La pobreza y la exclusión en la esencia de la perversión populista-iliberal de la democracia

La pobreza como mecanismo de perpetuación en el poder

Una de las estrategias más extendidas para el socavamiento de la convivencia social en democracia consiste en alimentar la desconfianza entre la gente y hacia las instituciones democráticas mediante el resentimiento y el odio social. Pero, también la incita la provocación expresada desde los medios y las redes sociales al sesgar el discurso político con opiniones que tienen más características de ataque a la persona que a las ideas que representa, es el populismo-iliberal a la inversa. Un buen ejemplo lo constituye el reciente proceso electoral en Perú en el cual parte de la campaña se enfocó en las supuestas limitaciones cognitivas del Señor Pedro Castillo, consideramos que fue un error porque alineó a los pobres de ese país con aquello que se les parece y le trae al pensamiento el descuido milenario de las élites hacia su sufrimiento y exclusión.

La pobreza es un sujeto de discusión clave para resolver la actual crisis que envuelve a la democracia en Latinoamérica desde su interior y no como amenaza ideológica externa de algún complot capitalista, marxista, fascista o del surgimiento de bandas criminales globalizadas. Los foros de la anti-democracia y de la anti-política sean de derecha o de izquierda, son las manifestaciones en la gente de una profunda desigualdad de las demandas no han sido atendidas por la democracia en términos de creación de capacidades para su realización entre iguales desde si mismos.

Estamos frente a una crisis existencial de la “democracia”, pues hay una separación entre las aspiraciones de los excluidos y las propuestas convencionales, hasta ahora no se ha ofrecido algo diferente y mejor a la opción populista-iliberal cuyo contagio como cultura llena los espacios de los partidos y su liderazgo, sin distingos de nada esta cultura ha invadido y demolido a las organizaciones políticas del mundo. El signo más visible de esa nueva manera de hacer política se asienta en la destrucción moral del otro, sembrando desconfianza hacia las instituciones con base en argumentos simplistas aparentemente consistentes sin presentación de pruebas concluyentes.

En países frágiles no hay promesa más seductora que ofrecer a quien vive en penuria que las dádivas: “te voy a regalar una casa, también la comida, la educación de tus hijos, tu salud”. Si se le pregunta a la gente: ¿Eso soluciona tu problema?, la respuesta es: “no, pero, resuelve, hay una posibilidad de que el premio de esa lotería me toque”, hay algo de verdad en la recordada declaración de la ministra Jacqueline Faría: “Así que vamos a disfrutar de esta cola sabrosa para el vivir viviendo ( https://bit.ly/3foi9mI )” y también en la opinión de quien fuera ministro para la educación Héctor Rodríguez: “no es que vamos a sacar a la gente de la pobreza para llevarlas a la clase media y que pretendan ser escuálidos ( https://bit.ly/2OfmFIa )”. Hay verdades amargas sobre el cómo los pobres son vistos como mercancía, como ignorantes incapaces de pensar.

Un auténtico apóstol de la lucha contra la pobreza debería prepararse para poder comunicarse con los excluidos, con base en el rescate de la confianza, del auto fortalecimiento, del control, del poder propio, de la decisión propia, de una vida digna de acuerdo con sus verdaderos valores, de la capacidad para luchar por sus derechos. Es la genuina expansión de la libertad de elegir y de actuar. Significa aumentar la autoridad y el poder del individuo sobre los recursos y las decisiones que afectan a su vida. No por la enajenación de su humanidad a cambio de promesas cargadas de demagogia y mucho menos por medio de la burla de su condición con el uso de una jerga de hampones y vistiendo como un andrajoso cuando no se es.

La consciencia como relato movilizador de pobres y excluidos

Hace falta una estrategia frente a la pobreza sin populismo ni demagogia. Hay mucha gente que comparte mensajes reforzadores del populismo-iliberal, hace unos días en un foro, un comunicador social me recriminó: “su discurso académico está bien para el público de esta sala de reuniones, pero vaya y échele el cuento a un “pela bolas” en una cola, le dirá cómo “y cómo se come esa vaina”. Ciertamente tiene razón, no existe un relato atractivo que incline el pensamiento del excluido como distractor de una auténtica lucha por su dignidad en términos de empoderamiento.

En Venezuela no es usual para el pobre y tampoco en sus comunidades tener la motivación necesaria para la movilización a partir de la fortaleza espiritual, política, social o económica en la lucha por los cambios positivos de su condición existencial. Desconfían de sus propias capacidades para resolver su situación. Es un reto encontrar ese relato más allá del lenguaje soez del demagogo que cautiva porque se presenta a si mismo como un pobre de origen. Al populista no le conviene que los pobres salgan de su miseria, tomen conciencia de que pueden valerse por sí mismos y recuperen su dignidad, sin ponerle el precio de la mendicidad que cambia votos por obsequios y limosnas.

En nuestro país se dice a menudo “hay que hablar el mismo idioma del pobre”, y se asume que hacerlo es utilizar una “jerga carcelaria”, esta aproximación es falsa y más bien es un signo de la incapacidad para comunicarse con el excluido que de un problema del lenguaje en sí. Hay en nuestro medio mucha pereza intelectual, pues se confunden categorías del pensamiento como cultura popular, cultura de masas y cultura lumpen, como si fueran una misma cosa, peor se asume que comunicarse con un pobre, pasa por asumir un comportamiento a medio camino entre “la cultura de masas” y “la cultura lumpen”, y estas no son precisamente las que identifican a un excluido, eso le ofende y le caricaturiza.

La pobreza y la extracción de renta moral

Los valores, los modales, no son meros accidentes de la vida buena. Cuando ellos prevalecen como práctica del comportamiento humano lo banal tiene poco lugar para la perversión y lo contrahecho. Es una falacia la creencia de que el lenguaje sórdido, la maledicencia y el insulto puedan ser símbolos de cercanía con la pobreza y de identidad con el oprimido, todo lo contrario, refuerzan la descomposición social.

El comportamiento espejo de constructos fundados en la vindicta y en el resentimiento forman parte del arsenal populista-iliberal para sacar provecho de la otra cara de la miseria: la pobreza del espíritu. No se es solidario e identificado con el pobre quien hace uso de esas prácticas, a la inversa, se es un extractor de renta moral quien la disfruta con la profusión de la miseria.

Lo mejor está por venir si comprendemos que el origen del saber y de la humanidad comenzó con un poema y con una nota musical, antes de la escritura el conocimiento fue posible gracias a las rimas y los compases. Cuánto tiempo sedilapida en las redes sociales, cuánta confusión entre la comicidad y el humor, entre lo erótico y la pornografía, entre la burla y la alegría, entre apego y sentimiento, entre la certeza y la desinformación.

Comportarse como pobre y cultivar la pobreza del espíritu, en modo alguno son eventos de solidaridad con la condición de miseria, es lo contrario, se revuelca al resignado en la miseria y se le humilla en su condición. Hace falta un mensaje y una comunicación con los excluidos, en su manera de comprender las cosas a partir de su sufrimiento, en términos de la resolución de sus retos existenciales.

Es necesario trabajar para que los indignados descubran las fuentes de sus males. Mientras el excluido no se convenza de que solo el empoderamiento le realiza como ser, seguirá siendo fácil presa de quienes extraen rentas de su ignorancia, de los compradores de votos, cuyo éxito depende de la existencia de un pobre que cree que su única esperanza es la promesa del demagogo.

Entre la indolencia y el autocastigo

En Venezuela, hay en las redes todo tipo de mensajes que son reflejos de un estado límite de descomposición económica y social. Estamos en presencia de una cultura asentada en el resentimiento, de un “asistencialismo” social improductivo y del agotamiento de la renta petrolera como sostén existencial de país, en un contexto mundial de crisis de la democracia liberal. El morbo social va más allá de lo personal porque se desborda en expresiones agresivas hacia quienes no se comportan de manera indolente o culposa. Guardar la compostura y la sensatez, exige fortaleza interior, moral y espiritual, esa condición pasa por la aceptación de la realidad como algo pasajero.

La felicidad trasciende a la búsqueda de estados emocionales fundados en sensaciones agradables, pues la vida es una secuencia de ellas y de las que no lo son. Entre el anhelo de lo placentero y los hechos hay una brecha, esas sensaciones pueden ser agradables o no, la cuestión es vivirlas, pues lo fundamental es el conocimiento de sí mismo. La verdadera felicidad es independiente de las pulsiones internas y de la propia condición material, sino pregúntenle a un niño con parálisis cerebral que sonríe ante la contemplación de la naturaleza estando prisionero en propio cuerpo.

Hay un horizonte abierto cuando el pensamiento y el sentir cambian hacia una compostura orientada hacia la liberación de la existencia interior desde sus propias capacidades, de lo que cada uno puede hacer a pesar del infortunio. Es el encuentro con la acción fundada en aquello que este alcance de la familia en su comunidad de intereses orientado hacia el bien común. En todas las instancias de la vida política hay que enfocar los esfuerzos para que la gobernanza local esté al servicio de las personas y para que la gente pueda resolver desde si misma y no a la espera de que otro lo haga.

La economía de la felicidad

El ser humano visto desde la economía es una aproximación tosca de su realidad. Se le ha imaginado como artífice de su propio destino a partir de las herramientas que fabrica, esa capacidad ha sido insuficiente para su realización, poseer no le hace “feliz”, en su historia tiene muchas cuentas que saldar consigo mismo y con la propia naturaleza. Se le ha asumido como ser racional, informado que sabe procesar información para sacar la máxima satisfacción de pocas cosas, de la escasez con usos alternativos, resulta que esa racionalidad es limitada, que no posee toda la información pertinente, que incurre en fallos y está influida por contexto del poder. La arrogancia se crece al creerle sabio, con una narrativa social compartida, libre del sometimiento y de la alienación. Nuestro relato es precisamente lo contrario, no hemos sido sabios al elegir.

Quizás sea posible ser feliz, sin ser libres de las sensaciones, las deseadas y detestadas, que la brisa sopla a veces como queremos y otras no, afanarse solo las que nos agradan da origen al sufrimiento pues la brisa no guarda intencionalidad, vivimos mejor de su contemplación cuando va y cuando viene. Como lo han planteado Viktor Emil Frankl , y recientemente, Yuval Noach Harari: “Una vida con sentido puede ser extremadamente satisfactoria incluso en medio de penalidades, mientras que una vida sin sentido es una experiencia desagradable y terrible, con independencia de lo confortable que sea”.

No existe una teoría general de la economía que como aproximación única y general nos permita dar respuestas a las situaciones complejas que se nos están imponiendo. Lo que si podemos afirmar es que aquellas acciones humanas al margen de las respuestas del mercado y del medio ambiente no resuelven y acrecientan los problemas existenciales de la humanidad. Cometer errores no necesariamente conduzca a la extinción de la especie humana, hasta ahora la historia ha validado que tanto el mercado como la naturaleza recrean mecanismos de auto regulación que resuelven a la larga los problemas cuando quizás haya muerto mucha gente con una enorme pérdida social.

Nos dirigimos hacia una economía menos presuntuosa cuando centra su atención en las reglas del juego de la vida en armonía con el medio ambiente con unos valores fundados en la compasión, la confianza social y la honestidad. Es una economía subsidiaria del estudio de las ilusiones personales y los mitos colectivos dominantes, es la contribución con el esclarecimiento del “en qué queremos convertirnos”, y también, “qué queremos desear”.

La dolarización perversa, exclusión y pobreza

De manera breve nos referiremos a algunos mitos que en la economía que dan origen a una distorsión deliberada de la realidad e impide el logro de un consenso nacional sobre aspectos puntuales como el que tratamos ahora: “la dolarización perversa”.

Estamos frente a un viejo problema cuyas raíces se remontan a mediados de los años setenta con la práctica de la emisión irresponsable de dinero, estrategia monetaria que permite disipar el origen de la inflación y sus terribles efectos de desigualdad entre los venezolanos. Hasta ahora no se ha ofrecido evidencia crucial que refute nuestra tesis.

Desde enero de 2019 hemos ofrecido datos sobre el comportamiento de las tasas de canje, sobre la emisión irresponsable de dinero y por reducción a lo absurdo delineado una aproximada explicación de expansión terciaria de dinero entre la minería de «criptomonedas» y la afluencia, sin explicación de origen, de dólares a nivel nacional y pesos colombianos en zonas fronterizas.

Precios de bienes y servicios en la subregión andina

Hemos planteado asumir a la economía en su aproximación humana en términos de cómo queremos abordar los temas sociales de la economía, el modo de vida y la filosofía existencial, eso significa que las herramientas de la economía en este caso serán las del bien común y en este caso aplicadas al dinero como tal.

El débil hilo que separa a la economía de la charlatanería en el campo macroeconómico lo constituye la posibilidad de hacer enunciados susceptibles de refutación empírica, en nuestro caso hemos utilizado como fuente de datos la extracción y minería de datos sobre los precios de los bienes y servicios con posibilidades de rastreo en la red, de grupos familiares con servicios de conexión internet, con esa información se formularon tablas con información de Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, sobre un conjunto de bienes y servicios de la canasta básica. No existe manera de recolectar información oficial certificada de cada uno de esos países con homogeneidad mínima para alcanzar un mayor grado de certeza de nuestros enunciados.

A partir de enero de 2020 se observa que la brecha, de los precios de los bienes sujetos de comercio internacional, entre el Venezuela y la subregión andina, se ha cerrado. En el caso de restaurantes, alimentos y transporte nuestro país de ser el más barato (febrero 2020) se sitúa por encima de la media de la subregión (junio 2021). En vehículos nuevos desde hace más de un año, Venezuela es el lugar más costoso entre los países referidos. No ocurre lo mismo con los ingresos familiares y peor con aquellos que solo poseen una renta fija: maestros, profesores, empleados del sector salud, con excepción de quienes están en el submundo de gestores de escasez, la informalidad destructiva y unos pocos que trabajan en residencias.

Los servicios también se están ajustando inevitablemente al alza, lo cual significa que el país también se encuentra en una fase de igualación del precio de los servicios con el resto de sus vecinos. Pocos bienes y servicios aun mantienen un rezago: educación pública, renta de alquileres y prendas de vestir. Una “dolarización perversa” prosigue en Venezuela que muestra por un lado un paraíso para quienes mantienen relaciones privilegiadas con el poder, un pequeño sector que a fuerza de anti-fragilidad y esfuerzo innovador se mantiene competitivamente y una inmensa mayoría con diversas escalas de exclusión y miseria.

La gobernanza populista como modelo se agotó en Venezuela hacia 1974 y se hizo terminal como descomposición socioeconómica iliberal durante el llamado “socialismo del siglo XXI”. Es un modelo que durante los últimos 20 años redujo el tamaño del país equivalente a Argentina (1999) al de República Dominicana (2021). Es una nación que se está levantando de sus cenizas porque el mundo lo hace y formamos parte de este al costo de una desigualdad extrema en la distribución de ingresos.

Sin embargo, la observación del mercado permite elucubrar que el costo de sostener un puesto laboral en el sector formal está entre 130 $USD y 260 $USD, que los ingresos de quienes pertenecen al sector informal de los gestores de escasez y oficios domésticos están sobre los 165 $USD. Intuimos que hay una afluencia de remesas por vías no convencionales. Es por ello por lo que el valor del salario mínimo deja de ser referencia, si lo fuera las calles estarían llena de difuntos.

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Nosotros pensamos que una “dolarización” plena frenaría esa fatalidad del desorden monetario como mecanismo anti frágil de disipación de la irresponsabilidad en el manejo de la política económica y de la terrible injusticia de la desigualdad entre los venezolanos. La otra opción sería crear un Banco Central (hoy no existe pues está bajo en control total del gobierno) con verdadera autonomía institucional y con el mandato de sostenimiento absoluto constitucional de la estabilidad de precios. Es condición necesaria para el desarrollo amordazar a la asfixia regulatoria despojándola de su fuente de poder: el mal público de la emisión irresponsable de dinero como fuente generadora de pobreza y miseria en el país.

La ruta de una “dolarización” con contenido social

La “dolarización” de la economía venezolana es perversa porque solo ha dejado fuera la extracción de rentas por parte del gobierno al forzar el uso del “bolívar” como unidad de pago de sus compromisos de gasto público interno mediante la emisión irresponsable electrónica de dinero.

La propuesta es para una transición hacia un mecanismo que permita a través del dólar restituir el derecho económico a los venezolanos a poseer una unidad monetaria que le permita expresar el valor de las cosas, poder comparar transparentemente los precios de los bienes y servicios para realizar sus transacciones y si desea reservar parte de su riqueza en forma de dinero a la espera de una mejor oportunidad sin riesgo de pérdida anticipada de valor por inflación.

El aspecto crucial de la transición lo constituye la condición de exclusión y miseria de quienes pertenecen al sector educación y salud pública, empleados públicos sin poder discrecional, al sector de seguridad nacional, los jubilados y los desamparados. La estrategia sería la del establecimiento de un criterio de cobertura del 80 % de la canasta básica para un grupo familiar de cinco miembros y dos asalariados. En tanto se restituye un sistema de seguridad social se establece un esquema de directo de compensación de vida para ancianos y desamparados.

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Venezuela: Un semestre confuso y las posibilidades de una precaria estabilización para el 2020

Venezuela enfrenta severas restricciones para su recuperación económica, primero, el estancamiento y deterioro de la infraestructura física y de los servicios públicos necesarios para sostener el crecimiento económico, segundo, una insuficiencia estructural para la generación de poder de compra de componentes importados, lo cual hace que el impulso de demanda con gasto fiscal y emisión irresponsable de dinero se traduzca en inflación y desempleo, tercero, un proceso de desindustrialización, cuyo freno necesita una estrategia de elevación de la productividad laboral y de aumento del rendimiento del capital, cuarto, una inmediatez y menosprecio hacia el conocimiento económico, hay que devolverle a la economía su estatus en la formulación de la política económica: el análisis previo de impacto regulatorio de la política económica y quinto, un contexto geopolítico mundial poco favorable al intervencionismo directo orientado al apoyo inducido a los factores políticos para la solución de sus conflictos por sus propios medios.

El mundo en perspectiva

Los siguientes factores son importantes en el devenir económico para el año 2020 en el mundo:

  • Leve desaceleración en el mundo con tendencia al estancamiento secular cuya dinámica sigue siendo impulsada por EEUU y China.
  • Política exterior de las grandes potencias con tendencia al mínimo gasto en el uso de fuerza militar y con aplicación intensa de sanciones y represalias económicas.
  • Fragilidad económica en la Comunidad Europea (lowflation), en los BRICS (excepción China), en los BENIVMs, en el nuevo club llamado “los cinco frágiles”.
  • Esfuerzo en las economías con influencia mundial (OECD, BRICS, BENIVMs,) por mejorar simultáneamente el rendimiento del capital y la productividad del trabajo, para crear condiciones de mejoramiento cualitativo del talento humano, y del impulso de la innovación.
  • Discusión abierta sobre la ética del capitalismo y del emprendimiento, de la reducción de las desigualdades a través del mercado y de la innovación frugal.
  • Se mantienen las condiciones estructurales de la debilidad de los precios de la energía fósil –entre ellas las derivadas del petróleo-[ii]

Condicionantes de los procesos económicos en Venezuela

El estancamiento y deterioro de la dotación de infraestructura física y de los servicios públicos del país desde larga data.

El crecimiento económico de América Latina tiene “pies de barro” ha sido insuflado desde la demanda sobre la base de las exportaciones de materias primas, con una estrategia asistencialista distributiva y con una importación masiva de bienes de consumo final.

Poco o nada se ha hecho durante estos últimos veinte años en el mantenimiento y dotación de infraestructura física y servicios públicos. Hay excepciones en los países agrupados bajo la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, Perú, México, Costa Rica). En los países del Eje Atlántico (Argentina, Brasil y Venezuela) es una historia de mucho gasto público distributivo sostenido por la generación de divisas, han sido cuatro lustros de impulso de la economía mundial gracias al éxito de la economía China. Hoy se ha descubierto que esas siglas BRICS en términos de impacto económico no es del conjunto sino de China, todo el resto es fragilidad, tanto es así que desde el 2013 cuando China decide reorientar su crecimiento hacia adentro, al año siguiente los precios de las materias primas, entre ellas el petróleo, se desplomaron en el mercado internacional.Sobre el tema del deterioro de la infraestructura física del país se puede hacer unas consultas más extensas en dos estudios sobre la infraestructura en América Latina, ellos son:

Sobre el tema del deterioro de la infraestructura física del país se puede hacer unas consultas más extensas en dos estudios sobre la infraestructura en América Latina, ellos son:

  • Infrastructure in the Development of Latin America[iii]
  • Infraestructura física para la integración en América Latina y el Caribe[iv]

El caso de nuestro país es la mejor expresión de dos decenios perdidos, en todos los indicadores referidos apenas supera a Paraguay y Nicaragua, una muestra decepcionante para un país cuyo experimento socialista ha consumido 1.099.119 millones de $ USD (en poder adquisitivo de diciembre 2018 durante 20 años [v].

En ese lapso, ni siquiera el proyecto ferrocarrilero de la Venezuela anterior al socialismo del siglo XXI -que debió culminar en el 2012- ha sido concluido. La devastación de la infraestructura es tan grande ya que Venezuela ni siquiera aparecemos en las estadísticas de los estudios de CEPAL sobre el tema (https://bit.ly/2xb4hYA y https://bit.ly/2ITysZu )

A pesar de que la información sobre Venezuela es escasa y fragmentada podemos tomar de los  referidos dos tablas:

Tabla I: Infraestructura 2010-2011: América Latina y El Caribe

Las informaciones que ofrecemos de diferentes fuentes de organismos internacionales validan la hipótesis de dos decenios perdidos en Venezuela en relación con su dotación de infraestructura física y de servicios públicos, en una región que se cuenta en el mundo como una de las que menos atención otorga a esas necesidades vitales para el crecimiento y la innovación.

Tabla II: Indicadores sobre infraestructura física y de servicios para América Latina (SELA)

PerspII_2014_2Fuente: Infrastructure in the Development of Latin America [vi]

Insuficiencia estructural de divisas.

Desde 1999 se tuvo una gran oportunidad con los altos precios del petróleo durante quince años y sus recursos derivados fueron dilapidados. Entre 1999 y 2010, esa cuantiosa riqueza rebasó el nivel óptimo de reservas internacionales. Luego ante el gran sesgo importador creado, ni siquiera la deuda externa, pudo sostener esa malversación.

El modelo del “capitalismo rentístico” [vii]descrito por el Profesor Asdrúbal Baptista ha sido en nuestro país un modelo de gastar, sin acumulación sustentable de capital y de destrucción de la base productiva del país. No se trata de una coyuntura con efectos pasajeros, ha sido la voluntad histórica de gobierno y una cultura que se arraigó desde 1945 en todas las esferas de la sociedad venezolana.

Cuando la renta fue insuficiente se recurrió a la deuda externa y de nuevo se violó una regla económica: deuda externa que no asegure la reproducción del capital con efecto productivo, se transforma en una mayor presión tributaria futura o en emisión irresponsable de dinero para el financiamiento del mal gasto público. Es el origen del desbalance de la demanda pues hay más bolívares pero no tantos dólares en reservas para sostener esa liquidez monetaria. Es un modelo de insuficiencia estructural de medios de pagos internacionales porque en Venezuela es imposible producir un bien exento de importantes componentes importados.

Nos encontramos en un estado de insuficiencia de reservas que se inició en el 2011 con un nivel de 31% hasta llegar en el año 2018 a 115%. Son valores estimados a nivel de letargo administrado de la economía, es decir, en un escenario de paulatino estancamiento de la economía. Se comparte tabla con  la evidencia de lo planteado.

Tabla III: insuficiencia de divisas en Venezuela

El nivel óptimo es equivalente a 5 meses de importaciones más el servicio de deuda externa.

La desindustrialización.

La desindustrialización en el mundo desarrollado se presenta como una etapa de superación del crecimiento económico con base en la manufactura hacia uno fundamentado en la disrupción tecnológica. La actual confrontación a escala mundial es eminentemente económica y muy probablemente concluya hacia el 2049 con una hegemonía compartida sin definición ideológica-política y una gobernanza abundante en contrapesos de poder para la moderación de los fallos de mercado y la contención de los impactos regulatorios de la política económica.
Pero, en Venezuela la caída de la acumulación de capital para el crecimiento económico con base en la manufactura ha sido un proceso nada espontáneo, ha sido la consecuencia de una gobernanza plena de una retórica asistencialista que creó todas las condiciones de demolición física de la capacidad productiva del país. Sus signos son:

  • Caída absoluta y rigidez del empleo industrial
  • Desplazamiento laboral hacia los mercados negros en los márgenes del sector formal de la economía.
  • Evolución desde un capitalismo con extracción de rentas favorable al gobierno y sus asociados y en contra de la mayoría del país, hacia una economía capitalista deforme de mercado con precariedad difusa entre lo ilegítimo y lo medianamente formal.
  • Reducción progresiva del ingreso y de la calidad de vida, en la medida que avanza la la informalidad como práctica de gobierno.

El asistencialismo creó un sesgo cultural y un clima intervencionista totalmente adverso a la actividad empresarial, llevados al extremo por los 19 años del experimento del socialismo del siglo XXI. Ha sido una historia de expropiaciones, controles de precios y costosas regulaciones laborales que poco incentivan el rendimiento del capital y la productividad del trabajo. En lo cuantitativo no hay en el país publicaciones oficiales sobre el número de empresas cerradas, confiscadas o expropiadas. Las informaciones sobre la situación de las empresas afectadas en términos precisos se desconoce, los gremios empresariales revelan que durante 14 años entre 1998 y 2013, han cerrado unas 4.000 empresas y han sido expropiadas unas 1.190, entre los sectores agremiados a FEDECAMARAS [viii]. Desde 1968 la trayectoria del valor agregado industrial per cápita es de deterioro, específicamente hay una leve recuperación entre 1982 y 1996, para luego entre 1996 y el 2013 mostrar signos de deterioro o estancamiento.

La asfixia regulatoria

Consiste en el establecimiento de multitud de leyes, decretos, normas, providencias y regulaciones, de confusa y ambigua la interpretación, que permiten amordazar la democracia. Se recrea una cultura de aceptación de la arbitrariedad, pues no existe manera de decidir de manera consistente cuando las normas se contradicen unas con otras. No obstante, el costo en gobernanza puede ser alto: los extractores de renta pueden terminar como los verdaderos regentes del poder. Un eficiente sistema de asfixia regulatoria deja al ciudadano al margen de la ley, prácticamente todo está sumido a normas contradictorias y de imposible cumplimiento. El estadio superior de un sistema de asfixia regulatoria se alcanza cuando los poderes públicos pierden su autonomía e independencia. Es la mayor fuente de corrupción y de pérdida social porque cualquier emprendimiento u oficio requiere el cumplimiento de normas de casi imposible cumplimiento si recurrir al soborno.

La asfixia regulatoria de Venezuela le sitúa al momento de la segunda posición del mundo con una brecha que supera en 339% el nivel promedio para América Latina.

Posición en el mundo al año 2019

Exceso de asfixia regulatoria de Venezuela sobre el promedio de América Latina

Componentes de la asfixia regulatoria en Venezuela

La dolarización perversa

El gobierno prefiere contener el resultado y no el proceso, antes que reducir la emisión irresponsable de dinero, ha elegido frenar la inestabilidad económica conteniendo la expansión secundaria de la oferta monetaria mediante una estrategia de incremento del encaje legal que reduce enormemente el crédito bancario de corto plazo. Es una contención de la demanda de bolívares para comprar divisas que también reduce el aliciente para invertir, con lo cual se frena el alza del tipo de cambio y también la actividad económica, pero no los precios de los bienes y servicios de consumo final, lo cual da lugar a que la gente y los especialistas hablen de una supuesta inflación en dólares.

Existiría inflación en dólares si en su mercado natural de emisión que es EE.UU. los precios de los bienes y servicios de consumo final presentaran una tasa anualizada superior a 5%. De modo que es un error hablar de inflación en dólares. Si fuera posible comprar en el exterior la gente nunca lo haría en Venezuela.

Los analistas aún no comprenden que estamos en presencia de una dolarización perversa que se está transformando en otro mecanismo anti frágil para que el gobierno solape la emisión de dinero y se procure de manera marginal de unos recursos que la renta petrolera ya no le proporciona. El gobierno nacional se ha hecho experto para disipar su responsabilidad absoluta en los males del país desviando la atención de todos hacia distractores o fuegos fatuos.

Lo que ocurre es, primero, que no existe una movilidad perfecta de divisas, ni de bienes y servicios entre Venezuela y el resto del mundo, segundo, que la información que necesita la gente para la correcta evaluación de sus medios de pago está desigualmente distribuida, y tercero, que la velocidad de ajuste del mercado cambiario se rezaga en relación con la inflación.

Estamos en presencia de una economía de fontaneros, poceros, mercaderes e informales cuya actividad se ha hecho de un poder de monopolio producto de la discriminación entre mercados que imposibilita contratar esos servicios como componentes importados.

Errores de cálculo político desde la perspectiva de la economía

En el protocolo económico la importancia de la argumentación es compleja porque requiere consistencia argumental y sustentación empírica referencial o estadística, por el contrario, en la cultura del razonamiento político de nuestro entorno prevalece la especulación sobre la conducta de los actores con base en presunciones hipotéticas de su comportamiento.

En relación con la política exterior de EE.UU. el discurso del presidente Trump ha sido consistente en plantear desde su propia campaña electoral que evitaría conflictividad armada y haría un esfuerzo por reducir los contingentes en los conflictos bélicos del mundo, que buscaría forzar acuerdos sobre la base de que en cada zona de conflicto la propia gente de cada país facilitara esos acuerdos o los cambios de sus regímenes. Es lo que se ha ratificado con la estrategia de las sanciones económicas.

Tanto China como EE.UU. convergen en una estrategia fundada en poder económico más que en cualquier otra forma de poder. China hace caso omiso de las sanciones económicas de EE.UU. comprando petróleo a Irán, pero no se compromete con ese país como punto de honor, igualmente firma acuerdos y compra petróleo a Arabia Saudita, país adversario de Irán. La geopolítica tiene sus propios intereses a veces incomprensibles, pero muy poca ideología.

La política exterior de los grandes no consiste en la exportación de su modo de gobernanza ni pacíficamente ni por la fuerza. En todo caso su estrategia es la de las sanciones directas o ubicuas creando un caos controlado en aquellas zonas de conflicto de modo que converjan hacia un cuadro de relaciones que les sea favorable a sus intereses.

Se comete un error de cálculo cuando se cree que un supuesto perfil de comportamiento de los líderes mundiales prevalece sobre las razones objetivas que orientan sus acciones. Es un error crucial hacer depender las acciones políticas de un país con la esperanza de que una fuerza exterior le resuelva lo que su propia responsabilidad es incapaz de hacer.

La inmediatez del razonamiento político y la complejidad del conocimiento económico

En la explicación de lo que acontece en el país económico existe en un sesgo político ideológico en el discurso. También se piensa que hablar con soltura sobre el PIB, la inflación, el desempleo, la tasa de cambio y de otras variables resultado, es sinónimo de validación de hipótesis sobre los problemas económicos o de una correcta formulación de política económica. Hay un insuficiente esfuerzo de argumentación teórica o de presentación de evidencia empírica sobre lo que se afirma. Se ha extendido una cultura mediática al querer hablar en el lenguaje que la gente comprende y desea escuchar. Este contexto ha dado lugar a una banalización de la economía en Venezuela. La economía resulta incómoda pues desnuda la naturaleza de los males públicos y de la demagogia política. Verbi gratia, el caso de la inflación que como fenómeno económico existe en pocos lugares del mundo donde prevalece el discurso ideológico sobre el económico y se justifica, sobre la base de una dudosa soberanía, el poder de emisión irresponsable de dinero.

Se cree que las condiciones económicas pueden modificarse de la misma forma como lo hace la opinión política, sin embargo, unas condiciones estructurales del país recreadas durante 15 años no se las pueden cambiar en el país de la noche a la mañana. Es realmente difícil modelar un arraigo cultural en el cual la gente cree que los males que sufre no son de su responsabilidad, que ese sufrimiento es culpa de otro, y menos, cuando observa la opulencia con que viven sus gobernantes. Encauzar al país es un compromiso social y político de todos para sacarlo de su tragedia, eso puede ser políticamente viable y tener resultados inmediatos. El modelo gobernanza para el mal desarrollo necesita ahora ser relevado por uno no rentístico fundado en la confianza y en las reformas económicas que liberen al mercado de sus fallos, de la emisión irresponsable de dinero y de la asfixia regulatoria.

En un mundo donde los actores principales debaten sobre el futuro en términos de innovación, de mejoramiento del rendimiento del capital y de la productividad del trabajo, no es conveniente seguir a espaldas de la realidad. El discurso exageradamente político con un contenido esencialmente ideológico nos aparta de la búsqueda del consenso y de un mundo mejor, bien sea sobre la base de criterios fundados en verdades deliberativas cuando se trata de juicios normativos o de verdades experimentales cuando se trata de juicios positivos económicos.

Los condicionantes y sus consecuencias

  • El estancamiento y deterioro de la dotación de infraestructura física y de los servicios públicos del país desde larga data: hace imposible el crecimiento económico en el mediano plazo, ya que no se posee una cadena de apoyo para la creación de valor, cualquier intento de fuerte crecimiento colapsaría la vialidad, las comunicaciones, la generación y distribución de electricidad.
  • La insuficiencia estructural de divisas: hace insostenible difundir el crecimiento económico por la vía del gasto público y de la emisión inorgánica de dinero.
  • La desindustrialización: el freno de la desindustrialización solo es posible con arreglos institucionales, que sometan al análisis de impacto regulatorio, cualquier medida o política económica, de manera que aumente la productividad laboral y el rendimiento del capital.
  • La dolarización perversa de la economía: se ha transformado en otro mecanismo anti frágil para solapar la emisión de dinero y para que el gobierno se procure de manera marginal de unos recursos que la renta petrolera ya no le proporciona. El gobierno nacional tiene ahora otro mecanismo anti frágil para disipar su responsabilidad absoluta en los males del país desviando la atención de todos en la falsa percepción de una inflación en moneda extranjera.
  • Los errores de cálculo político desde la perspectiva de la economía: la imposibilidad de un acuerdo de gobernanza entre un rechazo generalizado de la gente hacia el gobierno y unos factores democráticos fragmentados con poco espacio para el logro de acuerdos de transición democrática.
  • El predominio de la inmediatez de la política y menosprecio del conocimiento económico en la formulación y ejecución de la gestión pública y en el discurso mediático: hace necesaria la participación de las academias de ciencias y del sistema de educación superior en el estudio del impacto regulatorio de las políticas públicas.
  • Una economía a «pulmón propio»: la imposibilidad de sostener la asfixia regulatoria y la emisión irresponsable de dinero y la persistencia de las empresas manufactureras, y sobre todo, de la agroindustria venezolana han recreado un escenario de una estabilización marginal con posibilidades de leve recuperación. Nada fácil comprender que la gobernanza económica del país pueda cambiar y puede ocurrir de manera forzada por el mercado.

Una economía a «pulmón propio»

A pesar de los signos de intensificación de la depresión económica las empresas sobrevivientes planifican con base en recursos propios y sin intermediación financiera, con márgenes mínimos para reducir pérdidas por absorción de costos y gastos fijos. Es una estabilización marginal desde el sector productivo a “pulmón propio” contra todo pronóstico.

Es un escenario de débil recuperación, con una liberación parcial de la asfixia regulatoria y del sometimiento de las prebendas regulatorias o cambiarias a cambio del despojo parcial de su producción. Quizás la transición económica ha debido comenzar antes, pero nunca es tarde. Sin embargo, los conductores del régimen se siguen resistiendo a las imposiciones externas que le hacen. Solo queda aliviar el camino político que guarda mucha relación con el desenlace de la guerra comercial entre China y EE. UU.

FJCM062014

Francisco J Contreras M

Economista UC 1972

Doctor de Tercer Ciclo en Técnicas Económicas Modernas, Prospectiva y Previsión

Universidad de París 1979

Docente de la Universidad de Carabobo

Consultor en Prospectiva Empresarial

[i] http://franciscocontreras.com.ve/2014/10/06/aspectos-cualitativos-de-las-perspectivas-economicas-para-el-2015-francisco-j-contreras-m/

[ii] http://franciscocontreras.com.ve/2014/07/31/sera-el-fin-de-los-precios-altos-del-petroleo-y-de-otras-energias-fosiles/

[iii] http://publicaciones.caf.com/media/33151/ideal_ingles_feb8.pdf

[iv] http://www.sela.org/attach/258/default/Di_No_11-Infraestructura_fisica_para_la_integracion_en_ALC.pdf

[v] http://www.franciscojcontrerasm.com/prospectiva/analisis-de-entorno/sobre-el-plan-marshall-de-reconstruccion-de-europa-y-el-plan-del-socialismo-del-siglo-xxi-en-venezuela/

[vi]http://publicaciones.caf.com/media/33151/ideal_ingles_feb8.pdf

[vii] Asdrúbal Baptista. Teoría económica del capitalismo rentístico. BCV. ISBN 978-980-394-067-6. 2010

[vii] http://www.franciscojcontrerasm.com/prospectiva/analisis-de-entorno/la-insuficiencia-estructural-de-reservas-internacionales-netas-en-venezuela/

[viii] http://bancaynegocios.com/muchas-de-las-empresas-expropiadas-por-el-gobierno-siguen-sin-cancelarse/

 

 

Cede la hiperinflación se intensifica la depresión económica

Estamos en presencia de una praxis de política económica gubernamental en la cual prevalece como comportamiento informar que se va a hacer algo que muy probablemente oculte el verdadero propósito, para hacer cualquier cosa completamente diferente. Es una retórica muy próxima de lo que debe hacerse para no hacer nada o hacer lo contrario.

El problema sería fácil de tratar, pero debemos añadir que domina del lado de los expertos una idea difusa de que todo las acciones del gobierno carecen de sentido y aun cuando existiera alguna racionalidad -incluso errada- se le contradice mediante una constelación de argumentos lógicamente bien elaborada y sustentada en algún hecho referencial, entre los muchos que bien podrían contradecirla.

La situación es que históricamente la economía de mercado, tarde o temprano, impone sus mecanismos de autorreguladores. Creemos que esto está aconteciendo con la “liberación del mercado de divisas”. Al gobierno no le resta otra opción pues lo contrario le condenaría a sufrir algo de las penurias del común de la gente: quedarse sin recursos en divisas para apenas sobrevivir.

Los hechos lo revelan que desde el 2013 hasta el 2019, el gobierno aceleró la emisión promedio mensual de dinero desde 10% (período del presidente Chávez) a 25 % (actual gobierno), durante los últimos 12 meses sube a 81%, en los últimos 6 meses a 90%. Pero, desde hace tres meses cayó a 70%, a 44% en abril y en -1% en el mes en curso. De igual manera se dejó deslizar la tasa oficial de cambio DICOM hasta emparejar el promedio de las tasas de canje del mercado paralelo. Además, hay que añadir la contención de medios de pagos a nivel de intermediación bancaria.

Los hechos validan lo que predice la teoría: la inflación es una trama monetaria entre la emisión irresponsable de dinero relativa a la existencia de reservas internacionales netas. La emisión de dinero (99,28% de correlación), la liquidez monetaria (99,42%) y el mercado paralelo (99,49%) se mueven casi de manera idéntica, siendo la emisión de dinero la variable control que determina las demás, se valida de manera concluyente la responsabilidad del gobierno como creador y multiplicador de la inflación. Para muestra la inflación ha caído desde hace tres meses de manera continua.

Alerta, si el gobierno mantuviera la contención de la emisión de dinero, la hiperinflación podría desaparecer de manera sorprendente y situarse en un 6,33% en un mes, de manera que las próximas 4 semanas serán decisivas, veremos si el gobierno hace algo jamás visto desde que el populismo venezolano descubrió el mecanismo de demagogia electoral anti frágil más efectivo: la emisión de dinero, estamos en presencia de un momento crucial. Puede acontecer que de la inflación pasemos a la depresión más profunda jamás vista, a menos que ocurra otro milagro más: que el gobierno desmonte la asfixia regulatoria. De ser así todo esto tiene detrás de bastidores la mano invisible de China.

Este análisis puede cambiar en función del comportamiento próximo de la emisión de dinero durante las tres últimas semanas de mayo 2019.

Argumentum ad verecundiam entre expertos de la ciencia económica

Para el mes de mayo dos prestigiosos economistas norteamericanos Mark Weisbrot y Jeffrey Sachs escribieron un documento titulado: «Sanciones económicas como castigo colectivo: El caso de Venezuela» [1]. El trabajo concluye con la afirmación siguiente:

“Por lo tanto, uno de los impactos más importantes de las sanciones, en términos de sus efectos en la vida humana y la salud, es encerrar a Venezuela en una espiral económica descendente. Por esta razón, es importante tener en cuenta que cuando observamos, por ejemplo, el estimado de más de 40 000 muertes ocurridas solo de 2017 a 2018, la posibilidad contra fáctica en ausencia de sanciones no es solo cero muertes más, sino que en realidad una reducción de la mortalidad y otras mejoras en los indicadores de salud. Esto es porque una recuperación económica ya podría haber comenzado en ausencia de las sanciones económicas.” p. 22

Este argumento hay que someterlo a un discernimiento por las consecuencias erradas que derivan del mismo en independencia de las incidencias negativas que efectivamente podrían derivarse de las sanciones. El desastre socioeconómico del país también admite como hipótesis de origen a un populismo que se fue labrando en el país desde el golpe de estado del 18 de octubre de 1945, que comienza a manifestarse como problema hacia 1974 con la emisión irresponsable de dinero, que se expresa como desorden monetario con inflación galopante desde 1983 y se transforma en devastación económica, moral y social desde 1999.

Es una cultura arraigada en Venezuela tomar como fiel de la verdad el que una tesis la haya planteado una “autoridad” en la materia. Es un recurso cuyo propósito es darle a un argumento categoría de orden superior como pauta refutatoria sin que exista necesidad de explorar los criterios de demarcación y la presentación de evidencias concluyentes.

Esta nota comienza por dar reconocimiento al saber de los involucrados en la tesis de que las sanciones han provocado en Venezuela unos 40.000 muertos, tesis que consideramos tendenciosa por estar fundada en tan solo la presentación de una serie estadística que compara la producción de petróleo entre Venezuela y Colombia y en unas encuestas e informaciones insuficientes para validar la hipótesis que de paso utiliza como recurso contra fáctico una realidad imaginaria bajo la condición de que las sanciones no tuviesen lugar . El argumento posee varias falencias porque la devastación de PDVSA no es reciente aun cuando su manifestación aguda y catastrófica se presente en los últimos años, tampoco los fallecimientos, el deterioro de las condiciones y calidad de vida de los venezolanos tuvo como desencadenante el evento sancionatorio. Pero, vamos a recurrir a tres indicadores que nos parecen guardan más relación con los decesos en Venezuela, ellos son: la cobertura de la canasta básica entre el 2008 y el 2019, los homicidios por cada 100.000 habitantes y los casos de confirmados de malaria.

Según datos cuya fuente es la División de Estadística CICPC y cuyos cálculos Centro para la Paz y los Derechos Humanos UCV, en Venezuela la tasa de homicidios por cada cien mil habitantes pasó de 8 (1986) a 37 (2005).

Homicidios2

Según la Organización Mundial para la Salud (ONU) de una tasa de 36 homicidios en el 2002 se pasó a 50,9 en el 2015.

Homicidios

Fuente: gráfico elaborado a partir de información de la Organización Mundial de Salud (ONO) [2].

En materia de salud, por ejemplo, con respecto a la malaria de 29.491 casos en el 2002 se pasó a 136.402 casos en el 2015.

Malaria.pngFuente: gráfico elaborado a partir de información de la Organización Mundial de Salud (ONO) [3].

En referencia a las necesidades básicas para un grupo familiar de 5 personas, la cobertura de la canasta básica bajó desde 49 % en el 2008 a 3% en el año 2019.

Cobertura

Fuente: gráfico elaborado a partir de datos estadísticos de los decretos de aumentos de salario mínimo en Venezuela y de estimaciones del CENDA sobre la canasta básica de Venezuela [4].

De modo que si Adam Smith, David Ricardo, Karl Marx, J. M. Keynes y F. Hayek, estuviesen vivos y sentados en una mesa redonda y afirmaran que las sanciones han matado unos 40.000 venezolanos, con todo el respeto de sus bien ganados méritos por sus contribuciones a la Ciencia Económica, diríamos que su argumento es tendencioso o cuando menos falaz. Las sanciones hemos dicho tienen efectos nocivos para todos y quienes son los objetivos poseen más recursos para eludirlas, esto es casi una tautología, ahora lo de los muertos es una retórica estrafalaria.


[1] Revista latinoamericana (2019). Economista Jeffrey Sachs: «Las sanciones de los Estados Unidos han devastado Venezuela y han matado a más de 40.000 personas desde 2017». [online] Resumen Latinoamericano. Available at: http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/05/06/economista-jeffrey-sachs-las-sanciones-de-los-estados-unidos-han-devastado-venezuela-y-han-matado-a-mas-de-40-000-personas-desde-2017/ [Accessed 13 May 2019]. http://cepr.net/images/stories/reports/venezuela-sanctions-2019-05-spn.pdf

[2] Organización Mundial de la Salud (2019). «Estimates of rates of homicides per 100 000 population». Available at: http://apps.who.int/gho/data/node.wrapper.imr?x-id=4465

[3]  Organización Mundial de la Salud (2019). «Estimates of rates of homicides per 100 000 population». Global Health Observatory (GHO) data. Available at: https://www.who.int/gho/en/

 [4] Centro de Documentación y Análisis para los trabajadores. http:///www.cenda.org.ve