huida del país

La sensatez

Hemos entrado en Venezuela en una fase donde aparece como factor crucial de la crisis la intensificación de la fase depresiva, es decir de caída extrema de la actividad productiva y del empleo formal, sin que por ello el cuadro de hiperinflación se reduzca. Al margen de quienes emigran del país, las familias en medio de la incertidumbre han sido tentadas por las actividades del sector informal y por los cambios de trabajo hacia sectores vinculados con los mercados negros, ahora esa es una decisión de riesgo mayor. Consideramos que es la hora de conservar el puesto de trabajo haciéndolo mejor o de exploración de espacios para el emprendimiento frugal con base en las capacidades de la persona.

Se escucha en nuestro medio con mucha frecuencia:

“Eso es lo que te pagan, mejor lavamos carros y nos ganamos en un día lo que te ganas en un mes”.

“Mi vecino se está dando vida, desde que se metió a «bachaquero», le sobra de todo”.

“Me voy porque me están ofreciendo más”.

Las dificultades

Son los tiempos de las dificultades, de tomar buenas decisiones y no de dejarse arrastrar por las reacciones al abrigo de las emociones irreflexivas. Hemos podido observar como mucha gente actúa comprometiendo su futuro apresuradamente bajo el supuesto de que las dificultades del ahora y las condiciones del ambiente serán permanentes, cuando todo lo contrario lo que estamos viviendo es la antesala de algo que vendrá que no será precisamente lo que acontece.

No podemos negar las condiciones extremas que actualmente presenta el país que ha trastocado la cotidianidad de la existencia del venezolano, entre esas condiciones objetivas están:

  • La severa reducción del poder adquisitivo y de la noción sobre cuál es el valor de lo que una persona hace.
  • La dislocación de la rutina con una pérdida de tiempo en tareas que para nada agregan valor en búsqueda y en colas para adquirir bienes y servicios que en muchas ocasiones no se traducen en una compra efectiva.
  • La disminución del tiempo útil de la vida profesional para generar resultados económicos, espirituales y de esparcimiento realizador.
  • El aumento de la inseguridad en todos los planos de la existencia: la personal, la emocional, la afectiva, la económica, …, la laboral.
  • El rompimiento del sentido de pertenencia.

Es conveniente tener conciencia e internalizar adecuadamente esas condiciones, de manera que la persona y su grupo familiar puedan sobreponerse. Lo que sí está al alcance del aquí para evitar la pérdida de la autoestima y la quiebra del plan de vida, es la profunda reflexión a nivel del grupo familiar considerando los siguientes aspectos:

  • Hay que asumir lo que está aconteciendo como un momento de la existencia familiar producto de una transición, no como algo que permanecerá o se perpetuará.
  • No hay que sentirse deshonrado, si se pierde la fuente de ingresos o se queda sin empleo, no se retraiga, manténgase en contacto con sus amigos y familiares. El que pueda sobreponerse depende esencialmente de uno mismo.
  • Se requiere aceptar lo que está ocurriendo, los sentimientos que genera, concédase sentirse mal y comparta el trance con alguien de confianza.
  • Busque apoyo en su entorno cercano, cuide su salud física, su equilibrio emocional y el de quienes le rodean, mientras pueda coma bien, ejercítese, descanse, haga paradas, le ayudarán a reducir el estrés.
  • Dese una pausa larga para rehacer su plan familiar, reorganizar su economía, formular su dispositivo de acciones y retomar el control emocional de su vida, sea lo que sea el futuro depende de usted, entre en confianza.
  • Alargue su horizonte buscando las oportunidades que existen en lo que le acontece.

Hay que recordar que dadas las circunstancias el imaginario popular es el terreno fértil para la creación de todo tipo de especulaciones y rumores, ellos se propagan instantáneamente y en ausencia de validación objetiva, son las mayores fuentes de pérdida de energía vital, de autoestima y de confianza, es el peor camino para darle sentido a la vida. Igualmente, evalúe e indague antes de tomar acciones apresuradas comprando lo que no necesita, adquiriendo dólares sin evaluación previa, acumulando irreflexivamente inventarios porque lo dijo un experto, su vecino o los medios. Detenga la premura, distinga entre el deseo, la emoción y la evasión frente a las necesidades reales y la conveniencia del uso en extremo cuidado de lo poco que tiene como medio de pago.

Explorar espacios para el emprendimiento

Buscar oportunidades en la adversidad:

  • Trabajar con socios innovadores.
  • Fortalecer la confianza.
  • Actuar con sentimiento y entusiasmo.
  • Desplegar el espíritu de trabajo en equipo “team work”.
  • Pensar diferente y mejor.
  • Promover la ingeniosidad: imaginar soluciones sostenibles.
  • Hacer más y mejor con menos.

Consolidar las fortalezas:

  • Convierta el dinero excedente al financiamiento de las transacciones corrientes y de previsión en activos productivos:
    • De manera transitoria hasta identificar una oportunidad para el emprendimiento, proteja los recursos patrimoniales en forma de activos con riesgo mínimo de pérdida anticipada de capital, tales como joyas, oro, obras de arte, terrenos, vivienda o en materias primas.
    • Al identificar oportunidades para el emprendimiento, aplique los excedentes en activos que reproducen renta y capital.
  • Desarrollar el talento:
    • Aproveche las habilidades para producir bienes y servicios susceptibles de ser cambiados en el mercado por otros bienes y servicios duraderos.
    • Capacítese, aprenda a hacer cosas nuevas, conozca las nuevas tecnologías. No desdeñe las ventas: son una fuente de riqueza.

Identificar oportunidades

Lo que vendrá va a exigir bienes y servicios más pertinentes en términos de uso, más baratos, más durables, cuyos procesos sean cuidadosos en su impacto ambiental y en el uso de los recursos naturales.

Las limitaciones económicas que enfrenta el país van a crear espacios para las actividades de mantenimiento, de reciclaje y de transformación de equipos y herramientas en recursos con propiedades de uso amplio y diverso. El mismo abandono por parte del estado puede ser la ocasión para ofrecer bienes y servicios que antes no era posible.


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Los aspectos cruciales del pensamiento estratégico empresarial – Segunda Parte

Los aspectos cruciales.

Es inevitable la necesidad de asumir un cambio de cultura organizacional, que impone un entorno dinámico, incierto y cambiante, vamos ahora a desarrollar los aspectos siguientes:

  • El nuevo escenario competitivo.
  • La política, los escenarios y las recetas.
  • El liderazgo y la visión de futuro.
  • La competitividad, los servicios y los valores.
  • Las organizaciones venezolanas y sus paradojas.
  • El nuevo escenario competitivo.

El nuevo escenario competitivo.

Las organizaciones enfrentan el reto de un nuevo escenario complejo y global que hace obsolescente cualquier estrategia de reforzamiento de fortalezas, se exige ahora capacidad de respuesta para asumir ambientes de gran incertidumbre. Los aspectos que caracterizan ese nuevo entorno son:

Primero, el fenómeno de la globalización que plantea el reto de enfrentar una realidad donde las consideraciones económicas y sociales ya no se limitan al entorno próximo de la nación, sino que – en el caso Venezuela- se desbordan cuando menos hasta los Países Andinos, del Caribe y Centroamérica.

Segundo, la transformación del modelo democrático en el mundo que conduce a una mayor participación de la sociedad civil, de las fuerzas vivas, con mayores demandas de rigor y profundidad en las proposiciones que cada grupo social, empresas, organizaciones, sindicatos e instituciones públicas se exigen mutuamente.

Tercero, la innovación tecnológica y el conocimiento han adquirido una capacidad de cambio y renovación que hacen poco manejable, desde la organización por sí misma, el caudal de información necesaria para sostener una ventaja competitiva duradera.

Cuarto, el surgimiento de dos enfoques, el de la innovación frugal y el de la anti fragilidad, de manera sucinta remite a una cultura fundada más en la creación de una capacidad de respuesta de las organizaciones a partir de la flexibilidad y de los mecanismos auto reguladores frente a la incertidumbre.

En síntesis, la realidad ha alcanzado un nivel de complejidad e incertidumbre, donde el éxito de las organizaciones está íntimamente relacionado con la capacidad de sus miembros en el logro de una visión compartida y de una estrategia competitiva que den a la empresa una flexibilidad, disposición anticipadora y capacidad de respuesta en un entorno dinámico y turbulento.

La política, los escenarios y las recetas.

Una mala apreciación del conocimiento económico llevó a pensar que el intervencionismo, el proteccionismo y la asfixia regulatoria serían unas buenas formas de contrarrestar la fuerza de las enormes transnacionales y ocurrió todo lo contrario, ello perjudicó a los pequeños, pues estos gigantes eran los únicos que podían sobrevivir al intervencionismo y al proteccionismo, la apertura de los mercados hoy en día ha fortalecido a los pequeños. Los continuos e importantes cambios que se suceden uno tras otro, hacen de la economía una disciplina que todos quieren conocer con una finalidad muy concreta: identificar cómo nos afecta, en lo personal, y cómo lo hace sobre las organizaciones, en general.

Las cambiantes organizaciones requieren un tipo de información y una metodología de análisis diferente a la derivada de las finanzas tradicionales. Su objeto de análisis ya no se circunscribe tan solo a lo rutinario (liquidez, apalancamiento, actividad y rentabilidad) sino, a lo estratégico (ventaja competitiva, alcance de categoría mundial, grado de consistencia de la visión de futuro, …). Por otra parte, la solución planteada para superar los problemas causados por la inflación y la volatilidad del tipo de cambio, al distorsionar la información contable histórica, resulta poco satisfactoria en cuanto al método utilizado como en su forma de aplicación. El asunto es crítico, pues el fenómeno de la inestabilidad y sus efectos sobre las decisiones individuales y de las organizaciones es bien complejo. Este nuevo contexto de situaciones ya no soporta un manual de ayuda rápida en el cual se aplica un coeficiente de ajuste por incertidumbre o se adopta a la ligera alguna acción. La respuesta esperada no se encuentra en textos de consulta ligera, ellos por lo común tienen una base heurística que no va más allá del anecdotario y de los relatos de cómo tal o cual organización sobrevivió a la crisis.

El liderazgo y la visión de futuro.

Nuestra tesis conduce a pensar en el liderazgo como fórmula para enfrentar el mundo que nos toca vivir, pues es responsabilidad del líder y no de las masas la formulación de la visión de futuro de una comunidad, de una organización, …

Al líder lo caracteriza una postura ética (principios, convicciones que reflejan un ideal de aspiración y de valores deseados por la comunidad) que le permite hablar, escuchar e interpretar el sentir de su gente, es creativo, entusiasta, amplio, receptivo, inteligente e inspirador. En un orden de menor importancia, también, debe ser analítico, organizado, diplomático, intuitivo y colaborador, se necesita un director de orquesta y no un general (funcionan las orientaciones, la cooperación, la participación, el consenso, no las órdenes). El perfil del liderazgo debe fundamentarse en un relato con sentido de propósito, de lo contrario estaremos en presencia de una adhesión fundada en el caudillismo y en otras formas de conducción personalista que tanto daño ha hecho en América Latina.

El éxito de un proyecto de organización sólo se alcanza cuando la visión logra la consentimiento de la gente, su apoyo, de allí la necesidad de un líder y no de un caudillo (éste basa su poder en la autoridad y su carisma).

Una visión debe ser amplia y detallada debe indicar el qué, el cómo, el cuándo, el con qué, el quién, algunos sugieren que además debe indicar el por qué, una vez más se requiere del líder y no del Mesías (que todo lo soluciona).

Todo cambio tiene costo, decir lo contrario es demagogia, en consecuencia, una visión debe ser suficientemente alentadora y positiva como para justificar el esfuerzo.

La competitividad, los servicios y los valores.

Las organizaciones están evolucionando y se anticipa que serán exitosas aquellas que logren un equilibrio entre la formación de sus recursos humanos, la asistencia externa y sus líderes en un “proyecto” con visión compartida. Es una trasformación hacia la función servicios y hacia un crecimiento más horizontal que vertical. Hay señales de que la empresa del futuro tendrá cada vez más una disposición hacia la función social como responsabilidad voluntaria y que el afán de lucro sea más bien el resultado de haber agregado valor para la comunidad; rara mutación de la organización social donde unas se privatizan y otras se hacen más públicas en cuanto a su función primordial. La dimensión social es en cierta manera resultado del conocimiento que poseen ahora las comunidades de la acción empresarial, y también, de la necesidad que tienen las organizaciones de reforzar al sistema de mercado y los valores de la democracia que son hoy en día su medio de acción por excelencia.

Otra característica de la empresa moderna es la identificación de la naturaleza ética de su actividad, entendiendo por ello a los valores públicamente reconocidos y compartidos por los miembros de la organización, aceptados por todos y donde se tiene una idea clara de las ventajas que representan su adopción para los participantes y la comunidad.

 


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Los aspectos cruciales del pensamiento estratégico empresarial – Primera Parte

Los aspectos cruciales

Nos vamos a referir al cambio de cultura en la gestión de empresas que impone un entorno dinámico, incierto y cambiante, es crucial incorporar esas características si se quiere sobrevivir a los retos que impone el nuevo contexto mundial.

Los temas que abordaremos son los siguientes:

  1. La competencia y los mercados abiertos
  2. La incertidumbre y un mundo volcado hacia el futuro
  3. El trabajo en equipo, el diálogo y el discurso
  4. La microelectrónica y la gestión total
  5. Las fuerzas competitivas y el mundo virtual
  6. El nuevo escenario competitivo
  7. La política, los escenarios y las recetas
  8. El liderazgo y la visión de futuro
  9. La competitividad, los servicios y los valores
  10. Las organizaciones venezolanas y sus paradojas

En esta primera parte desarrollaremos los siguientes:

  1. La competencia y los mercados abiertos
  2. La incertidumbre y un mundo volcado hacia el futuro
  3. El trabajo en equipo, el diálogo y el discurso
  4. La microelectrónica y la gestión total
  5. Las fuerzas competitivas y el mundo virtual

La competencia y los mercados abiertos

Si algo preocupa a todos es el desconocimiento de lo que está por ocurrir. Creemos que uno de los retos que se debe asumir desde el pensamiento estratégico es habituarse a convivir con la incertidumbre.

  • El trabajo en equipo, la participación y el consenso son tópicos bien difíciles de tratar, pues el alcanzar esos propósitos no es una cuestión de aplicar mecánicamente las herramientas de la gestión de empresas, como por ejemplo, pensar que “la calidad total” es un asunto simple de que “yo lo apoyo y háganlo Uds.”. Estas filosofías requieren al más alto nivel un cambio del “cómo sienten” y “cómo piensan”, mientras eso no ocurre el papel aguantará todo y no pasará de allí. Los cambios sólo se logran cuando sus líderes toman partido. Tienen que involucrarse y comprometerse con tenacidad.
  • Los recursos no son el límite, la opción de la alta tecnología a nivel de información hace posible que una organización modesta pueda alcanzar categoría mundial si se lo propone seriamente. Es una falacia creer que lo avanzado es costoso, en tecnología de información el paradigma es otro.

La incertidumbre y un mundo volcado hacia el futuro

Está ocurriendo que lo importante es lo que no se percibe con los sentidos, lo virtual, tal vez la respuesta del porqué países con escasos recursos están en el camino deseado, es porque lo relevante no es ya la dotación de factores sino el talento, la capacidad organizacional, los conocimientos. Estamos escapando a la escasez material y podríamos ser atrapados por la escasez de lo virtual.

“El corazón tiene razones que la razón no comprende” decía Pascal, este es uno de nuestros males, nos cuesta ir a las raíces de los problemas por dos razones una por “interés propio” y otra por facilismo, en fin por prejuicios. Cautiva, en nuestro medio, el gesto, la presencia física, el verbo de quien se presenta como líder y no sus ideas, convicciones y talento. La interpretación de los fenómenos políticos y económicos está muy rodeada de pasiones y de allí los grandes errores cometidos en países con debilidad institucional.

Las ideas sufren una obsolescencia tan rápida que más vale a las organizaciones transformarse en generadoras de conocimiento aplicado que en una empresa que aplica al día siguiente una receta de un manual de consulta rápida con ideas en desuso.
La organización no escapa a estos problemas y muchas se asume al cambio cuando ya se han agotado todas las opciones y le resta una sola. No resulta extraño encontrar aquellas que exhiben en sus seminarios voluminosas misiones, ambiciosas visiones y certificaciones de calidad que provocan, cuando menos, los ácidos comentarios de un personal que desconoce tales logros de la “calidad y la planificación”.

El trabajo en equipo, el diálogo y el discurso

La historia de los logros de la humanidad confirma su relación con la relevancia que el ser humano da a la razón de su ser ante los impulsos del imperio de los deseos. El hombre no sólo persigue la materialidad, el ser humano requiere reconocimiento. Pero, ¿Cuál tipo de reconocimiento?, nos estamos refiriendo al más importante el que procede de otro igual a sí mismo y no de alguien inferior o sometido. Esta necesidad de reconocimiento y de posibilidades que se les abren al ser humano hacen cada vez más imperioso el consenso y el diálogo frente al discurso y el poder.

El acto de aprendizaje es tal vez más lento bajo el diálogo porque ante la postura opuesta de dos interlocutores, la solución se alcanza cuando surge de su encuentro una idea de orden superior y no del descarte de una de ellas. Además de un clima de participación y tolerancia, el diálogo exige creatividad. Esta última plantea un dilema complejo, pues no se la puede enseñar. La creencia de que con ciertas prácticas ya somos creativos puede conducir al engaño, el que una idea sea originada por un procedimiento “creativo” no la hace inmune a la refutación que debe seguir a todo proceso de validación sobre la resolución de problemas.

La microelectrónica y la gestión total

La microelectrónica cada vez menos costosa y el modelo de gestión orientado desde el ensayo y error hace de la educación fundada en lo “práctico” un adefesio. En las organizaciones se debe asumir y recrear un estilo y unos valores orientados hacia la generación de conocimiento y no uno que se direcciona por medio de un manual de consulta rápida. La complejidad de esta nueva realidad no se puede reducir a pocas cosas y menos cuando el uso de los computadores es cada vez más accesible a cualquier tipo de organización.

La ciencia básica comienza a tener interés directo para las organizaciones. Hay que aprovechar del hombre su talento y su capacidad para hacer uso del método científico en la resolución de los problemas. En lugar de aprender a llenar un formato que pronto puede ser sustituido por otro, es mejor dominar la racionalidad que rige su creación. El modelo de gestión japonés también nos ha liberado de las escalas de producción y de la acumulación innecesaria de inventarios de cualquier naturaleza. Lo pequeño es hermoso, ahora es posible producir bienes y servicios a muy bajo costo a volúmenes mucho más pequeños.

Los sofisticados modelos de manufactura, de logística, de finanzas que en el pasado eran coto absoluto de las grandes firmas, están a la mano de las pequeñas. El ritmo del mercado y el de la manufactura serán muy pronto uno sólo.

Las fuerzas competitivas y el mundo virtual

Las ventajas comparativas de las naciones son dadas como resultado de la dotación original de recursos naturales como los petroleros, los mineros, las buenas tierras. Su posesión constituye una oportunidad, pero mal aprovechada se transforma en una desgracia para las naciones cuando sufren la apropiación y expoliación perversa por parte de quienes la administran.

Las verdaderas ventajas competitivas son dinámicas y creadas por el talento humano, también pueden perderse.  Ya no es suficiente ser “más y mejor” , hay que ser “diferente y mejor”. El mundo se ha transformado en lo económico en una única aldea, donde el saber y la información ocupan un papel preponderante.  Las economías, las empresas, la gente logran el éxito como consecuencia de las presiones, retos y nuevas oportunidades y no de un ambiente fácil, proclive a la autocomplacencia o de unas ayudas gubernamentales o extranjeras.

El progreso deriva del cambio, no de la preocupación por la estabilidad que lo obstruye. El mundo está desapareciendo como entidad física y estamos adentrándonos en el reino de lo virtual, de lo inmaterial, que cada día toman más valor.

Todo proceso estratégico supone la obtención de una ventaja competitiva. Ella debe alcanzarse cuanto más rápido mejor y debe prolongarse por el mayor tiempo posible. Una ventaja competitiva se logra a través de un mayor grado de satisfacción de necesidades del consumidor o usuario final, superior al que pueda proporcionar la competencia.

La base micro-económica del pensamiento estratégico es lo que se denomina “análisis conjetural”, que consiste en el cómo anticipar el patrón de reacción de los diferentes actores (aliados, socios, rivales, clientes y proveedores), existentes y potenciales, ante las posibles opciones estratégicas de una organización. En el fondo mientras el hombre no se libere del principio de la escasez material, lo económico y su conocimiento serán esenciales. Siempre que exista un “costo de oportunidad”, la esfera económica será importante.


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