El entorno prospectivo del mundo para el 2023.

Tres dilemas siguen dominando la escena mundial; el dilema democrático entre quienes esperan una mejor representatividad democrática de sus intereses y quienes demandan una representación directa a partir de sí mismos en el ejercicio del poder; el dilema del ambiente, de la economía y de la sociedad, en relación con el cómo se organiza la creación de dinero y de la información, en la gestión de la energía y la materia, en conciencia de que toda acción humana introduce en la naturaleza desordenes irreversibles; y por último, el dilema cívico entre nuestra condición social y las aspiraciones de realización de cada uno.

 

¿Qué nos depara la economía global en 2023?

Del año anterior aún tienen presencia los sesgos del conocimiento y los sucesos incomprensibles cuya detección y corrección son más complejas, pues guardan relación con el estado del ánimo, el momento, las creencias y las pulsiones generando una volubilidad cuyo impacto es incierto e inesperado.

Heredamos del 2022 un reacomodo inevitable global industrial como consecuencia de la fragilidad logística de distribución mundial, la crisis geopolítica y las innovaciones tecnológicas en curso: impresión en 3G, robotización y tecnología 5G. Son las fuentes del desasosiego global que cada uno reproduce en su singularidad con una demanda superior de igualdad expresada más allá del saber convencional de la economía y de la política.

Para este año en curso, podíamos esperar que la economía mundial se recuperara de la crisis sanitaria sin demasiadas secuelas. Que la inflación fuera transitoria, que las cadenas de suministro superarían el confinamiento. Sin embargo, las expectativas se vieron frustradas por la invasión rusa a Ucrania y por el ascenso del autoritarismo en la gobernanza como su propagación en China.

Entonces, ¿Cuáles son las perspectivas?

Un panorama lúgubre. Se ha acrecentado la inflación, el endurecimiento monetario, el estancamiento con presión sobre los precios de los productos básicos y se han sumado nuevas disfunciones en las cadenas de valor globales. La obligada transición ecológica ha sido relegada a un segundo plano y la creación de dinero adicional, desde los bancos centrales, ha sobrecargado la esfera financiera sin impacto equivalente sobre la economía real, en medio de una crisis energética no vista en el pasado.

A esto se agrega un motor chino que no se empodera. La política “Cero-COVID” no ha resultado como se esperaba y por razones más estructurales, relacionadas con el envejecimiento de la población china y la desaceleración de la productividad, han generado una desaceleración del desarrollo económico y una transición prematura propia de un país postindustrial.

¿Cuáles serían los signos de un sentido prospectivo de esperanza global para el 2023?

Un escenario de estanflación es más plausible que nunca. Lo deseable y posible en sentido prospectivo está sujeto al logro de los siguientes objetivos:

  • Salvaguardar el poder adquisitivo sin reducir la competitividad ni alimentar la inflación
  • Limitar los aumentos en los precios de las materias primas y la energía, pero no ralentizar los incentivos para la transición ecológica
  • Luchar contra la inflación, no debería conducir a una crisis de deuda, especialmente en la zona del euro. Porque son sin duda las inversiones en la transición ecológica las que sufrirían

Es necesaria una redefinición del equilibrio entre la gobernanza pública y la acción de las empresas que puedan limitar las desigualdades, la exclusión social y las injusticias, así como participar en la lucha contra el cambio climático, la degradación ambiental y la biodiversidad. Es evolucionar hacia un modelo de asociación, como garantía del compromiso de las organizaciones con la transición energética y ecológica.

De acuerdo a las principales instituciones internacionales se espera un modesto crecimiento mundial del PIB entre 2,19% y 3,00%. Este es un ritmo de crecimiento económico mucho más bajo que el proyectado antes del conflicto en Ucrania. Esta vez la preocupación no es solo por la magnitud de la recesión, sino también por los efectos distributivos. Dado que la inflación récord, de 8,1 % en 2022 a nivel mundial, degrada los ingresos reales disponibles, es probable que los hogares y las empresas reduzcan el consumo y las inversiones, respectivamente. En definitiva, un panorama sombrío para el conjunto de las veinte economías más influyentes del mundo.

Referencias documentales:

Grupo de escritos sobre contenidos referidos en este trabajo que sirven para una evaluación extensiva de la bifurcación civilizatoria del mundo.

Ruidos y sesgos: más allá de la distorsión deliberada de la realidad

Los nuevos significados del individualismo en tiempos de ansiedad global

¿La mentira es un recurso indispensable de la política?

Las consecuencias económicas de la invasión de Ucrania

La “relocalización” global industrial: entre la abundancia del mundo avanzado y la frugalidad del mundo emergente

La guerra de los “influencers” en Venezuela

@fjcontre35

 

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