La paz colombiana y la tragedia venezolana (segunda parte)

Pocos vecinos en el mundo han tenido la oportunidad de estos dos pobres países. Juntos contienen unos de los más bellos parajes tropicales, una de las mayores masas demográficas de lengua española, un cúmulo de culturas compartidas, un mismo origen, una dotación envidiable de toda variedad de recursos naturales. Coloquialmente hablando, pareciera que, al momento de la creación, Dios en medio de su agotadora jornada, nos envió a nosotros colombianos y venezolanos, para compensar el error de habernos colocado casi a las puertas del Edén. En ambos países es necesario promover la confianza, el acuerdo, el empoderamiento y el restablecimiento de una institucionalidad desprovista de fragilidad. Es condición necesaria resolver el problema de la pobreza, desde el aseguramiento de las capacidades de los propios excluidos, para encontrar la solución de sus problemas a partir de la dignidad y no del maltrato de su conciencia.

col_vzla_data

Fuente: cuadro resumen elaborado a partir de datos proporcionados por el Banco Mundial (http://www.http://datos.bancomundial.org/) y por el Centro de Estudios Latinoamericanos (CESLA), http://www.cesla.com

En Venezuela, donde expresar cualquier inocente comentario que no sea de apoyo al Gobierno, es motivo para el vilipendio, para el insulto, hasta para recibir acusaciones de “vende patria”, ese mismo Gobierno hace llamados a los demás pueblos para que haga en su suelo, lo que aquí condena y les niega a los suyos. Nuestro paradójico país, ve en todo acuerdo o negociación, una entrega, de lado de los defensores de la democracia, igual el desacuerdo se le descalifica con la ofensa. Al menos los colombianos demuestran su orgullo por García Márquez, cuando en Venezuela muchos no saben ni siquiera quien fue Don Andrés Bello.

De un lado lo que es la historia, pues el centro del mundo prácticamente ya no constituye el Atlántico, se ha desplazado al Pacífico: el futuro. Al igual que el Canadá, EEUU, Centroamérica, Colombia-Venezuela mostrarían juntas, historia y futuro, costas hacia al Atlántico y al Pacífico de equivalente extensión y con una posición privilegiada hacia el sur. Dos países con una frontera muy viva e interrelacionada por vínculos de sangre, no los de la guerra sino de gente que de lado y lado tiene lazos de consanguinidad. La gente de esa extensa frontera comparte lazos culturales más profundos que los de cada quien hacia su propio país. El Pacífico es, desde ya, el centro de gravedad mundial sobre el cual se asientan las regiones de mayor dinamismo cultural, tecnológico, económico y político: la costa oriental de China, Japón, la costa occidental de EEUU y la costa occidental de Canadá, El Pacífico nos espera. Allí se encuentra nuestro destino, en el cómo insertarse en esa conurbación que se creará más allá de los nacionalismos y soberanías.

En términos prospectivos, en el corto y mediano plazo, la dotación de energía fósil otorga ventaja a Venezuela, en el mediano y largo plazo. Con un mundo volcado al Pacífico, la ventaja es de Colombia. En un mundo diferente y mejor, aquí y ahora y, de ahora a siempre, colombianos y venezolanos podrían estar a las puertas de una verdadera gran nación, si lo económico se preciara tanto como lo político. Si estos países no fuesen la vitrina donde se enfrentan dos modelos políticos, con uno excluyente como el llamado “Socialismo del Siglo XXI”, los sueños de un mundo mejor para esos pueblos estarían en el camino de la felicidad. La fortaleza de Venezuela: la energía fósil, tiene su lado débil: más de 44 % de su PIB, proviene del petróleo y servicios.

inf_col_vzla

Fuente: cuadro resumen elaborado a partir de datos proporcionados por el Banco Mundial (http://www.http://datos.bancomundial.org/)

Podemos ratificar la hipótesis de la fragilidad de la economía, sujeta a la dinámica de un producto de precio volátil como el petróleo. Durante más de un siglo de disfrute de la ventaja de tener una dotación privilegiada de una mercancía estratégica, Venezuela no ha logrado “sembrar” el excedente dentro de sus propias fronteras. La riqueza que debería retornar el negocio petrolero, transitoriamente entra bajo forma de poder de compra externa, que brevemente pasa por el país para regresar al resto del mundo, no se ha quedado en Venezuela. Como ave migratoria, los proventos del petróleo pasan una breve estación en nuestro país, y larga estación en el resto del mundo, donde se reproduce.

Para tener una idea más en detalle de estos países, nuevamente recurrimos a los datos proporcionados por el Banco mundial:

pib_col_vzla

Fuente: cuadro resumen elaborado a partir de datos proporcionados por el Banco Mundial (http://www.http://datos.bancomundial.org/)

El crecimiento del PIB en ambos países, valida la hipótesis de la mayor inestabilidad de la economía venezolana, y también, el vínculo entre ambas economías, estos vecinos tienen condiciones estructurales de complementariedad, aun cuando no ha sido política de Estado, en las dos naciones, el potenciar las ventajas competitivas derivadas de una coordinación de sus políticas económicas. En algún momento, el peso de la historia descargará su veredicto sobre todos esos líderes que, conduciendo a sus países en nombre del pueblo, no supieron responder a la altura del encargo que les obligaba.

com_col_vzla

Fuente: cuadro resumen elaborado a partir de datos proporcionados por el Banco Mundial (http://www.http://datos.bancomundial.org/) Unidad de medida: Millones de dólares FOB

La fragilidad inducida por la condición mono exportadora de Venezuela y por la debilidad institucional, no deja lugar a dudas de la enorme destrucción de valor, por los efectos combinados sobre la precaria capacidad para importar de Venezuela   bienes y servicios de consumo final y, por otra parte, de los insumos necesarios para su actividad agrícola y fabril.

capac_imp

Fuente: cuadro resumen elaborado a partir de datos proporcionados por el Banco Mundial (http://www.http://datos.bancomundial.org/)

El peso que ha tomado la economía petrolera en Venezuela es de tal magnitud que, en los últimos diez años, el saldo de la balanza comercial, entre ambas naciones, se ha hecho tremendamente deficitario en contra de Venezuela. El desequilibrio no es deseable para ambas naciones, por un lado, introduce una situación de dependencia agroalimentaria y fabril de aprovisionamiento para Venezuela y, por otra parte, coloca a Colombia, en una situación de volatilidad inducida de la economía venezolana, al constituir ese comercio más del 20 % de las exportaciones colombianas. Es por ello que consideramos una obligación moral, de los líderes de ambas naciones, el crear condiciones institucionales de largo plazo que subordinen los intereses políticos al bienestar de sus pueblos, asegurando estabilidad económica de largo plazo.

El peligro más allá de la diatriba política binacional, es económico, hay que encauzar, armonizar y coordinar la política económica de ambos países, el daño colateral económico y social a los pueblos, es mayor que cualquier otro beneficio ideológico o político circunstancial que tengan los que conducen cada país, más allá de sus supuestas buenas intenciones. El comercio puede caer estructuralmente, no tanto por razones políticas, sino por falta de acuerdos.

El comercio binacional, seguirá siendo importante, difícilmente una complementariedad económica, social, cultural y tecnológica pueda ser desplazada por cualquier otra relación, sea con el Caribe, Ecuador, Argentina o Brasil, quienes se suponen podrían llenar el vacío comercial de comercio entre Venezuela y Colombia. Hoy los países que se disputan la supremacía en el destino mundial inobjetablemente son China y EEUU, sin embargo, con modelos políticos, historia y cultura bien diferentes, están coordinando sus estrategias. Usted jamás verá una guerra de improperios en otros países para dirimir el disenso, esto sólo es propio del atraso cultural y cívico del liderazgo político latinoamericano, que monta sus shows para perpetuarse en el poder apostando a la ignorancia de sus pueblos.

Estas son las razones económicas que justifican la estabilidad institucional y el desarrollo de una cultura de diálogo, más allá del sentimiento de urgencia en hacer las cosas en ambos países.



Categorías:Economía, Política

Etiquetas:, , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: