Qué puede darle sostenibilidad a la frágil recuperación económica del país.

En Venezuela, hay condiciones que limitan la efectividad de una política expansiva del gasto público. Para que una política de demanda sea adecuada, la economía de un país debe presentar un contexto con:

  1. Existencia de inventarios de materias primas e insumos de la naturaleza que necesitan las empresas con capacidad ociosa;
  2. Una fuerza laboral calificada desocupada capaz de operar eficientemente en las empresas con posibilidades de aumentar su producción y con acceso a materias primas, insumos, partes y piezas de recambio;
  3. Un mercado con suficiente poder adquisitivo para adquirir esos productos a un precio que permita la sostenibilidad de las empresas.

Esas condiciones están muy lejos de cumplirse en nuestro país, por lo cual cualquier intento de aumentar el gasto público por la vía monetaria, mediante emisión de dinero, se transformaría en inflación.

Domina en nuestro medio un discurso que deja de lado, por una parte, la trama de la rapidez de los ajustes de las variables monetarias y cambiarias y, por otra parte, la lenta respuesta de los procesos fabriles de la manufactura. La política monetaria tiene impacto instantáneo sobre el tipo de cambio y, en el horizonte semanal de la toma de decisiones, en la producción del sector manufacturero, sobre las estructuras de costos y precios de manera asimétrica e incierta. Todo esto ocurre dando lugar a pérdidas o ganancias en el sector, al margen de si los procesos de producción, conducidos por los emprendedores, se hacen con eficiencia económica.

El desahogo de las necesidades de capital de trabajo del sector productivo puede mejorar si institucionalmente se facilita la entrada de las pequeñas y medianas empresas en el mercado de capitales, mediante la creación de obligaciones quirografarias, papeles comerciales y titularizaciones de deuda en corto, mediano y hasta largo plazo. Como este trasvase de liquidez se realiza desde quienes poseen excedentes financieros hacia los emprendedores, no tiene el efecto potencialmente inflacionario de la intermediación bancaria. Claro, hay que aliviar los elevados costos transaccionales a nivel de registros y notarías que encarecen ese aprovechamiento del mercado de capitales. En nuestro país las empresas muestran una condición extrema de infravaloración, cuya responsabilidad ha sido la mala práctica gubernamental que provocó esa situación y no la de los emprendedores.

Fuente: estimaciones formuladas a partir de información del BCV y de los registros de tasa de cambio en las redes

Desde el punto de vista institucional las regulaciones que existen deben librarse de los vicios derivados del manejo de información privilegiada, del poder discrecional y de los alicientes perversos que favorecen la extracción de rentas desde los sectores que agregan valor hacia quienes detentan el poder y sus aliados de ocasión. La política económica tiene que estar sujeta a la evaluación previa de impactos, para alcanzar un crecimiento económico sostenible de más del 8% por año, continuos durante 7 años, si se quiere alcanzar el nivel del producto interno bruto (PIB) del año 2014.

Desde el segundo trimestre de 2019 la emisión irresponsable de dinero, con alzas y bajas, ha mostrado una tendencia a la disminución, es lo que dio como resultado la superación del estado de hiperinflación. A la fecha de hoy, aun la emisión sigue siendo elevada y es la explicación del porqué el índice general de precios está alrededor del 10% mensual.

Solo la sostenibilidad de los precios del petróleo, la recuperación de su capacidad de producción y el aumento de las exportaciones, pueden proporcionar un flujo de divisas significativo más allá del corto plazo. Hasta el presente esas fuentes de divisas han permitido que el Banco Central de Venezuela intervenga en el mercado de divisas para sostener el tipo de cambio, con un impacto menor al de fechas pasadas (2013-2019) sobre las reservas internacionales netas. Los registros de las variaciones promedio mensuales se han reducido desde 2019, e incluso durante el mes de enero y febrero de este año ha sido casi nula, con un nivel de variación que oscila entre 0,6% y -1%.

La condición de suficiencia para la liberación de las fuerzas creadoras de los emprendimientos para el acceso a los mercados de capitales externos y el disfrute de las ayudas financieras de organismos internacionales, es la búsqueda de un acuerdo que coloque por encima de todo la distensión de las sanciones con efectos negativos para la economía del país y su remplazo por sanciones claramente específicas al ámbito político de quienes actúan al margen del respeto a los derechos humanos y cuyos procederes constituyen actos de corrupción.

La defensa en manos de la tercera juventud puede ser exitosa

Es un resultado de la esperanza objetiva que no se quiere reconocer, es la diáspora hacia el interior de cada uno, curtida en una existencia con sentido de propósito de algún proyecto vital.

Es la última línea de defensa de un país, en el límite de una forma de vida que fracasó, donde se recrea la dignidad del vivir en las manos de los alfareros que no partirán y su sentido de propósito asentado en:

Primero:
Un saber hecho en la práctica a fuerza del conocimiento y del ensayo y error. Poseen historias, logros, reveses y siempre tienen el sentimiento de una segunda oportunidad que nunca les falta.
Segundo: No comienzan desde cero y tampoco creen estar en el final, viven lo único que existe: el día de hoy, siempre tienen el tiempo.
Tercero: Saben que las cosas se logran con esfuerzo, tenacidad y perseverancia.
Cuarto: Poseen un autoconocimiento de los aspectos más importantes a la hora de una iniciativa.
Quinto: Tienen la experiencia vital que se ganan con los años.
Sexto:

Asumen la libertad, el coraje, otras virtudes y aun poseen los arrestos para romper con los estereotipos sociales como siempre lo hacen.

Hay signos de una recuperación moral y económica que emerge, en silencio, desde gente en búsqueda de su mundo mejor, en armonía con el medio ambiente y con la singularidad de ser diferentes, tolerantes y solidarios con los demás.

Durante meses de trabajo de campo hemos observado en granjas, sembradíos, vegas, lomas y esteros que las desavenencias familiares, la carencia de relevo generacional y una cultura comercial rentística constituyen un problema tan grave para el sostenimiento de la pequeña y mediana empresa como la propia asfixia regulatoria y los males públicos derivados de una gobernanza carente de alicientes para la creación de valor.


Estamos retomando parte de otros relatos que la gente bendijo como consejo de los mayores, con base en lo que tienen al alcance de las manos y muy pendientes de eventos que desde la brisa se intercalan como oportunidades que no se dejaran pasar.


A modo de ejemplo nos luce la “Casa del Ángel del Sol” una experiencia de dos biólogos de la Universidad de los Andes que han logrado aumentar la población de colibríes bajo amenaza de extinción, a través de estrategias de recreación mediante el turismo, la investigación y la conciencia ambientalista. De modo que cada especie, los investigadores y la gente que visita la estación han logrado con su contribución garantizar la auto sustentabilidad de esa suerte de “ecosistema” humanizado.


Es tan solo una referencia de otras tantas que tenemos sobre ese amanecer de un país, muy a pesar de la demolición económica, de una desastrosa gobernanza pública y de una decadencia moral. Es un relato de la superación de la doble asfixia de la vida económica y social de Venezuela, entre la regulatoria gubernamental y la propia que, de manera espontánea, propagan desesperanza y postración a través de las redes sociales.


http://www.fotonat.org/details.php?image_id=78760

La unión como condición necesaria para el cambio democrático y alternativa a la polarización política

En Venezuela, la enseñanza importante de los procesos electorales es el mandato del silencio de la gente, sobre la necesidad de la reconciliación, de la unidad y de la voluntad de cambio. La desconfianza y la ausencia de cooperación conduce a una pérdida mayor para todos, sólo bajo el acuerdo será posible el éxito. La polarización como cultura política conduce a desastres mayores.

Cuando las fuerzas democráticas se han movilizado bajo un solo propósito han ganado de manera concluyente, pero siempre se han encontrado en en una situación de precariedad política para ejercer sus funciones. Pero, ¿Cuál es su desafío más importante?, ¿Por qué no ha existido una hoja de ruta de resistencia pacífica activa?, ¿Qué podemos hacer para superar esas debilidades?

Una de las razones por la cual existe una dispersión de esfuerzos es porque cada uno tiene una agenda propia que concibe como la mejor para el país y a la que no está dispuesto a renunciar. Cada uno cree de modo alegre que, siguiendo sus propios intereses, puede llegar como primera opción en cualquier elección, para llenar el espacio de un régimen que no necesita mucha ayuda para ser desplazado.

Si analizamos el discurso de los expertos, de los actores sociales importantes, de los políticos y de los partidos en Venezuela, podríamos concluir que estamos en presencia de una situación en la que las actitudes interesadas y la búsqueda del mayor provecho particular, conducen a un resultado desastroso para el fortalecimiento institucional del país, para los mismos particulares, para el político y para su partido.

Debemos tener el convencimiento y tomar conciencia de que en política los comportamientos fundados en la unión son los que convienen mejor a los intereses de una sociedad estable y pacífica. El logro de la restitución de la democracia dependerá de que se potencie la unión, es lo que deseamos ahora cuando estamos en la encrucijada de la ley de la selva y un mundo mejor.

Los comportamientos interesados son ingenuamente optimistas en el caso Venezuela, porque la superación de los males públicos pasa por un acuerdo donde se privilegie de manera transparente un proyecto de país y no la promoción de agendas particulares para el aprovechamiento futuro de un mundo supuestamente mejor. Es necesario que asumamos responsablemente:

Primero, que los intereses particulares y los partidistas sean subsidiarios de un proyecto de país con poderes públicos independientes, autónomos y legítimos, y de un poder ejecutivo alternativo y no perpetuo en el tiempo.

Segundo, que las políticas económicas, reglas, providencias, reglamentos y leyes se simplifiquen y sean promulgadas toda vez que sujetos a evaluación de impacto no den lugar a comportamientos interesados, poder discrecional y asimetrías de información que sirvan a los intereses de particulares y de gobernantes en detrimento del espíritu de la norma, es decir de los intereses de la nación.

Tercero, que la política pública sea cuidadosa de no pervertir el buen comportamiento social cuando éste existe. Las dádivas, con propósito demagógico, erosionan el comportamiento cívico, cuando recrean en el individuo una cultura que desplaza su cotidiano buen comportamiento ciudadano, por uno donde solo lo hace si recibe un pago a cambio.

La confianza y el espíritu emprendedor como fuente de valor social

La democracia y las libertades constituyen los mecanismos auto reguladores, de la sociedad y de la economía, que en sucesivos ensayos corrigen sus errores y se fortalecen con sus aciertos. Es un proceso civilizatorio deliberativo que ante las dificultades permite sanar los elementos perturbados y fortalecer los restantes, creando valor social desde las adversidades. No es posible controlar ningún ecosistema natural o social desde sus resultados sino desde la mejora de sus procesos.

El tránsito civilizatorio de Venezuela, ha estado plagado de contradicciones, por una parte, entre la expoliación y sometimiento de la gente, y por otra, entre la retórica vacua de justicia social y el mito épico de la soberanía. Con esas inconsistencias el país pudo hasta mejorar la condición de miseria que heredó de guerras civiles y montoneras. Con el advenimiento de la era del boom petrolero y con base en una plétora de recursos, se pudo adquirir casi todo sin necesidad de producirlo eficientemente, fuimos compradores de vehículos, alimentos, educación, salud, hasta de bochinche, pero incapaces de crear valor social organizándonos mejor para producir más, con mejor calidad, sin desperdicios con el menor derroche de recursos y sin desigualdades sociales.

Vivimos en una tragedia porque se tienen mitos involutivos compartidos. Si la política venezolana estuviese alejada de la distorsión deliberada de la realidad, con un rechazo tan grande como el que posee el Gobierno hace tiempo habría perdido su poder. En las fuerzas llamadas “democráticas” está ausente un “orden imaginario alternativo”, lo cual es condición necesaria, para convencer a un pueblo a cooperar entre sí, para salir del autoritarismo. Mientras se carezca de mensaje, cada uno actuando bajo sus impulsos, replicará sin saberlo la fortaleza del adversario, sin el contraste de una narrativa cohesionadora de país no habrá razón, ni fuerza para el cambio. Domina un orden individualista donde cada uno espera un comportamiento modelo de los demás, pero actúa desconsideradamente hacia ellos, esta disonancia se nota en la práctica del lenguaje procaz, la ofensa y la manipulación de igual manera como lo hacen quienes gobiernan. Es por ello, que el relato consistente y aglutinador del populista permite que con una adhesión de 20% de la población, el gobierno se perpetúe en el poder.

Para superar el estado de involución hay que tener una organización que pueda convencer a muchos para que cooperen entre sí, «los muchos» existen, pero está ausente la «visión», el «relato» alternativo que movilice esa mayoría hacia una sociedad que abarque el horizonte de los intereses de los venezolanos y no el de una parcialidad. El factor más importante es la confianza de la gente en ese proyecto. La desconfianza de la mayoría entre sí, hacia sus líderes, hacia sus organizaciones políticas ha significado una malversación de los limitados recursos disponibles para la creación de una sociedad más inclusiva, libre y justa.

En el plano individual la confianza es una fuerza creadora de vida, está muy relacionada con la paz interior y va de la mano con la felicidad. La seguridad de nuestros pensamientos y la manera de sentir son las llaves del reino donde se suspende la incertidumbre, se dejan de lado las dudas y firmemente se actúa donde vivimos: el presente. La confianza nos hace independientes del entorno, el confiar en sí mismo es la forma ideal de relacionarnos con los demás, al alcanzar la comunicación confiada podremos sentirnos mejor valorados y lograremos un conocimiento más consciente de nosotros mismos, hay que dar antes de comenzar a recibir. Se debe actuar con generosidad y tener fe en que lo mejor está por venir, llegará con el tiempo. Como dijo el clérigo Frank Crane: «Usted puede ser engañado si confía demasiado, pero vivirá en el tormento sino confía lo suficiente»

Es el desafío del emprendedor, salir de su apoltronado y predecible instante, para disfrutar su ingenio y existencia presente con base en la confianza en sí mismo y en los demás para mejorar el mundo. En el terreno del emprendimiento no existe información sobre los sucesos en desarrollo, los eventos son únicos e inéditos, es el mundo de la incertidumbre, es el campo de las probabilidades que en la mente de quien formula anticipa hipotéticas secuencias causa efecto, donde todo influye..

El emprendedor decide porque confía, su terreno de existencia no es el de la seguridad, es el de una naturaleza donde el azar de la ocurrencia se desconoce. El emprendedor aporta creación social porque no le es posible un comportamiento estratégico en su favor sino tiene una contribución en valor para la sociedad. La disposición de asumir riesgos por parte del emprendedor tiene una poderosa fuerza creadora, pues favorece la inventiva, la innovación, el progreso técnico y el bienestar. Los países exitosos son aquellos donde hay gente que emprende, que arriesga, que hacen las cosas diferentes, son los emprendedores quienes, con sus triunfos y sus fracasos, aprenden y mejoran, es la verdadera manera de avanzar en el camino de la prosperidad.