La lucha semiológica en la política venezolana (Soc. Frank O. López R.)

Extracto.

El fenómeno social que ha dado lugar al chavismo ha sido, visto culturalmente, un proceso violento y without driving, de expropiación sistemática de los fundamentos culturales de la república.

la lucha semiótica, imperceptible hasta ahora para el ojo convencional de los analistas políticos tradicionales, ha estado produciendo cambios profundos en el campo de la política venezolana y demanda de un monitoreo permanente a los fines de diseñar estrategias políticas más realistas.

la designación de Jesús “Chuo” Torrealba, como nuevo coordinador de la MUD, al hacer girar semióticamente a esta organización y a la oposición democrática hacia la identidad popular. Fuente:

La formación semiótica del chavismo        

El fenómeno social que ha dado lugar a lo que hemos conocido como chavismo ha sido, visto culturalmente, un proceso violento, sin dirección consciente y de expropiación sistemática de los fundamentos culturales de la república. Y lo ha sido, en la medida en que activó, a partir de su catalización producida por los acontecimientos del 4F, una dinámica frenética y compulsiva de expropiación, a la república, de los mitos, los ritos y los símbolos fundantes de la cultura nacional.

Este proceso tuvo, sin embargo, dos efectos diferentes pero complementarios: de una parte, fue expropiando – como hemos dicho- toda la simbolgía de la gesta emancipadora de nuestros libertadores, de las conmemoraciones patrias, del escudo, del himno, de la bandera nacional y de los restantes símbolos patrios, hasta convertirlos en patrimonios privados y exclusivo de una parte de la soiedad; y de la otra, al tiempo que se producía tal expropiación, el mismo proceso fue dejando, a estos sectores que excluía, simbólicamente desguarnecidos, segregandos y desprovistos de identidad patria. Con lo cual, del interior de este proceso, pudo emerger a la superficie de la política, la semiótica de lo que hemos conocido como “el chavismo” (Ver imagen N° 1.), con su identidad políticacultural y sobre todo con su morfogénesis totalitaria. Una morfogénesis que lo haría desarrollar su naturaleza excluyente y segregacionista, que lo llevaría a arrinconar de forma violenta al resto de los venezolanos y que lo haría expandirse en la forma de una dinámica de apropiación voraz del resto de los activos de la república. De modo que, antes que cualquier proceso ideológico, fue a partir de este proceso semiológico que el chavismo terminó convirtiéndose en la más legítima representación del furor patriótico venezolano. En consecuencia, más que el proceso ideológico, ha sido este proceso semiológico –poco estudiado, por cierto- el que ha tenido más impacto en la política de hoy, tal como se observa en el despligue simbólico de las siguientes imágenes.

Imagen N° 1: Marchas oficialistas donde se observa el uso ostensible de los símbolos patrios

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Fuente:

http://miranda.psuv.org.ve/2014/02/27/portada/catia-se-colmo-de-pueblo-que-rememoro-la-insurreccion-popular-de-1989-el-caracazo/#.VCm3Fb6FP-A

http://notihoy.com/trabajadores-chavistas-convocan-una-marcha-por-el-1-de-mayo/

http://prensapopular-comunistasmiranda.blogspot.jp/2010/11/manifestacion-de-la-clase-obrera-de-mas.html

Por tanto, antes que político e ideológico, el chavismo fue más bien un movimiento semiológico, cuya dinámica fue juntando esa diversidad símbólica (bandera, escudo, etc.) y creando con ella una cierta unidad semiótica y semántica, una cierta unidad de sentido y significación patriótica y de alto compromiso patrio, que pasó a postularse, con muchísima fuerza, como el nuevo discurso político de la patria: a partir de entonces la patría tendría, semióticamente, un nuevo sentido, una nueva significación y una nueva representación política, el chavismo.

Imagen N° 2. En esta ilustración se aprecia la noción de exclusividad que adquirió la idea de patria

Fuente:

Sin embargo, este movimiento semiológico -que en profundidad le presedió al ideológico- y que fecundó al chavismo como nuevo discurso político de la patria, no se limitó a la confiscación del patrimonio simbólico de la república, sino que dejó instalado en el movimiento político que engendraba, un eficiente dispositivo de producción simbólica, de semisis, que hizo del chavismo una extraordinaria y complejísima máquina política/semiótica de producción de signos, símbolos y sentido. Y a partir de este punto, el chavismo, provisto de un verdadero arsenal semiótico y semánticos, fue invadiendo sistemática y compuslsivamente el ámbito de la política nacional, poblándolo de renovado contenido simbólico, y, finalmente, resignificando hasta tal punto el discurso político, que terminó rejuveneciendo el desgastado gran relato[1] de la izquierda.

Pero, por efecto de su propia dinámica constitutiva, al tiempo que saturaba de nuevas simbologías y nuevas significaciones todo el espacio político nacional y revitalizaba el proceso político venezolano, este movimiento semiológico/político dejaba sin identidad y sin ubicación ideológica a una parte muy significativa de la sociedad venezolana. Una parte que, desguarnecida de la simbología patria y desprovista de indentidad patriótica, quedaba tipificada, en el relato chavista, como “apátrida” y excluida del ámbito de la república y de la política. De este modo, Venezuela pasaba a ser ahora “de todos los venezolanos”, pero, desde luego, sólo de aquello resemiotizados por los símbolos y las nuevas significaciones chavistas, que se hallaban ligadas al nuevo sentido político de la patria. La evidencia de ello lo constituye el lema central del discurso oficial que observamos a continuación.

Imagen N. 3. Lema central del oficialismo.

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Fuente:

Ahora bien, como el núcleo semiótico de este fenómeno lo constituía el comandante Hugo Rafael Chávez Fría, símbolo del golpe del 4F, y como el fenotipo de éste era, por sí mismo, el símbolo característico de los sectores empobrecidos del país (Ver foto N° 2), la significación de la patria que se expresaba mediante la semántica del chavismo quedaba restringida a la patria de los pobres. Por tanto los Chávez, en tanto sintagma de la sintaxis del nuevo discurso patriótico y cuyo fenotipo de la pobreza simbolizaba la identidad de los sectores empobrecidos, se convirtieron en las signaturas ideográficas del discurso semiótico de la nueva política venezolana.

Imagen N° 4. Nótese como el fenotipo de los Chávez simboliza la pobreza venezolana.

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Fuente:

De modo que el fenotipo de los Chávez se convirtió así en la base ideográfica de un relato político en el que los pobres hallaron – después de Juan Bimba, quizá- una ubicación política privilegiada, aunque, desde luego, no como los conductores del proceso sino más bien como recursos simbólicos accesorios del poder. Recursos simbólicos accesorios utilizados para la diferenciación social y para la hegemonía política. Con ello, el relato político, patriótico e ideológico, se constituía además en una cierta estética que alojaría cómoda y armónicamente a los sectores depauperados y otrora desprovistos de identidad política. Una estética que hacía visible el paisaje sociológico popular, que dominaría el paisaje político del chavismo, y que la vemos representada en las siguientes imágenes.

Imagen N° 5. Los pobres hallaron una ubicación semiótica, ideográfica y estética en el chavismo

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 Fuente:

Sin embargo, esta semiología patriótica, para quien el comandante Hugo R. Chávez Frías, representaba el símbolo sintagmático de la sintaxis del discurso patriótico, al reivindicar los mitos fundantes de la república, terminó incorporando toda la simbología militar a la semiótica chavista. De este modo, el discurso simbólico del chavismo terminó cargado al extremo de la simbología militar.

Imagen N° 6. Con el símbolo militar de Chávez, la semiótica chavista adoptó una fuerte simbología militar

La formación semiológica de la oposición

Como hemos dicho, el proceso que dio lugar al chavismo fue el mismo que dio lugar a la oposición. En este sentido, el mismo proceso tuvo dos efectos distintos pero complementarios: de una parte, la constitución semiológica/política del chavismo; y de la otra, la formación semiológica/política de la oposición. Y ello en razón de que, la dinámica que fue confiscando toda la simbología patria de la república y que fue dejando simbólicamente desguarnecida al resto de la sociedad, fue el mismo que, por diferencia, constituyó en oposición a esa otra parte de la sociedad que había excluido y desguarnecido simbólicamente. Por tanto, al quedar simbólicamente desamparada de los signos patrios, quedaba culturalmente sin identidad patria, con lo cual, semánticamente quedaba tipificada como “apátrida”.

Fue este proceso constitutivo de la oposición el que le fijó su ubicación, tanto discursiva, como semiológica, estética, sociológica, geográfica y política, toda vez que: discursivamente, la oposición terminó alojada en el relato de la corrupción, de la insensibilidad social y de la traición a la patria; semióticamente, quedó simbolizando la clase ricas del país, al pasado y a los expoliadores de las riquezas de la patria; estéticamente, pasó a representar el fenotipo de los grupos de las clase media y alta de las grandes ciudades; sociológicamente, devino representación de las élites minoritarias (“escuálidas”) que habían dominado el país; geográficamente, pasó a representar las zonas urbanas del este de las grandes ciudades; y políticamente, quedaría identificada como una oposición “escuálida” y “apátrida”. Y tal caracterización se hacía visible en las concentraciones de la oposición democrática que agrupaba mayoritariamente los rostros impecables y bien cuidados, convertidos en símbolos intransferibles de una clase media y alta que no lograban franquear el este de la ciudad capital, como se observa en las siguientes gráficas.

Imagen N° 7. Nótese el fenotipo de los sectores de la oposición y su contraste con el de los sectores populares.

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Fuente:

La lucha por los signos y los símbolos

Ciertamente, el plano semiológico de la política ha sido desestimado (el ideológico lo ha obnubilado), razón por la cual la feroz lucha desatada en este ámbito ha sido imperceptible a los ojos convencionales de los analistas políticos tradicionales. Sin embargo, la pugna por los signos y los símbolos se ha mantenido permanente a lo largo de estos 15 años y ha arrojado, al día de hoy, un saldo altamente favorable a la oposición: en ese forcejeo permanente y casi agónico la oposición le ha arrebatado al chavismo: la exclusividad que otrora poseía tanto de los mitos emancipadores de la patria, así como de los ritos conmemorativos; le ha arrebatado los signos y los símbolos patrios originales, tales como la bandera, el escudo y el himno nacional, forzando al oficialismo a replegarse en símbolos como el color rojo, el Che y la bandera cubana, como observamos de seguido.

Imagen N° 8. El Chavismo y los símbolos

FL

Fuente:

En otros casos, expropiados de los símbolos patrios originales (como la bandera, el escudo, etc.), el oficialismo se han visto forzados a hacerse de unos nuevos símbolos patrios que, por su poca significación política, mantienen en desuso: un nuevo escudo, con una caballo galopando hacia la izquierda; una nueva bandera de ocho estrellas; y un nuevo Bolívar, con un fenotipo menos europeo y más parecido a los Chávez.

Fuente:

http://donbrandon.files.wordpress.com/2013/07/escudos.jpg?w=710&h=303

Y en esta pugna política, la oposición no sólo ha rescatado los símbolos patrios sino que se ha ido convirtiendo, a los ojos del mundo no comunista, en la portadora legítima de la simbología patria. Tal como pudo observarse durante el acto de obsequio, por parte de los estudiantes venezolanos, de la bandera nacional al premio nobel de literatura.

Imagen N° 9. La oposición ha recuperado los símbolos patrios.

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Fuente:

De modo que en esta lucha semiológica – como ya se ha dicho- la oposición fue despojando al chavismo de la exclusividad sobre los mitos, los ritos y sobre símbolos como la bandera, el escudo y el himno nacional. No obstante, no ha podido arrebatarle el símbolo de la pobreza, entre otras cosas porque las marcas simbólicas de la pobreza se hallan intransferibles en los rostros marchitos y surcados por el sufrimiento de los militantes, activistas y simpatizantes humildes del chavismo, y confiscar estas marcas significa para la oposición, atraer a su seno estos sectores humildes, sufridos y depauperados de la población venezolana. Es decir: construir una nueva mayoría con esos sectores populares, pero no como accesorios simbólicos del poder, sino como destinatarios reales de las políticas públicas, como forma de reinstitucionalizar el país y reconciliar a los venezolanos.

Sin embargo, aun cuando el chavismo ha resistido las envestidas democráticas por la simbología de la pobreza que ha mantenido como parte sustantiva de su patrimonio simbólico, las grandes dificultades socioeconómicas, la mutación semiológica (con su pérdida del sentido original), le han erosionado su identidad patriótica y su sentido épico, haciendo que todo ello tenga hoy un sensible efecto en el entusiasmo patriótico que había exhibido sus simpatizantes más humildes y una espiral de rabia entre la población (Ver: http://www.elobservador.com.uy/noticia/288868/los-reclamos-sociales-sostienen-las-protestas-en-venezuela/ ). Todo lo cual le ha producido una merma sensible en ese sector que hoy ya no los acompaña en sus jornadas de calle, como se observa en las marchas recientes de los últimos conflictos.

Imagen N°. 10. Contracciones populares realizadas durante las manifestaciones estudiantiles recientes

Semiótica9

Fuente:

Pero este proceso, en el que el chavismo ha perdido la lucha en el plano semiológico, le ha ocasionado una pérdida significativa de su identidad original. Un proceso que ha tocado hasta los símbolos más legítimos de la semiótica chavista, tal como puede observarse en los personajes más mediáticos de la familia Chávez, otrora representantes de la identidad popular, y hoy convertidos en símbolo de la estética de París Hilton, un símbolo universal de los sectores enriquecidos y aburguesados de Occidente, como se muestra a continuación.

Imagen N°. 11 Los Chávez han abandonado el fenotipo popular y han adoptado artificialmente la estética de Paris Hilton.

En el siguiente video se evidencian los lujos de los Chávez: http://www.youtube.com/watch?v=xW88_WmxA1c

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Fuente:

Una sorprendente metamorfosis semiótica que no sólo está presente en la familia Chávez, sino que se ha hecho extensiva hoy a la nueva familia presidencial. Recuérdese, por ejemplo, la imagen de la Sra. Cilia Flores y del Sr. Nicolás Maduro en los orígenes del chavismo.

Aquella identidad popular que se expresaba a través de quienes en los orígenes del chavismo eran símbolos de las luchas populares, ha sufrido un cambio sustantivo. Toda la simbología popular ha quedado en el pasado. Las imágenes de hoy, saturadas de accesorios simbólicos de la opulencia y de los sectores aburguesados, evidencian la extraordinaria metamorfosis semiótica que estas figuras del chavismo han sufrido.

Imagen N°. 12. Esta ostensible tendencia a la pérdida de identidad popular en la élite l chavista alcanza hoy, con los maduros, su momento paroxístico.

Semiótica11

En definitiva, lo que otrora fuera el discurso político en el que hallaban ubicación semiótica y estética los sectores populares, hoy se ha transustanciado en un espacio simbólico saturado de signos de opulencia y distanciado de la identidad popúlar, lo cual ha hecho que hoy la ubicación de los sectores populares en la nueva estética del chavismo sea algo inarmónico e incómodo. Por tanto, este hecho ha estado coadyubando al eclipse que se observa en el entusiasmo popular por la “revolución”, y en el apego incondicional que los sectores humildes de las barriadas populares, sentían hacia el chavismo. Y ello, como hemos dicho, porque el chavismo, como propuesta semiológica y estética, es cada vez menos el ámbito natural de los sectores humildes de las zonas populares. Por eso, aquella insólita consigna: ¡Con hambre y desempleo con Chávez me resteo!, que brotaba espontáneamente del corazón de los barrios y que daba la medida de la adscripción popular al discurso chavista, es hoy un recuerdo sorprendente de la política venezolana.

De modo que la semiología y la estética chavista expresan cada vez menos la simbología popular y cada vez más la estética de los sectores sociales enriquecidos. Las estadísticas que no ha ofrecido Datanálisis son una importante evidencia al respecto, dado que en ella se muestra cómo el 71% de la población responsabiliza a Nicolás Maduro y sus ministros de los problemas que padece la población, y sólo un 10% culpabiliza a la oposición.

Semiótica1

Fuente: http://es.scribd.com/doc/223358987/Omnibus-Abril

Y, a pesar de que se ha comenzado a producir una pérdida del entusiasmo por la revolución[1] y un distanciamiento de la mayoría de los venezolanos respecto al chavismo, y a pesar de que esta eroción ha estado reduciendo el tamaño del PSUV, no se observa, en contraste, un crecimiento de las simpatías hacia la MUD, como organización que representa los sectores de oposición, tal como se evidencia en la siguiente gráfica.

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Fuente: http://es.scribd.com/doc/223358987/Omnibus-Abril

El giro semiótico de la MUD

 En razón de lo que hemos analizado, resulta una hipótesis altamente probable, que la resistencia de los sectores populares –algunos distanciados hoy del PSUV y otros que están por hacerlo– a identificarse con la MUD, pudiera estar influida por el hecho de que ésta, como representación política de la oposición, aún se percibe distante del paisaje popular. Y ciertamente en ello hay mucho de verdad, toda vez que – sin proponérselo- la MUD ha estado reproduciendo, en su alta dirección política, la semiología y la estética de los sectores pudientes de la sociedad venezolana. Su Exsecretario Ejecutivo, por ejemplo, el Dr. Ramón Guillermo Aveledo y el Exsecretario Ejecutivo Adjunto, el Dr. Ramón José Medina, cuyos fenotipos, experiencia en la vida política parlamentaria y refinados modales, simbolizaron la semiótica y la estética de los sectores medios y altos de la sociedad (Ver imagen N°. 13), constituye la mejor evidencia de este fenómeno. Un aspecto político más que contribuía, como hemos dicho, a distanciar a la identidad simbólica de la oposición de la identidad popular de las grandes mayorías, haciendo que los sectores populares distanciados de la nueva identidad chavista miraran con recelo a la MUD. Y este aspecto, lógicamente, ha contribuido –lo que no sabemos es en qué grado- al estancamiento en el proceso de seducción de los sectores populares para la reconciliación nacional y consecuentemente para la construcción de una nueva mayoría política.

Imagen N° 13. Semiológica y estéticamente, Ramón Guillermo Aveledo y Ramón José Medina expresaban la estética de una parte de la población que, si bien es cierto, antes correspondía a la imagen del éxito y del progreso, hoy expresa, en política, una incómoda diferencia social: una cierta desarmonía con el paisaje popular.

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Fuente:

Imagen N°. 14. Nótese como el nuevo Secretario Ejecutivo de la MUD, convertido en la representación simbólica de los sectores populares, llena el vacío semiótico que HCF ocupó con mucha fuerza en los años recientes.

        Semiótica12

Fuente:

En definitiva, la lucha semiótica, imperceptible hasta ahora para el ojo convencional de los analistas políticos tradicionales, ha estado produciendo cambios profundos en el campo de la política venezolana y demanda de un monitoreo permanente a los fines de diseñar estrategias políticas más realistas.

[1] Nos referimos aquí a gran relato en los términos que lo tipifico Jean- François Lyotard en su texto La condición posmoderna.

[2] En el siguiente video publicado el 27/02/2014 usted podrá ver cómo se ha estado desvaneciéndose la polarización política. http://www.youtube.com/watch?v=gaDnsWiOSXw

FOLEl Autor

Frank Oswaldo López Riera

Doctor en Ciencias Sociales

Profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales

Universidad de Carabobo



Categorías:Política

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