Amor deliberado


Amor deliberado

Desde la peña literaria, al regreso de los “Los extravíos de los callejones”, entre magnolias, caléndulas, duraznillos y madreperlas, insinuante, escudriñando el reguero de los amores, esparcidos en cada estrofa, allí estabas tú, para escribir de lejos lo que de cerca atrevimiento puede ser. Es el mundo de las verdades poéticas, ubicuidades y disimulos entre frases, del tímido al cual llaman poeta. Esa tarde señaló: “Hola nomeolvides”, a distancia superior de manos, lejos de un flechazo, ella en lontananza leyó, cuidadosa del alcance de un susurro, pues ni de arresto se le suelta el corazón.

Hola nomeolvides

Ayer me preguntaste:

“¿Tú que escribes con todo,
podrás distinguir en prosa,
entre amores “culposos” e,
“intencionales?”,
Yo:
“Difícil,
en el amor hay despechos,
las culpas están ausentes,
todos son intencionados
en pensamiento,
con las ganas
más allá de un beso,
en realidad,
milagrosos y,
pocos los correspondidos”
Ella:
“¿Cómo es el tuyo?”
Le dije:
“El mío es deliberado,
sin culpas,
ni intenciones,
me enamoro sin limites
de manera voluntaria,
muchas veces,
el sujeto de amor
ni se entera,
nada más ama y,
es amada,
sin conciencia de ello”.
Ella:
“¡¿Explica?!!,
“¿Cómo es eso,
la parte amada,
lo ignora y…
hasta lo ‘gozará’?,
Ante la pregunta
de la picardía,
dije:
“Si,
hasta el deleite,
sin saber cómo,
fluye,
dame tiempo,
y te lo contaré
en ‘amor deliberado’,
de aromas de anís estrellado,
guayabita del Perú,
clavitos de olor,
entre copas y,
sorbetes,
de los que te llegan,
hasta el alma.
Debo cerrar la conversa,
he llegado,
tengo clases,
¡À tout à l’heure!”
¡Continuará!

3 de marzo de 2017

Francisco J Contreras M

 

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