El “Quo vadis” de los problemas económicos de Venezuela y la dolarización (Francisco J Contreras M)

Domine,_quo_vadis“¿Quo vadis, domine?”

La dolarización es un tema difícil y polémico, el debate corre el riesgo de banalización si se deja de lado la discusión teórica y la necesaria validación de cualquier hipótesis. Cualquier medida económica fuera del análisis del impacto regulatorio a través del mercado y en ausencia de cambios institucionales mínimos como lo son: la autonomía e independencia de los poderes públicos, el acatamiento de reglas rigurosas de equilibrio fiscal, el sometimiento de la deuda externa y la sustitución de la discrecionalidad por reglas de estabilización automática, lejos de resolver agravaría los problemas que pretende subsanar. Una dolarización podría cambiar estanflación por una profunda depresión económica.

La dolarización.

En relación con el problema de ajuste de pagos internacionales hay variadas opciones:

  • Flotación del tipo de cambio: la fijación del tipo de cambio se deja total o parcialmente (flotación sucia) en función de las fuerzas del mercado.
  • Sistemas de cambio fijo de la moneda nacional con respecto a otra moneda extranjera (por ejemplo la caja de conversión): el tipo de cambio lo fija la autoridad monetaria según las condiciones del ciclo económico y el estado de la balanza de pagos.
  • Adopción de otra moneda como unidad de curso legal (por ejemplo el dólar estadunidense).
  • Control de cambios: sistema donde las autoridades económicas fijan el tipo de cambio y administran a discreción la compra y venta de divisas.

El sistema de fijación de cambios predominante en el mundo es el de cambio flexible. Se asume que la flexibilidad del tipo de cambio reduce la vulnerabilidad económica en países pequeños y abiertos ante las contingencias de choques externos. Un sistema flexible proporciona una mejor respuesta frente a los problemas de inestabilidad monetaria y fiscal en un mundo global con una creciente interrelación comercial y financiera.
La dolarización es el proceso mediante el cual un país adopta al dólar estadunidense (o cualquier otra divisa) como unidad monetaria que cumple las siguientes funciones:

  • Reserva de valor: se refiere al uso que tiene la unidad monetaria como referente de posesión de valor.
  • Unidad de cuenta: cuando se la aplica como medida de comparación de valores de los bienes y servicios.
  • Medio de pago: para efectuar transacciones económicas de compra y venta de bienes y servicios.

La dolarización puede ser formal o informal.

  • Informal: cuando la mayoría de las transacciones internas se efectúan en moneda extranjera y los fondos se mantienen principalmente cuentas bancarias en moneda extranjera.
  • Formal: cuando las autoridades económicas de un país adoptan como moneda de curso legal un signo monetario extranjero.

Propósitos de una dolarización.

  • Imposibilitar la emisión de dinero inorgánico con lo cual se evita una de las fuentes fundamentales de la inflación estructural que existe en países con debilidad institucional y ausencia de contrapoderes públicos.
  • Limitar los movimientos especulativos que despertaría la expectativa de depreciación del tipo de cambio bajo un esquema de cambio flexible o flotante.
  • Impedir las pérdidas por riesgo cambiario a nivel del servicio de deuda externa (amortización e intereses).
  • Permitir una integración más estrecha con la economía de EEUU nuestro principal socio comercial con lo cual habría una mejor estabilización de la economía.

Limitaciones de la dolarización

  • Un país que adopta una moneda extranjera como su unidad monetaria de curso legal renuncia a los ingresos que se derivan de la emisión de monedas y billetes de nominación nacional y de la gestión del encaje legal que se retiene a los bancos privados. Cuando un Banco Central imprime monedas y billetes en contrapartida administra las reservas de divisas, los activos extranjeros, los títulos públicos y los préstamos a bancos privados que generan un rendimiento.
  • Las economías que adoptan como unidad monetaria una divisa de otro país, se hacen vulnerables a los impactos de las economías fuente de la divisa aplicada como moneda de curso legal.
  • Se sacrifica la capacidad de la autoridad monetaria del país (Banco Central de Venezuela), para la utilización de los instrumentos de política monetaria con la finalidad de estabilizar la economía ante la posibilidad de inflación, de recesión o de impactos en el mecanismo de ajuste de pagos internacionales.
  • No impide la presencia de déficit fiscal, de deuda externa, ni de los impactos macroeconómicos negativos producto de regulaciones gubernamentales.
  • No reduciría el riesgo soberano, pues se mantiene la posibilidad de incumplimiento de pagos internacionales y de déficit fiscal.

No hay evidencia empírica concluyente sobre la dolarización de la economía como factor clave de estabilización económica.

Venezuela forma parte en lo geográfico y en lo económico al área de influencia del dólar, y muy probablemente América Latina en algún momento establecerá, desde el Norte hasta el sur del continente, acuerdos de armonización de la política pública en todas sus perspectivas.

Los intentos fallidos de dolarización en países como Argentina y Perú terminaron en un fracaso ya que la dolarización no permite de manera automática la resolución de los problemas de debilidad institucional e irresponsabilidad fiscal de los gobiernos, que en la mayoría de las ocasiones, están en el origen de los problemas de estabilidad económica.

La experiencia de Ecuador podrá sostenerse hasta el día en que su Gobierno ceda ante la improductividad del déficit fiscal y  endeude irresponsablemente al país, todavía en ese país se mantiene un respeto institucional y existen contrapoderes públicos, la estabilidad no procede de la dolarización sino del respeto gubernamental a principios de doctrina fiscal y económica. El día que el Presidente Correa se olvide de la economía que aprendió en EEUU y se deje seducir por la “Escuela de la Anti Economía de Venezuela”, el éxito de la dolarización tendrá sus días contados.Dolar2

Sin hacer mucho esfuerzo, Ecuador tiene un vecino: Perú, este país sin un esquema de dolarización ha logrado en el mismo período que su vecino un resultado similar macroeconómico y microeconómico. Hay muchos más países con éxito económico sin dolarización que a la inversa.Dolar3

Dolar4

Los países con esquemas de tipo de cambio fundamentados en moneda extranjera son unos pocos y en su conjunto son países pequeños en lo demográfico y en lo económico, si bien no constituye este argumento una refutación sobre las bondades del sistema, tampoco es un argumento concluyente para validar su ventaja frente a otros esquemas de política cambiaria. Pero podemos afirmar que el hecho de que funcione en algunos países con estabilidad económica es suficiente evidencia para concluir en su superioridad frente a la dolarización o cualquier otra herramienta de ajuste.

Dolar1Fuente: The Stateman’s Year-Book; Worl Economic Outlook, FMI

Nota: También hay territorios muy pequeños que usan monedas extranjeras: Islas Norkolk (dólar australiano), Islas Cocos (Keeling) (dólar americano y neozelandés), Islas Cook y Niue (dólar neozelandés) y Tokelau (dólar neozelandés).

No hay una validación concluyente para la dolarización como factor de política económica de estabilización. Lo que sí resulta validado, es que en los países donde hay una observancia rigurosa del equilibrio fiscal, control de la emisión inorgánica de dinero y  fortaleza institucional con contrapoderes públicos, allí hay estabilidad y crecimiento.

“Romam vado iterum crucifigi”

El fondo del drama existencial en Venezuela es la pérdida del sentido económico básico: el análisis de la secuencia de ciclo perverso macroeconómico de la inflación y mas allá del estancamiento secular, de la profunda depresión económica que tenemos en el futuro próximo. La fuente de los males no está en la caja de herramientas de la economía, está en el marco institucional desde donde se formulan políticas públicas al margen del mercado, sin consideración de los efectos perversos de las regulaciones que incentivan la pereza social y el mal uso de los recursos productivos, es un círculo vicioso, de tragedia de los comunes de búsqueda de rentas y de poco emprendimiento social.

Quovadis

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Categorías:Análisis de Entorno, Economía, Política, Prospectiva y Previsión

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1 respuesta

  1. Hola Francisco, comparto plenamente tu visión sobre este problema. Creo efectivamente que la dolarización ha sido enfocada con una perspectiva “excesivamente economicista”. Una perspectiva que, al no incorporar la reflexión sobre la dimensión político/institucional, deja fuera el verdadero problema, que es precisamente el asunto institucional. Dolarizar, desde una perspectiva política/institucional, comprender que se transfiere a instituciones extraterritoriales las competencias que la sociedad soberanamente ha delegado en sus instituciones públicas: es tener conciencia de que se está admitiendo nuestra incapacidad estructural para vivir soberana y modernamente al amparo de nuestras propias instituciones. Y en este sentido, dolarizar es, por ejemplo, renunciar a nuestra intransferible responsabilidad ciudadana de reinstitucionalizar al BCV, al sistema de justicia y a los órganos fiscalizadores y contralores de nuestra sociedad.

    La lógica economicista de dolarizar para evitar la emisión de dinero inorgánico, es la misma lógica que lleva a extraditar a los delincuentes poderosos, por la debilidad de las instituciones nacionales que hacen impracticable el ejercicio de la justicia. Por tanto, si esta lógica se lleva al extremo, terminaríamos renunciando a nuestra intransferible responsabilidad ciudadana de arreglar nuestras instituciones, de practicar el ejercicio insoslayable de nuestra soberanía y de tener una economía soberana, sana, fuerte y competitiva.
    Por este extravío en la mirada teórica podríamos llegar a convertirnos vergonzosamente “en la economía sana de una colonia que por ceguera teórica le terminó entregando – alegre y técnicamente- las competencias de nuestras instituciones públicas a gobiernos extraterritoriales que tendríamos que adoptarlos como nuestro protectorado.

    Y finalmente, esta perspectiva economicista, que ve en la dolarización sólo problemas cambiarios y monetarios, y que cree conveniente transferir a las instituciones extraterritoriales las competencias de gobierno nacional, es la que está detrás del razonamiento -éticamente cuestionable- de los que deciden marcharse del país “porque aquí las cosas no funcionan”. Ya que tal decisión no es más que la renuncia a su intransferible responsabilidad ciudadana y al insoslayable deber darle a la sociedad un marco institucional democrático, sano y fuerte, que restituya el estado de derecho, que haga surgir la confianza para la inversión privada generadora de trabajo de calidad, de competencia económica que eleva la productividad empresarial y que de la fortaleza real a la moneda nacional.

    Recordemos: Los EEUU, Inglaterra o Alemania- para donde los venezolanos quisieran irse – son sociedades que funcionan porque sus ciudadanos no abandonan sus responsabilidades ciudadanas de mantener sus instituciones a costa de sus propias vidas. Al punto de que, cuando salen de su país, es, precisamente, para dar la vida por sus instituciones.
    Saludos.

    Frank López

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