¿Es posible estabilizar el tipo de cambio en Venezuela?

“Quien diagnostica un problema, lo anuncia, se queja y no tiene propuesta es parte del problema”

Hay dos alternativas para abordar el proceso de estabilización económica del país, una es asumir que mientras perdure el modelo de gobernanza actual y no se supere la fragilidad institucional del país, no se podrá lograr la liberación del mercado ni habrá posibilidad para la efectividad de las políticas económicas, esta es una opción incierta en la cual prevalece la profunda desigualdad social ya conocida producto del funcionamiento de una economía de mercado perversa.

Otra hoja de ruta es plantear la hipótesis de que no es necesario esperar que estén dadas todas las condiciones institucionales de funcionamiento democrático para plantear propuestas factibles de ser acometidas de una vez, mediante acuerdos con el propio poder instaurado. La precariedad socioeconómica extrema del país es tal que cualquier mejora económica alcanzada es un gran paso en el alivio de las penurias que sufren los más vulnerables.

Hay una proporción de emprendedores y de venezolanos que en sus lugares de existencia han podido desplegar antifragilidad desde la misma adversidad, han aprendido a sobrevivir sin gobierno y a un entorno hostil mediático que les rechaza o ignora. Desde esta base social es posible ir construyendo un nuevo modo hacer política y de ir al encuentro de un país diferente y mejor.

UNA EXPLORACIÓN TRANSVERSAL

La estabilización monetaria de la economía venezolana es posible, se puede frenar el proceso inflacionario y evitar la erosión del tipo de cambio, no hace falta esperar que estén dadas todas las condiciones de un estado ideal para iniciar la transición. Por el contrario, puede ser la oportunidad para tomar consciencia de que puede ser un catalizador de los cambios deseados de orden institucional para el logro de una auténtica democracia.

Es necesaria una gobernanza que realice todos los esfuerzos para salvaguardar el poder adquisitivo sin reducir la competitividad ni alimentar la inflación. Hace falta bancarización con un sistema de múltiples monedas. El control de la emisión irresponsable de dinero no debería conducir a una crisis recesiva, especialmente en la agricultura y las PYMES.

Este escenario prospectivo exige, tanto del gobierno como de los actores con poder e influencia, claros consensos en la promoción de la competitividad para una mayor eficiencia del mercado y en la formulación de incentivos con el cuido de una transición ecológica. Las perceptibles señales de los alicientes para reestablecer el equilibrio requieren la alineación entre la gobernanza pública y la acción de las empresas que puedan limitar las desigualdades, la exclusión social y las injusticias. Estos son los signos de la estabilización que preceden una recuperación sostenida.

Como país es necesaria la participación ciudadana en la lucha contra la degradación ambiental y en el cuido de la biodiversidad. Las inversiones deben estar acopladas con la transición ecológica.

En el espacio de la actuación académica (docencia, extensión e investigación) y de la profesional se tiene que asistir y alentar a la gente y a las organizaciones al seguimiento permanente del comportamiento de unas pocas variables macroeconómicas: base monetaria, liquidez monetaria, reservas internacionales netas, precios y exportaciones de petróleo, tipo de cambio paralelo y el promedio oficial.

Como modelos de negocios deben prevalecer las prácticas orientadas al aprovechamiento de las ventajas de la adversidad mediante una cultura frugal: hacer más y mejor con menos, con la generación de espacios y acuerdos donde la rivalidad pierde sentido frente a las aproximaciones colaborativas de la economía.

Estas orientaciones enfrentan los obstáculos de la abrumadora e intensa invasión de información inútil, tergiversada y tendenciosa. Ante cada presunción de explicación de cualquier evento hay que validar la pertinencia, certeza y la causalidad de este para excluir cualquier causalidad espuria, variabilidad sistémica o comportamiento inercial instantáneo producto de tensiones emocionales. Las claves para una acción razonable se deben formular a través de un sistema de alertas tempranas que nos permitan una acción rápida y flexible en un ambiente frágil, sin causalidad lineal, angustiante con efectos colectivos e incomprensible.

Esta es una escena que puede mejorar en el caso de acuerdos políticos que liberen el monto asignado a Venezuela de 3.568 millones de derechos especiales d giro (DEG), equivalentes a US $ 5.106 millones por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) con el propósito de reducir la dependencia de la deuda externa e interna de cada país y servir al relanzamiento de la economía mundial en crisis. A este monto debemos agregar más de US$1.000 millones en oro depositado por Venezuela en el Banco de Inglaterra y unos US$ 2.800 que circulan en el país no bancarizados (con custodia parcial). De allí la importancia del logro de acuerdos políticos para administrar bajo supervisión supranacional una suma próxima de US$ 9.000 millones que podrían ser aplicados para la estabilización y crecimiento de la economía venezolana.

@fjcontre35

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